Univerdad

Una conversación pública sobre la universidad española en clave afirmativa y crítica, desde la independencia y el rigor intelectual

La “tormenta perfecta”

La reciente explosión de capacidad y velocidad computacional junto con el rápido aumento del coste de la Educación Superior han creado una “tormenta perfecta” en la que las instituciones tradicionales están más interesadas que nunca en ofrecer clases online  y donde la demanda de este tipo de educación es alta.

Un reciente artículo aparecido en Brookings con el título “A silver lining for online higher education?  se plantea, analizando recientes estudios,  la calidad de la educación online frente a la tradicional presencial.

The employers contacted in that field experiment might be worried about differential selection of students into online education, or they might be concerned about pedagogical shortcomings of online education, or both.

La Educación Superior online está creciendo y en rápida expansión. ¿De qué evidencias disponemos acerca de esta modalidad de enseñanza? Estos son algunos de los hallazgos obtenidos del citado artículo y que presentamos para alimentar el debate entre los comentaristas y seguidores de univerdad:

  • Los estudiantes tienden a aprender menos de los cursos online que en los cursos equivalentes con al menos algunos contenidos presenciales, especialmente aquellos que provienen de grupos vulnerables.
  • El mercado de trabajo parece valorar menos los grados online que los grados presenciales de las instituciones públicas menos selectivas.
  • Las cualificaciones basadas en evaluaciones reconocidas nacionalmente aumentan, al parecer, el valor de los títulos online.
  • La educación online parece infundir en  la Educación Superior tradicional  mayores incentivos para elevar la calidad.
  • Una institución altamente reconocida puede aumentar sustancialmente el acceso con ofertas online.

En resumen, mientras que la percepción general con respecto a la calidad de la educación online es ambivalente, estas nuevas investigaciones  invitan al optimismo, sobre todo, si podemos establecer formas de supervisar con éxito y certificar la calidad de la educación online. Sin embargo, como señala un ensayo reciente, es más fácil decirlo que hacerlo, ya que es imprescindible que esta oferta esté también sometida a los procesos de rendición de cuentas de las instituciones de Educación Superior.

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Comentarios
  1. José Fernando Calderero Hernández dice: 29/12/2016 a las 11:50

    Creo que el fondo conceptual de la entrada de Miguel Ángel Sancho es recoger la ambivalencia de la percepción general sobre la enseñanza online; no dudo que sea cierto que haya muchas personas partidarias y muchas detractoras; incluso que haya quienes duden. Obviamente, todo tiene sus luces y sombras, ventajas e inconvenientes; quizá solo sean “perfectas” algunas tormentas.
    Desde mi larga experiencia como profesor universitario, tanto en la enseñanza “presencial” como en la “online”, me gustaría compartir algunos comentarios:
    1.- Si bien los diferentes métodos e instrumentos pueden condicionar la calidad de la enseñanza, no la determinan.
    2.- No es cierto que en la “presencial” haya necesariamente más “encuentro interpersonal”; si las clases y la actividad docente se “despacha al por mayor” dirigiéndose a grupos indiferenciados o a “alumnos medios” inexistentes, como suele ser moneda corriente, no parece que aporte mucha “calidad”. La misma clase-conferencia, sobre todo si carece de posibilidad de participación, puede ser sustituida con ventaja por una grabación que el alumno puede autoadministrar a su conveniencia.
    3.- La enseñanza “online” mal entendida, y mal ejecutada, puede convertirse en una simple expendeduría de contenidos audiovisuales, con gran ventaja económica para la institución que, con gastos fijos mínimos, puede facturar mucho dinero.
    4.- Mi experiencia como profesor de enseñanza “online” (que es mucho más rica que hablar ante una cámara) es que, si se hace bien, se genera un alto nivel de participación, interactividad, y de encuentro personal (no físico, pero sí “personal”) mucho más cercano a lo que considero la auténtica esencia de la Universidad “Ayuntamiento de maestros et de escolares que es fecho en algunt logar con voluntad et con entendimiento de aprender los saberes”[1], de mucho mayor calado que la simple satisfacción de las necesidades del “mercado de trabajo”.
    Y, como se trata de escribir aquí un tratado sobre tan interesante tema, me despido del autor y de todos los lectores con mis deseos de que tengáis MUY FELICES NAVIDADES Y UN MAGÍNFICO 2017.
    @JFCalderero

    [1] Alfonso X el Sabio. Las siete partidas. PII título 31

  2. Francisco Miguel Martínez Verdú dice: 29/12/2016 a las 21:48

    Completamente de acuerdo con @JFCalderero!

    La educación híbrida (o b-learning) puede conseguir en el futuro lo mejor de cada parte, y siempre de forma proactiva hacia las nuevas generaciones de estudiantes, ya sean jóvenes o adultos con necesidades de formación continua.

    Como muestras de lo que viene:

    1- https://innovacioneducativa.wordpress.com/2016/12/22/mooc-pasos-basicos-para-un-aprendizaje-personalizado-en-el-aula/

    2- http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-09-30/fin-universidad-acreditacion-alternativa_1267875/

    FELIZ NOCHEVIEJA y PRÓSPERO AÑO NUEVO!!!

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