¿Cómo elegir un máster?
¿Por qué necesito un máster?
Hay tres tipos de respuestas para elegir un máster. Porque quieres hacer un doctorado y necesitas una preparación para tal empresa, porque quieres especializarte en alguna rama de la que ya sabes algo, pero en la que quieres profundizar, y porque crees que con eso van a mejorar tus oportunidades de empleo.
Cualquiera de estas razones me parece válida. Hay otras que son un poco arriesgadas, como que tus mejores amigos lo van a hacer también, que alguien especial para ti va a cursarlo, que quieres ver mundo o darte un respiro, etc.
Mi aviso es que un buen máster, de los que vale la pena y puedes rentabilizar tanto monetaria como formativamente, es muy duro. Y que si quieres hacer el Tour de Francia porque tu mejor amigo lo va a correr, que te prepares para ello. Una razón que he oído a menudo y que me parece totalmente errónea es que es una buena manera de repasar lo que has visto en la carrera. Y es que si lo que van a hacer en el máster es volver a darte lo que ya has visto, lo más probable es que ningún profesional de altura se preste a dar tal cosa y no avances ni un milímetro. De hecho has perdido un año de tu vida. Y has dado una mala señal a tus futuros empleadores potenciales.
La elección del máster
Aquí juegan varias variables. La más importante es la calidad. ¿Cómo mido la calidad de un master? Es muy sencillo.
Los españoles somos muy sibaritas en algunas cosas que suelen estar relacionadas con el ocio, comida, deportes, viajes, y muy poco discriminadores
en otras, como la educación y así nos va. Piensa en un máster como si fuera un espectáculo, ver un partido de fútbol, ballet, etc.
Lo primero es saber quienes son los profesionales que hay detrás de todo eso: ¿qué departamento está detrás de ese máster? ¿Dónde anda en los rankings internacionales de su disciplina? Todo eso es información que puedes conseguir con un par de clics.
La segunda pregunta es: ¿quién lo dirige? Como seguramente su nombre no te sonará mucho ve a su página web. Entérate dónde estudió y comprueba que ese departamento sale en los abundantes rankings de departamentos que andan por la red.
En tercer lugar, mira sus publicaciones. No te costará ir a las páginas web de estas revistas en donde se suele ofrecer información sobre el impacto de tal revista. Desconfía mucho de las revistas que piden miles de euros para publicar porque tienen incentivos para publicar artículos poco relevantes académicamente, pero que engrosan la cuenta de resultados de la empresa editora.
Finalmente, mira si el máster tiene profesorado permanente y vete a sus páginas web. Un máster sin profesorado permanente es como un equipo de futbol que no tiene plantilla, juegan los que se van consiguiendo a lo largo de la competición. Y no olvides mirar cuántos profesores extranjeros hay en plantilla.
Los mejores departamentos, las mejores orquestas y los mejores equipos de fútbol son multinacionales.
Acreditación
El proceso de acreditación de un máster por parte del ministerio es largo y tedioso para evaluados y evaluadores. Se piden muchos detalles, porque, a veces, esos detalles marcan la diferencia.
En esto, el máster es un título académico equivalente al grado. Tu no querrás estudiar un grado durante tres o cuatro años para enterarte de que el título que te dan no tiene validez oficial y por lo tanto no te vale para ejercer la profesión. Pues lo mismo con el máster. Es cierto que la acreditación es
una señal que no es totalmente informativa. Hay grados y másteres acreditados que no son buenos, el contenido que se imparte no está actualizado, la empleabilidad es baja, etc.
También hay algunos pocos másteres no acreditados de calidad. Pero la acreditación te libra de que un grupito de compinches monten una enseñanza que no vale para nada excepto para engordar sus bolsillos. Los detalles de ese proceso así como una lista de los másteres acreditados está aquí.
Mentalízate
Un máster, si es bueno, te va a costar más esfuerzo de lo que esperas. Es como si eres un prometedor juvenil de un gran club de fútbol y de repente te meten en un partido de la Champions.
Es posible que en los primeros cinco minutos no seas capaz ni de seguir los movimientos de la pelota. No te aturulles. A todo el mundo le pasa igual. Tranquilízate y piensa que si te han elegido -sea el entrenador o el equipo que selecciona a los candidatos al máster- es por algo. Y que a veces se tarda en demostrar todo lo que llevas dentro.
Quizá las rutinas que tenías en tus estudios de grado no te funcionen aquí. Pues piensa en otras nuevas. Habla con los profesores que, en general, estamos encantados de aconsejar a nuestros alumnos. En otras palabras, un buen máster no es la continuación de los estudios de grado como Wimbledon no es la continuación de otros torneos menores. Es otro nivel.
La bajona
Es bastante normal que, en algún momento, te asalten dudas sobre tu capacidad para acabar completando el máster con éxito.
De nuevo, habla con tus profesores. O aún mejor, si conoces a alguien que cursó el mismo máster (y que te lo recomendó) hazle partícipe de tus
dudas, ya que lo más probable es que él las haya tenido también. No tires la toalla hasta haberte convencido que o bien ese máster requiere un esfuerzo que tú no quieres o no puedes realizar o que te has equivocado y no te están dando lo que buscabas (eso no es necesariamente la culpa de alguien…).
Disfruta los buenos momentos
Si ese máster va a marcar una diferencia en tu vida profesional y personal, piensa que lo recordarás durante toda tu vida.
Por mucho que estés asfixiado, vivirás momentos inolvidables. Ese en el que comprendiste de verdad algo que te enseñaron en la carrera, pero a lo que no prestaste mucha atención; o ese otro en el que delante del examen final, te diste cuenta de que lo ibas a sacar con brillantez; las amistades que, en bastantes casos, lo serán de por vida o cuando un profesor al que le preguntaste algo y te dio una respuesta para salir del paso, te coge por banda y te explica de verdad lo que le preguntaste.
Si el máster lo realizas en un país fuera de España -cosa que recomiendo con entusiasmo- procura comprender la mentalidad de la gente que lo habita. Te abrirá la mente y te ayudará a entender muchas cosas el resto de tu vida. Y lo más probable es que te haga reflexionar sobre qué cualidades de esos extranjeros te gustaría que tuviésemos en España. Así también apreciarás lo mucho bueno que hay en nuestro país. Y si vuelves, procura importar las buenas prácticas que has visto fuera. Esto, en el corto plazo, te granjeará algunos enemigos, pero en el largo plazo hará que los mejores te lo agradezcan.
¡MUCHA SUERTE!


Excelente guia para la seleccion; más agregaría que al ver el plan de estudios, logren conocer y profundizar en los microcurriculos; pues allí residen en verdadero compromiso del master y se muestra la frescura de los contenidos, tan importante ante la velocidad de los cambios tecnologicos, economicos, sociales y políticos. los microcurriculos son como las tarjetas de visita de los cursos.