Las universidades como organizaciones adaptativas: el contexto de la COVID 19 como revulsivo

El carácter adaptativo de las universidades

Aunque las organizaciones tienden a la estabilidad, su carácter adaptativo es lo que las caracteriza, al proporcionarle una capacidad de respuesta (no siempre óptima) a las demandas que emergen de sus entornos. El entorno en el que operan las organizaciones ha sido descrito desde tiempos recientes como inestable, altamente incierto e hipercompetitivo (Hitt et al., 1998).

En este contexto, las capacidades estratégicas son un elemento clave para que las organizaciones puedan afrontar con éxito la renovación y el cambio continuo que experimentan (Hamel & Prahalad, 1994; Teece et al. 1997). De ello depende, en último término, que sean adaptativas y flexibles.

Las universidades, si atendemos a la evolución histórica que han seguido desde sus orígenes, pueden ser interpretadas como organizaciones sólidas y resilientes capaces de sobrevivir a períodos turbulentos y dinámicos.

A pesar de los cambios radicales sucedidos en su entorno, las universidades han mantenido formas organizativas sin modificaciones abruptas, teniendo en cuenta incluso las sucesivas transformaciones que ha experimentado la profesión académica en sus valores, creencias y normas culturales (Jongbloed et al., 1999).

No obstante, en general, la literatura académica especializada ha hecho una interpretación de las universidades como organizaciones adaptativas (también como sistemas complejos reactivos) que responden y se adaptan a los cambios externos que surgen (Fumasoli & Stensaker, 2013; Sporn, 2001), y que gestionan las interdependencias con sus entornos con el fin de salvaguardar sus propios intereses organizativos de desarrollo y supervivencia.

La respuesta de las universidades frente a la Covid-19 

La pandemia de la Covid 19 ha transformado radicalmente la forma de impartir la docencia, una de las actividades principales que desarrollan las organizaciones académicas.

Las instituciones de educación superior han tenido que implementar, con celeridad y pragmatismo, nuevas lógicas y dinámicas educativas, migrando la transmisión del conocimiento a un modelo digitalizado y sin presencialidad. Lo que ha obligado a repensar muchas cuestiones de naturaleza diversa también en la educación superior, al igual que está ocurriendo en otros sectores de nuestra sociedad.

A la nueva situación surgida, cabe preguntarse: ¿cómo han respondido organizativamente las universidades? ¿Han respondido de un modo diferente al que lo han hecho otro tipo de organizaciones complejas? ¿Pueden observarse diferencias considerables entre universidades de distinto perfil, tamaño, estatus u origen? Y por último, ¿cómo ha afectado la gobernanza institucional a las respuestas adaptativas que han ofrecido las organizaciones académicas a la pandemia?

Todas estas cuestiones tienen un gran interés para la comunidad universitaria y para toda la comunidad científica que tiene como objeto de estudio la educación superior y las organizaciones universitarias, y requieren de investigaciones y estudios sistemáticos que aporten evidencia empírica al respecto.

La Asociación Europea de Universidades (EUA en adelante: European University Association en inglés) presentó en junio un informe acerca del impacto de la Covid 19 y las estrategias de contención adoptadas en el contexto europeo.

Según este informe, la crisis del coronavirus ha desafiado a las instituciones de educación superior en muchos aspectos y dimensiones, lo que les ha obligado a tomar medidas radicales y a realizar importantes esfuerzos durante la gestión de la crisis.

La organización representante de más de 800 universidades europeas destaca, en primer lugar, que las organizaciones universitarias no han cerrado ni han paralizado su actividad, sino que se han adaptado, realizando una rápida transición de una actividad docente principalmente presencial a una modalidad online y a distancia.

En segundo lugar, la EUA menciona el importante papel desempeñado por las universidades como agente social especialmente durante los momentos más críticos de la pandemia, como muestra la involucración ciudadana de sus estudiantes desarrollando labores de voluntariado en hospitales y residencias, o el servicio prestado a estudiantes de familias desfavorecidas en el acompañamiento escolar.

En tercer, y último lugar, la asociación europea de universidades resalta la contribución que las universidades europeas han tenido en materia de investigación e innovación en la lucha contra la Covid 19, liderando la creación de conocimiento científico y priorizando sus agendas y proyectos de investigación hacia el mayor reto humano del momento: la derrota del virus, y demás consecuencias sociales, económicas y políticas derivadas.

Estas y otras respuestas institucionales más específicas de las universidades no son homogéneas entre sí, sino que son diversas y posiblemente difieran incluso entre las propias organizaciones universitarias de cada país.

La respuesta de la universidad en el marco de una transformación digital exprés

Con relación al elemento más disruptivo de este nuevo escenario al que actualmente se enfrenta la educación superior, que no es otro que el de la transformación digital de la enseñanza universitaria, diversos informes recientemente publicados muestran las diferencias que se observan entre las distintas universidades.

Un análisis realizado por el consorcio internacional U-Multirank (junio de 2020), quién ofrece anualmente una clasificación internacional de las instituciones de educación superior con un enfoque multidimensional, muestra también datos muy relevantes sobre el proceso de digitalización que se observa en universidades tradicionales con un modelo docente presencial.

La principal conclusión de este informe, elaborado a partir de una extensa base de datos con casi 1.800 instituciones de 92 países, reveló que en torno al 60% de las universidades tenían previsiones de enseñanza online en sus planes estratégicos previos al escenario de la Covid 19, pero tan un solo una minoría de ella estaban realmente preparadas para una adaptación acelerada a un modelo docente completamente digitalizado.

En otras palabras, podría decirse que, aunque la mayoría de las organizaciones universitarias habían comprendido la relevancia estratégica del aprendizaje online y de la digitalización de la educación superior, solo unas pocas estaban preparadas para ello. En las propias palabras de Frans Van Vught, codirector del proyecto U-Multirank y uno de los mayores expertos mundiales en políticas de educación superior:

«La crisis de la Covid-19 cogió por sorpresa a las universidades de todo el mundo. Solo unas pocas han tenido una estrategia de gestión de crisis que les haya permitido responder a una pandemia de estas características. La capacidad de ofrecer programas y apoyo online es una estrategia crucial pero no estaba ampliamente disponible cuando golpeó la crisis».

Los datos que revela este informe, de los que se hace eco la Fundación CYD como partner en España del consorcio U-Multirank, muestran además que la disponibilidad de herramientas interactivas de aprendizaje y de exámenes digitales ha sido escasa, lo que evidencia que la inversión económica en recursos de apoyo docente online ha sido uno de los principales desafíos para la mayoría de las universidades.

La capacidad adaptativa de las universidades españolas

Para el caso español, los datos del U-Multirank y de la Fundación CyD muestran cómo un 60% de las universidades presenciales españolas contemplaba de alguna forma la docencia online en sus planes estratégicos, frente al 40% de ellas que declaraba no tener ningún plan. Cifras muy similares a las que se observan en el contexto de las universidades europeas.

Los anteriores datos se completan con otros datos dónde puede observarse la limitada oferta de los programas de enseñanza online que hasta ahora venían ofreciendo las universidades presenciales, los cuales apenas suponen un 2,76% de la oferta total en España (siendo a su vez mayor en el caso de los másteres que en los grados), una cifra que es ligeramente superior a la que registran las universidades del entorno europeo.

Asimismo, se observan ligeras diferencias por ámbitos de conocimiento y entre universidades públicas y privadas, siendo estas últimas las que registran mayor porcentaje de programas impartidos en modalidad online.

En cualquier caso, los anteriores datos no parecen sugerir una diferencia sustancial entre las universidades españolas y sus homólogas europeas en lo que respecta a la preparación para una transformación digital de la enseñanza superior, arrojando incluso una situación ligeramente favorable.

Otro informe publicado por la Conferencia de Consejos Sociales determinó conclusiones similares, revelando que tan solo el 38% de las universidades españolas cuentan o están desarrollando una estrategia de transformación digital.

Estrategias universitarias vs compromiso y acciones reales

A este respecto, cabe matizar que si bien los planes estratégicos son un instrumento de gran utilidad para analizar la heterogeneidad en la que son expuestas las misiones organizativas de las universidades (García-Aracil, 2013) y sus comportamientos como actores colectivos, difícilmente explican su auténtica realidad organizativa.

En una investigación en la que participé hace unos años (Cruz-Castro et al., 2016), dónde se analizaba la respuesta adaptativa de las universidades españolas al Consejo Europeo de Investigación (European Research Council en inglés), pudimos mostrar como las estrategias y la retórica que muestran las universidades y sus responsables de gobierno son a veces bien diferentes de las acciones que finalmente ejecutan. En nuestro análisis de las respuestas adaptativas al ERC tuvimos que diferenciar entre el compromiso real con la excelencia y las verdaderas formas de acción puestas en marcha para promover dicha excelencia.

Lo anterior reafirma la necesidad de que nuevas investigaciones proporcionen análisis empíricos que vayan más allá para así proporcionar nuevos hallazgos con relación a cómo las organizaciones universitarias están afrontando este nuevo escenario post-covid.

Lo sí que sabemos gracias a la literatura que ha abordado el cambio en las organizaciones académicas, es que determinados rasgos organizativos favorecen una rápida adaptación a los cambios que se suceden en los entornos. Elementos relacionados con la gestión y el gobierno de las universidades son señalados como variables a tener en cuenta.

Gobernanza y liderazgo organizativo

La adaptación de las organizaciones al entorno requiere modificaciones en sus estructuras y en sus procesos para así poder responder ágilmente a los contextos externos cambiantes, y es aquí donde la gobernanza y el liderazgo organizativo que ejercen sus responsables internos inciden en las capacidades organizativas de respuesta y adaptación.

Concretamente, la gobernanza universitaria y las estructuras de gestión y liderazgo están relacionadas con los niveles de flexibilidad, eficiencia y efectividad de las organizaciones académicas, al estar directamente asociadas con procedimientos de gestión de las relaciones del entorno y de asignación de los recursos internos. Sporn (2001), por ejemplo, cita entre otros factores críticos la misión y objetivos organizativos, la existencia de una cultura organizativa emprendedora e innovadora, una estructura diferenciada (e.g. en nuestro caso cabría pensar la existencia de un vicerrectorado de Transformación digital), o un liderazgo interno comprometido y proactivo.

Precisamente, una de las conclusiones principales de mi investigación doctoral El gobierno de las Universidades en España. Análisis comparativo, transformaciones recientes y adaptación al entorno (2019), fue que el gobierno universitario sí que importa, aunque su impacto es limitado cuando se le compara con la influencia que tienen las políticas (e.g. las presiones regulatorias que ejercen los gobiernos regionales), que parecen estar detrás de determinados cambios organizativos internos.

Una última conclusión de mi investigación doctoral que es también relevante para el caso aquí planteado es que incluso en contextos institucionales dónde el marco regulatorio limita el poder discrecional del gobierno interno de las universidades en ámbitos decisionales estratégicos, es posible observar variabilidad organizativa en torno a sus respuestas adaptativas a cambios del entorno y también en la propia construcción de capacidades organizativas internas.

La pandemia como revulsivo para una verdadera transformación institucional de las universidades

En el caso de la pandemia, y como ya estoy estudiando en una investigación preliminar, las universidades españolas han adoptado respuestas diversas que son el resultado de los diferentes programas y de las diferentes políticas internas impulsadas por sus responsables de gobierno en materia de transformación digital y de uso de la tecnología aplicada a la enseñanza universitaria.  Pero que también son consecuencia de estilos muy diversos de liderazgo organizativo, y de diferencias notables en sus capacidades estratégicas.

Sí que existe un cierto consenso en la comunidad universitaria, al menos en su dimensión más retórica, que debe ser aprovechado tanto por los responsables de las universidades como por los responsables de los gobiernos con competencias en política universitaria. La pandemia de la Covid-19 ha supuesto un gran reto para las instituciones de educación superior y los avances conseguidos durante estos meses deben ser aprovechados como un revulsivo para una verdadera transformación institucional de nuestras universidades.

La nueva realidad impuesta tras el estallido de la pandemia sitúa una vez más a las universidades tradicionales en una situación compleja que añade una presión mayor a los desafíos ya existentes (e.g. modernización, adelgazamiento de sus estructuras de gestión y gobierno, flexibilización de su sistema de toma de decisiones, o estandarización internacional de sus procesos de reclutamiento, promoción y retención del profesorado).

No voy a ser muy innovador aquí al señalar la reforma de las estructuras internas de gobernanza universitaria y una revisión profunda de nuestro actual marco de selección, contratación y promoción del profesorado como dimensiones capitales en este entorno incierto e hipercompetitivo al que se enfrentan las universidades.

Las instituciones de educación superior que precisamente son capaces de adaptarse más rápidamente a contextos volátiles, dinámicos y cambiantes son aquellas que presentan modelos y estructuras de gobierno más flexibles y abiertas, que consecuentemente son capaces de adoptar decisiones de un modo ágil y eficiente.

Al mismo tiempo, las universidades de nuestro país serían más competitivas si dispusiesen de un sistema ágil de reclutamiento, selección y retención del profesorado, que les permitiera establecer una política de personal realista y adaptada a los nuevos tiempos, lo que ayudaría por ejemplo a planificar sus plantillas docentes en base a las capacidades digitales que posean y así ordenar la formación de sus recursos humanos.

Un reciente estudio de la consultora Llorente y Cuenca que analiza el impacto de la Covid 19 en la educación superior y en las universidades, considera que el nuevo escenario constituye un nuevo paradigma de la educación superior, que ante todo va a significar un incremento aún mayor de la competitividad existente entre actores cada vez más diversos, entre los que las universidades han dejado de tener el monopolio de la creación y transmisión de conocimiento.

La transformación digital como punto de partida

En la cuestión de la transformación digital, que es solo una de las muchas dimensiones poliédricas que están en juego, las universidades no presenciales y con una modalidad docente online son quienes van por delante al poseer una ventaja competitiva para afrontar los retos y desafíos que ha impuesto la Covid 19 a la educación superior.

Pero el partido está en juego, y el nuevo curso académico que ahora empieza será decisivo para toda la comunidad universitaria, y para la educación superior en su conjunto.

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Comentarios
  1. Patricia Aguila dice: 27/10/2020 a las 19:52

    Coincido plenamente con lo planteado en la investigacion. Las Universidades ya venian teniendo una transformacion ,no tan acelerada como es ahora con el covid 19. Anteriormente en algunas Unidades Academicas solo se dictaban capaz dos carreras a distancias y el resto presencial.
    Creo que hoy las Universidades como Organizacion esta en constante cambio con un contexto muy complejo que nos trajo el Covid-19.
    Hoy estoy comenzando mi tesis de grado en Lic. en Comunicacion Social y el tema que eh tomado como objeto de estudios es la Universidad como Organizacion Compleja.Me encantaria un asesoramiento.
    Gracias .Argentina


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