¿Deberíamos revisar el alcance del término inteligencia? (I)

El nivel de los ponentes internacionales reunidos en el Global Education Forum  (organizado por la UCJC) auguraba unas excelentes jornadas de aprendizaje, debatiendo sobre tecnología y educación. Pero lo que más me gustó vino de la mano de un antropólogo, no de un informático o un educador, que eran los perfiles que me esperaba encontrar. Hizo presente mi interés por el estudio de la inteligencia humana.

¿Qué nos hace humanos?

Ignacio Martínez Mendizábal impartió la conferencia magistral (de las pocas que se merecen tal calificativo) What does it mean to be human? . Para poder responder a quiénes somos, nos llevó por un viaje en el tiempo para descubrir de dónde venimos.

Remarcó tres hitos en la evolución del ser humano: imaginar futuros posibles (“ver algo en la cabeza que antes no habías visto”, “somos habitantes del futuro”) y hacer que se hagan realidad; querernos, es decir, el amor humano (“cuidar de los débiles en vida” y “ocuparse de los muertos”); y la estética (“nos adornamos”, “nos morimos por la belleza” y “nos enamoramos de las ideas”).

En la entrevista posterior se le hizo la pregunta: ¿Qué pueden aprender los profesores sobre cómo enseñamos basándose en cómo ha evolucionado la  inteligencia humana? Y me encanta su respuesta:

Los profesores debemos llevarnos al aula dos tecnologías: la ternura y el sentido del humor.

Pero no os conforméis con esto, que, seguro, está sesgado por mi percepción y mis preconcepciones. Visionad la conferencia completa, merece la pena.

Inteligencia

El interés por la inteligencia humana formaba ya parte de mis preconcepciones. Si queremos desarrollar inteligencia artificial debemos entender la inteligencia natural y conocer cómo funciona. Este curso académico se inició en mi universidad el grado de ingeniería en inteligencia artificial.

Impartí a los alumnos de primero en el primer cuatrimestre la asignatura de lógica. En la sesión de presentación, recién aterrizados en la universidad, tras hablarles de lógica y de inteligencia artificial (IA) finalicé la sesión haciéndoles la siguiente recomendación:

«Aprended durante el grado mucha tecnología para la IA, pero al mismo tiempo leed ensayos de filosofía e inteligencia humana».

No concibo que haya titulaciones universitarias en cuyo título aparezca la palabra inteligencia y no tengan ninguna asignatura relacionada con la inteligencia humana. Bueno, pero el debate sobre los planes de estudio de las universidades lo dejamos para otra ocasión. Y la creación de sinergias entre distintas disciplinas lo reservamos para los sueños. ¡Qué triste!

Aprender para enseñar; enseñar para aprender

Porque me gusta enseñar

Siempre he estado relacionado con la inteligencia. De pequeño me decían que era muy listo, aunque no era el más espabilado de los hermanos. Por circunstancias de la vida, mi primera titulación universitaria fue magisterio, aunque en ese momento se llamada diplomado en profesorado de E.G.B. y ejercí durante 12 cursos académicos.

Por cierto, aprovecho para reivindicar y para  volver al término «maestro», que me parece más potente y completo que «profesor».

Seguí aprendiendo mientras enseñaba. Y cuando acabé la licenciatura en informática entré en la universidad.  Mi plaza correspondía al área de conocimiento de ciencia de la computación e inteligencia artificial. Yo era informático, y aunque fue sobrevenida mi pertenencia a esta área de conocimiento, eso de la inteligencia artificial me sonaba muy bien. Como podéis ver, la IA no es de ahora.

Porque me gusta aprender

En mi perfil de Twitter (ahora X ;-) ponía (lo digo en pasado porque hace un par de años que borré mi cuenta porque no me gustaba en qué se había convertido esta red social):

«Profesor porque me gusta aprender, informático porque no quiero perder el tiempo haciendo lo mismo que las máquinas».

Y es así como entré en un «bucle». Utilizo esta palabra en homenaje a Douglas R. Hofstadter y sus libros Yo soy un extraño bucle y, fundamentalmente, por el libro que me hizo apasionarme por la computación, la lógica y el pensamiento, Gödel, Escher, Bach. Un Eterno y Grácil Bucle.

Como quería ser buen profesor y enseñar de la mejor manera posible, tuve que entender cómo aprendemos los humanos. Y conocer cómo aprendemos los humanos me permitía programar los ordenadores para que resolvieran problemas más complejos sin tener que darles la solución explícita. Y analizar los resultados obtenidos con los ordenadores me ayudaba a entender mejor estas técnicas y estrategias de aprendizaje.

Y así, ese bucle se convirtió en una espiral, que iba abriéndose progresivamente a cada vuelta que daba.

Inteligencia humana

He revisado mi biblioteca personal de libros en papel (no técnicos, ni los que utilizo en el trabajo) y he contado doce libros que tienen la palabra inteligencia en el título. Y más de ochenta en los que aparece algún término relacionado (mente, cerebro, pensar…). Y eso que no he tenido en cuenta los del ámbito de la educación, que están también relacionados, ya que entonces estaríamos hablando de la sección entera de ensayos.

¿Por qué os cuento esto? Porque, aunque no sea un experto en inteligencia humana, tampoco se me puede considerar un profano. ¿Y qué he aprendido?

Para Jeff Hawkins la inteligencia es la capacidad del cerebro para predecir el futuro por analogía con el pasado. Y según Douglas Hofstadter, la mente recurre constantemente a las analogías para entender la realidad, por lo que afirma que pensar es comparar. Más allá de su concepción instrumental como elaboradora de soluciones, José Antonio Marina afirma tajantemente que la característica esencial de la inteligencia humana es la invención y promulgación de fines. En este sentido, Steven Pinker plantea la inteligencia como la capacidad de alcanzar objetivos a pesar de los obstáculos mediante el uso del conocimiento para tomar decisiones basadas en reglas racionales. Pero Daniel Kahneman ha cuestionado en sus investigaciones la racionalidad, y nos ha advertido de los fallos mentales que nos pueden crear problemas a la hora de formular juicios y tomar decisiones, y cómo protegernos de ellos.

La inteligencia es la capacidad de establecer objetivos de futuro y alcanzarlos mediante el conocimiento del pasado.

Daniel Goleman fue uno de los primeros (al menos de los primeros que yo leí) en alertarnos de nuestra estrecha visión sobre la inteligencia, mostrándonos un amplio abanico de capacidades esenciales de la vida, introduciendo el concepto de inteligencia emocional. Tesis que ya planteó Howard Gardner con su propuesta de las inteligencias múltiples, aunque le achaquen que no hay evidencias científicas sobre ello. En principio propuso siete (lingüística-verbal, lógico-matemática, visual-espacial, musical-auditiva, corporal-kinestésica, interpersonal e intrapersonal), aunque siguen añadiéndose otros tipos. Por su parte, Antonio Damasio remarca que la inteligencia, en el sentido de una inteligencia explícita y compleja como la de los seres humanos, requieren de los sentimientos y de la consciencia, siendo un error disociar razón y emoción, separar el cuerpo de la mente.

Corolario (primera parte)

Esto son solo algunas pinceladas sobre la inteligencia, ya que no quiero cansar al lector.

No es mi intención hacer un tratado sobre la inteligencia humana ni mostrar mi erudición, sino simplemente marcar algunos aspectos que permitan sostener mi argumentación. Y también soy consciente, y así lo quiero dejar escrito, que me faltan muchas lecturas interesantes sobre inteligencia humana y que los libros que he leído tienen el sesgo de selección y por tanto mayoritariamente abordan una perspectiva computacional de la inteligencia.


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Comentarios
  1. José Luis dice: 06/06/2024 a las 11:05

    Relacionar conceptos pasados con pronósticos futuros. Quien no es capaz de relacionar viejas teorías y desarrollar nuevos conceptos. Dudo de su inteligencia.

  2. […] Enlace al post original […]


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