Necesidades laborales y formación universitaria

Normalmente solemos analizar la formación que ofrecemos en la Educación Superior para pasar a continuación al contexto laboral y ver si damos respuesta o no las (posibles) demandas que en el mismo se presentan. En esta entrada, quisiera plantear el camino inverso; es decir, comenzar por ver qué es lo que en términos de cualificación se está demandando y proyectando en nuestro contexto, para finalizar con algunas ideas/sugerencias que pueden sernos útiles para la revisión y redefinición de nuestros programas formativos.

Figura 1. Previsión de  la evolución de la mano de obra por cualificación (2018-2030)



Tomando los datos que nos ofrece el CEDEFOP, podemos ver en la Figura 1 las previsiones de crecimiento de la fuerza laboral (2018-2030) en función del nivel formativo para España (centro) y dos países vecinos -Francia (arriba), Portugal (abajo)- donde en color azul queda reflejado el cambio de cada uno de los países y el naranja corresponde a la media de la Unión Europea. Tal como puede apreciarse, en los tres países se espera una disminución notable (-3,4%, -2,2%, -3,0% para cada uno de los países y -2,5% para la UE) de los trabajadores con bajo nivel de cualificación; disminución para Francia (-0,1%) -siguiendo la tendencia europea (-0,5%)- y aumento para España (1,1%) y Portugal (1,2%) de los trabajadores con nivel medio de cualificación, y aumento notable en Francia (2,4%) y Portugal (2,8%) de los trabajadores con alto nivel de cualificación -en un contexto europeo también positivo para este tipo de trabajadores (1,8%)-, mientras que a nivel de España este valor se presenta negativo (-0,1%). Si bien se trata de proyecciones de crecimiento -no de disponibilidad de empleos- no parece muy estimulante que el sistema productivo no ofrezca una perspectiva más positiva para las personas con alta cualificación.

Debería parecernos preocupante -y en algunos lugares así se constata– que la generación de empleo se dé en el espacio que diferentes autores  (Autor y Dorn, 2013; Elliot, 2017) señalan como el, posiblemente, más afectado por la automatización (Figura 2). Junto a ello, debería ser también motivo de reflexión el porqué de las expectativas negativas en la generación de empleo basado en altas cualificaciones, si bien se debe a que desde el sector empresarial no se está en condiciones de innovar y aumentar la calidad y tipo de empleos, o bien si desde la universidad -y la FP de Grado Superior- no se está formando a las personas con un mayor nivel de competitividad; o bien, lo más probable, una combinación de ambos factores.

Figura 2. Evolución del empleo vs Nivel de competencia (Curva de Autor). 

Nos podemos acercar a comprender -en cierta medida, y a modo de ejemplo- las dificultades de las empresas en mejorar la competitividad a través del incremento de la cualificación y la mejora tecnológica siguiendo lo que en los últimos meses sucede en el sector de la automoción en Europa (y que todo apunta, irá en progresivo aumento). El «Informe Global sobre Automoción 2018» de KPMG, ponía de manifiesto la necesidad de afrontar el reto de la producción automovilística a partir de profundos cambios tecnológicos -y de enfoque (de la combustión a la electricidad)- basados en la industria 4.0, con el fin de que -para 2030- al menos mantenga el 5% de la producción mundial de automóviles. Los efectos de este decrecimiento -de, aproximadamente, el 25% de la producción mundial a inicios de este siglo, al 5% para dentro de diez años- serán notables tanto de forma directa como en las múltiples empresas asociadas a los fabricantes de coches.

En relación con la formación que se ofrece en la Educación Superior, algo no debe ir muy bien cuando en una encuesta realizada sobre una muestra mundial cercana a 40.000  empleadores de más de 40 países, el 45% de las empresas manifestaba dificultades para la contratación de trabajadores (Manpower Group, 2018). En nuestro contexto, y de manera más acuciante, Confebask señalaba el pasado año que el 70% de las empresas vascas tenía cada vez más dificultades para contratar a las personas con el perfil profesional requerido; dato que se ve corroborado -y ligeramente aumentado (72%)- por un informe del IESE del presente año para el conjunto del estado español.

A la hora de tratar de entender la muy diferente incidencia de la universidad sobre el tejido empresarial en las distintas zonas/regiones de España, son esclarecedoras las palabras de Martí Parellada -uno de los coordinadores del informe Las universidades españolas. Una perspectiva autonómica. 2017 de la Fundación CyD- que señala que para dicho análisis, «hay que tener en cuenta el sistema de enseñanza de cada universidad, su relación con el entorno productivo, la vigencia de su método docente y la forma en la que prepara a sus estudiantes para encarar el mundo profesional. Sin olvidar… la situación laboral concreta de cada región».

En este contexto, es pertinente volver sobre el trabajo 50 estrategias para 2050. El trabajo y la revolución digital en España realizado por Prospektiker (2018), donde se recogen diferentes aspectos que deberían tomarse en consideración a la hora de diseñar los programas formativos -de todo tipo- en la Universidad:

  • Generalizar la educación digital e integrar las TIC en la docencia.
  • Asegurar la flexibilidad del sistema educativo.
  • Dinamizar el sistema universitario para promover la modernización de sus estructuras y el reciclaje de su profesorado.
  • Desarrollar metodologías didácticas orientadas a solucionar retos e impulsar el autoempleo, el aprendizaje y la autoeducación.
  • Alinear la I+D+i en el ámbito de la Universidad con las necesidades de la sociedad.
  • Promover una educación integral, que aúne las competencias tecnológicas con el impulso de la creatividad y las humanidades.
  • Generar modelos híbridos de educación que incluyan nuevas metodologías y formación práctica.
  • Promover las redes de realidad extendida y potenciar una cultura de red y de interconexión para la IA.
  • Potenciar la red Internet of beings (Internet del ser humano).
  • Impulsar el desarrollo científico sobre la base de la colaboración entre los ámbitos público y privado.
  • Apostar por un concepto de “tecnología humanista”, como gran motor de la 4ª revolución industrial.
  • Impulsar unos contenidos tecnológicos propios en España, basados en la singularidad y la diversidad cultural.
  • Promover un modelo de formación dual en todo el sistema de educación superior reglada.
  • Desarrollar modelos de formación a lo largo de la vida.
  • Desarrollar entornos y recursos para la experimentación.

Y podríamos completar todo ello con las sugerencias de Tony Wagner para enfocar de forma adecuada la educación en nuestras actuales sociedades, a la par que buscamos la superación de  las cinco contradicciones que él menciona y orientamos la actividad educativa a:

  • Preparar para el mundo laboral
  • Preparar para ser ciudadanos activos e informados
  • Preparar para el aprendizaje continuo
  • Preparar para el ocio activo y creativo

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Comentarios
  1. Anna Steele dice: 12/08/2019 a las 12:01

    condiciones laborales de los profesores asociados: No hay subida ni siquiera del IPC. Los méritos y créditos no se deducen de la docencia, así que la universidad se beneficia del esfuerzo sin remunerar de los asociados en proyectos de innovación sin dar nada a cambio. Sólo se benefician los ayudantes a doctor y los profesores permanentes. 600€ al mes, reducción de créditos por asignatura en la Facultad de Educación resultando en el aumento de asignaturas que tenemos que dar (antes un 6+6 eran 2 asignaturas y TFG y TFM con practicas. Hoy en día son 3 asignaturas más TFG y TFM/prácticas). No hay protección laboral. No ha ocurrido en otras facultades donde no han aceptado la reducción de créditos.


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