Erasmus+: ¿mayor impacto con un toque más ligero? (Parte 2)
Esta es la segunda parte del artículo de Peter van der Hidjen. Aquí puedes ver la primera parte.
Microcredenciales como herramienta para el aprendizaje a lo largo de la vida
Las microcredenciales son la herramienta clave para un toque más ligero. Llenan un vacío importante y pueden abrir los panoramas de la educación superior y de los mercados laborales, que hasta recién estaban dominados por monopolios de títulos, bloqueando efectivamente las carreras y el desarrollo personal de las personas.
Todos los módulos universitarios de hoy ya son apilables, vienen definidos en términos de resultados de aprendizaje, créditos y nivel, y gozan de garantía de calidad y certificación (autenticidad verificable), que son los requisitos previos que deben tener las microcredenciales según la definición de la UE. La introducción de microcredenciales debería ser relativamente fácil.
Funcionamiento actual y pasos a seguir
En la actualidad, cuando regresan los estudiantes Erasmus móviles, ya se certifican en sus expedientes académicos -cerca de 3 millones de veces al año- las competencias adquiridas en los módulos cursados en el extranjero.
No obstante, no todos los módulos de otros programas ofertados por su propia universidad y por instituciones socias extranjeras serían accesibles de inmediato para todos los estudiantes, y aún menos para los estudiantes que no cursen un currículo entero.
Pero los módulos pueden ser desbloqueados, poco a poco, por instituciones voluntarias que, para ello, merecerían un generoso apoyo basado en los resultados logrados a nivel nacional y europeo. La oferta de módulos por el sector privado también está creciendo, por lo que es necesario abordar urgentemente los aspectos de la competencia con el sector público y de las ayudas estatales.
Validación de competencias y el papel de las universidades
Las universidades también producen y monetizan microcredenciales fuera de los programas de grado para el desarrollo personal o profesional. Pueden emitir certificados de microcredenciales a personas que no han seguido un curso pero que pueden demostrar, mediante una prueba o una evaluación de su cartera de competencias, los resultados de aprendizaje adquiridos en otros lugares, a través del aprendizaje previo o a través de la experiencia laboral o social.
Esta función como validador de competencias, como prerrogativa académica, puede abrir toda una nueva área de actividad universitaria con un alto potencial de reclutamiento y financiamiento.
En 2022, el Consejo de Ministros de Educación y de Empleo de la UE adoptó dos recomendaciones, promoviendo las microcredenciales a la vez que las «cuentas de aprendizaje individuales», con el objetivo de fomentar la formación a lo largo de la vida. Un enfoque pragmático en la accesibilidad de la educación superior, conectando la oferta y la demanda en el aprendizaje permanente a través de silos sectoriales, basándose en lo que ya existe. Su implementación podría convertirse en la verdadera palanca para abrir efectivamente «oportunidades de aprendizaje para todos».
Financiación y digitalización: cambios cruciales para el impacto del programa
También para la financiación, parece haber argumentos sólidos para buscar un toque más ligero que se centre en el tema, el actor y los resultados:
1. Resultados bien elegidos y bien descritos
El apoyo de la UE podría orientarse hacia resultados de alto apalancamiento en áreas prioritarias. Resultados que servirían a franjas más grandes de poblaciones objetivo de manera más directa, en lugar de centrarse en formatos de gobernanza complejos que tienden a marginar a los académicos, como se ve con las universidades europeas.
La elección de las esferas prioritarias y los resultados podría ser objeto de debate público. Abogaría por resultados que fomenten una educación más eficaz (por ejemplo, evaluación comparativa y mejora de los programas de estudio en sectores estratégicos) y una mayor interoperabilidad (por ejemplo, catálogos de cursos digitales integrales, basados en especificaciones compartidas respaldadas por la CE).
2. Unidades de medida claras
Los resultados creíbles necesitan buenas descripciones de contenido. También necesitan unidades de medida basadas en criterios claramente formulados en cuanto a actividad, alcance, período, socios, calidad e impacto.
Los solicitantes podían inscribirse en las convocatorias presentando sus propias líneas de base y objetivos para los resultados enumerados. Por ejemplo, el número de sellos de titulación otorgados por cada universidad. El sistema se podría automatizar en gran medida, lo que reduciría la necesidad de largos procesos de solicitud y revisión de subvenciones.
3. Subvenciones ex post
Para actividades comparables, la financiación inicial podría sustituirse gradualmente por generosas subvenciones ex post basadas en los resultados efectivamente logrados (por ejemplo, en cuanto a los sellos de titulación europea otorgados), excepto para los solicitantes recién llegados, que aún pueden necesitar capital inicial.
Los gastos generales que se subvencionen deberían beneficiar más directamente a los actores más involucrados, por ejemplo, a los profesores implicados. Las becas podrían disminuir cuando se alcancen ciertos umbrales (por ejemplo, para lotes posteriores de sellos de titulaciones europeas) que favorezcan la entrada de instituciones principiantes o más pequeños.
Digitalización: herramientas para la interoperabilidad del sistema
El programa Erasmus ha impulsado inmensamente la movilidad de estudiantes y la colaboración entre académicos.
En cuatro décadas, el programa ha permitido también desarrollar nuevas normas, marcos de referencia y herramientas. A modo de ejemplo, consideremos los créditos ECTS, el Marco Europeo de cualificaciones y el Registro Europeo de Agencias de Calidad Universitaria EQAR, que ahora ya se aceptan generalmente como «bienes públicos europeos», y pasan a formar parte de las normativas nacionales, más allá del marco de las políticas de la UE y del EEES de donde proceden.
Una mayor digitalización de estos bienes públicos, utilizando la inteligencia artificial, podría aumentar sustancialmente la interoperabilidad de los sistemas y la capacidad de los estudiantes de elegir su itinerario con base a información de calidad. Sirva de ejemplo la difusión de aplicaciones que faciliten la comparación de cursos y el acceso a toda la oferta disponible. El «Manifiesto» de 2025 para un marco europeo de interoperabilidad de la educación superior ya nos señala la dirección adecuada.
Publicar los Registros de Reconocimiento Institucional (IRR)
Mientras estamos en ello, deberíamos pedir a nuestras universidades que publiquen en línea sus propios Registros de Reconocimiento Institucional (IRR), como se sugiere en la Recomendación del Consejo de la UE de 2024 «Europa en movimiento».
Los registros de reconocimiento realizan un seguimiento de las decisiones de reconocimiento anteriores con respecto a titulaciones y módulos/microcredenciales de socios y terceros.
Su publicación, por parte de las universidades encargadas, introduciría la noción de «previsibilidad» del reconocimiento a nivel de programa (especificando caso por caso los derechos de convención y tratado más generales y menos informativos).
Los criterios normales de admisión (por ejemplo, plazas disponibles) aún tendrían que cumplirse, por supuesto, pero los registros pueden permitirnos cerrar finalmente el debate sobre el reconocimiento «automático».


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