Radiografía del abandono universitario en España

El punto de partida

¿Qué nivel de abandono universitario hay en España?, ¿qué sabemos de los factores que influyen en el abandono de los estudiantes?, ¿hay igualdad de oportunidades en la progresión en los estudios universitarios?

Estas preguntas han tratado de ser respondidas en un informe reciente del Ministerio de Universidades titulado: “Análisis del abandono de los estudiantes de Grado en las universidades presenciales en España».  Los datos se han obtenido del SIIU (Sistema Integrado de Información Universitaria), que aglutina información de las propias universidades así como de otras fuentes como el INE (Instituto Nacional de Estadística).

Los datos analizados son los de la cohorte de acceso a la universidad en el curso 2015-16, ya que se necesitan cinco cursos para evaluar el abandono, puesto que la situación de abandono se produce si un estudiante tras haberse matriculado por primera vez en la universidad no lo hace durante dos cursos seguidos ni titula en cuatro cursos.

Además, dado que el análisis se restringe a los estudiantes de Grado en universidades presenciales, se han aplicado dos restricciones adicionales, que sean menores de 30 años y de nacionalidad española, ya que los estudiantes mayores, mucho más frecuentes en universidades no presenciales, presentan un riesgo mucho mayor de abandono y los estudiantes extranjeros distorsionan enormemente su cálculo. Una última precisión que hay que hacer es que no se tiene en cuenta el cambio de grado, ni en la misma ni en otra universidad.

Con estas restricciones en mente, se han analizado un total de 240.500 estudiantes, de los cuales se tiene información sobre tres niveles: nivel de estudiante, con información personal y académica; nivel de universidad, sobre las características de la universidad en la que estudia; nivel de titulación, con información relativa al grado que cursa.

Factores y variables subyacentes

Rendimiento del estudiante

Una abrumadora mayoría de los estudiantes que ingresan en la universidad permanecen estudiando, casi 9 de cada 10 estudiantes, y tan sólo el 11% de los mismos abandona la universidad. No parece que sea un nivel de abandono preocupante, aunque no deja de ser una ineficiencia del sistema. Más de la mitad de los que abandonan, el 6%, lo hacen tras del primer año en la universidad, y a medida que los estudiantes pasan más cursos estudiando, el riesgo de dejar los estudios va disminuyendo.

Una de las primeras conclusiones que se extraen del informe es que los esfuerzos en la lucha contra el abandono universitario deben centrarse en el primer curso.

Aunque el nivel de abandono no sea alto, hay algunos colectivos de estudiantes que están especialmente afectados por este fenómeno, lo que nos ayuda a entender mejor los factores que lo pueden propiciar.

Las variables que más influyen en el abandono universitario son las del nivel del estudiante, como su rendimiento académico o su edad; las variables del nivel de titulación, como el precio de la matrícula universitaria; y, por último, las variables de nivel de universidad, que son las que menos explican este fenómeno.

El Gráfico 1 muestra el impacto de la variable que más influencia tiene en el abandono, el rendimiento académico del estudiante en el primer curso, medido por el porcentaje de asignaturas aprobadas en relación con las asignaturas matriculadas.

Gráfico 1. Relación entre probabilidad predicha de abandono y el rendimiento del estudiante en el primer año del Grado Fuente: Base de datos del SIIU. Notas: Estudiantes de la cohorte de ingreso en 2015-16 en universidades presenciales, con menos de 30 años y de nacionalidad española. El rendimiento se mide como el porcentaje de créditos que el estudiante aprueba entre los que se ha matriculado. Modelo estimado: M2 (estudiantes de universidades públicas). Probabilidad predicha al 95% de confianza. Predicción basada en modelo de regresión logística (para consultar los controles y parámetros véase la Tabla A4 del Anexo III del citado informe del Ministerio de Universidades).

 

Como se observa en el gráfico, cuanto mayor es el rendimiento del estudiante, menor es la probabilidad de abandono de la universidad, y viceversa. Los estudiantes que aprueban todo o casi todo el primer año tienen una probabilidad muy baja de abandonar, y a medida que su rendimiento va siendo más pobre, la probabilidad de abandonar se va incrementando hasta llegar a casi el 50% en el caso de aquellos que no aprueban nada o casi nada.

Hay que tener, sin embargo, una pequeña cautela al interpretar estos datos, porque puede haber estudiantes que dejen de presentarse a las asignaturas o incluso cesen de estudiar, aunque se presenten a los exámenes, si han decidido previamente dejar la carrera. En este caso, el pobre rendimiento académico sería más un resultado de la decisión de abandono que un factor con influencia en él.

En todo caso, parece que dichos fenómenos, rendimiento y abandono, van de la mano.

El rendimiento, sin duda, antecede en el tiempo al abandono, puesto que incluso se obtienen resultados académicos en enero o febrero del primer curso, del primer cuatrimestre, con lo que lo recomendable desde el punto de vista de la prevención del abandono universitario es utilizar el bajo rendimiento académico como una alerta temprana del riesgo de abandono.

Se deberían analizar los casos de bajo rendimiento inicial para indagar en las intenciones del estudiante de cara a la continuidad en la universidad y poder anticiparse a la toma de decisión en este sentido.

El precio de la matrícula universitaria

Respecto al precio de la matrícula universitaria, cuanto más cara resulta para el estudiante, más probabilidad de abandono, aunque hay que tener en cuenta que los casos de matrículas universitarias más caras entre las universidades públicas son los centros adscritos, que son pocos con relación a los centros propios.

Son relativamente pocos casos los que hacen que la relación entre matrícula universitaria y posibilidad de abandono sea más pronunciada.

En todo caso, una posible fórmula para reducir el abandono universitario puede ser la disminución del coste de la universidad. Respecto a la edad del estudiante, cuanto mayor es, más probabilidad de abandonar los estudios, teniendo en cuenta también la distorsión estadística de que los estudiantes mayores son menos frecuentes en los grados presenciales que los más jóvenes.

Atendiendo a esta evidencia, para reducir el abandono de este colectivo de estudiantes mayores, se debería estudiar con más detalle sus necesidades, por ejemplo, desde el punto de vista de la conciliación laboral y familiar (véanse, en este sentido, los trabajos de Sánchez-Gelabert).

 

Colectivos vulnerables

Muchas otras variables afectan, aunque en menor medida, al riesgo de abandonar los estudios de grado. Por razones de espacio no las vamos a tratar aquí, aunque se puede consultar el Informe del Ministerio de Universidades para obtener más información a este respecto. Lo que sí que se va a mostrar es aquello que se refiere a los colectivos más vulnerables desde un punto de vista socioeconómico.

Los estudiantes cuyos padres no son universitarios tienen mayor riesgo de abandono del grado ante un pobre rendimiento académico el primer año que los estudiantes cuyos padres tienen estudios universitarios.

Lo mismo sucede con los estudiantes que han ido a centros públicos y concertados (subvencionados) de secundaria en relación con los que han ido a centros privados; su probabilidad de abandono cuando el rendimiento es bajo es mayor. Igualmente, los estudiantes con beca tienen un mayor riesgo de abandono cuando no tienen un rendimiento adecuado en el primer año (gráfico 2).

Gráfico 2. Relación entre el rendimiento en el primer año del estudiante y su probabilidad de abandono de los estudios según si es becario o no Fuente: Base de datos del SIIU. Notas: Estudiantes de la cohorte de ingreso en 2015-16 en universidades presenciales, con menos de 30 años y de nacionalidad española. Modelo estimado: M2 (estudiantes de universidades públicas) con interacción entre el rendimiento del estudiante y si es becario o no. Probabilidad predicha al 95% de confianza. Probabilidad predicha al 95% de confianza. Predicción basada en modelo de regresión logística (para consultar los controles véase la Tabla A4 y para consultar los parámetros de la interacción consultar Tabla A11, ambas del Anexo III, del citado Informe del Ministerio de Universidades).

 

Como se observa en el gráfico, los becarios tienen más riesgo de abandono que los no becarios cuando se enfrentan a un rendimiento medio o bajo el primer año; es decir, si el rendimiento es alto, los becarios no tienen casi riesgo de abandono, igual que todos los estudiantes, pero cuando el rendimiento baja, su probabilidad de abandono crece.

La diferencia de probabilidad en el caso de mal rendimiento puede legar a una décima, de 0,4 en el caso de los no becarios al 0,5 en el caso de los becarios. Hay que puntualizar que los becarios tienen, como media, un mejor rendimiento que los estudiantes no becarios; es decir, no se puede afirmar que los becarios tienen más abandono que los no becarios porque tienen un peor rendimiento, porque el rendimiento medio es incluso mayor. Además, los becarios con menor nivel de renta presentan mayor probabilidad de abandono.

Por tanto, si se quiere fomentar la igualdad de oportunidades de continuar estudiando hay que proteger al colectivo de becarios de menor renta, los más vulnerables, aumentando sus becas, pagándolas antes para que no tengan que adelantar nada o lo mínimo y, posiblemente, relajando los requisitos académicos de la concesión de las becas.

El efecto compensación

La evidencia de que los estudiantes de menor nivel socioeconómico tienen más riesgo de abandono ante pobres resultados académicos es compatible con la teoría del efecto compensación, testada para niveles educativos no universitarios y universitarios[1]; las familias de nivel socioeconómico más alto afrontan el bajo rendimiento de sus hijos en mejores condiciones que las familias de nivel socioeconómico más bajo, ya que están en condiciones de poder costear carreras más largas, así como apuntar a sus hijos a académicas o profesores particulares.

En este sentido, una línea de actuación para prevenir el abandono de los estudiantes más vulnerables desde el punto de vista socioeconómico es no incrementar los costes económicos derivados del pobre rendimiento de este tipo de estudiantes más vulnerables. En el caso de los becarios, habría que relajar los criterios para perder la beca y para que estos estudiantes vean incrementadas las tasas que tienen que pagar por segundas y sucesivas matrículas

Corolario

En conclusión, en España abandonan los estudios de Grado uno de cada 10 estudiantes, una cifra que no es abultada pero que esconde una serie de patrones fijos que hacen que se pueda pensar que puede reducirse más aún.

Además, la igualdad de oportunidades de continuar estudiando en la universidad no parece que se cumpla a la luz de la evidencia ofrecida sobre las dificultades de los estudiantes más vulnerables desde el punto de vista socioeconómico, algo de lo que las autoridades académicas deberían tomar nota.

Referencia

[1] Para educación no universitaria: Bernardi, F. y H. Cebolla. 2014. “Clase social de origen y rendimiento escolar como predictores de las trayectorias educativas”. REIS, 146: 3-22. Aplicado a la educación universitaria: Herbaut, E. 2020. “Overcoming failure in higher education: Social inequalities and compensatory advantage in dropout patterns”. Acta Sociologica, 64(4):383-402. Troiano, H. et al. 2021. “Compensation for poor performance through social background in tertiary education choices”. Studies in Higher Education, 46(6): 1225–1240.

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Universídad es el blog de Sudia XXI, un programa de trabajo que quiere acercar las universidades a los ciudadanos y hacerles reflexionar sobre los nuevos horizontes que estas les abren.

 

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