Univerdad

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Estructura y evolución de las plantillas universitarias: El PDI contratado

Este texto finaliza la serie de datos que venimos publicando a lo largo de la semana sobre la estructura de las plantillas universitarias a partir del nuevo cuaderno de Studia XXI, Demografía universitaria española: aproximación a su dimensión, estructura y evolución

A nivel institucional, los valores de las universidades que en el año 2008 ocupaban las cinco posiciones extremas de menor y mayor edad media en sus plantillas de PDI funcionario corresponden a: URJC (43,11 años); UCAR (43,14 años); URI (44,28 años); UPCT (44,30 años) y UJCS (45,09 años); UPM (52,88 años); UCO (52,83 años); UCN (52,77 años); UB (52,70 años) y UCM (52,55 años); siendo la brecha de edad entre los valores mínimo y máximo de 9,77 años, lo que supone que la horquilla de edad tiene una amplitud de 20 puntos. Para el año 2014, la brecha de edad se ha reducido a 8,47 años y la amplitud de la horquilla se ha  situado en 16 puntos, correspondiendo las posiciones extremas a las universidades de Rey Juan Carlos (47,53 años) y Barcelona (56 años). Con carácter general, se observa que las posiciones de menor edad media del profesorado funcionario se corresponden con las universidades que han sido creadas en los años de expansión de la Educación Superior en España (1983 a 1997, 21 de 47), mientras que la mayoría de las universidades creadas antes del año 1972 (19 de 47) registran para sus plantillas valores superiores a la media.

En esta entrada, extraída del cuaderno de Studia XXI, Demografía universitaria española: aproximación a su dimensión, estructura y evolución, se presentan los datos de las plantillas del PDI contratado por CCAA,  la evolución que han experimentado desde 2008 a 2014, y una serie de tablas que recogen la información más importante del trabajo con respecto a la estructura del PDI.

En cuanto al PDI contratado, lo primero que debemos señalar es el incumplimiento por parte de un número destacado de universidades públicas de los preceptos establecidos en la normativa que regula la estructura laboral de las plantillas de profesorado universitario.

En el año 2008, la participación del PDI contratado, expresado en equivalente a tiempo completo, sobre el total del PDI, era superior al 49 por ciento en un total de 9 de 48 universidades, tres catalanas: UPF (69,5%); UDG (53,34%) y UAB (50,48%); dos valencianas: UMH (57,77%) y UJCS (55,62%); dos madrileñas: UCAR (65,09%) y URJC (52,17%); una andaluza, que alcanza el valor máximo del SUPE, UPO (76,75%) y la Universidad Pública de Navarra (49,73%), que supera escasamente la ratio establecida en la LOU. El marchamo que identifica a estas universidades es su juventud, dado que, a excepción de la Autónoma de Barcelona, las restantes ocho universidades se han creado en la última etapa de expansión del SUPE y no han tenido tiempo suficiente para poder dotar a sus plantillas del profesorado funcionario que requiere la Ley.

Con la cancelación de la tasa de reposición y los cambios introducidos para garantizar el cumplimiento de los límites del gasto de personal, esta situación se agrava considerablemente al aumentar en casi cinco puntos la presencia de este profesorado en las plantillas universitarias del SUPE (de 39,99% a 44,71% en los años 2008 y 2014, respectivamente), y al duplicarse el número de universidades (de 9 a 18 sobre 48) que infringen la ratio fijada en la normativa vigente al final del año 2014.

Especialmente relevante es la posición que ofrece Cataluña, que supera ampliamente la referencia establecida, al alcanzar el PDI contratado el 53,15% y donde solo la Universidad Politécnica de Cataluña cumple con la normativa.

Las nueve universidades que en el año 2014 se incorporan al grupo de nueve que en el año 2008 vulneraban esta disposición normativa, son: UCLM (50,64%); UB (50,04%); UDL (58,89%); URV (61,11%); UEX (52,21%); UIB (52,28%); UBU (56,52%); UAH (51,04%); y UAL (55,60%), con lo que la extensión de este incumplimiento afecta al 31,54% del total del profesorado del SUPE y, en consecuencia, no puede ser considerado un acontecimiento aislado que más pronto que tarde el tiempo solucionará.

Tampoco resulta irrelevante que el SUPE presente a final del año 2014 un porcentaje superior al establecido en la LOU (41,60% sobre 40%) en lo concerniente al número de profesores con contrato laboral temporal, siendo 26

de las 48 universidades públicas las que, a la mencionada fecha, rebasaban esta ratio en sus respectivas plantillas de profesorado. Las universidades catalanas, todas ellas, sobrepasaban ampliamente este porcentaje de profesores en situación de precariedad e incertidumbre laboral (53,03%). Con datos del SIIU referidos al año 2015, un total de 55.204 profesores (83,07% sobre el PDI contratado) mantienen una relación de personal laboral con contrato temporal en las universidades públicas, siendo más de 25.000 los que desempeñan su actividad docente en modalidades diferentes a la figura de profesor asociado.

La superación del incumplimiento de estas ratios es, sin duda, una de las primeras tareas que deben abordar los responsables institucionales una vez se desbloquee la tasa de reposición y se recupere la capacidad financiera de las universidades públicas de los años previos a la crisis económica. Paralelamente, resulta imprescindible replantearse la pertinencia de que en la normativa básica universitaria aparezcan ratios que condicionen la capacidad  organizativa de las instituciones universitarias para configurar sus plantillas de profesorado. Consideramos que esta cuestión será objeto de análisis y debate por muchos de los miembros de Studia XXI.

En cuanto a la evolución seguida por la estructura demográfica del PDI contratado, los datos se muestran en el cuadro 2 (ver anexo) a nivel de Comunidades Autónomas y para el conjunto de las universidades públicas presenciales, observándose como, a diferencia del PDI funcionario, el profesorado joven (menos de 40 años) mantiene una presencia destacada, aunque en el año 2014 ha perdido la mayoría que sostentaba en el año 2008 (45,71% y 30,64%). Las universidades canarias son las que menor participación registran en sus plantillas de PDI contratado de profesores jóvenes (32,34% y 15,87% para 2008 y 2014, respectivamente) y, en consecuencia, las que arrojan los niveles más altos de edad media para este colectivo (véase en anexo cuadro 3).

El crecimiento registrado en la cifra total del PDI contratado (1.843 personas, que representan el 3,99% del total del año 2008), se ha concentrado fundamentalmente en el rango de edad de los 40 a 49 años por la incorporación de contratados doctor y por la modalidad de profesores sustitutos que han permitido orillar las limitaciones impuestas para nuevas contrataciones, al tiempo que han ensanchado los tramos de edad del colectivo de profesores maduros (40 a 59 años) al pasar del 47,89% en el año 2008 al 61,53% en el año 2014. En el gráfico 3 pueden verse los cambios sufridos en la pirámide poblacional del colectivo de PDI contratado del SUPE, que han determinado un envejecimiento de 2,75 años en la edad media del profesorado contratado (42,49 años a 45,24 años en 2008 y 2014, respectivamente), al tiempo que mantienen prácticamente invariable el número de años que separan las edades medias del profesorado funcionario del profesorado contratado.

Por Comunidades Autónomas la evolución de la edad media del PDI contratado se muestra en el gráfico 4, destacando Aragón y País Vasco como las que registran una mayor tasa de crecimiento en las edades medias de su profesorado contratado, en tanto que La Rioja es la única universidad que reduce en 0,30 puntos la edad media de su profesorado contratado.

A nivel institucional las posiciones de menor edad media de las plantillas del PDI contratado están ocupadas por universidades de reciente creación, como las Universidades Carlos III y Rey Juan Carlos de la Comunidad Autónoma de Madrid; U. Pablo Olavide y U. Huelva en Andalucía; U. Girona en Cataluña y U. de las Islas Baleares.

Por el contrario, las edades medias más elevadas corresponden a plantillas de universidades con muchos años de antigüedad como son, entre otras, U. Complutense; U. Santiago; U. La Laguna y U. Zaragoza. Sin embargo, a diferencia del profesorado funcionario, la brecha que separa las posiciones de las universidades que registran la mayor y menor edad media en el colectivo de profesorado contratado se ha reducido significativamente en este periodo al pasar de 10,39 años a 6,18 años en los años 2008 y 2014, respectivamente.

Con datos del SIIU referidos al SUPE para el año 2015, el cuadro 4 (ver anexo) muestra cómo la presencia de la mujer es cuantitativamente mayor que la del hombre en el rango de edad que corresponde a profesores jóvenes, siendo su participación porcentual sobre el total de profesorado siete puntos superior (20,81% en la mujer frente al 13,35% en el hombre). Por el contrario, la presencia de la mujer en los rangos de edad correspondientes a la potencial de jubilación resulta notablemente inferior a la presencia del hombre, siendo especialmente reseñable la relación de hombre/mujer en el tramo de edad superior a 65 años que alcanza el valor de 3.26 veces.

La razón de que la mujer muestre en el año 2015 una media de edad menor a la del hombre en el conjunto del profesorado universitario (48,51 años frente a 51,28 años) se debe a que en las variaciones que se han producido en el periodo 2008 a 2015 en las plantillas de profesorado, la mujer ha experimentado un aumento neto de 2.675 frente al descenso de 5.087 contabilizado en el hombre, con lo que la participación de la mujer ha aumentado un 7,51% en tanto que la presencia del hombre en las plantillas del profesorado universitario se ha reducido.

Por categorías profesionales, los catedráticos de universidad concentran más del 90 por 100 en el rango de edad superior a los 50 años, siendo su edad media de 58,64 años, mientras que los titulares de universidad alcanzan el 61,49% en esta referencia de edad, con una edad media de 52,76 años. En ambos casos, no existen diferencias destacables entre hombre y mujer, lo que confirma que el envejecimiento de las plantillas de los cuerpos de funcionarios es el resultado exclusivo de la aplicación de la tasa cero de reposición que, obviamente, resulta más notoria en el hombre que en la mujer por la simple razón de que el hombre duplica en número a la mujer. La igualdad es prácticamente total entre hombre y mujer en categorías profesionales que, como el profesor contratado doctor, lleva pocos años en la estructura profesional del profesorado universitario.

En este caso, la mujer alcanza niveles de presencia equiparables al hombre (48,54%) y su estructura demográfica es coincidente con la que muestra el hombre. Algunas diferencias se aprecian al considerar la figura del profesor asociado, donde la edad media del hombre es superior a la de la mujer por la mayor presencia del hombre en los rangos de edad correspondientes a la de potencial jubilación.

 

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