«¿Por qué leer novelas académicas? Algunas sugerencias»

¿Qué?

El origen de la novela académica, también conocida como novela de campus o novela universitaria, se sitúa en Estados Unidos y Gran Bretaña en los años cincuenta. En apenas dos años, se publicaron a ambos lados del Atlántico The Groves of Academe, de Mary McCarthy y Lucky Jim, de Kingsley Amis. Se trata de dos novelas que tenían profesores universitarios como protagonistas y la universidad como escenario principal.

En ambos países, durante el siglo diecinueve y la primera mitad del siglo veinte se habían publicado novelas que se centraban en la universidad o que dedicaban buena parte de ellas a la vida universitaria. La diferencia de las novelas de McCarthy y de Amis fue sustancial. Dichos autores expusieron la universidad desde una perspectiva profesional, hicieron de la vida universitaria un tema literario de relevancia y calidad por sí mismo.

Estas obras abordaron con éxito la naturaleza del trabajo académico, las rencillas y relaciones de poder asociadas a esa tarea. También trataban la relación de la universidad con cambios socioculturales más amplios. Marcaron así un camino que seguirían muchos otros escritores y que llega hasta hoy; el de la novela académica, un subgénero que se centra en los espacios dedicados a la enseñanza superior y a la investigación, así como en las vidas de sus integrantes.

¿Por qué?

¿Qué interés puede tener una novela académica para alguien sin especial vinculación, ni personal ni profesional, con la universidad?, ¿o qué interés puede tener incluso, para el propio lector académico erudito? En el primer caso, presuponemos que no existe apego por el tema en el público general y, en el segundo, quizá sospechamos de tendencias narcisistas.

Sugiero que la razón para leer estas novelas no está tanto en si tratan sobre aspectos específicos de la universidad o en si comentan temas de interés más general, sino en su particular visión del conocimiento y su relación con la vida, lo que conlleva naturalmente una reflexión sobre el ser de la universidad.

Las mejores novelas académicas, que son las que han dado forma y continuación al subgénero, son especialmente atractivas y llegan a ser fascinantes, tanto para el lector común como para el especializado, precisamente porque se hacen eco de la pregunta sobre el lugar del conocimiento en la vida humana.

¿Cómo?

Estos textos exploran la naturaleza del ímpetu humano natural por entender y enseñar que, como sabe cualquiera que lo haya probado, genera una profunda satisfacción que se vuelve casi adictiva.

La necesidad por entender y comunicar es intrínseca al ser humano de cualquier condición y es la que alimenta, o debería hacerlo, el mundo académico. Puede ser que este impulso natural esté exacerbado en las personas con vocación a la universidad. Sin embargo, es un error presuponerlo ámbito de acceso reservado a los académicos.

Al abordar estos temas estas novelas no adoptan una postura ingenua. Todo lo contrario: ponen de manifiesto que, aunque el conocer es un fin en sí mismo, nunca se encuentra en una forma perfectamente “pura” en la realidad.

La satisfacción del conocimiento convive inevitablemente con los sinsabores del sacrificio y el esfuerzo; la posibilidad de alcanzarlo, con las limitaciones intrínsecas a nuestra capacidad.

A su vez, expresan la contradicción que existe entre el conocimiento como fin en sí mismo y como herramienta de poder. El conocimiento no solo es, también es para, y lo es de un modo especialmente significativo en la universidad contemporánea, donde la carrera académica depende de la acumulación de méritos o incluso, en algunos casos, por desgracia, de la competición sin tregua ni cuartel entre compañeros.

Tres ejemplos

Flannery O’Connor decía que cuando cerramos un libro tiene que habernos pasado algo. Para quien escribe, las novelas que se incluyen a continuación han cumplido con este requisito con creces. La lista que sigue es, por tanto, personal, pero también pretende servir de brevísima introducción al subgénero, puesto que incluye tres de las novelas de campus más aclamadas por crítica y público.

  1. Lucky Jim de Kingsley Amis

Si hoy en día se sigue reeditando, traduciendo y leyendo esta novela no es tanto por su estatus de cofundadora de la novela académica; lo es, sobre todo, porque es una novela divertidísima.

Lucky Jim se centra en Jim Dixon, un profesor ayudante de historia medieval en una universidad de provincias británica en descontento con su profesión. El personaje vive rodeado de personajes pedantes y ridículos, empezando por su jefe, el profesor Welch.

La novela muestra cómo la pedantería, la ambición y la vanidad campan a sus anchas en los círculos universitarios.  Seguramente esto es debido a esa sensación de privilegio y poder que se asocia al conocimiento.

Lo importante de la novela es que nos hace reír con todo esto. Mediante la distancia emocional del humor, Amis nos hace ver que no solo nuestra actitud, sino incluso nuestro conocimiento tiene algo de ridículo, y que es absurdo querer hacerlo más importante o “útil” de lo que es.

El humor hiere con facilidad y ante la comicidad de esta novela solamente caben dos posturas: tomárselo como un ataque intolerable a la universidad y la profesión académica, o verlo como una cura de humildad, un recordatorio de nuestras inevitables limitaciones. Recomiendo la segunda.

El investigar y el enseñar pueden estar guiados por un intento de alcanzar notoriedad a toda costa, y no necesariamente por un amor a la naturaleza de las cosas. Es este aspecto el que enfatiza y nos obliga a recordar Lucky Jim y, al hacerlo, tiene un efecto notoriamente saludable: evita que caigamos en un exceso de autobombo.

  1. Stoner de John Williams

Publicada en 1965 en Estados Unidos y olvidada poco tiempo después, Stoner se ha convertido en el último tiempo en una de las novelas de campus más queridas por lectores, críticos y literatos.

John Williams nos ofrece un relato precioso de un héroe atípico: William Stoner, un discreto profesor de universidad en el Medio Oeste americano.

La novela tiene un aura de tesoro escondido. Comienza con una especie de falso obituario que resume la vida de Stoner en pocas palabras, describiéndola como una existencia insulsa y fallida, sin ningún éxito profesional significativo.

Con esta premisa comienza la narración que abarca la vida entera de Stoner, desde sus orígenes humildes en el campo hasta su muerte, mostrándonos que las apariencias engañan; que hay mucha riqueza en una vida oculta, fascinada por el trabajo intelectual y entregada casi por completo a él.

El propio Williams describía a su personaje como un verdadero héroe. El protagonista es consciente de la importancia de su trabajo y amante de la materia que investigaba y enseñaba, las dos características que distinguen a los buenos profesionales universitarios.

Stoner nos habla del sentido profundo y la belleza del trabajo universitario, independientemente de su aparente utilidad o del éxito personal o profesional que acarree. Ni un investigador ni un profesor universitario ve los resultados completos de lo que hace, pero hay algo de sublime y heroico en mantener la fe y la esperanza en que los haya.

  1. Posesión de A.S. Byatt

Como ganadora del Booker Prize de 1990 y éxito de ventas en varios países, Posesión es otra de las grandes novelas académicas.

La novela de Byatt se articula alrededor un descubrimiento. Rowland Mitchel, un investigador especializado en la obra de un poeta victoriano descubre por casualidad, un dato sorprendente mientras trabaja en la London Library. Su descubrimiento es de grandes proporciones para su campo y desencadena una serie de acontecimientos que involucran tanto a personas del presente como del pasado. Las consecuencias de ello son totalmente inesperadas.

En esta novela Byatt combina erudición con imaginación y crea una obra larga y a veces exigente, a la vez que exuberante y apasionada, a medio camino entre la novela neovictoriana, la detectivesca, el romance y la novela de campus.

Por Posesión se pasean todo tipo de personajes académicos. Aparece el que se mueve únicamente por el interés económico y el prestigio y la que vive anclada en formas del pasado. También muestra al investigador precario y al narcisista empedernido entre otros.

También hay una reflexión profunda sobre las palabras, la experiencia cotidiana, y el lugar que tiene el saber especializado en todo ello. Critica el nihilismo y el escepticismo implícito en muchas corrientes académicas posmodernas que parecen agotar las posibilidades de la realidad y del disfrute del conocimiento. Mediante su uso de la fórmula del romance, de la épica y de la novela detectivesca, nos trasmite la investigación como una aventura.

La investigación, si se mira detenidamente, tiene siempre algo de aventura, de sensación vertiginosa de vacío ante lo desconocido. Podría incluso decirse que, si no la sentimos, quizá deberíamos plantearnos si lo que hacemos es realmente investigación o más bien reproducción de patrones establecidos.

Mundo académico: amor y humor

Estas tres novelas se encuentran entre los mejores ejemplos del subgénero por su relevancia histórica, su calidad artística, o por cómo tratan aspectos socioculturales concretos.

Pero soy de la opinión de que, si se han asegurado un hueco más o menos permanente entre lectores y críticos es, sobre todo, porque exploran el lugar y la naturaleza del conocimiento como solamente la literatura, gracias a su insistencia en la experiencia, sabe hacerlo. Leer estas novelas es aceptar una invitación a (re)descubrir la complejidad que caracteriza el saber humano.

Stoner nos muestra lo que hay de trágico y heroico en dedicar la vida a la tarea intelectual. El motivo de hacerlo no responde a la vanidad, orgullo, o ganancia económica, sino el amor a las cosas. Lucky Jim nos muestra la otra cara de la moneda; nos recuerda que la carrera académica está llena de despropósitos y desperfectos, y que incluso, tiene algo de ridículo en sí misma. Posesión, por su parte, nos presenta la investigación como una aventura fascinante solo apta para enamorados. Como tal está reñida con toda forma de escepticismo y nihilismo, no así con el pensamiento, la imaginación ni, desde luego, la pasión.

 

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Universídad es el blog de Sudia XXI, un programa de trabajo que quiere acercar las universidades a los ciudadanos, involucrarlos en su mejora, hacerles reflexionar sobre los nuevos horizontes que estas les abren.

 
Comentarios
  1. Carmelo dice: 17/06/2022 a las 12:45

    Mil gracias, tomo buena nota de estas obras que recomendaré en tu nombre a futuros y presentes estudiantes universitarios. Me atreveré primero con Posesión…

  2. Rafael López Meseguer dice: 17/06/2022 a las 13:40

    Muchas gracias por esta contribución. Ahora que se acerca el verano y nos alejamos de los campus, que mejor momento que volver a ellos a través de la literatura. ¡Habrá que leerlos!

  3. Isabel dice: 17/06/2022 a las 15:49

    ¡Gracias por vuestros comentarios! Espero que os gusten y disfrutéis la lectura

  4. Judi dice: 17/06/2022 a las 17:16

    Agradezco la informacion contwnida en el articulo. No conocía de dichas novelas y bueno que siento intriga por leerlas.


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