Las becas llegan (demasiado) tarde

Hoy ya es tarde

A finales del pasado julio, se aprobó el real decreto donde se fijan los requisitos anuales para acceder a las becas y ayudas al estudio. El Consejo de Ministros incrementó el presupuesto para esta partida en casi un 23% con respecto al año 2019/20 (en total unos 1.900 millones de euros). Sin embargo, el principal problema de las becas en España sigue sin resolverse: las ayudas llegan (demasiado) tarde.

Aunque el acceso a la educación superior se ha incrementado masivamente en las últimas décadas, existen diferencias sustanciales en las ratios de acceso y graduación entre distintos grupos socioeconómicos. Los jóvenes con padres con educación superior tienen el doble de probabilidad de acceder a la universidad con respecto a sus compañeros con familias sin educación universitaria (OCDE, 2019).

Una de las razones principales que explican las  diferencias en el acceso y graduación son las barreras financieras para acceder a la universidad.

Algunos países desarrollados ofrecen becas condicionadas a los recursos económicos de las familias para atenuar este fallo de mercado, y promover el acceso a la educación superior. Estos programas subvencionan el pago de la matrícula (la media de una primera inscripción es de 1.100 euros, mientras que el coste medio es de 6.480 euros). Además, ofrecen cantidades adicionales en caso de movilidad o para compensar bajos ingresos familiares. Destacan programas a nivel internacional como la Pell Grant en EE. UU., la Bourses sur Critères Sociaux en Francia, o las Becas de Carácter General en España. Estas ayudas benefician alrededor de un cuarto de los estudiantes universitarios en España (300.000 estudiantes de Grado aproximadamente, de 1,26 millones de matriculados).

El problema del sistema de becas en España

El sistema de becas en España es una anomalía mundial: la resolución y concesión de las becas se produce cerca del final del curso académico (en media, después del primer cuatrimestre). Este hecho perjudica gravemente el acceso de los estudiantes con rentas bajas, dado que la ayuda que está diseñada para facilitar su acceso, llega mucho después de haberse matriculado. En mi trabajo «¿Por qué las becas universitarias llegan tarde? Soluciones para España«, publicado en Indicadores comentados sobre el estado del sistema educativo español 2020, propongo tres cambios principales que ayudarían a resolver este problema.

Solución 1: Adelantar el calendario de solicitud y concesión

El plazo para solicitar beca termina el 15 de octubre, cuando el curso universitario comienza a principios de septiembre. A partir de esta fecha, se comienzan a trabajar las solicitudes, y los estudiantes comienzan a recibir las ayudas finalizado el primer cuatrimestre. Es necesario adelantar el calendario siguiendo los ejemplos de Francia y EE. UU.: el plazo de publicación en el BOE debe ser enero para que los estudiantes reciban la beca el 1 de septiembre/octubre.

Solución 2: Adelantar un año más el ingreso fiscal computable para la beca

 Una limitación clave es que las becas se conceden en base al ingreso familiar un año antes de la solicitud. Debido a que la campaña del IRPF termina a finales de junio, no hay tiempo material para desarrollar con éxito este calendario. La segunda solución consiste en inspirarnos en el programa de Francia y Holanda: adelantar un año más el ingreso familiar computable para beca. De esta manera se tendría en cuenta el ingreso fiscal de dos años antes, en lugar de uno. En el trabajo muestro que la renta de hace dos años es un buen predictor de la renta actual para los estudiantes becados. Por tanto, no se perdería una gran cantidad de información al usar esta variable, mientras que adelantaríamos el proceso en meses.

 Solución 3: Agilizar las interconexiones entre los agentes implicados

El sistema de becas actual otorga demasiado peso a las universidades, que cuentan con una capacidad limitada de recursos humanos. Esto alarga el proceso de manera significativa. La tercera solución que propongo es que el Ministerio de Educación envíe las solicitudes primero al Ministerio de Hacienda (en lugar de a las universidades) para comprobar los requisitos económicos de los estudiantes. El Ministerio de Hacienda tiene un alto poder informático, y un 30% de solicitudes son denegadas por no cumplir los requisitos económicos (unas 90.000 al año).

Esta solución aliviaría significativamente la carga de trabajo de las universidades, y agilizaría las solicitudes.

 ¿Cómo va a afectar el COVID-19 a la sostenibilidad del sistema?

 El COVID-19 ha tenido un impacto devastador para nuestra economía: caída del PIB inter-trimestral del 18,5%, incremento exponencial de los ERTES, y aumento del desempleo. Este shock transitorio se va a manifestar en una caída sustancial de la renta familiar para el ejercicio 2020.

La caída de la renta familiar va a ocasionar un exceso de estudiantes que van a tener derecho a beca. 

Si al contexto económico le añadimos que en la última reforma del Consejo de Ministros se redujo el umbral de renta para los estudiantes más favorecidos (reciben cuantías mayores): el coste de las ayudas se va a incrementar masivamente para el ejercicio 2021/22. Por tanto, para ser capaz de pagar las ayudas se va a necesitar incrementar el presupuesto de manera sustancial en el ejercicio 2021/22.

En un contexto en el que la gran mayoría de partidas presupuestarias necesitan liquidez debido a la crisis, sumado al incremento ya comentado del presupuesto en un 23%, se reducen las probabilidades de maniobra para negociar un nuevo aumento. Esta situación pone en peligro la sostenibilidad del sistema de becas, y por tanto, que los estudiantes universitarios vayan a poder recibir estas ayudas en el próximo curso.

¿Qué puede hacer el Ministerio de Educación para prepararse ante este problema?

  • Corto plazo: incrementar las contrataciones de manera transitoria para hacer frente a las solicitudes de becas, el caos del comienzo de curso, y el potencial desvío de personal a otros departamentos.
  • Medio plazo (meses): trabajar para estimar de manera precisa el incremento en el número de estudiantes que van a tener derecho a beca el curso que viene. Midiendo cuanto será este exceso de demanda, se podrá negociar de manera más precisa el incremento necesario en el presupuesto.
  • Implementar las tres medidas propuestas en este artículo agilizará los trámites de solicitud; disminuirá la presión sobre los RRHH del Ministerio de Educación y los servicios de becas; y, contribuirá a ganar tiempo para lidiar con el exceso de demanda al considerar la renta de dos años antes y poder negociar el presupuesto de una manera más sólida en el próximo curso.

Se hace indispensable tomar medidas efectivas para evitar la pérdida de bienestar y de recursos sociales que supone el pago tardío de las ayudas a los estudiantes de bajos recursos. Además, es fundamental que el sistema de becas no colapse en el próximo curso. Para ello, las medidas propuestas en esta entrada contribuirían a mejorar el bienestar de estos estudiantes de manera significativa, además de evitar la pérdida sistemática de retornos futuros en nuestro sistema educativo y laboral.

 
Comentarios
  1. P. Carrasco dice: 16/12/2020 a las 09:56

    Como persona que conoce la tramitación de las becas de primera mano, quisiera comentar que, de las medidas propuestas por el autor, hay un tema importante que dificultaría tener las becas resultas a principios de septiembre: el rendimiento académico del estudiante durante el curso anterior. Según el calendario de evaluación y recuperación, muchas universidades no pueden tener estos datos para ese período de tiempo o, incluso, todavía la matrícula de los másteres no ha finalizado.
    Por otro lado, estoy totalmente de acuerdo en que invertir la comprobación de los requisitos (primero los económicos y luego los académicos) sería un gran avance en la tramitación y concesión de las becas.
    Recomiendo al autor que recupere la información de una convocatoria de becas que se realizaba hace años, las llamadas PRECO, dirigidas a estudiantes de primer curso que se concedían en el mes de julio y que permitían a los estudiantes saber, antes de realizar la preinscripción universitaria, si tendrían o no beca, un tema importante en el momento de decidir su futuro.

  2. Carmelo dice: 16/12/2020 a las 12:05

    Coincido con P. Carrasco en lo del rendimiento, a quien agradezco el recordatorio de las PRECO. Y aplaudo el trabajo presentado por José Montalbán: interesantes ideas de mejora de un sistema en un contexto de incertidumbre, donde prevenir y actuar a tiempo ayudará sin duda a quienes van a necesitar de esas ayudas para comenzar estudios de grado principalmente en 2021 y siguientes.

  3. Amelia dice: 16/12/2020 a las 16:47

    Interesantes todas las propuestas. Al autor de esta entrada se le olvida hacer referencia al informe que la AIReF publico en 2018 donde se hacian originalmente estas recomendaciones que le han inspirado y en las que realmente trabajo el equipo de la AIReF con la consultora McKinsey.

  4. María José dice: 06/02/2021 a las 07:33

    Pues opino que no nos comunican a los seres de nada ,se supone que es porque mi hija es mayor de edad. Bien os cuento estamos en febrero mi hija está en la universidad desde septiembre, yo pensionista, mi marido encofrador, si si encofrador ,esto quiere decir que si llueve no trabaja ,no trabaja no cobra , BAM s lok tengo asegurado son mis 450€ también tengo otra hija k también come calza vive tienen vidas. Enfin k la beca no le llega y no sé qué Acer , solo quería desahogarme gracias


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