Univerdad

Una conversación pública sobre la universidad española en clave afirmativa y crítica, desde la independencia y el rigor intelectual

Los investigadores postdoctorales en la Universidad española

Escribo esta entrada desde Madrid. Es la primera que redacto desde España, pues las otras tres las escribí desde Berkeley (California, EE.UU.), donde me encontraba haciendo mi primer postdoc. Estos dos años de postdoc, financiados por la Fundación Ramón Areces, finalizaron el pasado 1 de octubre. Pero no estoy en España para quedarme, ojalá, sino para renovar mi visado, pues la universidad me ha contratado por un tercer año como investigador postdoctoral. No es que no quiera volver a España, todo lo contrario, pero las posibilidades laborales en nuestro país son minúsculas. Les cuento esto porque es mi motivación para escribir este post, en el que intentaré destacar la falta de planificación de la carrera investigadora en España y el papel de los contratos Juan de la Cierva dentro de la Universidad española.

Como he comentado antes, ha sido la Fundación Ramón Areces la que ha financiado mi primer postdoc de dos años, una fundación privada española a la que estoy más que agradecido. Se preguntará que por qué no solicité una ayuda pública española para ir a UC Berkeley y la respuesta es sencilla: tal ayuda no existe. No, no existe, no hay ninguna ayuda del Estado español para que un doctor haga su primer postdoc en el extranjero. Esta es una de las razones principales por las que los postdocs españoles somos expertos en financiación europea, como el conocido programa Marie-Sklodowska Curie (MSCA), el cual incluye una convocatoria para realizar el postdoc fuera de la Unión Europea. Aunque algunos de nuestros políticos defiendan públicamente la importancia de la movilidad de los investigadores españoles, esa movilidad no está ni financiada ni planificada por nuestro Gobierno.

Entonces, si no existen ayudas estatales para marchar al extranjero tras finalizar el doctorado, ¿hay ayudas del Estado para trabajar en las universidades españolas tras doctorarse? El Ministerio de Economía, Innovación y Universidades publicó el pasado mayo la tercera edición del mapa de la carrera investigadora en España. En él puede comprobarse que, prácticamente, las únicas convocatorias postdoctorales financiadas a nivel estatal a las que se puede acceder durante los primeros 5 años tras acabar el doctorado son los contratos Juan de la Cierva-formación (JdC-formación) y Juan de la Cierva-incorporación (JdC-incorporación). Me centraré en analizar estas dos convocatorias, si bien existen otras específicas para trabajar en Institutos de Investigación Sanitaria, así como otras convocatorias a nivel autonómico, a nivel europeo, privadas, y la posibilidad de realizar postdocs con un contrato asociado a un proyecto de investigación.

Para los que no están familiarizados con la convocatoria Juan de la Cierva, los contratos JdC-formación pueden solicitarse durante los dos primeros años tras acabar la tesis doctoral, siendo planteados como el primer postdoc tras el doctorado. Mientras que los contratos JdC-incorporación, muy similares, se plantean como la continuidad de los anteriores y pueden ser solicitados por investigadores que hace entre dos y cinco años defendieron su tesis. En la última convocatoria se ofrecieron 225 contratos para cada modalidad (formación e incorporación), repartidos entre 25 áreas científicas, las cuales están agrupadas en cuatro áreas de conocimiento: 1) Ciencias de la Vida y de la Salud, 2) Ciencias Básicas, 3) Ingeniería y Tecnología y 4) Ciencias Sociales y Humanidades. La evaluación de los candidatos se realiza sobre 100 puntos: 50 corresponden al currículo del candidato (25 a aportaciones científicas, 20 a la actividad internacional y 5 a otros méritos) y los otros 50 al historial científico-técnico del grupo de investigación al que desea incorporarse, dando mayor relevancia al currículo del investigador tutor. El salario oscila entre 21.500 euros brutos anuales para los JdC-formación y los 25.000 para los JdC-incorporación.

Los contratos JdC-formación ya fracasan en su razón de ser, pues raramente se convierten en el primer postdoc de recién doctorados. Dada la tardanza de la resolución de esta convocatoria, cuando los seleccionados pueden incorporarse a los organismos de investigación con una JdC-formación, hace entre 1 y 3 años que acabaron la tesis doctoral. A esto hay que añadirle que 20 de los 100 puntos en juego corresponden a la experiencia internacional del investigador candidato, lo que ha fomentado que los contratos JdC-formación se hayan convertido en contratos postdoctorales de retorno para que los investigadores jóvenes regresen a España tras realizar un primer postdoc en el extranjero. Algo similar ocurre con la JdC-incorporación, ya que los agraciados se incorporan tras 3-6 años de defender la tesis, por lo que no es raro que un investigador postdoctoral finalice la JdC-incorporación 8 años después de haber defendido la tesis doctoral, lo cual es alarmante si pensamos en una carrera investigadora a largo término, y contradice el plan presentado por el Gobierno. A continuación pueden ver la tabla salarial (Tabla 1) de los investigadores postdoctorales en la Universidad de California. No quiero que se fijen en los salarios ya que no son comparables directamente debido a la diferencia en el coste de vida, sino en que la tabla salarial acaba a los cinco años de experiencia postdoctoral. Es decir, sólo como excepción se contrata a postdocs con más de 5 años de experiencia, puesto que la carrera investigadora en Estados Unidos está diseñada para que los investigadores accedan a un tenure-track y formen su propio grupo de investigación independiente con menos años de experiencia postdoc.

Tabla 1. Tabla salarial de la Universidad de California para los investigadores postdocotrales

Fuente: UC Postdocs Contract

Esta falta de planificación de la carrera investigadora en nuestro país es una de las causas del envejecimiento del profesorado universitario. El cuaderno de trabajo sobre demografía universitaria publicado por Studia XXI muestra que la edad media del PDI funcionario en las universidades públicas españolas presenciales en 2014 era de 52.99 años, mientras que en 2008 era de 49.55. Y, más importante, el PDI funcionario menor de 40 años pasó del 12.77% en 2008 a tan sólo el 2.93% en 2014.

Otro aspecto a destacar es que el 50% de la evaluación de los candidatos recae en el historial científico-técnico del investigador tutor y del grupo al que pertenece. A parte de ser algo inusual en la evaluación de un investigador, esto provoca que los investigadores candidatos busquen, como estrategia, solicitar la Juan de la Cierva junto a los investigadores senior y con mejor currículo científico. En este sentido, es esperable que los investigadores de organismos no universitarios, como el CSIC, tengan un currículo científico más destacable que los profesores universitarios, ya que se dedican completamente a la investigación. Por lo tanto, es lógico pensar que este modelo de evaluación perjudica no sólo a los investigadores candidatos que ven mermada su libertad de escoger dónde y con quién trabajar, sino también a los investigadores jóvenes que no pueden mejorar su currículo al no firmar estas candidaturas como investigadores tutores y a las universidades españolas al atraer menos candidatos de los que potencialmente podrían atraer si la evaluación de las candidaturas fuera diferente.

Para confirmar esta última hipótesis, he analizado en qué centros de destino trabajarán los investigadores seleccionados en la última convocatoria Juan de la Cierva (se pueden consultar las resoluciones provisionales aquí y aquí). El 45.8% de los seleccionados en la JdC-formación y el 44% de los JdC-incorporación trabajarán en organismos de investigación no universitarios. Es decir, poco más de la mitad de los nuevos investigadores Juan de la Cierva trabajarán en universidades españolas (un total de 248 investigadores). Sin embargo, existe una gran diferencia entre áreas de conocimiento, como puede observarse en la Figura 1. Mientras que el 80% de los seleccionados para la JdC-formación dentro del área de Ciencias Sociales y Humanidades trabajarán en universidades españolas, tan sólo lo harán el 27.3% de los seleccionados para el área de Ciencias de la Vida y de la Salud. Esto supone que el Gobierno estatal sólo financiará a 60 investigadores postdoctorales dentro de la última convocatoria Juan de la Cierva (21 JdC-formación y 39 JdC-incorporación) para trabajar en universidades españolas en el área de Ciencias de la Vida y de la Salud. Esto evidencia que si bien la convocatoria Juan de la Cierva puede ser valiosa para los jóvenes investigadores de nuestro país, la propia convocatoria premia en ciertas áreas la realización de la carrera investigadora fuera de las universidades, atrayendo a gran parte de los jóvenes doctores a los organismos de investigación no universitarios.

Figura 1. Número de investigadores postdoctorales seleccionados en la convocatoria Juan de la Cierva-formación según el área de conocimiento y el centro de destino (universidades vs. Otros organismos de investigación)

Fuente: elaboración propia.

Existen numerosas políticas que podrían ayudar a solventar algunos de los problemas planteados. La necesidad más amplia y urgente es que hace falta un verdadero plan para la carrera investigadora en España, y que dicho plan debe tener en cuenta a la Universidad española, es decir, debe ser compatible con la carrera docente. También es obvio que el Gobierno debe contratar a un mayor número de investigadores postdoctorales jóvenes para evitar que la experiencia postdoctoral en el extranjero se convierta en una fuga de cerebros irreversible (como actualmente está ocurriendo). Otra política favorable sería la creación de una nueva convocatoria de contratos postdoctorales que de verdad cubra el primer periodo tras la lectura de la tesis doctoral, a la que, por ejemplo, se deba aplicar durante el último año de doctorado y en la que tan sólo compitan investigadores en esa etapa de la carrera investigadora. En lo referido a la convocatoria Juan de la Cierva, es pertinente modificar la evaluación de los candidatos, reduciendo el peso otorgado al investigador tutor para así evitar la competitividad entre las universidades españolas y los centros de investigación no universitarios y entre los investigadores senior y junior. Sería lógico que el elemento más importante en la evaluación de un candidato fuera el proyecto de investigación a llevar a cabo durante su contrato. Mientras que el proyecto de investigación es inexistente en la convocatoria Juan de la Cierva, este suele ser el elemento central en la mayoría de las convocatorias de contratos postdoctorales.

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Comentarios
  1. Javier Aranguren dice: 05/10/2018 a las 09:45

    Excelente artículo. No me extraña que el autor siga en Berkeley. No puedo tampoco entender qué tipo de perspectiva profesional tiene alguien que 5 años después del doctorado (supongo que unos 8 o 10 después de graduarse) solo pueda aspirar a esos salarios si tiene suerte de que le concedan un post-doc. Me asusta pensar la inversión en edificios de sedes universitarias frente a la que se hace en investigación o en docentes jóvenes: ¿cuál era la misión de la universidad?

  2. Francisco Miguel Martínez Verdú dice: 05/10/2018 a las 14:37

    También opino igual, parece que se están moviendo las Universidades para acaparar y mantener posicionalmente zonas de influencia local o regional donde poder captar la decreciente población estudiantil para los próximos años, dada la inversión imparable de la pirámide poblacional en España.
    Es también llamativo, pero no sorprendente el sesgo de favoritismo hacia las Ciencias Sociales y Humanidades (Fig. 1). Incluso se aplica a nivel interno en algunas Universidades para promocionar el talento científico. Obviamente, las STEM son muy bien valoradas en el extranjero, pero no en España, incluso bien valoradas cuando se combinan con otras habilidades humanistas (emprendurismo, liderazgo, gestión de equipos, inteligencia de sistemas complejos, etc.). ¿Y aquí?

  3. Gema Hernández Milián dice: 07/10/2018 a las 10:56

    El autor no lo ha podido explicar mejor… Es una realidad que nos persigue desde hace muchos años. Y ha eso hay que añadir que aquellos que nos fuimos fuera hace años y realizamos nuestro doctorado fuera, nos complican nuestro regreso dentro de algunas instituciones. Esto conlleva muchas veces a no poder regresar a españa, si uno quiere continuar su carrera investigadora, o a sacrificarse y dedicarse a otra cosa. Mucha suerte al autor y esperemos que nuestro sistema de investigación cambie… a mejor.

  4. Miguel Ángel dice: 09/10/2018 a las 10:37

    Estos datos son muy muy llamativos, más aún si tenemos en cuenta el número de personas que ‘potencialmente’ podrían pedir una de estas ayudas. En un cálculo rápido creo que, para todas las áreas en conjunto, cada doctor debía competir con otros 35000 para una de las 225 ayudas que se otorgaban (números basados en el recuento total de tesis doctorales leíadas en los dos últimos años en España). Obviamente, no todos los doctores piden una ayuda Juan de la Cierva ni todos los doctores continúan en la investigación pero creo que atendiendo únicamente a los números, el cuello de botella que se genera en España tras la lectura de la tesis es, cuanto menos, sonrojante.

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