¿Qué opinan los estudiantes de la universidad pública?

El segundo informe[i] del Observatorio del Estudiante de la Universidad Complutense de Madrid, titulado Barómetro de opinión de los estudiantes de la UCM. Curso 2018-19, muestra la opinión que los estudiantes universitarios tienen sobre la UCM, la universidad pública presencial más grande en número de estudiantes. Aunque el informe se plantee desde una dimensión local (una universidad), dada la envergadura de la UCM, sus conclusiones pueden contribuir en buena medida al conocimiento general que tenemos sobre los estudiantes universitarios.

Para conocer la opinión de los estudiantes sobre la Universidad Complutense de Madrid se ha recogido y analizado información sobre las percepciones, necesidades y propuestas de mejora de este colectivo vital para la universidad. Se han abordado seis áreas esenciales: prestigio y satisfacción general, cuestiones económicas, docencia, servicios ofrecidos a los estudiantes, formación complementaria, y prácticas. Se ha utilizado una metodología mixta, cuantitativa y cualitativa; se ha mandado una encuesta online a toda la población de estudiantes y se han realizado grupos de discusión a estudiantes voluntarios.

Muchas universidades españolas, desde sus servicios internos, han realizado estudios sobre satisfacción de los estudiantes con la universidad, con la docencia recibida o con determinados servicios para los estudiantes[ii]. Actualmente, hay varios Observatorios y grupos de investigación que trabajan sobre los estudiantes universitarios, sobre su situación, condiciones de vida y determinadas percepciones, tanto a nivel nacional como a nivel internacional[iii]. Por ejemplo, la encuesta EcoVIPEU (2014) dedica atención tanto a la valoración de la experiencia universitaria[iv], como a las necesidades de la vida cotidiana de los estudiantes, como el alojamiento o los gastos básicos[v]. Al igual que otros estudios, se exploran las diferencias existentes en el estudiantado para analizar si afectan a su percepción sobre la universidad; si influyen en los problemas que resaltan, en las necesidades que transmiten, en las propuestas de mejora que plantean para la universidad. Como se desprende de los análisis realizados para universidades distintas de la UCM[vi], los estudiantes universitarios son un colectivo heterogéneo en el que las diferencias en sus perfiles sociodemográficos, socioeconómicos y académicos condicionan su paso por la universidad. De hecho, esta es una de las conclusiones del informe del Observatorio sobre estudiantes de nuevo ingreso en grado en la UCM[vii], al menos para el acceso a la universidad. De nuevo, antes de presentar los datos del informe, conviene señalar que los datos que a continuación se presentan, si bien se refieren a una universidad en particular, permiten inferir algunas reflexiones de carácter general, de utilidad para el sistema universitario.

Los estudiantes consideran que la UCM tiene un prestigio medio-alto, que se ha mantenido en los últimos años. La nota media que le ponen al prestigio de la universidad es de 7,4 sobre 10. Al ser preguntados por su satisfacción con la UCM la nota media baja al 6,6. Hay un cierto desfase entre el prestigio, algo relacionado con la imagen externa de la universidad, y la satisfacción personal, que tiene más que ver con la experiencia práctica del estudiante. Precisamente para profundizar en este aspecto se ha desagregado la satisfacción del estudiante en varios bloques (véase el Gráfico 1). Los puntos fuertes son la vida universitaria y la calidad de la docencia. Los puntos más débiles son las prácticas y empleabilidad, así como las instalaciones e infraestructuras.

La baja satisfacción con las prácticas y la empleabilidad, de hecho, vuelve a surgir cuando se les pregunta por la valoración de determinados servicios de la UCM, así como se manifiesta insatisfacción con la formación para el empleo que da la universidad. Respecto a las prácticas en exclusiva, no obstante, hay que tener en cuenta que la valoración de las prácticas mejora mucho cuando se pregunta solo a los estudiantes que realizan o han realizado prácticas; la nota que le ponen es de 7,5 sobre 10. Precisamente el segundo de los puntos débiles, las instalaciones, es central en el discurso de los estudiantes: las infraestructuras se consideran anticuadas y no adaptadas a los nuevos tiempos y a la tecnología actual (como llevar portátil al aula).

Gráfico 1: Satisfacción con determinados aspectos de la UCM (0 – 10)

Fuente: Observatorio del estudiante

Aunque no se pueden generalizar los datos al conjunto de la universidad pública, posiblemente estos datos apunten a rasgos definitorios del sistema público universitario, algo a contrastar con una metodología específica. En ese sentido, la universidad pública puede estar viviendo “de las rentas”, de una atribución de prestigio que luego no se corresponde exactamente con la experiencia personal, más baja. A este prestigio contribuiría sobre todo la calidad del profesorado, un elemento con un gran componente de estabilidad e inercia. Asimismo, la falta de inversión pública sostenida en el tiempo ha podido repercutir en la percepción que se tiene sobre las infraestructuras universitarias. Por último, se puede pensar que los estudiantes atribuyen a la universidad pública un pobre papel en cuanto a la empleabilidad, objetivo que le atribuyen sin dudar, quizá comparándola con la opción privada.

Los temas económicos, aunque no cruciales en el discurso de los estudiantes, llaman la atención por la magnitud de estudiantes que se sienten afectados. La mitad de los estudiantes afirma que tiene dificultades económicas para llevar a cabo sus estudios. En este asunto, a diferencia de las percepciones generales sobre el funcionamiento de la universidad, hay más pautas para explicar las diferencias entre estudiantes. Los estudiantes de nivel socioeconómico más bajo, las mujeres, los provenientes de o con origen en países menos desarrollados que España, así como los estudiantes de edades comprendidas entre los 25 y los 44 años (en edad de emancipación y formación de familias, pero sin tener asegurado un puesto de trabajo), son los que lógicamente más problemas económicos declaran. Un tercio de los estudiantes declaran percibir beca y, tal y como manifiestan, dichas becas palían sólo en parte estas dificultades económicas. Las becas se dirigen en mayor medida a los estudiantes de menor origen socioeconómico que son quienes más las necesitan, aunque casi la mitad de los estudiantes que no perciben beca declaran que tienen problemas económicos para hacer frente a los estudios.

Estos datos, aunque deben ser tomados con cautela porque no reflejan problemas económicos objetivos sino subjetivos, pueden estar indicando que el estudiantado universitario tiene ciertas dificultades económicas que las becas sólo solucionan de manera parcial.

Respecto a la docencia, una de las áreas mejor valoradas, destaca la buena puntuación que recibe la atención del profesorado, frente a la peor valoración que se otorga a la coordinación entre el profesorado. En el discurso de los estudiantes sobre la docencia, sin embargo, aparecen referencias críticas hacia la calidad de la docencia y la motivación de los profesores. Se atribuye esa falta de motivación, entre otras cosas, al doble papel del profesor como docente e investigador en un sistema de incentivos que premia a la segunda sobre la primera. Según los datos de encuesta, el estudiantado está polarizado entre los que piensan que el profesorado prefiere la investigación sobre la docencia y los que piensan que el profesorado o bien prefiere la docencia sobre la investigación o, al menos, las dos por igual (véase el Gráfico 2).

Gráfico 2: Preferencias del profesorado en cuanto a la investigación y docencia según los estudiantes.

Fuente: Observatorio del estudiante

Las reglas institucionales fijadas para la promoción de los profesores, que son más exigentes en cuanto a la investigación que en cuanto a la docencia, empiezan a ser percibidas como algo inquietante por parte del alumnado. Para acreditarse, los profesores tienen que tener un número determinado de publicaciones en revistas de impacto en las que no es fácil publicar, si bien simplemente con dar su docencia asignada (independientemente de cómo lo hagan) consiguen la experiencia docente suficiente. Los profesores, adaptados a ese esquema de acreditación, pueden tener tentaciones de concentrar sus esfuerzos en la investigación, dejando de lado la docencia.

Por último, hay que tener en cuenta que las opiniones de los estudiantes están en gran medida mediadas por la rama de conocimiento en la que estudian, no así por el tipo de plan que cursan (grado o máster) o por otro tipo de variables estudiadas.

Desde muchos ámbitos e instancias se trabaja por la calidad de la universidad pública, y se realizan muchos esfuerzos para mejorar las funciones que esta desempeña. La opinión de los estudiantes es importante para evaluar y mejorar la universidad, y su voz en informes como el del Observatorio son un importante mecanismo de participación estudiantil en los asuntos académicos.

Referencias

[i] Fernández-Mellizo, M, Vicario, V. y Dorrego, D. (2019). “Barómetro de opinión de los estudiantes de la UCM. Curso 2018-19”. Informe del Observatorio del Estudiante de la Universidad Complutense de Madrid https://observatoriodelestudianteucm.es/wp-content/uploads/Informe-bar%C3%B3metro-18-19-definitivo.pdf

[ii] Langa, D. (2003). Los estudiantes y sus razones prácticas. Heterogeneidad de estrategias de estudiantes universitarios según clase social. Tesis Doctoral. Universidad Complutense de Madrid.

[iii] Ariño, A y M. Barañano (2014). “Presentación”. Monográfico: Universidad ante los retos del siglo XXI. Revista Española de Sociología de la Educación (RASE), 7 (1): 7-16.

[iv] Pons, E. y M. Martínez (2014). “Valoración de la experiencia universitaria”. En Ariño, A., R. Llopis, R. e I. Soler (dirs.). Desigualdad y Universidad. La Encuesta de Condiciones de Vida y de Participación de los Estudiantes Universitarios en España. València: Universitat, pp. 255-290.

[v] Conchado, A. y  J. M. Carot (2014). “Necesidades de la vida cotidiana: alojamiento y gastos básicos”. En Ariño, A., R. Llopis, R. e I. Soler (dirs.). Desigualdad y Universidad. La Encuesta de Condiciones de Vida y de Participación de los Estudiantes Universitarios en España. València: Universitat, pp. 201-228.

[vi] Torrents Vilà, D. (2017). “Estratègies d’accés a la universitat i origen social. L’adaptació de l’estudiant al seu perfil socioeconòmic i al context institucional com a font de diferenciació educativa”. Tesis Doctoral. Universitat Autònoma de Barcelona. Departament de Sociologia; Troiano, H.; Elias, M. (2014). “University access and after: explaining the social composition of degree programmes and the contrasting expectations of students”, High Education, vol. 67 (5): 637-654.

[vii] Fernández-Mellizo, M. y Salvo, C. (2019). “Los estudiantes de nuevo ingreso en grado en la Universidad Complutense de Madrid en el curso 2017-18: vías de diferenciación en el interior de la universidad”. Informe del Observatorio del Estudiante de la Universidad Complutense de Madrid: https://observatoriodelestudianteucm.es/wp-content/uploads/Informe-nuevo-ingreso-UCM-febrero-191.pdf

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Comentarios
  1. […] Fernández Mellizo ha publicado en el blog Universídad un texto donde se examina la opinión de los estudiantes sobre la universidad pública. Este blog […]

  2. […] Enlace al post original ¿Qué opinan los estudiantes de la universidad pública? […]

  3. JMV dice: 20/11/2019 a las 18:30

    Gracias por el análisis. En todo caso, me parece difícil inferir lo que piensan los estudiantes sobre en sistema universitario en general a partir de alumnos de una sola institución. Cualquier estimación necesariamente incluirá sesgos considerables respecto a los promedios globales en el sistema. Las universidades no son tan uniformes como para que una institución sea representativa (máxime una tan grande y difícil de gestionar como es la U. Complutense).


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