Univerdad

Una conversación pública sobre la universidad española en clave afirmativa y crítica, desde la independencia y el rigor intelectual

¿Puedes decirme, por favor, qué camino tengo que seguir para salir de aquí?

¿Puedes decirme, por favor, qué camino tengo que seguir para salir de aquí? Eso depende en gran parte del sitio al que quieras llegar, dijo el gato de Chesire.
Lewis Carroll. Alicia en el país de las maravillas.

Más allá de la financiación (ausencia), la endogamia (como síndrome), la eficiencia en la gestión (como coartada), la auto-contemplación (como efecto) querría profundizar en cuatro ideas-fuerza interconectadas, que contribuyan  a definir dónde queremos llegar.

Formación, pero ¿a qué coste?

Universidades diferentes pero … tan similares en sus procesos de aprendizaje que los estudiantes y profesores no encuentran su lugar más allá de evaluar (el corregir y castigar/premiar), con intereses puestos en acabar cuanto antes (los primeros) y en ver la docencia como una “carga” frente a los valores dominantes del ” publicar o perecer”. La implantación “manu militari” del Plan Bolonia se ha traducido en una concepción infantil del aprendizaje en base a una evaluación continua que impide la sedimentación y contraste de los conocimientos aprendidos; una burocratización del trabajo docente por parte de los profesores, sometidos a cronogramas; tasas de “rendimiento exitoso” medida en términos de aprobados; y, desmotivación para hacer las cosas de modo diferente, aquel que permite explorar el conocimiento por parte de los estudiantes desde una perspectiva crítica e imaginativa en la que lo importante son las preguntas y no las respuestas, en el marco de una progresiva degradación formativa.

Generar conocimiento y transmitirlo

Existe un consenso generalizado acerca de que la investigación, en el más amplio sentido de la palabra, constituye una seña de identidad y una tarea ineludible de la Universidad, tanto como motor social como actitud dinámica interna.

Pero los medios para alcanzar estos fines implican un compromiso de la sociedad con una financiación estable, con recursos públicos y privados, en los que la flexibilidad de la gestión y la rendición de cuentas deben ser elementos definitorios. El output investigador debe constituir un elemento determinante en la identidad institucional de las universidades, que deben basar su actividad en políticas sistémicas con un seguimiento externo de las mismas en cuanto a los resultados.

La internacionalización es una característica de la investigación en un mundo globalizado y la apertura a investigadores extranjeros de nuestros centros universitarios debe ser potenciada desde las unidades departamentales y facilitada por agentes externos (Ministerios de Trabajo, Interior y Asuntos Exteriores) para evitar las trabas administrativas inherentes. Complementariamente,  el incentivo de  movilidad de sus profesores hacia centros de reconocido prestigio permite a éstos respirar una aire científico diferente y aprender ideas, metodologías y visiones de las que se beneficiará la institución universitaria a la que pertenecen .

Sin investigadores no es posible la investigación

Hay que situar las personas como objetivo prioritario, apoyándolo en la atracción y retención de talento en un marco globalizado.

Se debe potenciar una definición de las trayectorias investigadoras que la rígida normativa existente ha impedido consolidar. A modo de ejemplo y siguiendo el modelo anglosajón, la apuesta por el tenure track en la fase postdoctoral puede ser un elemento dinamizador en la fase inicial  de acceso a plaza permanentes, con unas convocatorias en tiempo y forma que superen las actuales prácticas. Ejemplo de ello son programas exitosos como el Ramón y Cajal e ICREA, que requieren un mayor apoyo institucional en las universidades a la par que pueden contribuir a un acompasado relevo generacional. Por otra parte, los investigadores requieren medios, tranquilidad, tiempo para llevar a cabo su trabajo.

El reconocimiento del trabajo bien hecho debe ser un elemento clave de la política institucional.

Universidad y sociedad: cómplices necesarios

La universidad debe apostar por su liderazgo social y evitar convertirse en una burbuja autocomplaciente. Burbuja, también, en el sentido de aislamiento de la sociedad sin porosidad, con las dinámicas “desde abajo” y el plegamiento a los de “arriba” en forma de ideologías cada vez más centradas en criterios de “empleabilidad” -definidos exclusivamente por los “empleadores”-,  enfrentada a una progresiva mercantilización y/o marginalización del conocimiento y la reflexión “inútil”, según los anteriores criterios. La ausencia de respuestas colectivas a lo mucho que ocurre “fuera” de los campus y la incógnita de participación/gestión “democrática” como coartada del principio de “gobernabilidad “eficiente” son una viva muestra de una parálisis a la que se añade la ausencia de rendición de cuentas y de una transparencia en su gestión, que es claramente mejorable.

Sirvan estas breves reflexiones para contribuir al imprescindible debate sobre el papel de la universidad “pública”, en el que preguntas y respuestas, hasta ahora, atienden bien a intereses corporativos bien a los de los “negociantes de la educación superior” o los de los “gestores políticos”, con proyectos a corto plazo basados en el “ahorro” y la “eficiencia” de los recursos utilizados.

Y sobre todo, sirvan mis comentarios para reivindicar una reacción propositiva y constructiva  sobre la universidad pública, desde una auténtica y comprometida visión institucional por parte de los y las directamente interesados e interesadas quienes, a veces, se han instalado en un  destructivo “sálvese quien pueda”. 

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