Univerdad

Una conversación pública sobre la universidad española en clave afirmativa y crítica, desde la independencia y el rigor intelectual

El empobrecimiento de la capacidad productiva del profesorado universitario

Este texto ha sido extraído del nuevo cuaderno de Studia XXI, Demografía universitaria española: aproximación a su dimensión, estructura y evolución

Las medidas tomadas en los años en los que la crisis económica ha sido el referente de la política económica del Gobierno del Estado, especialmente a partir del año 2012, han empobrecido la capacidad productiva de las universidades públicas españolas tanto por la reducción cuantitativa de sus plantillas como por el envejecimiento observado en la edad media de las mismas. El SUPE ha reducido su plantilla de profesorado en 3.367 personas en los años 2008 a 2014, correspondiendo esta merma de capacidad a una minoración de 5.304 personas en el colectivo de PDI funcionario y a un aumento de 1.940 personas para el PDI contratado, que sobre el total de los profesores expresa una caída del 3,43% en los años de referencia. Ajustada la reducción a la capacidad real y no a la nominal de las plantillas de profesorado, la merma se cifra en 2.022 PDI, equivalente a tiempo completo, que supone una caída del 2,39% en el año 2014 con relación a la capacidad productiva del año 2008.

La bipolaridad que se observa en los registros numéricos del PDI, retroceso en el profesorado funcionario y avance en el profesorado contratado, supone a, su vez, un empobrecimiento adicional en la capacidad cualitativa de las plantillas de PDI, que redunda negativamente en la capacidad operativa de las plantillas universitarias de profesorado. La cualificación académica y la experiencia profesional del profesorado funcionario es, con carácter general, mayor que la que aportan los profesores contratados y, en consecuencia, la merma operativa de capacidad productiva de las plantillas resulta ser bastante mayor que la que cabe identificar con la mera observación de la evolución numérica. El aumento de capacidad productiva del profesorado contratado se ha producido ampliando la dedicación laboral de más de 2.400 profesores que han pasado de estar contratados a tiempo parcial a ser contratados a tiempo completo y por la incorporación de más de 2.000 profesores a la modalidad de contratado doctor. El número de profesores asociados prácticamente no se ha visto modificado en el transcurso de estos años (28.519 y 28.483, en 2008 y 2014, respectivamente), con lo que las universidades públicas españolas mantienen un destacado porcentaje de su capacidad productiva dependiente de una figura contractual y de un perfil profesional que, con frecuencia, solo se justifica por razones de índole económica.

La constatación de esta realidad es el resultado de la composición actual de las plantillas del profesorado universitario, donde el PDI funcionario incorpora necesariamente la cualificación académica de Doctor, que habilita para el desempeño funcional de la actividad investigadora, en tanto que el PDI contratado, salvo para los desempeños de contratado doctor y ayudante doctor, no requiere para la materialización de su actividad docente del referido grado académico. No se pretende con esta consideración relativa al empobrecimiento que se ha producido en estos años en la capacidad productiva del profesorado universitario, marcar diferencias en la potencial productividad profesional de una u otra figura del profesorado universitario, ni tampoco implica pronunciamiento alguno a favor de uno u otro régimen laboral, tan solo evidenciar que en la actual composición de las plantillas universitarias la reducción relativa del PDI funcionario supone una merma en el potencial de capacidad productiva mayor que la que se derivaría de igual reducción del profesorado contratado.

El empobrecimiento que acabamos de señalar en la capacidad productiva del PDI del sistema universitario público de España, como resultado del empecinamiento de la aplicación indiscriminada de la reducción del gasto público, resulta agravado al considerar los cambios que se han producido en la estructura de edades del profesorado universitario. La no incorporación de personas a las diferentes modalidades y categorías profesionales de profesorado ha dado lugar a un generalizado envejecimiento de las plantillas que solo se ha visto atenuado por la salida vía jubilación de los profesores de mayor edad.

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Comentarios
  1. Francisco Miguel Martínez Verdú dice: 05/03/2018 a las 19:58

    Completamente de acuerdo, pero esto lo tangible, o visible. Lo intangible es más preocupante: la gestión del nuevo talento, tanto para gestión, y sobre todo I+D+i, principalmente con empresas, nacionales e internacionales.
    Se está invirtiendo mucho tiempo en formar talento nuevo para docencia, gestión, e investigación, y no los conseguimos retener debidamente.
    A medio plazo, no tiene sentido que el SUPE esté liderado por personas con más de 55 ó 60 años, y que no sepan rodearse de nuevo talento joven, y bien remunerado y retenido. Como decía Einstein: “No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos”.

  2. Juan de Dios dice: 06/03/2018 a las 00:21

    Pero la existencia de profesores universitarios tiene sentido si hay alumnos. Y va a ser que el número actual de alumnos no justifica la amplitud de plantilla de aquellos maravillosos años.
    En mi opinión, mientras sigamos dedicándonos en cuerpo y alma a adorar al “becerro de oro” de las publicaciones científicas y considerando la docencia como trabajo basura esta tendencia no se va a invertir.
    Parece que las universidades privadas (y no las públicas) sí que tienen claro quién es su cliente más importante

  3. OwnTheFloat dice: 07/03/2018 a las 15:17

    Gracias desde Cali , Colombia.

  4. Maxman dice: 10/03/2018 a las 05:00

    Un interesante análisis. De todas formas considero que el análisis no debería centrarse en el PDI funcionario sinó en el PDI permanente. Un ejemplo, en Catalunya la via contractual hace años que se está potenciando por lo que la evolución de la edad de este colectivo no obedece tanto a un “envejecimiento del profesorado universitario como podria aparentar.

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