Univerdad

Una conversación pública sobre la universidad española en clave afirmativa y crítica, desde la independencia y el rigor intelectual

El verdadero reto está en el posgrado

La reforma de Bolonia ha introducido muchos cambios en la estructura de los estudios universitarios en toda Europa, y de manera muy especial en España. También ha supuesto un revulsivo para las metodologías docentes, pero, de facto, los cambios en estos temas han sido menores que los esperados inicialmente.

Donde se ha producido una verdadera revolución ha sido en los estudios de posgrado, ya que la estructura grado, máster, doctorado, ha puesto de largo, de manera especial los estudios de máster, y todavía hoy, después de algunos años de su puesta en marcha, las universidades, los profesores y estudiantes, la comunidad universitaria en general, están todavía asimilando la importancia de estos cambios.

La estructura tradicional, de licenciaturas y diplomaturas cumplió perfectamente su función, especialmente en aquellos estudios con una clara orientación profesional (ciencias de la salud, ingenierías, arquitectura, etc.). Han sido los egresados de nuestras universidades los que han participado de forma activa en la transformación social y económica que ha sufrido España, transformación que no ha sido ajena a la propia transformación de nuestro sistema universitario, que ha pasado en los últimos cuarenta años de ser un sistema minoritario y elitista, a ser un sistema universitario muy generalizado, al que se han incorporado un alto porcentaje de jóvenes en el margen de edad típico de los estudios universitarios, semejante al de los países desarrollados.

Los graduados de este sistema han permitido la transformación de la estructura económica de España, la internacionalización de las empresas españolas en las últimas dos décadas, etc., pero también es cierto que las circunstancias han ido cambiando y las exigencias para los sistemas universitarios en los países desarrollados también han ido cambiando con los años.

La estructura actual, obliga a los estudiantes a un alto en el camino, después de completar los estudios de grado. Los que pensaban que los cambios de estructura eran cosméticos y que un grado de cuatro años, más un máster de uno serían equivalentes a las antiguas licenciaturas de cinco años, se habrán dado cuenta de que se equivocaban pero mucho. Hoy los estudiantes que terminan sus estudios de grado, reflexionan muy seriamente sobre si continuar estudios en la misma especialidad, o cambiar radicalmente, si hacerlo en la misma universidad o en otra, si hacerlo en España o en el extranjero. Y la respuesta es que cuando a nuestros estudiantes se les da la oportunidad de elegir, van y eligen, en función de numerosos criterios.

De este modo, las universidades que hubieran diseñado sus estudios de máster para sus propios egresados de grado, se darán cuenta que en muchas ocasiones, estos, los egresados de grado, no atienden a esta demanda.

Además, desde la perspectiva del país resulta esencial la retención y la captación de talento. Si nos referimos en primer lugar a la retención de talento, tenemos ya enormes problemas en este apartado, debido las dificultades para ofrecer un empleo a nuestros egresados, a los que se suma, por razones diversas, el hecho de que estudiar un posgrado en el extranjero empieza a tener grandes ventajas.

En este contexto tendremos muchas probabilidades de que nuestros egresados que realizan un posgrado en el extranjero acaben desarrollando su carrera profesional en el lugar en el cursaron el posgrado. Si este efecto no se compensa con un efecto inverso para atraer estudiantes de posgrado extranjeros a nuestras universidades, estaremos fracasando en la tarea de conservar y retener el talento.

Además la competencia es feroz, en particular en el ámbito europeo, donde universidades con la mejor reputación en los rankings internacionales, tan apreciados en los medios de comunicación, ofrecen estudios de posgrado con costes de matrícula muy inferiores a los de las universidades españolas, e incluso nulos en algunos países miembros de la Unión Europea, con servicios de atención a los estudiantes muy internacionalizados, con enseñanzas de posgrado ofrecidas en lengua inglesa, etc., que hacen que la oferta del posgrado se haya convertido en una oferta para una demanda global.

Las universidades españolas están reaccionando ante este reto, pero las dificultades son muchas, los competidores también son conscientes de esta nueva realidad y se adaptan para ser más competitivos. En unos momentos en que está creciendo la demanda global de estudios universitarios, especialmente de posgrado, las universidades españolas, en el posgrado, nos jugamos mucho.

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Comentarios
  1. Guy HAUG dice: 17/02/2016 a las 10:28

    Muchas gracias a Javier por este análisis tan acertado y útil. Tiene toda la razón en afirmar que todo se juega en el posgrado, entendido como master (así como doctorado). Es también mi conclusión: en vez de debilitar sus (buenos) grados, las universidades españolas deberían reforzar de manera decidida sus másteres para garantizar su reconocimiento fuera de España y aumentar su propia capacidad competitiva y reputación en el ambito europeo e internacional, que quedan determinadas en gran medida por el nivel de postgrado.

    En cuanto a la antigua estructura de diplomaturas y licenciaturas, quisiera hacer una observación: si bien, como dice Javier, cumplía su función dentro del país, no lo hacia tan bien internacionalmente, porque no era muy claro si la licenciatura se debía considerar equivalente a un grado o un master. La postura oficial era que corresponde a un master, pero los licenciados que salían de España para estudiar en Reino Unido o EE.UU. casi todos se matriculaban en cursos de… master. Esta ambigüedad con las licenciaturas persigue en los países de Latinoamérica que aun las tienen. Aunque haya menos experiencia de comparación internacional con las diplomaturas, su equivalencia internacional tampoco era muy clara (eran realmente de nivel 5, cuando su duración efectiva en bastantes casos fue superior a 4 o 5 años?)

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