Las titulaciones de comunicación y gestión de la información en un mundo digital

Transformación digital de las universidades

Las universidades presenciales, como ha puesto de relieve la grave crisis derivada del COVID-19, deben afrontar su transformación digital. No solo en el ámbito docente, sino también en cuanto a la investigación y la transferencia de conocimiento. Una transformación digital que no implica hablar, en exclusiva, de la aplicación de la tecnología.

En las últimas semanas, junto a las ya tradicionales exigencias de mejora de la administración electrónica hemos podido constatar, por ejemplo, la utilidad de las herramientas de docencia y evaluación online. Herramientas llamadas a complementar y mejorar, que no sustituir, la formación presencial del alumnado.

En este contexto de revolución digital, parece lógico concluir que las titulaciones universitarias no puedan permanecer impasibles y encorsetadas ante una nueva realidad. Esta realidad, sea dicho, que también es social, económica y cultural.

Nuevos grados y másters de comunicación y gestión de la información

Cada día es más evidente la relevancia que cobran aquellas titulaciones de grado y máster que ponen el acento en la comunicación y las industrias culturales, así como en la gestión de la información y documentación en la era digital.

De cara al futuro inmediato (ya presente), convendría fijar la mirada en aquellas titulaciones vinculadas con la sociedad de la información y la comunicación, dada su alta empleabilidad. Por supuesto, sin que ello suponga menoscabar el interés que despiertan los estudios de periodismo.

Un ejemplo paradigmático es la primera universidad española en los diferentes rankings internacionales, la Universitat de Barcelona. Puede apreciarse en la oferta de grados y másters impartidos, mediante la configuración de “nuevas facultades” para “nuevos mundos”, por la Facultad de Filología y Comunicación y la Facultad de Información y Medios Visuales.

Una formación transversal

En el caso de la primera de estas Facultades, el Grado de Comunicación e Industrias Culturales ofrece a los estudiantes una formación transversal en ciencias sociales, artes, humanidades y tecnologías de la comunicación. Gracias a ello, los futuros graduados adquieren un conocimiento interdisciplinar relacionado con las industrias culturales (cine, artes escénicas, industria fonográfica). Todo ello, tras alcanzar los fundamentos teóricos y prácticos básicos para profundizar en el estudio y la práctica de la comunicación.

Estos conocimientos, en una sociedad globalizada en transformación y presidida por la tecnología, fomentan la capacidad crítica, analítica y reflexiva respecto al “hecho comunicativo”. Además, facilitan un conocimiento del actual paisaje de los medios de comunicación. Proporcionan las herramientas oportunas para dominar los procesos y técnicas de creación y difusión de mensajes, mientras relacionan la comunicación con los nuevos entornos tecnológicos. También capacitan para una expresión clara, dominada por la coherencia del mensaje, y fomentan el conocimiento de nuevos idiomas, entre otros beneficios.

Esta formación de grado está destinada a ser complementada con un Máster de Comunicación Especializada. De esta forma, los graduados en diferentes disciplinas (vgr, filología, arte, historia, publicidad, periodismo, medicina, biología, enfermería, farmacia, sociología, derecho o economía), adquirirán conocimientos y habilidades relacionados con la comunicación social, cultural y científica.

Y todo ello, como hemos constatado con la crisis del coronavirus, prestando especial atención a la forma de “transmisión del mensaje” y su contenido de fondo. Sin olvidarnos de sus implicaciones para con el obligado respeto de los derechos fundamentales. Pensemos, por ejemplo, en las tensiones entre el derecho a la información, la protección de datos personales, y el derecho a la preservación, por interés general, de la salud de la población.

Formación habilitante en las titulaciones de comunicación de cara a los nuevos empleos

En la segunda de las facultades antes referida, el Grado de Gestión de la Información y Documentación Digital, así como el Máster de Gestión de Contenidos Digitales, resultan también especialmente atractivos. Orientado a estudiantes que quieran formarse como especialistas en la captura, selección, organización, preservación y difusión de la información y documentación digital y analógica, mediante la aplicación de las nuevas tecnologías.

Por su parte, el Grado de Comunicación Audiovisual tiene por objetivo formar profesionales fomentando su creatividad para la elaboración de contenidos audiovisuales, multimedia e interactivos. Todo ello estrechamente relacionado con el interés que despiertan ciertas materias habilitantes para nuevos empleos. Algunos ejemplos son la gestión de la información en internet, la analítica y edición web, el comercio electrónico, community manager, el Big data, la gestión documental, la comunicación en redes, cine y televisión, o las bibliotecas digitales.

La información y la comunicación: el petróleo del siglo XXI

La información y la comunicación se han convertido en el “petróleo del siglo XXI”. La consolidación de estas nuevas titulaciones de comunicación tiene mucho que ver con la apuesta por una innovación orientada a la mejora. Mejora estrechamente relacionada con el impacto laboral de la industria 4.0.

La proliferación de la economía por plataformas, la digitalización del sector de la comunicación y las industrias culturales y la gestión de la comunicación a nivel global, entre otras, es lo que hace necesaria la capacitación tecnológica y digital de la ciudadanía. De ahí, precisamente, el interés que pueden suscitar estas titulaciones en los estudiantes de bachillerato que quieran dedicarse a la comunicación y la información en la “nueva era”.

Conclusiones sobre las titulaciones de comunicación en la era digital

La transformación digital en la universidad debe alcanzar el equilibrio entre el aprovechamiento de sus oportunidades (presentes y futuras) y los riesgos éticos y sociales. Una revolución en la que están llamados a jugar un papel destacado los nuevos profesionales de la información y la comunicación. Formados digitalmente, pero también capacitados desde una perspectiva humanística y social.

En este terreno, la universidad tiene mucho que hacer y decir. Máxime ante la necesidad de contar con un “nuevo contrato social” y evitar los peligros inherentes a una sociedad “infoxicada”. Lo importante de la información no es tanto su cantidad, sino su calidad. Solo así dicha información podrá transformarse en conocimiento (knowledge is power, but information is not).

Los medios de comunicación en un mundo como el actual, presidido por la digitalización, no solo cumplen con sus tradicionales funciones informativas y de divulgación. También desempeñan una función publicitaria e ideológica. Por un lado, generan imagen de marca y anuncian productos y, por otro, se convierten en altavoces de ideologías y creadores de tendencia de opinión, cuando no de voto.

Ante esta realidad, es importante formar a las nuevas generaciones para que sean capaces de consumir información, cuando lleguen a la edad adulta, con sentido crítico. Igualmente importante es contar con profesionales de la información y comunicación bien formados en nuestro sistema universitario, tanto ética como digitalmente.

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