Univerdad

Una conversación pública sobre la universidad española en clave afirmativa y crítica, desde la independencia y el rigor intelectual

Radiografía de los predoctorales en España

En los últimos meses, el cambio de clave de los contratos predoctorales ha suscitado una fuerte polémica y abierto un amplio debate sobre la condición de los investigadores predoctorales en España. Esta situación ha trascendido también a medios de discusión académica internacionales, como resultado de que el pasado mes de marzo Amaya Moro-Martín se hiciera eco de la misma en un artículo publicado en Nature (ver aquí). Además, los principales ejes de este debate han puesto de manifiesto la gran heterogeneidad de las condiciones laborales particulares de los contratos del personal docente e investigador universitario en formación, dependiendo de la convocatoria y centro específico de aplicación. De hecho, este conflicto ilustra algunos de los problemas derivados de la falta de una regulación común en base a la Ley 14/2011 de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación.

Todo este contexto motivó la celebración del I Foro por la Dignidad Investigadora durante los días 22 y 23 de mayo en la Facultad de Ciencias Físicas de la Universidad Complutense de Madrid. El objetivo de este evento era el de visibilizar e introducir en el debate público la situación de los investigadores predoctorales en España a través de charlas, talleres y debates. No obstante, este no es el único foro nacional existente ni el primero en el que se discuten estas cuestiones. Por ejemplo, en el año 2000 se constituyó la Federación de Jóvenes Investigadores Precarios (FJI). Esta Federación se trata de un conjunto de asociaciones locales de jóvenes investigadores que buscan la mejora de las condiciones laborales de investigadores pre y post doctorales en España. Algo sucede en España con los investigadores predoctorales, y la controversia parece que viene de lejos.

En este sentido, se puede afirmar que la posición de los estudiantes de doctorado en España está lejos de ser privilegiada y, además, es necesario tener en cuenta otros factores que añaden peso a la situación. Recientemente, un estudio realizado en la Universidad de Gante y publicado en la revista Research Policy (ver aquí), aportaba evidencias acerca de los problemas de salud mental que pueden experimentar los estudiantes de doctorado en su paso por la academia: uno de cada dos estudiantes de doctorado experimenta problemas psicológicos de algún tipo, y uno de cada tres está en riesgo de padecer algún trastorno psiquiátrico. Además, el estudio señala que la probabilidad de desarrollar cualquier problema de salud mental es considerablemente mayor en la población de estudiantes de doctorado que en la población general con altos niveles educativos, que los trabajadores altamente cualificados e incluso que los estudiantes de educación superior. Según relatan los autores en el artículo haciendo referencia a los sentimientos más comunes que experimentan los predoctorales:

“Most prevalent are feelings of being under constant strain, unhappiness and depression, sleeping problems due to worries, inability to overcome difficulties and not being able to enjoy day-to-day activities”

Aunque el estudio abarca los resultados de una muestra de 3659 estudiantes de doctorado en Bélgica, las conclusiones parecen ser coherentes con los análisis realizados en otras partes del mundo. De hecho, si bien se trata del artículo más recientemente publicado, no es el único que ha tratado este asunto. En 2014, la Universidad de California en Berkeley daba a conocer los resultados de su “Informe sobre la felicidad y el bienestar de los estudiantes de posgrado”. En torno al 47% de los mismos (así como el 37% de sus estudiantes de Máster) puntuaron como “deprimidos” en dicho estudio. Uno de los estudiantes entrevistados para el informe define su experiencia en el doctorado del siguiente modo:

“My days feel very scattered. A meeting, a class, a grant proposal to write, theory to read—I find it hard to balance all the tasks and not feel crazy. Sometimes it feels like the work is so all over the place and there’s no organized way in which I am held accountable for it.”

La preocupación por la salud mental en la academia alcanza niveles más alarmantes todavía cuando se analiza la incidencia de las tendencias al suicidio. Como relata Laia Balcells en su blog (ver aquí) con motivo de la muerte de Will Moore, un Profesor de Ciencia Política de la Universidad de Arizona: “la vida académica tiene unas características que pueden generar altos niveles de estrés y de ansiedad, sobre todo en las personas más vulnerables”. Por tanto, resulta imperativo visibilizar estas situaciones, apartar el tabú social y el estigma en torno a los problemas de salud mental y atender a los grupos que apuntan a ser susceptibles ante este tipo de problemas.

Las condiciones de trabajo, las malas perspectivas acerca de la posibilidad de desarrollar una carrera futura en la academia y la incertidumbre que ello conlleva, la búsqueda de financiación, el estrés, la competencia y las dificultades de compatibilizar la vida personal y laboral, son algunos de los problemas a los que se enfrentan los predoctorales en España en su día a día. A lo mejor, la academia y la sociedad en su conjunto deberían prestar más atención a esta cuestión. Y, si el bienestar no es suficiente razón, el diseño de las medidas que buscan la excelencia debería tener en cuenta que las personas más felices y equilibradas son más productivas, más creativas y más colaborativas. Éstos son (o deberían ser), en definitiva, objetivos de cualquier organización humana.

¿Quieres recibir los contenidos de este blog?

Suscríbete al blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

Conforme al RGPD 2016/679.

Comentarios
  1. Ana dice: 07/06/2017 a las 11:05

    Es fundamental establecer bases para que los investigadores puedan desarrollar bien su trabajo. La gente no es consciente del importante trabajo que se lleva a cabo en las Universidades…

¿Y tú qué opinas? Deja tu comentario