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Publicar ciencia abierta en un mundo abierto (II): por un nuevo modelo de comunicación científica

En el artículo de ayer (ver aquí), Dídac Martínez explicaba el procedimiento de publicación, las restricciones de acceso, y el papel de los grupos editoriales en el debate sobre la “ciencia abierta”. En la entrada de hoy, propone una serie de soluciones a estos problemas y diseña los elementos que, a su juicio, deberían configurar la nueva comunicación científica.

Continuamos con el diálogo que iniciamos ayer…

 

¿Qué soluciones hay ante estos problemas?

A nivel español, en primer lugar, las posibles soluciones con las editoriales pasan porque las universidades vayan unidas en la negociación de los precios y, además, por crear una estrategia conjunta entre universidades y gobierno. Una estrategia conjunta que tenga un doble objetivo: conseguir mejores precios de las suscripciones y crear una sola Biblioteca Digital Científica con licencias nacionales, accesible a todas las universidades, hospitales y centros de investigación del país. Los costes económicos de esta biblioteca digital son perfectamente asumibles por el gobierno y los beneficios serían inmensos, ya que se daría acceso a la información científica y tecnológica y, por supuesto, con menores costes económicos.

En segundo lugar, pasa, y esto ya se va imponiendo, aunque muy lentamente, por exigir a todos los profesores y científicos, autores de artículos y libros, que publiquen en repositorios de eprints o en revistas de acceso abierto a Internet. Esta exigencia debe venir mediante un mandato y no debe ser opcional. Si el proyecto científico ha estado subvencionado con dinero público el resultado debe ser de acceso público.

Y, en tercer lugar, los sistemas de evaluación de las carreras de los profesores deben integrar más elementos, no solo las publicaciones científicas de revistas cerradas, sino indicadores y métricas que analicen el impacto y la visibilidad de las publicaciones abiertas a Internet.

¿Qué elementos esenciales configurarán la nueva comunicación científica?

La primera revista científica editada que conocemos fue la Philosophical Transactions of the Royal Society que se publicó en Londres en 1665. La Royal la editaba para que sus socios pudieran intercambiar y comunicar sus escritos, reflexiones o descubrimientos. Durante años las revistas científicas han tenido estos mismos objetivos: intercambiar y comunicar y, la red de Internet posibilita al máximo y en tiempo real justamente estos dos conceptos, intercambiar y comunicar.

De hecho, Internet, aunque en su origen fue un proyecto militar, se extendió gracias a los profesores universitarios que quería comunicarse entre ellos e intercambiar sus papers científicos.

Si me preguntas ¿cómo será la nueva comunicación científica?, sin duda será abierta, en texto completo y no solo los artículos finales sino también los datos, informes intermedios y conclusiones parciales que se producen en todo proyecto científico. Será todo accesible a las diferentes comunidades de científicos mediante la red de Internet. Y no solo porque los resultados de la ciencia pública pagada con fondos públicos deban ser de acceso abierto, sino porque el concepto de reutilización en la ciencia será cada vez más un activo a valorar, sobre todo, económico. Puede que haya restricciones y embargos, protección de datos, autoría de patentes o información confidencial que deba ser restringida pero, mayoritariamente, la información científica será digital y estará depositada en grandes servidores y bases de datos, y podrá ser accesible a los investigadores que lo necesiten.

Esta aspiración ya está siendo asumida por la Comisión Europea que va en esta esta dirección. Por ejemplo, se han empezado a promocionar las publicaciones abiertas (OpenAire 2020) y potenciar el acceso abierto a los datos de investigación (Horizon 2020), en donde todo proyecto financiado debe elaborar el correspondiente Data Management Plan DMP, comprometiéndose a poner en acceso abierto los datos del proyecto. Acaba de salir publicado el informe final Open Digital Science. SMART 2014/0007, que encargó la CE,  donde se refleja el debate y las tendencias que estamos comentando y los futuros escenarios y beneficios de la ciencia abierta.

La revisión por pares cambiará, ya que se abrirá y se ampliará a miles de investigadores en red y no solo a los miembros de un determinado comité científico.

Internet lo está haciendo posible gracias a los miles de repositorios científicos en donde los autores publican sus artículos y reciben al momento las opiniones de sus colegas. La revista como producto final, tal y como la conocemos actualmente, también está cambiando, al igual que el artículo como documento final de una determinada investigación. Todo el proceso de investigación podrá ser visualizado y abierto.

También cambiará el proceso académico y administrativo de la evaluación del profesor o del investigador. Este es el más lento, si se quiere, pero poco a poco los sistemas de medición del impacto de las publicaciones científicas deberán asumir nuevos criterios basados en el análisis del tráfico, consumo y calidad de los datos, y permitirán una mejora en la evaluación del impacto de la ciencia y de los científicos. Los Journal Citation Report y Scopus tendrán que reflejar también los impactos del acceso abierto, por decirlo de alguna manera.

¿Y el modelo económico de la nueva comunicación científica?

Bueno, este es uno de los temas que aún no está resuelto y que el mundo de Internet poco a poco logrará solucionar. Ahora hay miles de servicios gratuitos en Internet para el usuario final que están pensando en cómo financiarse por publicidad, cuotas, etc. Por lo tanto, también se deberán buscar recursos para financiar la creación de revistas y libros científicos de acceso abierto. Aunque respecto a este tema, es importante diferenciar el modelo de negocio de las editoriales externas a las universidades que tienen la crisis económica encima por los efectos de las TIC y el modelo de negocio de la nueva comunicación científica de las universidades. Con respecto a las universidades, se tendrá que buscar un modelo sostenible y creo que se logrará en un futuro no muy lejano. Por ejemplo, muchas universidades están reorientando sus servicios de publicaciones y bibliotecas para dar soporte a la nueva comunicación científica.

Bueno, por último, ¿qué aconsejaría usted a los profesores y científicos para que sus publicaciones sean más conocidas y citadas en esta ciencia abierta en un mundo abierto?

Les aconsejaría 5 cosas muy fáciles de hacer y que seguro que muchos ya hacen:

  1. Publicar todos sus artículos en texto completo en los Repositorios abiertos de eprints, ya sean institucionales de su universidad o temáticos. Hay miles de ellos en Internet. Si publican el artículo en una revista científica, que sea abierta. En la lista DOAJ anteriormente citada podrán encontrar decenas de revistas científicas de su especialidad.
  1. Los investigadores jóvenes deben crearse un perfil digital en Internet, es decir publicar su Curriculum Vitae en alguna de las plataformas de Google Scholar, ResearchGate, Academia, LinkedIn También en las plataformas de su universidad, si dispone de ellas. En el Curriculum Vitae deben aparecer sus publicaciones bien citadas y con acceso directo al texto completo de sus artículos o preprints que hayan publicado. Esto le servirá para dar a conocer su perfil digital a colegas de otras universidades o centros de investigación del mundo.
  1. Abrir una cuenta en Twitter y otra en Facebook, de tal manera que cuando publiquen un artículo lo anuncien de inmediato en Twitter. De esta manera la novedad de su print llegará a la red social de investigadores.
  1. Disponer de un identificador personal, es decir su DNI de investigador, un número estándar e internacional de él mismo. Yo le aconsejo que disponga de un ResearcherID o un código ORCID. La comunidad científica, ante el caos de los nombres y apellidos existente, ha optado por fin, por un número que permite de forma más fácil y rápida identificar al autor.

Y finalmente, asegurar que todas las publicaciones que publiquen lleven un código DOI que permita identificar perfectamente cada uno de sus artículos en Internet. Muchas revistas les pedirán los DOI de sus artículos.

Comentarios
  1. Ildefonso Hernández Cervantes dice: 25/11/2016 a las 17:53

    Pienso que puede ser interesante para los lectores de estos artículos saber que yo estoy divulgando mis Desarrollos Tecnológicos (algunos patentados en México hace mucho tiempo) con el único fin de que no se pierda ese conocimiento y pueda ser aprovechado. Ver YouTube kaleb3dd2 “Bomba Yonto”.

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