La transición a la universidad desde los Ciclos Formativos de Grado Superior (CFGS)

En esta entrada quisiera ofrecer algo de información sobre la transición a la universidad desde los Ciclos Formativos de Grado Superior (CFGS) y dar así continuidad a las reflexiones que nos propusieron Eva M. de la Torre, Carmen Pérez Esparrells y Susana Morales en una entrada reciente en este mismo blog.

El acceso a la universidad a través de estudios de CFGS

La principal vía de acceso a la universidad en España son los estudios de Bachillerato y la posterior prueba de Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU). De acuerdo con el informe Datos y Cifras del Sistema Universitario Español, el 80,5% de los nuevos ingresos universitarios en el curso 2017-2018 se produjeron a través de esta vía.

No obstante, los Ciclos Formativos de Grado Superior (CFGS) también permiten la continuación en la universidad, lo que abre la oportunidad de completar procesos formativos de alto nivel de cualificación, deshacer decisiones previas que alejan a ciertos alumnos de la matriculación universitaria y aproximar dos alternativas formativas que se tienen en cuenta la una a la otra menos de lo que debieran.

La regulación actual de la transición a la universidad desde los CFGS quedó establecida con el Real Decreto 1892/2008 a partir del curso académico 2010-2011. Hasta entonces funcionaba un sistema por cuotas, donde entre un 7% y 30% de las plazas ofertadas en una titulación universitaria se reservaban para alumnos en posesión de un título de Técnico Superior.

La nueva regulación eliminó las cuotas y los estudiantes de CFGS pasaron a competir por el total de las plazas universitarias con el alumnado que completaba el Bachillerato. El nuevo decreto también modificó la prueba de acceso a la universidad, cuya nota pasó a calcularse sobre 14 puntos: 10 puntos de la fase general más 4 puntos de la fase específica. Dado que los egresados en un CFGS compiten por el acceso a la universidad con su nota del expediente sobre 10, la nueva regulación permitió que tales candidatos se presentasen a la fase específica de la prueba de acceso para poder obtener esos cuatro puntos adicionales.

Por otra parte, el Real Decreto 1618/2011 fijó el procedimiento de reconocimiento de créditos en los nuevos grados universitarios creados con el Plan Bolonia para quienes estuviesen en posesión de un título de Técnico Superior. El decreto estableció, además, entre qué titulaciones de CFGS y qué ramas de conocimiento en la universidad existía una conexión directa, de modo que luego cada universidad pudiese establecer planes de convalidación, más o menos generosos según los casos, que ahorrasen algunas asignaturas a quienes acceden a la universidad a través de un CFGS. El resultado de todo ello es que, como indica el Gráfico 1, el 10,4% de los alumnos de nuevo ingreso en la universidad en el curso 2017-2018 accedieron a través de un CFGS.

Gráfico 1. Distribución del alumnado de nuevo ingreso en la universidad en el curso 2017-2018 por forma de admisión.

Distribución del alumnado de nuevo ingreso en la universidad en el curso 2017-2018 por forma de admisión.

Evolución de la tasa de transición a la universidad desde CFGS

Sabemos, por tanto, que una décima parte de los alumnos que acceden a la universidad cada año provienen de un CFGS. No obstante, podemos mirar dicha transición desde el punto de vista de los egresados en CFGS y pensar cuántos de ellos continúan sus estudios en la universidad.

Afortunadamente, el Ministerio de Educación ha publicado este verano por primera vez estadísticas sobre seguimiento educativo del alumnado que completa los distintos niveles de la vía profesional (Formación Profesional Básica, Ciclos Formativos de Grado Medio y Ciclos Formativos de Grado Superior). En particular, el Ministerio ofrece el porcentaje de los egresados en CFGS que decidieron continuar sus estudios en la universidad desde el curso 2015-2016 en adelante. Eso significa disponer de información tan solo para tres cohortes de egresados en CFGS, lo que no permite un análisis temporal en condiciones, pero sí nos ofrece una idea de la proporción de egresados en CFGS que continúan sus estudios en la universidad.

Gráfico 2. Tasa de transición a la universidad desde CFGS al año siguiente de la titulación por curso académico.

Tasa de transición a la universidad desde CFGS al año siguiente de la titulación por curso académico.

Como se puede comprobar en el Gráfico 2, la tasa de transición al año siguiente de finalizar un CFGS se sitúa en torno al 20%. Asimismo, se observa un ligero descenso en esta brevísima serie histórica. Esa tendencia a la baja en la continuación de estudios en la universidad es coherente con el período de recuperación económica entre 2015 y 2018 y las mayores oportunidades laborales abiertas para los egresados de CFGS que, recordemos, es una formación de alta cualificación con una buena inserción profesional.

Pese a dicha tendencia decreciente, que veremos con el tiempo dónde se consolida y cómo se ve afectada por la situación actual asociada al coronavirus, lo que se puede afirmar es que alrededor de una quinta parte de los egresados en estudios de CFGS continua sus estudios en la vía universitaria.

La tasa de transición a la universidad desde CFGS por familia profesional

Ahora bien, es razonable esperar que no todas las familias profesionales de CGFS ofrezcan las mismas posibilidades de continuación en la universidad. Por un lado, la continuación solo es posible si hay formación universitaria que de continuidad a los estudios de Grado Superior. Por otro lado, la continuación es menos probable si las oportunidades laborales de que disfrutan los egresados en una familia concreta son más favorables.

El resultado es una variabilidad enorme entre familias, con un abanico que cubre desde el 3,6% de la familia Madera, Mueble y Corcho hasta el 37,5% de los alumnos que finalizan un CFGS de la familia de Servicios Socioculturales y a la Comunidad. La información ofrecida en el Gráfico 3 no solo es interesante desde el punto de vista investigador (nos insta a no trabajar sobre esta transición sin considerar la familia profesional en la que se completaron los estudios de Grado Superior), sino también desde el punto de vista del alumno que se plantea matricularse en un CFGS.

Las posibilidades de continuación educativa que ofrecen algunas familias de CFGS son muy bajas y los alumnos deben tener en cuenta este factor para no ver luego frustrados sus planes y objetivos formativos.

Gráfico 3. Tasa de transición a la universidad desde CFGS al año siguiente de la titulación por familia profesional (curso 2017-2018).

Tasa de transición a la universidad desde CFGS al año siguiente de la titulación por familia profesional (curso 2017-2018).

La tasa de transición a la universidad desde CFGS por género

Por otra parte, la información recogida en el anterior Gráfico 3 nos ayuda a entender por qué las alumnas que finalizan estudios de CFGS presentan una tasa de transición a la universidad más alta que sus compañeros varones: mientras que el 23,0% de las alumnas que completan un CFGS deciden continuar sus estudios en la universidad, tan solo el 16,0% de los alumnos optan por esa vía de continuación.

Esta diferencia puede deberse a dos factores: (1) la decisión de matriculación en la universidad tras un CFGS es más probable entre las alumnas que entre los alumnos en cada familia profesional y/o (2) las familias profesionales con mayores tasas de continuación están más feminizadas.

La decisión de matriculación en la universidad tras un CFGS es más probable entre las mujeres

En relación con lo primero, en la mayoría de las familias profesionales la tasa de continuación a la universidad es superior en el caso de las alumnas. Me ahorro el ofrecerles toda la información anterior desagregada por género, pero les animo a consultar los datos completos en la página del Ministerio de Educación y Formación Profesional. En efecto, parece que las alumnas tienden a continuar sus estudios en mayor proporción que los alumnos en cada familia profesional, resultado coherente con lo que conocemos sobre otras transiciones educativas.

Las familias profesionales con mayores tasas de continuación están más feminizadas

En segundo lugar, las mujeres se concentran en las familias profesionales con mayor continuidad en estudios universitarios. Sepan ustedes que las familias Sanidad y Servicios Socioculturales y a la Comunidad son dos de las tres familias de CFGS con un mayor alumnado matriculado (concentran el 27,6% del total del alumnado de CFGS). Son, además, dos familias altamente feminizadas (75% y 87% de mujeres, respectivamente). Y son, por último, dos de las familias con una mayor tasa de continuidad en estudios universitarios.

Dado que las alumnas suelen continuar más que los alumnos en cada familia profesional, y que las alumnas se concentran en las familias donde se da una mayor continuación, terminamos por observar que la tasa de transición a la universidad tras el CFGS de las mujeres es mayor que la de los hombres.

La decisión de continuar con los estudios o incorporarse al mercado de trabajo

La valoración de la información ofrecida hasta aquí debe siempre tener en cuenta que los CFGS ofrecen una cualificación de nivel terciario y que a los egresados en un CFGS se les presupone haber desarrollado competencias con un alto reconocimiento profesional, lo que se traduce en unas condiciones de acceso al mercado de trabajo y unos niveles de retribución salarial muy por encima de quienes no continúan sus estudios tras el Bachillerato o quienes buscan empleo tras completar un Grado Medio.

Por tanto, es lógico pensar que no solo la oferta universitaria condiciona la tasa de transición a la universidad en cada familia profesional, sino muy especialmente las oportunidades laborales de que disfrutan los egresados en cada familia.

Para hacernos una idea de tales diferencias, en el Gráfico 2.3 les muestro las retribuciones salariales de los egresados en las distintas familias profesionales. En concreto, el gráfico indica el límite inferior del quinto quintil de la base de cotización un año después de titular, es decir, lo que gana como mínimo un joven que está en el quintil salarial más alto de los egresados en su familia profesional. Interpreten ustedes esta cifra como la expectativa salarial más optimista que es razonable tener tras completar un CFGS en cada familia profesional.

Gráfico 4. Límite inferior del quinto quintil de la base de cotización un año después de titular en CFGS por familia profesional (egresados en 2015-2016).

base de cotización CFGS (egresados en 2015-2016).

Como pueden observar, las diferencias son notabilísimas: mientras que un 20% de los egresados en la familia Marítimo-Pesquera disfrutó de retribuciones salariales superiores a 32.726€ al año, en la familia Imagen Personal esa cifra era la mitad, 15.802€.

Por otra parte, no se observa una relación sistemática entre la retribución salarial y la tasa de continuidad en la universidad de cada familia profesional en CFGS. Al fin y al cabo, hay muchos otros factores que condicionan dicha decisión de continuación.

No obstante, hay ejemplos muy claros que sí avalan esa relación. Por un lado, las familias de Servicios Culturales y a la Comunidad y Actividades Físicas y Deportivas (las dos familias con mayores tasas de continuación en estudios universitarios) ofrecen niveles de retribución modestos, de alrededor de 20.000 euros, lejos de las familias con bases de cotización más elevadas. En cambio, las familias de Imagen Personal, Artes Gráficas y, en menor medida, Administración y Gestión (las tres familias que ofrecen una menor retribución salarial) presentan tasas de continuación educativa bastante modestas. Sin embargo, podrán ustedes comprobar que hay ejemplos que contravienen claramente esta relación.

La desigualdad en el acceso a la universidad y la transición desde los CFGS

Para acabar, permítanme que haga una última reflexión sobre lo que la transición entre los CFGS y la universidad significa para la desigualdad educativa en España.

Lo que sabemos, porque así lo indican las investigaciones al respecto, es que el alumnado que se decide por los Ciclos Formativos de Grado Medio es un tipo de alumnado de más baja extracción social que el que prefiere matricularse en Bachillerato. De menor extracción es, también, el alumnado que tras completar el Bachillerato prefiere matricularse en un Ciclo Formativo de Grado Superior en lugar de acceder directamente a la universidad.

Siendo eso así, la transición a la universidad desde un Grado Superior se convierte en un potencial elemento corrector de desigualdades generadas previamente, permitiendo al alumnado de extracción social baja que decidió no persistir en la vía universitaria deshacer dicha decisión.

Así pues, una política dirigida a reducir las desigualdades en el acceso a la universidad podría reforzar esta vía de acceso a través de una mayor armonización entre la oferta educativa en CFGS y en la universidad y planes de convalidación más generosos que los actuales.

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Comentarios
  1. JM dice: 24/12/2020 a las 13:16

    Un trabajo interesante, donde se estudia un tipo de institución británica que trata de cerrar la distancia entre formación profesional y universitaria, se discute aquí:
    https://voxeu.org/article/closing-gap-between-vocational-and-general-education

  2. Carmelo dice: 26/12/2020 a las 01:04

    Muchas gracias Manuel, análisis y reflexiones necesarias en el entorno universitario donde todavía persiste la creencia de que el alumnado egresado de FP no está preparado o en condiciones para afrontar estudios de grado. Su origen o prejuicio viene de la antigua FP2, entonces los egresados (mujeres y hombres de FP2) solo disponían del 30% de las plazas en determinadas diplomaturas o ingenierías técnicas (no existía como ahora acceso a todas las titulaciones). Y, como recordaremos, los estudios de ciclo corto universitarios tenían un claro perfil profesional (mujeres y hombres graduados sociales, trabajadores sociales, enfermeros, informáticos, etc.) que ofrecían un hilo directo de carácter profesional a la FP2 en la universidad. Por lo demás, las normativas de todos estos años han favorecido las oportunidades de acceso de la FP pero no un incremento del nº de sus estudiantes. Más bien lo contrario. Un análisis más fino detectaría que un importante nº de egresados de FP -de grado superior- son estudiantes de bachillerato que se han dado así mismos una segunda oportunidad para mejorar sus calificaciones de cara a determinados grados en los que sus notas de bachillerato no son «suficientemente competitivas». Todo lo dicho, sin restar un ápice a lo comentado por Manuel Valdés.


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