Univerdad

Una conversación pública sobre la universidad española en clave afirmativa y crítica, desde la independencia y el rigor intelectual

El ranking de Shanghai y la financiación de las universidades

El ranking de Shanghai (ARWU) es muy probablemente el más conocido en la evaluación y clasificación de universidades del mundo. Tiene ya una historia de casi una década y es el más difundido en los medios de comunicación. Su evaluación se basa sobre todo en criterios de actividad investigadora y, como apenas tiene corrección por tamaño de la universidad, puede considerarse el ranking por excelencia acerca del prestigio de las universidades por investigación.

Como todos, este sistema de evaluación y clasificación de las universidades es cuestionable. Sin embargo, su antigüedad y visibilidad lo ha convertido quizás en la referencia de las universidades del mundo.

Cuando en los medios de comunicación se trata de dar una evaluación de las universidades españolas, con mucha frecuencia se acude a esta clasificación. Son varias las críticas que se suelen hacer sobre la aparición de las universidades españolas en el mismo pero nos vamos a centrar en dos concretas.

La primera de ellas consiste en la generalización de que las universidades españolas no son buenas, o relevantes dentro del ranking de Shanghai. Es una afirmación que, explícita o implícitamente, hace un juicio sobre la calidad de las universidades españolas en su conjunto, es decir sobre el sistema universitario español. También es frecuente que desde el ámbito universitario se conteste diciendo que la calidad de las universidades debe contemplarse desde el punto de vista de su financiación. En esta breve anotación intentamos responder de una manera rigurosa a ambas visiones sobre la calidad de las universidades españolas.

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Figura 1

En la figura 1 se representa la correlación mostrada entre las universidades de todos los países que aparecen en el ranking de Shanghai. Debemos decir que en este ranking (ARWU 2015) se publican las 500 universidades (TOP 500) del mundo. Considerando la cifra usualmente utilizada de que el número de universidades que existen en el mundo es de 17.000, estaríamos hablando del 3% de las mejores universidades del mundo. En esta figura se representan en ordenadas el número de universidades que aparece en el TOP 500 de cada país respecto a su PIB (en unidades 100 mil millones de dólares). Es decir, en cada país se representa una medida relativa de universidades en función de su riqueza. En abscisas se representa el tanto por ciento del PIB invertido por cada país en I+D, es decir, la inversión en I+D en función de su riqueza. Cuando se estudia una y otra cifra para cada país, la correlación estadística, es decir, la media de correlación que representa mejor estos datos, es la recta que aparece en esa figura.

También debe entenderse que cualquier punto que esté cerca de la recta, caso por ejemplo de Irán, significa que tiene un número de universidades entre las mejores del mundo proporcional a la inversión en investigación que hace. Un país que esté alejado por encima de la recta, caso por ejemplo de Israel, significa que tiene más universidades que las que le correspondería por su financiación. Por el contrario, un punto alejado por debajo de la recta, como es Corea del Sur, significaría que el número de universidades proporcional a su riqueza es menor de lo que le corresponde por su inversión en I+D.

Es interesante comprobar que España se encuentra ligeramente por encima de la recta en una posición muy próxima a Italia. Estos resultados sugerirían que uno y otro país tienen un comportamiento en número de universidades respecto a su inversión algo mejor que el esperado. En adición a este resultado nos gustaría señalar que el 40% de los estudiantes españoles de grado (y de antigua licenciatura) tienen oportunidad de estudiar en una universidad (española) que aparece en el TOP 500. Dicho en términos generales, según el ranking de Shanghai, el 40% de nuestra población estudiantil estudia en universidades situadas en el 3% de mayor calidad del mundo.

Sin embargo, es posible que estos datos se sigan cuestionando por la realidad de que entre el TOP 100 de este ranking 2015 no aparece ninguna universidad española (la más cercana es la Universidad de Barcelona en el TOP 200).

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Tabla 1

En la tabla 1 aparece el número de universidades de los dieciséis países que tienen alguna universidad en el TOP 100, en orden creciente al porcentaje del PIB dedicado a I+D en cada país. Como hemos comentado España no está entre ellos.

Con un número tan reducido de países es difícil establecer una correlación como la anterior, pero pueden hacerse unos análisis generales fáciles de entender. El tanto por ciento de PIB en I+D de todos los países es superior al de España, excepto en el caso de Rusia que tiene una universidad en el TOP 100. Sin embargo, todos pueden entender que la diferencia entre Rusia y España está en su población de más de 140 millones de habitantes. De nuevo Italia no presenta ninguna universidad en este TOP 100.

Todos los países europeos con universidades en este TOP 100 son países nórdicos o centroeuropeos además del Reino Unido. No cabe duda que destaca sobremanera el número de universidades de USA (50 con una población de 320 millones) y del propio Reino Unido (9 universidades con 65 millones). En definitiva, la ausencia de España en este TOP 100 no es sorprendente ni por su inversión en I+D ni por su posición geográfica y población.

Muchos estamos seguros de que en pocos años tendremos una universidad en el TOP 100, a poco que mejoren la política y financiación del I+D. Esto sería un hecho destacable entonces, mucho más que su ausencia en estos momentos.

La principal conclusión que quisiera que se derivara de este análisis es que España tiene una calidad de su sistema universitario igual o mejor que la que le corresponde por su financiación en investigación, cuando estos datos se estudian con respecto al ranking de Shangai. La política en I+D de España ha cambiado de forma sustancial desde los años 80, igual que su política universitaria. El sistema universitario español salió arrasado de su guerra civil y sólo empezó a recuperarse en los años 60.

Que España esté en una situación igual o mejor como sistema de lo que le corresponde por su financiación es un éxito de la sociedad española del que todos tenemos que estar razonablemente satisfechos.

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