En busca de la sostenibilidad universitaria

El concepto de “sostenibilidad” se definió en 1987 en el informe Brundtland de las Naciones Unidas como el empeño por «cubrir las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades” (WCED, 1987). En estos años, la sostenibilidad se ha consolidado como un término que indica la capacidad de una institución de permanecer en el tiempo, a la vez que contribuye con su actividad al desarrollo social, ambiental y económico de su entorno.

En septiembre de 2015, la Cumbre del Desarrollo Sostenible aprobó la Agenda 2030. La Agenda contiene 17 Objetivos de Desarrollo (ODS, SDG en inglés) con el fin de alinear los esfuerzos de los países para lograr un mundo sostenible en el año 2030. Estos objetivos reclaman un esfuerzo no sólo de los gobiernos, sino de instituciones variadas, empresas y ciudadanos, y, de forma relevante de las Universidades. En efecto, como centros dedicados a la educación, la investigación, el emprendimiento y la transmisión de la cultura, las Universidades tienen un papel clave en la transformación de la sociedad. Están llamadas a contribuir a la sostenibilidad tanto con aportaciones propias como en colaboración con otros agentes.

Las universidades están también llamadas a contribuir a la sostenibilidad a título individual o en colaboración con otros. 

Como ejemplo de este objetivo de cooperación, la Universidad de Navarra (UNAV) ha organizado en Madrid un curso universitario dirigido a equipos rectorales de todo el mundo. Se busca reflexionar sobre el carácter transversal de la sostenibilidad en las principales dimensiones de la gobernanza universitaria, y avanzar en la contribución específica de las universidades en la sostenibilidad social, económica y medioambiental de nuestro entorno.

Se pueden considerar tres aspectos del compromiso universitario con el desarrollo sostenible: en primer lugar, un compromiso que tiene implicaciones en el gobierno y liderazgo institucional; en segundo término, un compromiso que afecta a los fines sustanciales de la Universidad; y, finalmente, un compromiso que se muestra en la gestión de la organización universitaria.

Compromiso desde el gobierno universitario

La sostenibilidad puede entenderse como una dimensión del liderazgo institucional que impregna las decisiones estratégicas y los modos de dirigir la propia institución universitaria. La reflexión sobre la sostenibilidad alcanza entonces la misión de la institución y busca su integración de forma coherente con su plan estratégico y su presupuesto económico (Corson, 1960; Rey, Bastons y Sotok, 2019).

La apuesta por la sostenibilidad podría afianzar cuatro líneas de dimensión estratégica en las Universidades: a) contribuir a la autocomprensión de la Universidad como una comunidad al servicio de una comunidad mayor; b) reforzar la capacidad de la Universidad por adaptarse a las necesidades del entorno sin abandonar la centralidad de su misión (Hendrickson, Lane, Harris y Dorman, 2012); c) mostrar la apertura de la Universidad a la diversidad de comunidades, a los distintos grupos de influencia e interés (internos y externos) con los que busca un desarrollo común (Kerr, 1970; Massy, 2016); y d) enriquecer su propuesta de valor institucional, vinculada al proceso de toma decisiones.

Compromiso desde los fines universitarios

La sostenibilidad implica un compromiso que está llamado a alcanzar a los fines sustanciales de la Universidad: la docencia, la investigación y la transferencia al entorno. Desde esta perspectiva del telos, la Universidad ha evolucionado en distintos modelos o generaciones: desde la búsqueda de la conservación y difusión del saber, a la generación de nuevo conocimiento (research university); y en una etapa posterior, se detecta la influencia decisiva de la transferencia a la sociedad de su tarea docente e investigadora (Wissema, 2009).

En cuanto a la docencia, las universidades tienen la oportunidad de preparar personas con la máxima capacitación profesional y que sean capaces de poner sus conocimientos y competencias al servicio de las necesidades económicas, sociales y ambientales. Este planteamiento requiere abordar el proceso educativo de una manera holística, introduciendo competencias para la sostenibilidad de forma transversal, de modo que los estudiantes aprendan a tomar decisiones y a realizar acciones con criterios sostenibles (Conferencia de Rectores de Universidades Españolas, 2005).

La investigación es en sí misma una valiosa contribución de las Universidades a la sociedad. El enfoque sostenible refuerza la importancia de la interdisciplinariedad en la investigación, que viene exigida por la complejidad de los problemas y de sus eventuales vías de solución. Por otra parte, la generación de nuevos conocimientos con impacto global es compatible con la resolución de problemas de ámbito local. Poner la ciencia al servicio de los problemas reales constituye un modo de comprometer a la universidad en el desarrollo sostenible del entorno.

Compromiso desde la gestión universitaria

Finalmente, el desarrollo sostenible exige también un compromiso con la gestión de la propia organización universitaria. Resultaría poco coherente que la universidad adoptara un compromiso sostenible con la misión, los fines y el entorno y, que esa reflexión no se extendiera al propio quehacer ordinario como organización.

La sostenibilidad alcanza a la organización en todas sus dimensiones, también en la gestión de su actividad financiera, las relaciones con empresas, sus instalaciones e incluso los hábitos de vida y consumo de los miembros de su comunidad; en definitiva, el propósito, la estrategia y las operaciones deben estar alineados con la sostenibilidad, con el fin de asegurar la consistencia y durabilidad de ese compromiso.

Liderazgo institucional

Una transformación de esta naturaleza requiere de un liderazgo institucional a largo plazo, que fomente la implicación de todas las instancias y dé lugar tanto a normativas, procesos y políticas como a la creación de una cultura que influya en los variados niveles de actividad de la Universidad.

De esta forma, la sostenibilidad puede ser un eje vertebrador de la tarea de gobierno en la Universidad; además, supone una oportunidad de colaboración con muchos otros agentes implicados en los mismos objetivos.

Como señala Ronald Barnett (2011), la Universidad es un sistema ecológico en el que la organización está en un entorno que debe cuidar y en relación dinámica con otros organismos sociales con los que establece una relación de reciprocidad, pero nunca de dominación o desinterés. Tal vez sea la universidad sostenible una nueva utopía a la que aspirar; un proyecto compartido, donde cada uno, centrado en su misión, entiende el presente y contribuye a mejorar el futuro de todos.

 

Referencias:

(WCED), W. C. on E. and D. (1987). Our Common Future.
Barnett, R. (2011). Being a university. (1st ed.). Routledge.
Conferencia de Rectores de Universidades Españolas, C. (2005). Directrices para la introducción de la Sostenibilidad en el Curriculum.
Corson, J. J. (1960). Governance of colleges and universities. McGraw-Hill.
Hendrickson, R., Lane, J., Harris, J., & Dorman, R. (2012). Academic Leadership and Governance of Higher Education. (Stylus Pub Llc, Ed.).
Kerr, C. (1970). The uses of the university. Harvard University Press.
Massy, W. F. (2016). Reengineering the University : How to Be Mission Centered, Market Smart, and Margin Conscious. Baltimore: Johns Hopkins University Press.
Rey, C., Bastons, M., & Sotok, P. (2019). Purpose-driven Organizations: Management Ideas for a Better World (1st ed.). Springer International Publishing.
Wissema, J. G. (2009). Towards the Third Generation University. Edward Elgar Publishing Limited.

 

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univerdad es el blog de Studia XXI, un programa de trabajo que delibera críticamente sobre el futuro de las instituciones de Educación Superior.

 

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