Univerdad

Una conversación pública sobre la universidad española en clave afirmativa y crítica, desde la independencia y el rigor intelectual

Una española en Berkeley (I)

Querido lector:

Escribo estas líneas desde la Universidad de Berkeley, en California. Llegué aquí hace tres semanas para cursar este año académico, gracias al Programa de Movilidad Internacional de la Universidad Carlos III de Madrid, en la que estudio el doble grado en Estudios Internacionales y Derecho. A través de este post y los que, espero, vendrán, compartiré contigo algunas de mis experiencias, deseando que puedan contribuir a un diálogo constructivo sobre la universidad española.

Nuestras universidades me importan, y mucho; y si estás leyendo estas líneas es porque a ti también.

“Las comparaciones son odiosas”, sin duda, cuando se hace sin contextualizar con precisión. Haré lo posible por no caer en esa simplificación que sólo nos lleva a un derrotismo inútil. Conseguirlo requiere informar, en la medida de lo posible, sin sesgos. Para empezar destacaré lo siguiente: creo con toda sinceridad que mi experiencia en la Carlos III no es representativa de la experiencia media de un estudiante de Ciencias Sociales en otras universidades de nuestro país. Esta opinión que expreso aquí es propia e independiente. Si lo afirmo así, es precisamente para contextualizar las comparaciones que haga de aquí en adelante.

En mi universidad, concretamente, en la parte de Estudios Internacionales de mi doble grado (hago Estudios Internacionales y Derecho), he vivido algo que no se da en prácticamente en ninguna otra universidad española de la que yo tenga noticia: he tenido muchos profesores, españoles y también extranjeros, doctorados en universidades de primera línea de todo el mundo que, además de dar clase, publican a menudo en revistas académicas de reconocido prestigio a nivel internacional. Para mí y para mis compañeros es habitual que se nos pida leer un artículo académico en inglés antes de recibir una clase, y realizar -en la medida de nuestras posibilidades- trabajos de investigación cuantitativos o cualitativos que exijan familiarizarse con teorías académicas consolidadas. Esto no es ni remotamente así en otras carreras de Ciencias Sociales que cursan mis amigos en otras universidades. No quiero ni mucho menos transmitir una imagen idílica de mi experiencia. Nada es perfecto, ni cercano a perfecto, en ningún lugar. Pero me parece fundamental aclarar que el hecho de que muchas de las dinámicas pedagógicas en Berkeley no me sorprendan, significa simplemente que muchos profesores del departamento de Ciencias Sociales de la Carlos III también las llevan a cabo.

Apenas llevo tres semanas en Berkeley, y solo dos de clase. Por ello no puedo contar demasiado sobre la parte puramente académica, por ahora. Sí puedo decir que, por el momento, la dinámica no es demasiado diferente de aquella a la que estoy acostumbrada (aunque esto, como decía, seguramente se debe a las especificidades de los profesores concretos que he tenido en España): lectura de un artículo académico de modo previo a la clase y, durante la clase, una lección magistral para la que el profesor se apoya de diapositivas. Próximamente empezaremos a tener también sesiones más reducidas en las que discutiremos con detalle los textos estudiados desde un punto de vista crítico. Todos mis profesores son expertos en su campo a nivel internacional, y realizan periódicamente publicaciones de alto impacto, y aún no me he encontrado con un solo profesor que dedique la clase a leernos unos apuntes para que prácticamente los copiemos en su literalidad (cualquier estudiante o ex-estudiante de Derecho se habrá sentido identificado al leer esa frase). Además, prácticamente haremos todos los exámenes desde casa: se nos dará un enunciado que podremos responder utilizando todo el material que tengamos, redactando un ensayo durante varios días y finalmente entregándolo por vía electrónica – por tanto, no se pondrá a prueba nuestra capacidad memorística, sino nuestra capacidad relacional y crítica-. Con todo, como digo, aún es pronto para sacar conclusiones sobre la parte académica, ¡seguiré informando!

No todo en las universidades es puramente académico. Hay otros elementos que marcan diferencias abismales en las vidas de los alumnos y del personal que participan en ellas. Berkeley, en ese sentido, me maravilla. Los esfuerzos institucionales por garantizar la inclusión de minorías son increíbles. Esto es patente en lo que hace a las minorías raciales, una cuestión quizá mucho más candente en Estados Unidos que en España, pero también a otro tipo de minorías que en nuestro país están igualmente presentes y no reciben esta atención. Un ejemplo que no deja de admirarme es que, en atención a la diversidad de identidades de género, casi todos los profesores especifican qué pronombres utilizan para sí mismos y también preguntan a los alumnos qué pronombres prefieren (“he”, “she” o “they”, que en inglés se utiliza como pronombre de género neutro). Este gesto sin duda parecería extrañísimo a muchas autoridades de nuestro sistema universitario, y sin embargo es frecuente en cada vez más universidades estadounidenses de primera línea. Que este tipo de gestos empiecen a llevarse a cabo en nuestras universidades no depende de que reciban mayor o menor presupuesto. Depende de una voluntad decidida por tomar en serio la diversidad y los retos que viven las personas que pertenecen a minorías dentro de la comunidad universitaria.

“Se aproximan muchas vivencias en estos meses en Berkeley y estaremos en contacto. ¡Hasta pronto!”

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Comentarios
  1. Oriol Fàbregas Pujol dice: 11/09/2017 a las 22:08

    Interesantes observaciones y reflexiones. Disfruta de la experiencia!

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