Innovación inclusiva y desarrollo sostenible en las universidades

A lo largo de la historia las universidades se han visto inmersas en procesos de re-definición, reajustando sus funciones y reformulando las relaciones con los distintos agentes del entorno con el objetivo de dar mejor respuesta a las necesidades de la sociedad del momento. En este sentido, las universidades han ido ampliando sus funciones, pero no es hasta hace poco que, de forma orgánica, ha ido surgiendo consciencia de la necesidad de ir más allá de las tradicionales tres misiones (docencia, investigación y transferencia) y aportar más valor a la sociedad. Dicho de otra forma, las universidades deben ser agentes catalizadores del cambio, fomentado la innovación inclusiva y promoviendo el desarrollo sostenible.

En una sociedad postmoderna como la actual, las actividades de compromiso y de cohesión social adquieren un papel más que relevante, debiendo garantizar el acceso y la inclusión social. Más aun, una universidad que es socialmente responsable es aquella que mediante su actividad en todos sus ámbitos y funciones (incluyendo docencia, investigación y transferencia de conocimiento) ofrece servicios públicos que contribuyen al bienestar de la sociedad y a su nivel cultural, abogando por la equidad, y reduciendo la brecha existente entre la investigación universitaria y las necesidades reales sociales.

Aunque esta dimensión social encuentra una expresión explícita a través de iniciativas de “proyección social”, “extensión universitaria” o de “compromiso social”, la actividad centrada en las funciones docentes, de investigación y transferencia también puede empaparse de este espíritu de responsabilidad social, procurando 1) el compromiso ético con el entorno; 2) el bienestar general de los distintos grupos de interés, y 3) la satisfacción de las necesidades de la sociedad.

Este compromiso, tiene también que ver con la responsabilidad de la universidad en formar personas solidarias con su entorno. Esta solidaridad debe permitir a la comunidad universitaria ser consciente de los problemas y desafíos actuales, tanto a nivel interno de la universidad como organización, como a nivel externo resultante de la interacción con su entorno inmediato de actuación.

La especificación de esta dimensión social empezó a materializarse en su momento con la creación del Espacio Europeo de Educación Superior. Dicha dimensión se refería principalmente a la eliminación de barreras económicas, sociales y arquitectónicas, y a la provisión de recursos y servicios en beneficio de la población. La universidad contemporánea, en paralelo al desarrollo de sus tres funciones básicas (docencia, investigación y transferencia) debía tener por principios la igualdad de oportunidades (participación y éxito de los estudios), el estudio de las condiciones de vida, la orientación y asesoramiento y la eliminación de cualquier tipo de obstáculo discriminatorio. Esta nueva realidad implicó que las universidades ampliaran su horizonte tradicional, con acciones encaminadas a la promoción del desarrollo sostenible y la construcción de una sociedad más humana y justa.

Recientemente esta preocupación por el compromiso social se ha hecho más visible, existiendo demandas explícitas que exigen a las universidades liderar la movilización de recursos y la experimentación empresarial (Fayolle y Redford, 2014) para fomentar la innovación inclusiva y el desarrollo sostenible (Arocena et al., 2017; Brudenius et al., 2016). No se trata de una misión nueva, sino de trasladar estos valores a todos sus ámbitos de actuación (Kruss y Gastrow, 2017; Goddard et al., 2016).

Desempeñar con éxito esta función requiere concebir las universidades no como “productores” de conocimiento aislados (de la Torre et al., 2018), sino como agentes de cambio que operan en un espacio abierto e interconectado, cooperando con el resto de actores del sistema de innovación (Benneworth y Jongbloed, 2010; Geuna y Rossi, 2015). Si bien las colaboraciones universidad-empresa-gobierno, siguiendo el tradicional modelo de la Triple Hélice (Etzkowitz & Leydesdorff, 2000), han sido ampliamente estudiadas (Mascarenhas et al., 2018), hay pocas evidencias sobre cómo dichas colaboraciones pueden contribuir a los retos de la sociedad actual (Orecchini et al., 2012). Y qué mayores retos que los que nos plantean los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Los ODS son herederos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). En septiembre de 2015, más de 150 líderes mundiales se reunieron en la Cumbre del Desarrollo Sostenible de la ONU, en la que se aprobó la Agenda 2030. La agenda contiene 17 objetivos de aplicación universal que entraron en vigor en enero de 2016 con el objetivo último de lograr un mundo sostenible en el año 2030.

Y aquí llega la gran pregunta: ¿cómo las universidades pueden dar respuesta a los ODS? La respuesta es fácil: ¡de muchas maneras! Sin embargo, las preocupaciones y las obligaciones de nuestro día a día hacen que quizás perdamos oportunidades para, por un lado, interiorizar los valores que hay detrás y, por el otro, transmitirlos a nuestros alumnos. Aun así, es cierto que cada vez son más los profesores y universidades que han hecho una apuesta firme y trabajan a contrarreloj para poder dejar su grano de arena y concienciar a las generaciones futuras de la importancia de fomentar un desarrollo sostenible.

También en el área de investigación académica cada vez son más las revistas con special issues con llamamientos a nuevas investigaciones que arrojen luz a nuevas prácticas que ayuden a las universidades a participar de forma más activa en los ODS. Un ejemplo de ello sería el de la revista Sustainability con, actualmente, diez calls abiertos relacionados con los ODS, estando uno de ellos especialmente orientado a divulgar los ODS a través de la docencia en el ámbito de las ciencias (“Teaching Sustainable Development Goals in Science Education”). Otro ejemplo sería el número especial que publicará la revista International Journal of Intellectual Property Management y que tengo el placer de co-editar junto con la profesora Federica Rossi de la Birkbeck University of London (Reino Unido) y el profesor Ugo Rizzo de la Università degli Studi di Ferrara (Italia), y que lleva por título “University-industry collaborations for inclusive innovation and sustainable development”. Desde aquí os animo a participar y a difundir las buenas prácticas que estoy segura todos estamos llevando a cabo.

Aunque a veces la contribución individual puede parecer pequeña para que se produzca un gran cambio, tenemos la suerte (¡y la gran responsabilidad!) de, por medio de la docencia, tener voz en la sociedad y, a través de nuestras acciones dar ejemplo a nuestros estudiantes. ¡No podemos desaprovechar esta oportunidad!

Referencias

Arocena, R., Göransson, B. & Sutz, J. (2017). Challenged Universities. In: R. Arocena, B. Göransson and J. Sutz (Eds.), Developmental Universities in Inclusive Innovation Systems: Alternatives for Knowledge Democratization in the Global South. Cham, Switzerland: Palgrave Macmillan, pp. 141-158.

Benneworth, P. & Jongbloed, B. (2010). Who matters to universities? A stakeholder perspective on humanities, arts and social science valorization. Higher Education, 59(5), 567-588.

Brundenius, C., Göransson, B. & de Mello, J.M.C. (Eds.). (2016). Universities, inclusive development and social innovation: An international perspective. Cham, Switzerland: Springer.

de la Torre, E.M., Rossi, F. & Sagarra, M. (2018). Who benefits from HEIs engagement? An analysis of priority stakeholders and activity profiles of HEIs in the United Kingdom. Studies in Higher Education, 1-20. https://doi.org/10.1080/03075079.2018.1479847

Etzkowitz, H. & Leydesdorff, L. (2000). The dynamics of innovation: from National Systems and “Mode 2” to a Triple Helix of university–industry–government relations. Research Policy, 29(2), 109-123.

Fayolle, A. & Redford, D.T. (2014). Handbook on the entrepreneurial university. Cheltenham, UK: Edward Elgar Publishing.

Geuna, A. & Rossi, F. (2015). The university and the economy: Pathways to growth and economic development. Cheltenham, UK: Edward Elgar Publishing.

Goodard, J., Hazelkorn, E., Kempton, L. & Vallance, P. (2016). The Civic University. The policy and leadership challenges. Cheltenham, UK: Edward Elgar.

Kruss, G. & Gastrow, M. (2017). Universities and innovation in informal settings: Evidence from case studies in South Africa. Science and Public Policy, 44(1), 26-36.

Mascarenhas, C., Ferreira, J. J. & Marques, C. (2018). University–industry cooperation: A systematic literature review and research agenda. Science and Public Policy45(5), 708-718.

Orecchini, F., Valitutti, V. & Vitali, G. (2012). Industry and academia for a transition towards sustainability: Advancing sustainability science through university–business collaborations. Sustainability Science, 7(1), 57-73.

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Comentarios
  1. Miryam Díaz dice: 07/10/2019 a las 15:24

    Excelente y ademas muy oportuno para los venezolanos que estamos creando la red de expertos en sustentabilidad RCE Gran Caracas. Gracias


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