¿Un paso más en el contenido de los informes universitarios sobre sostenibilidad?
Las universidades españolas han avanzado mucho en los últimos años respecto a la importancia de la sostenibilidad dentro de su actividad académica, introduciendo este concepto y sus implicaciones dentro de sus planes de estudio y de sus investigaciones.
En este post vamos a referirnos a la forma en la que universidades dan transparencia informativa a sus actividades vinculadas con la sostenibilidad, un tema al que hemos dedicado una amplia línea de investigación y que, habitualmente, suelen reunirse en un documento denominado “Informe de Sostenibilidad”.
Los contenidos o «materialidad» de la sostenibilidad
La selección de los aspectos que deben incluirse en estos informes se realiza atendiendo al concepto de la “materialidad”, que implica decidir qué temas deben incluirse y destacarse en ellos. Estos temas materiales serán los que están influyendo tanto en el desempeño sostenible de las universidades como en las decisiones de los grupos de interés, convirtiéndose en el concepto que define el núcleo central del contenido de tales documentos.
Ahora bien, esta manera de proceder y que es la que utilizan la mayoría de las universidades se denomina “materialidad de impacto” . En síntesis, significa exponer los efectos reales o potenciales que las actividades universitarias producen en las personas, en la sociedad y en el medio ambiente.
No obstante, en esta información no se está considerando un concepto que en nuestra opinión debería debatirse en las universidades a la hora de elaborar sus informes de sostenibilidad. Este concepto es el de doble materialidad, un término que representa un avance fundamental a la hora de elaborar estos estudios: este evalúa no sólo los impactos que las universidades tienen en la sociedad y en el medioambiente, sino también los riesgos financieros que factores externos provocan dentro de la comunidad universitaria.
Si las universidades llegaran a adoptar el concepto de doble materialidad, convertirían sus informes de sostenibilidad en herramientas estratégicas.
Este concepto no es fácil de comprender, ni de implantar. De hecho, es un enfoque impulsado por la Directiva Europea 2022/2464 sobre Informes de Sostenibilidad Corporativa, cuyo objetivo final es avanzar en una transparencia integral de las actividades vinculadas a aspectos sociales, medioambientales y de gobernanza.
¿Qué es la doble materialidad?
La doble materialidad considera presentar los informes de sostenibilidad desde dos perspectivas: por una parte, exponer cómo las universidades afectan a sus grupos de interés y su entorno en temas medioambientales, sociales y de gobernanza (materialidad de impacto); por otra parte, supone presentar también la perspectiva de cómo los riesgos externos, como por ejemplo, el cambio climático y la desigualdad social, afectan a las universidades (materialidad financiera).
En general, las universidades españolas no realizan un análisis de lo que supone la doble materialidad en sus informes de sostenibilidad, refiriendo normalmente solo a la materialidad de impacto.
Permitidnos, con el objeto de ser más claros, plantear una matriz de materialidad con temas potenciales que podrían incluirse en los informes de sostenibilidad de las universidades en el caso de adoptar el concepto de doble materialidad (gráfico 1). El eje horizontal muestra la relevancia de los impactos sociales y ambientales de la universidad, y en el eje vertical se muestra la materialidad financiera asociada a dichos impactos, permitiendo identificar los temas estratégicos prioritarios.
Gráfico 1. Matriz de materialidad.

Nota: esta matriz está desarrollada bajo la lógica de la doble materialidad.
¿Cómo puede hacerse?
En primer lugar, las universidades deben definir el alcance y el contexto del análisis, considerando su misión pública, el marco normativo aplicable y las particularidades de sus actividades de docencia, investigación y proyección social.
Esta fase incluye la identificación de la cadena de valor universitaria y de los principales grupos de interés, tales como estudiantes, personal docente y administrativo, egresados, administraciones públicas y sociedad en general.
En segundo lugar, resulta fundamental llevar a cabo una identificación preliminar de temas potencialmente materiales, apoyándose en marcos de referencia reconocidos (por ejemplo, ESRS, ODS o normativa del sector público), así como en el análisis de riesgos institucionales y financieros. Posteriormente, las universidades deben realizar un proceso sistemático de consulta a los grupos de interés, mediante encuestas, entrevistas o talleres, con el fin de evaluar la relevancia de cada tema desde la perspectiva del impacto y de la materialidad financiera.
El siguiente paso consiste en la evaluación y puntuación de los temas identificados, utilizando criterios claros y documentados para medir la severidad y probabilidad de los impactos, así como la magnitud de los efectos financieros potenciales. Esta evaluación permite construir la matriz de doble materialidad, que facilita la priorización de los asuntos estratégicos.
Finalmente, el proceso debe concluir con la validación interna de los resultados por parte de los órganos de gobierno universitario y su integración en la planificación estratégica, presupuestaria y de sostenibilidad, asegurando la trazabilidad, la transparencia y la actualización periódica del análisis.
¿Qué importancia tiene la doble materialidad dentro de los planes estratégicos universitarios?
La doble materialidad adquiere una relevancia creciente dentro de los planes estratégicos universitarios, ya que proporciona un marco integral para alinear la misión académica y social de las universidades con su sostenibilidad económica y financiera a largo plazo. A diferencia del enfoque de gestión tradicional que se centra exclusivamente en la eficiencia presupuestaria, la doble materialidad permite identificar de manera simultánea los impactos sociales, ambientales y de gobernanza que la universidad genera sobre su entorno y los riesgos y oportunidades financieras que dichos impactos conllevan para la propia institución.
Este enfoque resulta especialmente pertinente en el caso de las universidades públicas, cuyo mandato combina la prestación de un servicio público esencial con la necesidad de garantizar estabilidad presupuestaria y rendición de cuentas.
Efectos en los objetivos y en los recursos
Incorporar la doble materialidad en los planes estratégicos universitarios contribuye, en primer lugar, a una mejor priorización de objetivos y recursos. Al identificar los temas que son críticos tanto por su impacto como por su relevancia financiera, las universidades pueden orientar sus inversiones, políticas académicas y decisiones de gestión hacia aquellas áreas que generan mayor valor público y organizacional. Asimismo, la doble materialidad fortalece la coherencia entre las políticas de sostenibilidad, la gobernanza institucional y la planificación económica, evitando que las iniciativas sociales o ambientales se perciban como costes aislados y no como inversiones estratégicas.
Efectos en prevenir riesgos y en aprovechar oportunidades
En segundo lugar, la doble materialidad mejora la capacidad de las universidades para anticipar riesgos y aprovechar oportunidades en un entorno cada vez más exigente desde el punto de vista regulatorio, social y financiero. Aspectos como el cambio climático, la igualdad de oportunidades, la digitalización o la calidad educativa adquieren así un carácter estratégico al estar vinculados tanto a impactos sociales relevantes como a la financiación pública, la reputación institucional y la captación de recursos competitivos.
Finalmente, integrar la doble materialidad en los planes estratégicos refuerza la transparencia y la legitimidad social de la universidad.
La doble materialidad sirve a la gobernanza porque ofrece una narrativa clara sobre cómo sus decisiones estratégicas responden de manera equilibrada a las expectativas de los grupos de interés y a la sostenibilidad financiera de la institución.
Para terminar…
Nuestras reflexiones no dejan de ser planteamientos que suponen cambios importantes en la manera en que las universidades informan de sus políticas de sostenibilidad.
La doble materialidad puede convertirse en una herramienta poderosa para mejorar la relación universitaria con el entorno trabajando por un mundo más justo y sostenible.
No obstante, queremos resaltar que este no es un proceso fácil, porque quizá falta una cultura de las universidades más enfocada a este impacto de las universidades hacia fuera y hacia adentro. La aplicación de la doble materialidad implica repensar la forma en que las universidades comprenden su papel social, integrando la generación de impacto con la toma de decisiones estratégicas, la asignación de recursos y la rendición de cuentas. Este proceso requiere liderazgo institucional, diálogos en doble vía con los grupos de interés y el desarrollo de capacidades internas que permitan evaluar, gestionar y comunicar los impactos de manera rigurosa y transparente.
Aunque el camino presenta desafíos significativos, avanzar hacia un enfoque de doble materialidad ofrece a las universidades la oportunidad de reforzar su legitimidad social, fortalecer su sostenibilidad a largo plazo y consolidarse como agentes clave de transformación en la construcción de un futuro más equitativo y sostenible.

Un gran artículo que ofrece una perspectiva muy interesante y que hasta ahora ha sido poco considerada. Invita a una reflexión profunda sobre la gobernanza en las universidades.
Importante post con interesante aplicabilidad. Es este enfoque que la U.de A. utiliza en sus informes?. Y si no; esta propuesta planteada, podria presentar alarmas para no llegar a la actual situaciòn financiera?.