La universidad como precursora del cambio: hacia nuevas estrategias de gestión del conocimiento

La pandemia de la COVID-19 constituye un desafío sin precedentes con consecuencias socioeconómicas muy graves. En el lapso de unas pocas semanas, la forma en que trabajamos, nos comunicamos y vivimos nuestra vida diaria ha cambiado drásticamente. En este contexto, muchas organizaciones han tenido que bajar sus persianas y cerrar sus puertas. No obstante, las organizaciones intensivas en conocimiento (KIOs por sus siglas en inglés – Knowledge Intensive Organizations) han demostrado su capacidad para readaptarse.

Ejemplos de este tipo de organizaciones son las universidades, centros de investigación, empresas de creación de contenidos, hospitales, consultorías, etc). Si bien en la crisis económica anterior fueron las que sufrieron más daños y recortes en sus presupuestos (en especial las universidades públicas y los centros de investigación), ahora se perfilan como fundamentales para garantizar la supervivencia de nuestro modelo de vida y precursoras de iniciativas creativas para poder recuperarnos de esta situación.

La universidad como arquetipo de organización basada en el conocimiento

Las universidades representan un caso específico en la industria del sector servicios, cuya capacidad depende del tamaño y la composición de su fuerza de trabajo. Las universidades se distinguen del resto de organizaciones del sector servicios por asumir que el conocimiento es el recurso más importante.

Otra característica clave es su capacidad para resolver problemas a través de soluciones creativas e innovadoras. Por lo tanto, su ventaja competitiva radica en crear, aplicar y preservar conocimientos y experiencia dentro de la organización.

Si bien es cierto que la literatura sobre las universidades, sus políticas y gobierno es variada, la mayor parte de la misma apunta hacia la importancia de la gestión del conocimiento y, en particular:

  1.  del diseño de las plantillas de trabajadores/as del conocimiento (por ejemplo, de la Torre et al., 2020; Lafuente y Berbegal-Mirabent, 2019; Millar et al., 2018);
  2. de los flujos de información o canales para establecer alianzas que favorezcan el crecimiento económico y la innovación empresarial (por ejemplo, Horváth y Berbegal-Mirabent, 2020);
  3. de las decisiones vinculadas a la planificación estratégica, la capacidad y la retención del conocimiento (por ejemplo, de la Torre et al., 2016; Martínez et al., 2014).

Innovación y flexibilidad

Si bien estos temas son relevantes, la actual crisis económica y social nos invita a dar un paso más allá y profundizar en la capacidad innovadora de estas organizaciones y su facilidad por adaptar estructuras flexibles. Ambas características son críticas para que las universidades puedan reajustar su oferta (entendido como servicio o valor añadido) según los requerimientos sociales.

La literatura sobre innovación y desarrollo señala que la capacidad innovadora y la facilidad de adaptación de una organización depende, en gran medida, de las presiones de su entorno (Hansen & Whinter, 2014; Kafouros, 2000). Tal es así, que desarrollar la actividad en escenarios inestables (como el actual), incrementa la dificultad inherente a la desarrollada en procesos normales y, por tanto, se requiere de la reinvención. Es decir, del diseño, creación e implementación de recursos y estrategias de innovación diferentes a las requeridas y/o desarrolladas en situaciones estables.

En ese sentido, existen muchos trabajos en la literatura que evidencian los beneficios de priorizar la innovación y el desarrollo como herramienta estratégica para la sostenibilidad económica. De hecho, los entornos altamente tecnológicos pudieron sobrellevar la crisis económica de 2006 gracias a la inversión en la gestión eficiente de datos y a la innovación de sus productos.

La universidad como motor de cambio

Las universidades, como es sabido, representan un elemento clave para ayudar a mantener el tejido empresarial de una región. Recordemos que sus principales tareas son las de la formar a los/as futuros/as profesionales, investigar y transferir conocimientos y tecnología al tejido empresarial. No hablamos únicamente de competitividad en el mercado, sino de mantener el nivel de desarrollo y sostenibilidad de nuestra sociedad (en términos medioambientales, éticos, sociales, y económicos).

En el contexto actual resulta de vital importancia centrar la atención en las universidades y en el resto de las KIOs y en cómo están capeando estos tiempos de incertidumbre, adoptando nuevas estrategias, reasignando sus recursos y remodelando sus modelos de negocio para encontrar soluciones innovadoras y revolucionarias que sigan apoyando las necesidades de su entorno.

Hacia nuevas estrategias de gestión del conocimiento

Si bien es cierto que aún queda camino por andar a nivel académico, cada vez son más las revistas que están poniendo su punto de mira en las KIOs en general y en la universidad en particular, y en el rol que desempeñan en el desarrollo sostenible.

En este sentido, hay revistas específicas en el campo o que en los últimos años han impulsado la investigación sobre las KIOs. Algunos ejemplos son las revistas R&D Management and Journal of Knowledge Management y Journal of Entrepreneurial Behavior & Research. Otras están especializadas en la gestión del conocimiento, como el Journal of Information and Knowledge Management Systems y Knowledge Management Research & Practice.

Otro ejemplo sería el número especial que publicará la revista Administrative Science, que tengo el placer de co-editar junto con la profesora Jasmina Berbegal de la Universidad Internacional de Catalunya y miembro del equipo de redacción del blog. Este número especial lleva por título “Knowledge Intensive Organizations and Their Role in Promoting Sustainable Development”. Desde aquí os animo a participar y a difundir las metodologías, casos prácticos, políticas e iniciativas en innovación y desarrollo relacionadas con las universidades y su entorno.

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