Competencias transversales y competencias blandas
La cuestión de las competencias blandas (una traducción literal del inglés, soft skills), está en las conversaciones de mucha gente, especialmente relacionada con el ámbito de los recursos humanos. Por supuesto, también en la universidad, lugar donde se preparan los estudiantes para su desempeño en la vida profesional y personal.
¿Qué son las habilidades blandas?
Son el conjunto de habilidades que están ligadas a la comunicación, especialmente a la comunicación eficaz, tanto de ideas, como de planes y logros. Gracián, en El arte de la prudencia, tiene dos aforismos singularmente adecuados. El primero es “Habla claro”, y el segundo, “Has de decir la verdad con destreza”.
Parecen obviedades, pero recomiendo que se lean los comentarios a esos aforismos. Hay muchas ediciones modernas de Gracián, y puedes ver este extracto y este otro en dos publicaciones de LinkedIn.
¿Cómo se pueden clasificar las competencias?
Pueden considerarse cuatro grupos:
- ¿Qué hacemos? (competencias técnicas).
- ¿Qué condicionantes hay? (marco de desempeño, porque no es igual abrir una tienda o construir un edificio en California, en España, en la India o en Bielorrusia).
- ¿Cómo lo comunicamos? (expresión).
- ¿Cómo y con quién trabajamos de forma armónica y profesional? (trabajos en equipo).
Es muy claro que las competencias técnicas y específicas son necesarias, porque no es posible tener éxito sin ellas. Así que es importante saber cuál es el dominio mínimo al que debemos aspirar en estos campos: comunicación, expresión verbal, expresión escrita, empatía, trabajo en equipo, organización, y no he terminado.
Si se escribe la lista de lo deseable, algo que muchas veces hacen la gente de recursos humanos, acaba pareciendo una carta a los reyes magos de un niño mimado “lo quiero todo”. No olvidemos que estamos hablando de personas que no somos perfectas, y las limitaciones no pueden eliminarse.
La enseñanza de competencias en la Universidad
En la universidad, la enseñanza o transmisión de las competencias técnicas es la más clara: con asignaturas orientadas, mediante una mezcla equilibrada de clases magistrales, talleres, proyectos y trabajos, individuales y en equipo. Las de marco tienen mecanismos similares. Con las de la expresión, el trabajo en equipo y el liderazgo la cuestión es menos evidente.
Se pueden plantear dos alternativas, bien crear asignaturas directas o bien plantear su adquisición como competencias transversales, de forma indirecta, en el resto de asignaturas. Por tanto, la cuestión es no sólo cómo se aprende, sino cómo se integra lo que se aprende.
Hay mucha gente que contempla la carrera como una baraja, y cada asignatura como el procedimiento de obtención de una de sus cartas, con lo que una carrera, una titulación, sería una baraja. Pero, atiende, las cartas no son independientes, y el orden de aprendizaje importa mucho. Si tu proceso de matriculación y de aprobar asignaturas es desordenado, tu formación será peor. Terminarás con el título, pero después tendrás menos seguridad en el desempeño, y no podrás estar en puestos clave.
¿Cuál es la solución a esta problemática?
Pues hay dos. La primera es cuidar el orden y el mimo de lo que se aprende: si sigues pensando que una carrera consiste en reunir una baraja, por lo menos tenla ordenada, por palos y cada palo en orden. Si lo haces así, encontrarás lo que buscas pronto, y deprisa. La segunda es aún mejor, y consiste en construir un puzzle en el que las competencias están interconectadas, y dibujan una imagen completa, y resistente.
Las competencias blandas, si se decide que sean transversales, se irán adquiriendo mediante actividades específicas en asignaturas, pero también con el resto de oportunidades que el ecosistema universitario te da.
Hay cursos complementarios, grupos de teatro, de juegos de rol, en asociaciones de estudiantes, en coloquios y actividades en colegios mayores, incluso en los barrios.
Una llamada a la responsabilidad personal
Fíjate en lo que se percibe de la titulación que has elegido, las que puedes “conformarte” con lo que te están dando. Ten la seguridad de que no son todas, y las que no “te dan” tendrás que tomártelas como competencias personales: tú serás quien se encarga de adquirirlas.
Por tanto, la responsabilidad de que adquieras las competencias recae sobre ti. Es relativamente habitual oír “la Facultad no da competencias”, “no ayuda”, “no tengo esas habilidades porque ni me las han dado”. No es cierto, si no las tienes es que has decidido conscientemente no aprovechar las oportunidades, y que, con buen criterio, las universidades no evalúan las competencias blandas para restringir o no la titulación a gente que carece de esas habilidades.
Aunque estas competencias transversales no se evalúen específicamente para la obtención del título por parte de cada persona, sí es necesario saber qué grado de dominio tienen los egresados, porque conocernos a nosotros mismos es bueno siempre, y necesario para las acreditaciones nacionales e internacionales.
Es habitual designar cinco niveles, que se corresponden, para cada competencia definida, con un desempeño destacado, un desempeño adecuado, en desarrollo, con clara necesidad de mejorar, o, por último, que carece de esta competencia.
Las competencias blandas: un valor diferencial
En resumen, las competencias no técnicas o factuales, a las que llamamos blandas, son una obligación para tod@ profesional que quiera avanzar en su carrera profesional, con un desarrollo adecuado y satisfactorio. Pero ni siquiera eso es suficiente. Además de saber hacer presentaciones, hay que tener actitud, alegría y entusiasmo.
Juan Santamaría, cabeza actual ejecutiva muy importante del grupo ACS, dice que para incorporarse con ventaja al mundo profesional, hace falta formación técnica y específica, pero, sobre todo, lo que va a diferenciarte son tres cosas: “compromiso, lealtad y ganas. Tenlas, contrólalas, y te comerás el mundo”.
A por ello, que puedes y debes.



