Univerdad

Una conversación pública sobre la universidad española en clave afirmativa y crítica, desde la independencia y el rigor intelectual

¿Somos los postdocs españoles expertos en financiación europea?

Los científicos españoles en el extranjero aparecemos de vez en cuando en los medios de comunicación, a veces como “leyenda urbana”, otras veces como parte de la supuesta diplomacia científica. Ya sea por preferencia o por necesidad, somos muchos los investigadores que nos formamos en España y trabajamos fuera.

La movilidad internacional es un activo en el currículum de los investigadores y un objetivo fundamental en las acciones Marie Skłodowska-Curie (MSCA), la herramienta europea para financiar investigadores en cualquier etapa de su carrera. Las MSCA incluye una de las becas postdoctorales más competitivas: las MSCA- Individual Fellowships (IF), que se otorgan a científicos a título individual (no al centro de investigación ni al proyecto concreto) para incentivar el desarrollo de su carrera y de sus perspectivas de futuro trabajando en el extranjero. Al mismo tiempo, es una herramienta para que las instituciones de investigación (universidades, centros de investigación y empresas) atraigan talento internacional y formen nuevas colaboraciones.

Gracias a una MSCA-IF llevo trabajando como postdoc desde 2015 en Jena, Alemania. Desde entonces he podido discutir sobre lo divino y lo humano de la carrera investigadora con colegas españoles y alemanes, y mi sensación es que por una vez los españoles hemos hecho muy bien los deberes: nos hemos vuelto unos expertos en movilidad internacional y financiación europea.

Para comprobar si estoy en lo cierto podemos revisar las estadísticas publicadas en la página de las acciones Marie Skłodowska-Curie. Según estos datos, desde 2014 las instituciones de investigación españolas han formalizado más de 10.000 solicitudes de financiación en las acciones MSCA. Alemania ha sido solicitante en más de 12.000 ocasiones, pero la tasa de solicitudes per cápita es más alta en España: 215 solicitudes por cada millón de habitantes, frente a 159 solicitudes por millón en Alemania. Las tasas de éxito de ambos países son similares: 12.13 % en España y 12.36 % en Alemania  (aunque en ambos casos un poco por debajo de la media total, un 12.5%). Parece evidente que las instituciones españolas ven en la financiación europea una oportunidad de oro para retener y atraer talento científico, especialmente cuando la financiación nacional no alcanza.  De hecho, en 2015 el 8% de la financiación de la I+D en España procedía del extranjero (el máximo histórico) sobrepasando por primera los mill millones de euros.

En el caso específico de las MSCA-IF, las becas postdoc, los datos son más llamativos: desde 2014 se han concedido 532 contratos MSCA-IF a investigadores de nacionalidad española, casi el doble que en el caso de postdocs alemanes (285 contratos MSCA-IF). Según mi experiencia, un factor que puede explicar estos datos es el hecho de que muchos doctorados alemanes ni se plantean la posibilidad de realizar un postdoc en el extranjero. En un país que invierte el 2.88% del PIB en investigación (con respecto al 1.22% del PIB español, según datos del Banco Mundial de 2015), hacer un postdoc fuera de Alemania se percibe como una opción para los más aventureros, no como una necesidad.

¿Y qué hay de la atracción de talento por parte de las instituciones de investigación? En este caso, a través de las MSCA-IF las instituciones españolas también han recibido más investigadores que las alemanas, 366 frente a 326. En mi opinión, esta diferencia puede deberse a que en Alemania hay más opciones de financiación, y los grupos de investigación pueden permitirse contratar postdocs con recursos propios. En el departamento donde yo trabajo, por ejemplo, solo tenemos beca o contrato externo dos de los once postdocs. También me gustaría destacar, por experiencia propia, que las universidades y centros de investigación españoles dedican muchos recursos, y de muy buena calidad, a asistir a sus investigadores para conseguir becas y contratos europeos. Un ejemplo sería la excelente Oficina Europea I+D de la Universidad Complutense de Madrid.

Cabe resaltar que el concepto de movilidad internacional de las MSCA-IF no se basa en criterios de nacionalidad, sino de residencia: un investigador se considera elegible si ha trabajado menos de 12 meses en el país en los últimos 3 años, por lo que las MSCA-IF permiten volver al país de origen. Por ejemplo, desde 2014, 71 alemanes han recibido una MSCA-IF para trabajar en un centro alemán, lo que representa el 22% de las MSCA-IF alemanas. En el caso de España, el porcentaje de retornados asciende al 45%: de los 366 posdocs que recibieron una beca MSCA-IF para trabajar en España, 164 eran españoles. De hecho, los MSCA-IF españoles forman el grupo más numeroso de investigadores que recibe una MSCA para trabajar en España. Es decir, casi uno de cada dos contratos MSCA-IF que recibe España se emplea en financiar que un científico español expatriado pueda volver.

Las oportunidades que ha brindado la Unión Europea a mi generación han tenido un impacto enorme en mi vida personal y profesional. Entre el Erasmus, las estancias predoctorales y el contrato MSCA-IF me he pasado la veintena (y la crisis económica) disfrutando de vivir y trabajar en España, Holanda, Irlanda, Italia y ahora en Alemania. Pero no, el talento fugado de España no es una leyenda urbana: hay muchos científicos españoles que quieren volver a trabajar en España. Si queremos retener y devolver este talento no podemos confiar solamente en los fondos de la Unión Europea. Ahora que se enarbola la bandera de la recuperación económica, espero que por fin nos acerquemos al objetivo del 2% del PIB dedicado a investigación y desarrollo para que investigar en el extranjero sea una enriquecedora opción, no un imperativo para expertos en financiación europea.

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Comentarios
  1. Antonio Ruiz de Elvira dice: 07/11/2017 a las 07:07

    Y ¿Queremos financiacion europea? ?O española? Hoy conseguir proyectos es lo de menos. El horror es realizarlos, con la desconfianza total de todos los que los han concedido, y y la certeza de que habra que devolver dineros. La investigacion precisa de dinero, pero sobre todo precisa de libertad para pensar.

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