Hacia una verdadera integración de las ciencias sociales y las humanidades (II)

La entrada de hoy supone la continuación a una entrada publicada ayer (ver aquí) en la que se describió la situación de «declive» de las humanidades y ciencias sociales (Social Sciences ahd Humanities, SSH) en el ámbito de la investigación y transferencia, además de explorarse algunas de las causas. Junto a ello, se enunciaron algunos intentos, en parte infructuosos, por corregir esta situación por parte de la Comisión Europea. En la entrada de hoy, junto con esa profundización en las causas, se perfilan algunas nuevas ideas auspiciadas principalmente por la Comisión que podrían ayudar a una verdadera integración y transferencia de conocimiento interdisciplinar e intersectorial.

Una de las conclusiones que se pueden extraer de las experiencias anteriores de la Comisión Europea en sus intentos por marcar los retos para identificar la posible participación de las humanidades y las ciencias sociales en otras áreas científicas es que este proceso no ayudó a abordar su integración. El último informe de la Comisión Europea destaca que, en promedio, el 20% de los participantes de SSH desempeñaron roles de gestión y comunicación, y no de investigación real, dentro de los proyectos. Por otra parte, los informes ponen de manifiesto también que los grupos de evaluadores expertos que evalúan los proyectos representan una proporción muy reducida de profesionales del ámbito SSH, siendo en su mayoría personas con formación en economía y en gestión empresarial de proyectos, algo que como evaluadora experta puedo constatar.

Más devastadora si cabe es la afirmación que aparece en el informe de 2017 de que “cooperation and knowledge-sharing between STEM and SSH is sort of a ‘one-way street’, in which the SSH researchers bring a lot of knowledge and value without receiving much in response» (Lamy et al. 2017: 54). Es decir, que uno de los problemas fundamentales para los que trabajamos en el ámbito de las humanidades y ciencias sociales es el reconocimiento de la contribución científica que realizamos. Devastadora, teniendo en cuenta que las estadísticas ocupacionales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos OCDE muestran que la mayor parte de los empleos se sitúan claramente en áreas SSH. Es más, el auge del crecimiento de la investigación de excelencia en estas áreas viene avalada por el gran número de publicaciones en innovación social y por todo el debate actual sobre co-creación e integración intersectorial, con metodologías que provienen precisamente de áreas SSH.

Uno de los últimos eventos relacionados con el impacto SSH ha sido la conferencia Impact of Social Sciences and Humanities for a European Research Agenda – Valuation of SSH in mission-oriented research  celebrada en Viena con motivo de la Presidencia Austríaca (Austrian Presidency of the EU Council) el 28 y 29 de noviembre de 2018[2], con más de 350 participantes de toda Europa y actividades encaminadas a fomentar la presencia SSH en el nuevo programa Horizonte Europa. La conferencia buscaba ampliar los argumentos del conocido como informe Lamy[3], las recomendaciones del informe Mazzucato[4], además de las conclusiones de la Presidencia Estonia de 2017 para maximizar formas diversas de medir el impacto de la investigación científica. Los tres pilares de la conferencia se orientaron hacia: 1) la búsqueda de vías de valoración que incluyan narrativas específicas para SSH y evidencien el valor añadido y el impacto social que proporcionan estas disciplinas en los proyectos marcados como transversales; 2) el fomento de políticas específicas y estructuras de apoyo para valorar los resultados y el impacto de la generación de conocimiento por parte de las áreas de humanidades y ciencias sociales; 3) la búsqueda de una mayor integración de estas disciplinas en el nuevo programa marco Horizonte Europa; y 4)  la inclusión de mecanismos para medir y escalar las dimensiones de impacto SSH y los resultados de investigación.

Desde los denominados ‘position papers’  de la Universidad de Gante[5] se identificaron aspectos fundamentales como la necesidad de establecer relaciones de credibilidad mutua, la alineación de contextos institucionales conductivos -con sistemas de reconocimiento académico, estructuras de financiación y apoyo suficientes-, además de vehículos para ‘traducir’ y divulgar en lenguaje menos técnico las distintas formas de conocimiento que aporta la diversidad de participantes de un consorcio interdisciplinar, contribuyendo así al acercamiento de las disciplinas SSH a las ciencias.

Otra de las conclusiones de la Conferencia de Viena 2018 fue el reconocimiento de que el denominado ‘impacto’, apoyado fundamentalmente en las métricas, es una forma equivocada de medir el ‘valor’ y el interés público de la investigación. El Prof. John D. Brewer fue categórico cuando afirmó que el debate sobre el impacto, como forma de medir los efectos supuestamente beneficiosos de los resultados de la investigación, debe dar lugar a otros métodos que permitan, en su lugar, medir el valor público de esa investigación, demostrando también que las Humanidades y las Ciencias Sociales son un ‘bien público’. Para ello, indicó el profesor de Queens University Belfast, es necesario deconstruir el concepto de ‘valor’ y sus tres significados en términos de utilidad/funcionalidad (use value), cantidad (worth/price value), y juicio valorativo (normative value). El término ‘impacto’ se viene utilizando como sinónimo de ‘valor de uso o utilidad’, lo que lleva a definir erróneamente cualquier ‘bien público’ (como la enseñanza universitaria) en términos de beneficios económicos, sin considerar su relevancia social ni la multidimensionalidad  del término ‘valor’. En el caso de las humanidades y ciencias sociales, el valor normativo es una dimensión importante ya que sustenta el propio concepto de lo ‘social’, sus características y su evolución, profundamente alineadas al desarrollo de comunidades, sociedades y naciones.

Este debate sobre ‘valor y valores sociales’ entronca directamente con las cuestiones que se han venido tratando dentro del programa Responsible Research and Innovation RRI[6], puesto en marcha en los últimos años de Horizonte 2020 (2018-20) en el marco de H2020.ER.5. Science with and for Society SwafS[7]. Este objetivo buscaba alinear la investigación científica con su impacto en la sociedad y la responsabilidad social de una manera más clara, e impulsar acciones concretas en torno a seis elementos temáticos: compromiso y participación pública[8], acceso abierto[9], igualdad y género[10], integridad científica y ética[11], y educación científica[12].  La introducción del concepto de responsabilidad en la investigación e innovación ha querido abordar desafíos de impacto social más amplios que los marcados por los indicadores MoRRI[13] y los Objetivos de Desarrollo Sostenible defendidos por Naciones Unidas[14]. Muchos de los proyectos concedidos, como el denominado New HoRRIzon[15] en el que participa la autora del presente post, emplean enfoques Human Centered Design y de participación ciudadana denominados «laboratorios sociales» (Social Labs), trabajando de manera colaborativa a partir de las necesidades reales planteadas desde distintos colectivos sociales. Estas nuevas metodologías basadas en Design Thinking y Process Thinking vienen revolucionando desde hace años los programas de emprendimiento social en Estados Unidos o Australia, de la mano de organizaciones como Ideo.org, Acumen o Ashoka y las escuelas Changemakers. Además, estos enfoques ‘Maker’ se sitúan en el marco de un movimiento más amplio que busca integrar las Humanidades y las Ciencias Sociales en el marco de las Ciencias STEM de una manera más radical; lo que se denomina STEAM, que busca la introducción de las ‘artes’ en las disciplinas científicas de manera más sistemática.

Los últimos datos de las investigaciones realizadas en el marco del SwafS en H2020 mostraban la necesidad de fomentar competencias transversales (soft skills) en la formación investigadora, puesto que son las que verdaderamente canalizan hacia el mercado de trabajo. Sin embargo, el futuro de estas tendencias en Horizon Europe queda en manos de la opinión pública tras los últimos cambios organizativos realizados en el seno de la Comisión. El próximo 5 de Noviembre se celebrará un «Info day on Innovative, reflective and Inclusive Societies – WP 2020 update» en el que toda persona interesada puede participar. El futuro de las SSH depende de todos y todas.


[1] http://ec.europa.eu/research/social-sciences/index.cfm

[2] https://www.ssh-impact.eu/about/

[3] Lamy, Pascal, Martin Brudermüller, Mark Ferguson, Lykke Friis, Cristina Garmendia, Iain Gray, Jan Gulliksen, et al. 2017. “LAB–FAB–APP. Investing in the European Future We Want.” Report of the independent High Level Group on maximising the impact of EU Research & Innovation Programmes. Brussels: European Commission. https://doi.org/10.2777/477357

[4] https://publications.europa.eu/en/publication-detail/-/publication/5b2811d1-16be-11e8-9253-01aa75ed71a1/language-en

[5] https://www.ugent.be/en/research/position-papers

[6] https://ec.europa.eu/programmes/horizon2020/en/h2020-section/responsible-research-innovation

[7]

[8] https://ec.europa.eu/programmes/horizon2020/node/766

[9] https://ec.europa.eu/programmes/horizon2020/node/1031

[10] https://ec.europa.eu/programmes/horizon2020/node/797

[11] https://ec.europa.eu/programmes/horizon2020/node/767

[12] https://ec.europa.eu/programmes/horizon2020/node/795

[13] https://www.rri-tools.eu/documents/10184/47609/MORRI-D3.2/aa871252-6b2c-42ae-a8d8-a8c442d1d557

[14] https://www.un.org/sustainabledevelopment/sustainable-development-goals/

[15] https://newhorrizon.eu/

 

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