Univerdad

Una conversación pública sobre la universidad española en clave afirmativa y crítica, desde la independencia y el rigor intelectual

Financiación, educación e investigación en la Universidad española: ¿lo hacemos peor o mejor de lo que algunos quieren hacernos creer? Segunda (y última) parte

Continúo con la presentación de los resultados principales del trabajo del que había dado cuenta en una entrada anterior. Ya indicaba en ella que las cifras en los cuatro países (Australia, Canadá, España e Italia) eran bastante parejas. Vamos a explorar un poco los datos disponibles.

Comencemos por examinar la Figura 1, en la que se combinan los resultados de investigación (PUB) y el número de graduados (COMP), con respecto a los recursos (Expenditure), en los diagramas de dispersión, junto con los modelos de regresión lineal (univariante) para cada país. Constituye una manera de presentar en la misma gráfica toda la información descriptiva, con las rectas de regresión representando el comportamiento promedio para cada país por nivel de gasto.

Figura 1: Publicaciones y Graduados por unidad de gasto (millón de US$ PPP)

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Como puede apreciarse en la gráfica, para cualquier nivel dado de gasto, EXP, hay muy poca diferencia entre el número de publicaciones, PUB, con independencia del país. Lo mismo ocurre con el número de graduados, COMP,  a excepción de Canadá que presenta unos resultados relativamente más bajos. También es patente que Canadá y Australia cuentan con algunas de las instituciones mejor financiadas.

Las gráficas invitan a modelar los datos utilizando el número de publicaciones (PUB) y de graduados (COMP) como predictores del gasto (EXP) de cada institución.  De hecho, se produce un ajuste notable, que explicaría más del 95% de la varianza de los datos (la unidad de los coeficientes es 1000US$ PPP): 

FORMULA

No obstante, no debemos dejarnos seducir por la posibilidad de conceptuar los coeficientes de esta ecuación como si representasen los costos aproximados de la producción de una unidad de PUB y una unidad de COMP en todos los países e instituciones de nuestra muestra.

Desafortunadamente sabemos que la realidad es un poco más compleja, ya que no es posible deslindar con precisión los gastos en educación de los gastos en investigación.

Concluyamos pues que las universidades acometen conjuntamente esfuerzos en educación e investigación, por lo que hay muchos factores que pueden influir en los valores de cualquier indicador compuesto que trate de reflejar los resultados de esta actuación conjunta. Algunos de esos factores pueden derivarse de la misión o la historia de una universidad particular dentro del contexto nacional, mientras que otros podrían estar relacionados con las diferencias entre los sistemas nacionales.  Teniendo en cuenta estas salvedades, hemos encontrado, sin embargo, pruebas que apuntan a diferencias significativas entre los modos de actuación conjunta:

  • En Australia, parece que el equilibrio entre la investigación y la educación en una universidad depende de su posición en la disyuntiva nacional de dar mayor o menor énfasis a la investigación o a la educación.
  • En Italia, por el contrario, el equilibrio entre la investigación y la educación no parece reflejar factores de ámbito nacional, sino más bien opciones institucionales, dependientes de la trayectoria.
  • Las universidades canadienses parecen arrojar resultados conjuntos en investigación y educación en niveles un poco más bajos por unidad de recursos. No obstante,  hemos encontrado pruebas de que la calidad de la investigación universitaria canadiense es notablemente superior.
  • Por su parte, las universidades españolas presentan unos resultados conjuntos en investigación y educación en niveles más altos por unidad de recursos, dándose el caso de varias universidades que alcanzan niveles excepcionales de resultados conjuntos en la muestra global de los cuatro países.

Para explorar el papel del tamaño institucional en la explicación de los resultados obtenidos, hemos procedido a dividir la muestra de universidades de cada país en tres subpoblaciones disjuntas de acuerdo con los gastos anuales de cada institución: los cuartiles menor (Q4, universidades de tamaño pequeño, 25% del total) y mayor (Q1, universidades de tamaño grande, 25% del total), y la media central (Q2-Q3, universidades de tamaño medio, 50% del total de universidades alrededor de la mediana).  A continuación, y para todas las instituciones en la muestra hemos procedido a ponderar los datos en educación e investigación por los gastos de cada universidad. Así, la nueva variable P$ representa el número de publicaciones de una institución por cada millón de dólares de presupuesto. Lo mismo representa C$ con respecto al número de graduados, S$ para estudiantes y H$ para el número de publicaciones altamente citadas (en este caso por cada 100 millones de presupuesto). La figura 2 presenta los diagramas de cajas para las dos variables C$ y P$, por país y por grupo de universidades. Recordemos que en un box-plot cada caja contiene las instituciones con presupuesto intermedio dentro de cada grupo (del percentil 25 al 75), mientras que la raya horizontal representa la mediana del grupo. Los puntos fuera de la caja extendida por líneas rectas son valores extremos (no hay muchos, afortunadamente para la fiabilidad del análisis). Para Australia y Canadá, los grupos de universidades más grandes y más pequeñas son casi disjuntos, con las universidades grandes inclinadas hacia valores altos de P$ y bajos en C$, mientras que las pequeñas universidades caminan en la dirección opuesta. Las huellas de esta separación se pueden también apreciar en España e Italia, pero con mucha menos intensidad.

Figura 2: Box-Plots para el número de graduados y publicaciones por millón de dólares, (C$ y P$), por país y por grupo de universidades.

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Hemos hecho también un análisis de la varianza con dos factores (país y tamaño), del que mostramos en la Figura 3 las medias marginales para los tres grupos y cuatro países en P$ y C$.

Figura 3: Resultados del ANOVA de dos factores para P$ y H$

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Puede apreciarse en la Figura 3 como el grupo de universidades grandes tanto en Canadá como en Australia se despega con claridad de los otros dos grupos, mostrando como en esos países las universidades con mayor presupuesto son capaces de producir sensiblemente más investigación por unidad de recursos empleada que las de medianas y pequeñas. De nuevo ese efecto se produce en España e Italia, pero con menor intensidad. De hecho la prestación investigadora es más equilibrada entre los distintos grupos de universidades tanto en España como en Italia.

Finalmente hemos querido comprobar si un análisis por componentes principales podría también contribuir a dilucidar si el diferente comportamiento de las variables educativas e investigadoras en Australia y Canadá (a mayor intensidad en la investigación claramente menor número de estudiantes y graduados) con respecto a Italia y España (mayor equilibrio entre los resultados en investigación y educación) podría tomarse como diferencia entre los países anglo-sajones y los europeos del Sur.

Para ello, hemos reducido el análisis por componentes a los grupos de universidades grandes dentro de cada país, utilizando cuatro dimensiones (S$, C$, P$ y H$) en búsqueda de una reducción a dos componentes que pudiese tener valor explicativo. En la Figura 4 estas cuatro variables aparecen seguidas de otra letra (A para Australia, C para Canadá, E para España, e I para Italia). Hemos representado por tanto conjuntamente las posiciones de las dos componentes obtenidas en cuatro análisis PCA (uno por país). La interpretación de la gráfica es la siguiente:

  1. La oposición entre los resultados de investigación y educación se produce dentro de la primera componente principal en Australia y Canadá (73% y 60% de explicación de la varianza de las respectivas muestras).
  2. La oposición entre los resultados de investigación y educación se produce dentro de la segunda componente principal en España e Italia (35% y 23% de explicación de la varianza de las respectivas muestras.

Figura 4: Resultados del Análisis por componentes principales en los cuatro grupos de universidades grandes por país, utilizando como variables S$, C$, P$ y H$

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A modo de conclusión, veamos cuales serían las respuestas a las preguntas que nos hacíamos en nuestra entrada anterior:

  1. ¿Cuáles son las similitudes y diferencias intra y entre países en la producción investigadora (cantidad y calidad) de las instituciones universitarias, y hasta qué punto están relacionadas con los otros factores (educación y financiación)
  2. ¿Se puede resaltar alguna diferencia entre instituciones de corte anglosajón y universidades del Sur de Europa?

1.      Como hemos visto, los resultados en investigación (medidos en cantidad de publicaciones) y educación (medidos en número de graduados), en ambos casos por unidad de recursos empleados, son muy parejos en los cuatro países, aunque, como ya se ha apuntado, las universidades españolas presentan unos resultados conjuntos en  investigación y educación mejores por unidad de recursos, con algunas universidades logrando niveles excepcionales de resultados conjuntos en la muestra global de los cuatro países.

Por tanto, parece que lo hacemos un poquito mejor de lo que últimamente nos han querido hacer creer. 

2.      Aunque el dinero puede dar la felicidad, esta no es completa si no aprende a usarse bien. Hemos visto que las instituciones anglosajonas consiguen, cuando están bien financiadas, alcanzar niveles mucho mejores en investigación por unidad de gasto, bien es cierto que a costa de ser más selectivas en el número de estudiantes y por tanto de graduados.  Decíamos que nos habíamos propuesto cuestionar la afirmación de que con suficiente dinero, cualquier institución puede aspirar a la excelencia científica. No parece aventurado concluir que efectivamente, ha de haber algo más que mejor financiación. Y más allá del juego que da el binomio educación-investigación, algo debe tener que ver en este fenómeno la mejora y flexibilización de los mecanismos tanto de atracción de talento como de contratación de profesores permanentes, procesos que han acometido hace ya largo tiempo las universidades del ámbito anglo-sajón.

Para terminar, desde univerdad celebramos la publicación de la investigación completa que ha dado lugar a este post (disponible aquí) y agradecemos a Domingo Docampo su participación en este foro.

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