Univerdad

Una conversación pública sobre la universidad española en clave afirmativa y crítica, desde la independencia y el rigor intelectual

Más allá de los rankings: la endogamia universitaria y el alumno

Hablando en plata, la expresión “endogamia universitaria” se refiere a la contratación de los profesores universitarios no por sus méritos objetivos, sino por enchufe. Consiste esencialmente en contratar a alguien para ocupar una plaza de profesor por sus buenas relaciones con quien contrata, en lugar de por sus méritos objetivos en investigación y docencia -las dos principales tareas que, parece razonable, debería realizar un profesor universitario-.

La importancia de acabar con las malas prácticas en la contratación del profesorado universitario es un tema recurrente en muchos foros educativos, y sin embargo hay una cuestión al respecto de la endogamia que en ocasiones queda olvidada: el impacto que causa en el alumno. Sin duda, dicha endogamia contribuye a explicar en gran medida hechos como la ausencia de las universidades españolas entre las mejores del mundo -según reflejan los archiconocidos rankings, que miden esencialmente la calidad investigadora. Pero no podemos olvidar que los efectos más directos de la endogamia no están en los rankings, sino en las aulas. Contratar al profesorado sin atender a sus méritos objetivos no sólo redunda en baja calidad investigadora sino también en baja calidad docente. Día tras día, los estudiantes en la universidad española asisten a clases en las que, salvando importantes excepciones, se ven involucrados en dinámicas docentes que distan de ser idóneas.

Sería irreal e injusto considerar que todo el profesorado universitario es contratado según criterios no meritocráticos. Centrándonos en la docencia y dejando de lado la investigación, seguramente aquellos de nuestros lectores que hayan estudiado en una universidad española conocen bien la experiencia de esos profesores maravillosos cuya aportación a los estudiantes incluso trasciende lo académico. Sin embargo, no podemos ignorar la dramática evidencia de que en el curso 2014-2015, el 68,9% del personal docente e investigador doctor trabajaba en la misma universidad en la que se había doctorado (Fundación CyD 2015: 55). La conclusión innegable parece ser que, efectivamente, la mayoría de profesores universitarios han sido contratados por sus buenas relaciones con quien contrata.

Entre las consecuencias de esta endogamia no podemos ignorar el impacto en la productividad investigadora de nuestro sistema universitario. Pero debemos poner también gran atención en el impacto directo en el alumno.

Hablamos de una baja calidad de las prácticas docentes sobre la que resulta difícil ofrecer evidencia, y por ello remitirse a la experiencia del lector que ha estudiado en una universidad española media quizá sea algo atrevido, pero quién no ha experimentado prácticas que -quizá minoritarias pero demasiado frecuentes- se basan en dictar apuntes sin levantarse de la silla, basar la asignatura en el libro recién publicado del profesor que ha de ser adquirido, e incluso casos extremos pero también demasiado frecuentes como “inventarse la clase sobre la marcha”, o suspender sistemáticamente al alumnado en ciertas carreras técnicas. Esta baja calidad docente repercute directamente en la formación que recibe el alumno, y por tanto conlleva un peor desempeño del papel que la educación debería jugar: hacernos más libres para regir nuestra propia vida y ser mejores ciudadanos.

Dicho déficit de calidad docente, que a menudo experimenta el alumno como resultado de la endogamia universitaria, tiene consecuencias más allá de lo individual. Por extensión, repercute en el capital humano del país a largo plazo, fundamental para el bienestar material de todas las personas que vivimos en él. Por no mencionar la desigualdad social a la que la endogamia universitaria contribuye, dado que muchas familias en España no pueden costear para sus hijos una formación suplementaria a la recibida en la universidad, y dado que acceder a una educación de primer nivel mundial parece al alcance sólo de quien puede costearse una educación en ciertas universidades extranjeras.

En ACTÚA por la Educación creemos que la prevención de la endogamia universitaria debe de ser prioritaria. Somos conscientes de la dificultad que implica poner este tema en la agenda política, porque los incentivos de los partidos políticos no siempre están alineados en este sentido. Al mismo tiempo, lo cierto es que la prevención de la endogamia tampoco parece ser una inquietud real en la mayoría de la población, y esto desde luego que no contribuye a la ya escasa iniciativa de la clase política por tratar la cuestión. Nuestra labor como asociación estudiantil es poner en el debate de la calle la endogamia universitaria para así generar una demanda política efectiva, con vistas al desarrollo de medidas reales. Queremos que la expresión “endogamia universitaria” deje de ser jerga propia de los foros de expertos en educación y se convierta en vocabulario común. Para ello, querido lector, contamos con tu ayuda.

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Comentarios
  1. JUan dice: 27/07/2017 a las 10:25

    Tienes toda la razón del mundo. Lo triste de este sistema clientelar de corrupción es que el primer enchufe favorece contrataciones posteriores con méritos.

    Un caso concreto de endogamia es la Universidad Politécnica de Madrid

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