Erasmus+: ¿mayor impacto con un toque más ligero? (Parte 1)
El 16 de julio de 2025, la Comisión Europea publicó su propuesta de Reglamento para el programa Erasmus+ para 2028-2034. Un texto sobrio que se negociará con el Consejo y el Parlamento de la UE en los próximos dos años.
El alcance de la intervención del programa es doble. Por un lado, oportunidades de aprendizaje para todos y, por otro, apoyo al desarrollo de capacidades de cooperación de las organizaciones y de desarrollo de políticas. El diablo estará en el desarrollo más detallado de los futuros planes de trabajo y las convocatorias. Interpreto los objetivos subyacentes del programa como «educación más eficaz» y «mayor interoperabilidad» dentro y entre los sistemas nacionales.
La eficacia de los programas, una preocupación de la comisión
La propuesta establece que Erasmus+ debe «refinar el enfoque de sus actividades de cooperación, en especial mediante la revisión de los modelos de financiación, el aumento de la pertinencia de los grupos destinatarios implicados y la atención al aumento del desarrollo de capacidades y la mejora de la calidad».
A continuación, presento algunas sugerencias para aumentar la eficacia de los programas y aumentar su impacto más rápido y para un público más amplio. Abogo por un enfoque temático, impulsado por los actores claves y basado en los resultados logrados, con intervenciones más ligeras basadas en décadas de experiencia Erasmus+. Empiezo con los 3 dossiers insignia de “Universidades Europeas”, Sellos de títulos europeos y Microcredenciales, y termino con tres cambios técnicos cruciales.
Alianzas de “universidades europeas”: hacia un enfoque temático y colaborativo
El concepto de alianzas institucionales que agrupe de seis a nueve universidades muy diferentes resulta casi inalcanzable. Esto se debe a la amplia diversidad de programas que se ofrecen en las universidades, y con ello, al elevado número de investigadores, profesores y otro personal implicado. También por la limitada coincidencia de áreas temáticas entre los socios.
Se suele llevar a cabo muchas actividades interesantes, con gran entusiasmo, pero parece muy improbable que el colectivo entero de profesores e investigadores de una determinada universidad, cuyo trabajo depende en gran medida de todo tipo de factores externos, encuentre sus contrapartes más adecuadas y duraderas en el marco de un consorcio de unas pocas instituciones socias predefinidas y a menudo desiguales.
El desafío de las alianzas institucionales
El hecho de que la mayoría de los profesores e investigadores no pudieran encontrar contrapartes adecuadas dentro de la alianza se detectó ya en enero de 2025 en el Informe de la Comisión sobre el potencial y los resultados de la Iniciativa Universidades Europeas (pp. 107-108). Por lo tanto, la mayor parte de la cooperación académica y la movilidad de los estudiantes permanecerá fuera de las alianzas.
Sería más pragmático y natural renunciar a la pretensión de cooperación institucional y permitir que las alianzas de “universidades europeas” sean abiertamente temáticas, como ya hacen algunas.
En el pasado, este fue el caso de los programas de cooperación interuniversitaria (PIC) y las redes temáticas del programa Erasmus y, más recientemente, de los centros de excelencia profesional (CoVE) orientados a las regiones.
Alianzas temáticas para una mayor eficacia
En esta lógica, el tema elegido de una “Universidad Europea” podría ser disciplinario, interdisciplinario u horizontal (por ejemplo, la ciudadanía global).
Las alianzas temáticas aportarían mejor enfoque, más profundidad y mayor escala a la cooperación.
Facilitaría la innovación de contenidos y la colaboración con la industria en sectores estratégicos de interés europeo (por ejemplo, programas de estudios conjuntos, prácticas, carreras duales, investigación aplicada y fundamental). Los académicos podrían sentirse dueños de las iniciativas.
Estas alianzas podrían consistir en un círculo interno de miembros más activos (digamos unos 30) y varios círculos externos que compartan y contribuyan. Cada universidad podría sumarse a varias alianzas en paralelo, como en los círculos olímpicos.
Las instituciones de terceros países también serían bienvenidas, fomentando la cooperación internacional y la evaluación comparativa. El número de estudiantes que efectivamente se beneficiarían y el impacto en su vida y carrera serían incomparablemente mayores de lo que es posible con el formato actual y bastante restrictivo de cooperación institucional.
Sellos europeos y microcredenciales: nuevas vías para la educación colaborativa
¡Vuelven los Programas de estudios conjuntos! Fueron los predecesores del programa Erasmus allá por los años ochenta. En la nueva propuesta Erasmus+, defienden una oferta de aprendizaje combinado bien calibrada que, según la Comisión Europea, algún día debería conducir a un nuevo tipo de titulaciones en los derechos nacionales: titulaciones europeas conjuntas, emitidas conjuntamente por instituciones de diferentes países. De momento, los estados miembros dudan, pero han aceptado como primer paso que se crease un «sello europeo» para tales titulaciones.
Un objetivo con muchas barreras
Se trata de un objetivo ambicioso debido a que las titulaciones “europeas” expedidas conjuntamente también son casi inalcanzables debido a una serie de barreras significativas, casi insuperables, identificadas en el documento de los servicios de la Comisión de marzo de 2024 (pp. 62-70).
El documento enumera las barreras en el campo de la acreditación y la garantía de calidad, la estructura del programa y los planes de estudio, la estructura de gobierno, la matrícula y la admisión de estudiantes.
Tras 25 años del proceso de Bolonia y 20 años de Erasmus Mundus, no consiguieron resolver esos problemas. Después de tantos años, solo existen unas pocas docenas de títulos que realmente se emiten e imparten conjuntamente por todos los socios, y atienden a muy pocos estudiantes.
Una solución pragmática: los sellos europeos
En consecuencia, parece que ya es hora de considerar pragmáticamente una alternativa más ligera. Lo tenemos en nuestras manos.
Se llama Erasmus+, el programa bajo el cual 400.000 estudiantes al año pasan una parte sustancial de sus estudios en el extranjero.
Los estudiantes siguen itinerarios de estudio que, en contenido y organización, son comparables a los programas de estudio conjuntos previstos, aunque sea con un toque más ligero.
El papel de las universidades asociadas
Las universidades asociadas involucradas reconocen la calidad, los resultados de aprendizaje y los créditos de las demás en acuerdos de aprendizaje (instrumentos legales), a menudo centrándose en asignaturas optativas. Los títulos resultantes -colaborativos simples, dobles o múltiples- son formalmente institucionales o nacionales, pero materialmente europeos.
Este es todo un logro en términos de unión de facto y de jure, algo de lo que estar orgulloso y que se puede construir sin mucho preámbulo.
Por lo tanto, contemos nuestras bendiciones y concedamos festivamente el sello europeo a todo tipo de programas de colaboración, miles de ellos, sin especificar más condiciones en términos de formato de gobernanza o coordinación.
Todos los títulos en Europa tienen derecho a ser reconocidos
Todos los títulos son impartidos por un personal entusiasta y tanto mejor si tienen una dimensión europea. Las universidades son, por supuesto, libres de imponer reglas más estrictas a sus departamentos. Los otorgantes de subvenciones, por ejemplo, Erasmus Mundus, pueden tener sus propias exigencias, pero debemos tener en cuenta que el enfoque maximalista de la integración es difícilmente replicable y definitivamente no escalable.
Una nueva titulación europea legalmente establecida no sería necesaria para que los programas colaborativos fueran visibles para el mundo y apreciados por los empleadores.
El sello europeo, algo de marketing y el suplemento al título sincronizado pueden hacer el truco. Tampoco es necesario evaluar nuevamente los programas de estudio conjuntos que han creado, en gran medida, las aportaciones procedentes de instituciones ya acreditadas por agencias registradas en EQAR (principio de solo una vez). Una educación más eficaz y una interoperabilidad funcional son lo que importa para los estudiantes, el personal universitario y las IES.

[…] Esta es la segunda parte del artículo de Peter van der Hidjen. Aquí puedes ver la primera parte. […]
Gracias, Peter, por compartir con los lectores del Blog una interesante reflexión derivada tu amplia experiencia en el programa Erasmus desde sus inicios. CONGRATULATIONS