“Endowments” y “fundraising”, el gran reto de las universidades públicas españolas

Al hilo del sugerente título De “endowments”, “fundraising” y otras expresiones poco académicas y de las reflexiones que Ángel J. Gómez Montoro planteaba en su último post para univerdad, no me resisto a coger el guante y confirmar que por esta senda no solo van a transitar las universidades de países asiáticos (a imagen y semejanza de Oxbridge), sino también las universidades públicas europeas y, por ende, las universidades españolas. En la década de los ochenta era impensable hablar de planificación estratégica en las universidades públicas en España, mientras que a finales de los noventa, muchas de nuestras instituciones públicas contaban con planes estratégicos o con vicerrectorados ocupados del asunto y hoy son las estrategias las que marcan la senda de modernización e internacionalización de las universidades en el mundo.

Apuesto a que en unos años, todos los líderes universitarios españoles, y enfatizó lo de “líderes”, estarán preocupados y ocupados con el “fundraising” o la captación de fondos (en el sentido más amplio de la palabra) y con los «endowments» con los que cuenta su institución.

Sin ir más lejos, en Francia, el último programa de excelencia internacional (Iniciative d’Excellence, IdEx) seleccionó 8 “macrocampus” o alianzas (4 en el área de Paris y 4 fuera de esta área) a los que concedieron un endowment que oscilaba entre 850 millones y 950 millones para cada una de estas iniciativas de excelencia. Ciertamente, esta apuesta marcará las diferencias en el futuro.

A pequeña escala, ante estos desafíos, muchas instituciones públicas están poniendo en marcha actuaciones encaminadas a la “captación de fondos filantrópicos” (fundraising) como parte de la estrategia de la universidad. Para el caso de España, resulta interesante averiguar, por un lado, quién está liderando el proceso dentro de la propia universidad, es decir, cuáles son los cambios que se han producido muy recientemente en las estructuras de gestión que se responsabilizan de la filantropía y la captación de fondos en algunas de nuestras universidades y, por otro, cuáles son las iniciativas piloto de proyectos “compartidos” con el entorno empresarial, institucional y social, y el uso novedosos del micromecenazgo como estrategia institucional.

Así, en la práctica, los planes o estrategias de fundraising se han empezado a ejecutar de diferentes maneras, tomando buena nota de casos de éxito de universidades privadas y adaptándolos a las distintas estructuras orgánicas de gestión dentro de las universidades públicas.

En primer lugar, están las universidades que han centralizado las unidades administrativas de forma que dependen de Rectorado, Gerencia, etc. como ha ocurrido en la Universitat Politècnica de Catalunya, Universitat Jaume I, Universitat Pompeu Fabra, Universitat Autónoma de Barcelona, Universidad de Granada, Universidad de Córdoba, Universidad de Castilla-La Mancha, Universidad del País Vasco, etc. En segundo lugar, están las universidades públicas que están impulsando el mecenazgo y la captación de fondos a través de sus Fundaciones Universitarias: la Fundación de la Universidad Carlos III, la Fundación General de la Universitat de Valéncia o la Fundación de la Universidad de La Rioja, entre otras muchas. En tercer lugar, los Consejos Sociales de algunas universidades han tomado parte muy activa a la hora de promover las actuaciones realizadas en relación al mecenazgo y patrocinio, y de fomentar la cultura filantrópica en la comunidad universitaria -Consejos Sociales de la Universitat Politècnica de Catalunya, de la Universidad de Vigo y de la Universidad Miguel Hernández-. En cuarto lugar, algunas universidades están colaborando estrechamente con las estructuras internas de organizaciones de Antiguos Alumnos para fomentar la captación de fondos filantrópicos de determinadas actividades. En unos casos se trata de las Asociaciones de Amigos y Antiguos Alumnos, en otros, son las Oficinas Alumni como es el caso de la Universidad Autónoma de Madrid. En la actualidad, dada la confidencialidad de los datos y la novedad de las iniciativas, no se han publicado los resultados obtenidos, al menos, en términos financieros, por lo cual es temprano para averiguar cuál es el mejor sistema o forma de implementación de las estrategias de fundraising. Pero lo que sí está claro es que algo está cambiando en las universidades públicas en este último quinquenio, como consecuencia (o no) de la crisis.

Algo está cambiando en las universidades públicas en este último quinquenio…

No quiero concluir con esto que el fundrasing sea la panacea o, de forma más hacendística, una alternativa a la financiación de origen público de las universidades en España y al agotamiento de las fuentes de financiación privada tradicionales, como los ingresos por matrículas universitarias y la disminución de los ingresos por otras vías: convenios, contratos de investigación, publicidad, publicaciones, merchandising, etc. Pero me parece claro que tanto los endowments como el fundraising (términos poco “académicos”) sean vías a explorar para la diversificación de las fuentes privadas tradicionales de financiación y, especialmente la parte anecdótica de los recursos de carácter filantrópico, que es uno de los retos más inminentes para las universidades españolas y, en general, para las universidades europeas, como señalaba ya la Asociación de Universidades Europeas en su segundo Informe sobre Sostenibilidad Financiera de las Universidades (European University Association, 2011).

 

 

 

Comentarios
  1. Angel J. Gómez Montoro dice: 21/10/2016 a las 17:49

    Muchas gracias Carmen por «coger el guante» y aportar una entrada tan interesante. Me alegra saber que también las Universidades públicas van moviéndose en esa dirección y confío en que, entre todos, consigamos hacer sentir a los antiguos alumnos y a la sociedad en general que lo que sea la Universidad española va a depender también de su compromiso… incluido el económico.


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