La ciencia de excelencia en España (I)

No pretendo entrar en este artículo en el debate sobre cómo debe repartirse la financiación pública entre la investigación de excelencia y la financiación basal del sistema científico. En un país como España, cuya inversión en I+D sigue estando por debajo de lo que le correspondería por su peso económico y por la calidad de muchos de sus investigadores e instituciones, ambas son necesarias y complementarias.

Sí me interesa, sin embargo, poner el foco sobre un aspecto que con frecuencia pasa desapercibido: la capacidad que tiene la ciencia de excelencia para multiplicar el retorno de la inversión pública.

Los centros y grupos de investigación más competitivos no solo producen conocimiento de primer nivel, sino que atraen financiación adicional, captan talento internacional, mejoran los indicadores científicos del conjunto del sistema y generan un entorno favorable para la innovación y la creación de empresas basadas en el conocimiento.

Innovación e investigación: dos caras de la misma moneda

A menudo también se presenta la investigación “en la frontera del conocimiento” y la innovación como si pertenecieran a mundos distintos. En mi opinión ocurre justamente lo contrario: los ecosistemas científicos más competitivos son los que generan una mayor actividad innovadora. La relación entre ambas es especialmente evidente cuando se analizan indicadores objetivos de captación de recursos, transferencia tecnológica y emprendimiento científico.

Con ese propósito, este artículo compara la posición en “Ciencia de Excelencia” de las distintas comunidades autónomas utilizando indicadores ampliamente reconocidos y obtenidos mediante procesos competitivos y evaluación externa.

Entre ellos se incluyen el número de investigadores altamente citados (Highly Cited Researchers de Clarivate), los proyectos del Consejo Europeo de Investigación (ERC Grants), los centros acreditados con los distintivos Severo Ochoa y María de Maeztu (SOMMA), la captación de fondos Deep Tech, la creación de spin-offs surgidas de universidades y centros de investigación y el retorno obtenido en los Programas Marco de investigación de la Unión Europea.

Investigadores altamente citados (Highly Cited Researchers)

El primer indicador analizado es el número de investigadores incluidos en la clasificación Highly Cited Researchers de Clarivate correspondiente a 2025, agrupados por comunidad autónoma y considerando por separado a los investigadores pertenecientes al CSIC y al resto de organismos públicos de investigación (OPIs) de ámbito estatal (Figura 1).

Los resultados muestran una concentración muy notable de investigadores altamente citados en Cataluña

La comunidad no solo lidera claramente la clasificación entre las autonomías, sino que alcanza unas cifras superiores a las del conjunto del sistema estatal de I+D representado por el CSIC y las restantes OPIs estatales.

En términos absolutos, Cataluña reúne prácticamente tantos investigadores altamente citados como el resto de las comunidades autónomas en conjunto.

Aunque este indicador no resume por sí solo la calidad de un sistema científico, sí constituye una de las referencias internacionales más utilizadas para identificar investigadores cuya producción científica ha tenido un impacto excepcional dentro de sus respectivas disciplinas. Que una comunidad concentre un número tan elevado de estos investigadores difícilmente puede atribuirse al azar y refleja la existencia de un ecosistema científico especialmente competitivo.

Proyectos del Consejo Europeo de Investigación (ERC Grants)

Un segundo indicador especialmente relevante es el número de proyectos financiados por el Consejo Europeo de Investigación (ERC). Para este análisis se han considerado conjuntamente las modalidades Starting, Consolidator y Advanced Grants, además de las instituciones coordinadoras de proyectos Synergy.(Figura 2).

Los ERC representan probablemente el estándar más exigente de financiación competitiva de la investigación en Europa. Su concesión depende exclusivamente de la excelencia científica del investigador y del proyecto presentado, mediante procesos de evaluación internacional extremadamente selectivos.

También en este indicador Cataluña mantiene una posición claramente dominante. El número de proyectos ERC obtenidos prácticamente duplica al conseguido por el conjunto del sistema estatal (CSIC y OPIs) y se aproxima al total alcanzado por el resto de las comunidades autónomas.

Más allá del prestigio asociado a estas ayudas, su impacto económico es considerable.

Cada nuevo proyecto incorpora recursos para personal investigador, equipamiento e infraestructuras, favorece la atracción de talento internacional y aumenta la capacidad competitiva de las instituciones que los albergan.

Centros de excelencia Severo Ochoa y María de Maeztu (SOMMA)

La misma tendencia se observa al analizar las acreditaciones Severo Ochoa y María de Maeztu, que distinguen a los centros y unidades de investigación más competitivos de España tras un proceso de evaluación internacional (Figura 3).

Cataluña vuelve a situarse en primera posición, superando tanto al conjunto del CSIC y de las OPIs estatales como al resto de las comunidades autónomas. Esta concentración de centros acreditados no solo constituye un reconocimiento al nivel científico alcanzado, sino que contribuye a reforzar la capacidad del sistema para atraer investigadores, captar financiación competitiva y establecer colaboraciones internacionales de alto nivel.

La coincidencia del liderazgo catalán en los tres primeros indicadores (investigadores altamente citados, proyectos ERC y centros SOMMA) resulta especialmente significativa.

Se trata de métricas independientes entre sí, obtenidas mediante procedimientos competitivos diferentes, pero que convergen en señalar la existencia de un ecosistema de investigación de excelencia claramente diferenciado dentro del panorama científico español.

Fondos Deep Tech y creación de spin-offs

La excelencia científica no solo se refleja en publicaciones o proyectos competitivos. También tiene una traducción directa en la capacidad para transformar conocimiento en innovación y actividad económica.

Un buen ejemplo son los fondos Deep Tech, especializados en financiar empresas cuyo valor diferencial se basa en avances científicos o desarrollos tecnológicos disruptivos.

A diferencia de otras inversiones de carácter más tecnológico o digital, estos fondos se orientan hacia compañías surgidas de resultados de investigación con un elevado componente científico.

Los datos correspondientes a 2025, obtenidos del registro oficial de la Plataforma ONE del Ministerio para la Transformación Digital, muestran nuevamente un liderazgo claro de Cataluña en la captación competitiva de este tipo de financiación (Figura 4).

Este resultado guarda una estrecha relación con otro indicador de especial relevancia: la creación de spin-offs nacidas en universidades y centros públicos de investigación. La disponibilidad de un tejido científico sólido y de instituciones capaces de transferir conocimiento al sector productivo favorece la aparición de empresas basadas en tecnología propia, precisamente el tipo de compañías que atraen inversión Deep Tech (Figura 5).

Los informes de Mobile World Capital Barcelona sitúan también a Cataluña como la comunidad con mayor volumen de empresas de estas características, lo que refuerza la coherencia entre ambos indicadores.

Conviene señalar que, en el caso de Madrid, las cifras aparecen parcialmente condicionadas por la inclusión de las empresas creadas desde el CSIC y otros organismos públicos de investigación de ámbito estatal. Este hecho debe tenerse presente al interpretar las comparaciones entre comunidades autónomas.

Retorno de los Programas Marco de la Unión Europea

Otro de los indicadores más representativos de la competitividad internacional de un sistema científico es la financiación obtenida en los Programas Marco de Investigación de la Unión Europea.

El análisis del retorno acumulado desde el III Programa Marco hasta Horizonte Europa muestra diferencias muy significativas entre comunidades autónomas. Para aproximarse al rendimiento propio de cada región se ha estimado, además, la parte correspondiente al CSIC y al resto de organismos públicos estatales, permitiendo calcular un retorno regional más representativo (Figura 6).

 

Cataluña, Madrid, País Vasco, Comunidad Valenciana, Andalucía, Galicia, Aragón y Castilla y León concentran aproximadamente el 90 % del retorno español en estos programas, aunque con diferencias importantes entre ellas.

La evolución histórica resulta especialmente ilustrativa. Durante las primeras convocatorias de los Programas Marco, Madrid lideraba con claridad la captación de fondos europeos. Sin embargo, esa ventaja se ha ido reduciendo progresivamente hasta el punto de que, en Horizonte Europa, Cataluña ha pasado a ocupar la primera posición (Figura 7).

 

Debe recordarse, además, que las cifras correspondientes a Madrid incluyen una parte sustancial de la financiación obtenida por el CSIC y otros organismos estatales radicados en esa comunidad. Esta circunstancia tiende a sobreestimar el peso relativo del ecosistema científico estrictamente regional y debe tenerse en cuenta al interpretar la evolución comparativa.

Una convergencia de indicadores difícil de ignorar

Considerados de forma aislada, cada uno de estos indicadores aporta una perspectiva distinta sobre el rendimiento del sistema científico. Sin embargo, cuando todos apuntan en la misma dirección, la interpretación adquiere mucha mayor solidez.

Investigadores altamente citados, proyectos ERC, centros SOMMA, captación de fondos Deep Tech, creación de spin-offs y retorno de financiación europea constituyen métricas obtenidas mediante procedimientos diferentes y con objetivos distintos.

Que una misma comunidad lidere de forma consistente todos ellos, difícilmente puede atribuirse a circunstancias coyunturales. Más bien parece reflejar la existencia de un ecosistema científico capaz de competir simultáneamente en excelencia investigadora, atracción de talento, financiación internacional, transferencia de conocimiento e innovación tecnológica.

Precisamente esa convergencia de indicadores es la que convierte el caso catalán en un fenómeno especialmente interesante desde el punto de vista de las políticas científicas.

 

Comentarios
  1. Francisco Marcellan dice: 21/07/2026 a las 09:11

    Destacada y clarividente contribución de JM Torralba que pone de manifiesto que las visiones sostenidas y a largo plazo en politicas cientificas se traducen en resultados excelentes. El modelo catalán iniciado a mediados de los años 90 es un ejemplo a seguir por aquellas comunidades autonomas que apuestan por la ciencia y la innovación. Visión interna para atraer talento con recursos económicos y condiciones y medios de trabajo dignos y equiparables a los de un entorno cada vez mas competitivo así como proyección internacional e inmersión en el tejido productivo son factores inexcusable para una política científica sería y consistente.

  2. Pedro Luis Arias dice: 21/07/2026 a las 12:40

    Excelente trabajo por el que felicito al profesor Torralba. Quizá convendría complementarlo con alguna normalización que tuviera en cuenta el tamaño de cada comunidad autónoma (su nº de habitantes, por ejemplo) o su PIB. Creo que Cataluña seguiría destacando pero, muy probablemente, no tanto frente a comunidades más pequeñas.

  3. Pedro Luis Arias dice: 21/07/2026 a las 12:40

    Excelente trabajo por el que felicito al profesor Torralba. Quizá convendría complementarlo con alguna normalización que tuviera en cuenta el tamaño de cada comunidad autónoma (su nº de habitantes, por ejemplo) o su PIB. Creo que Cataluña seguiría destacando pero, muy probablemente, no tanto frente a comunidades más pequeñas.

  4. Francisco J Alvarez Leefmans dice: 22/07/2026 a las 11:57

    Concuerdo con el comentario de Pedro Luis Arias en cuanto a la normalización de los datos. También considero es necesaria una conclusión; por ejemplo, ¿qué hace Cataluña para lograr indicadores tan altos que no hacen las otras comunidades?

  5. […] Lee la primera parte esta publicación aquí […]

  6. César Molins dice: 23/07/2026 a las 11:04

    Excelente análisis el del Profesor Torralba quien ha puesto sobre la mesa con rigor científico un hecho diferencial de unas políticas que sin duda alguna contribuyen a desarrollar un país de primera categoría. Si, por las razones que fueren, podemos tener un benchmarking interno en el Estado español, bueno sería el analizarlo y mirar de implementar las buenas prácticas que redundarían en indudables sinergias interterritoriales, no vayamos a igualar a base de políticas limitativas o redistributivas como a veces se nos ocurre. Muchas gracias por el estudio y el toque de clarín, Profesor Torralba!

  7. Fernando de Castro dice: 23/07/2026 a las 13:43

    Demostrativo trabajo. No entiendo cómo las autoridades políticas de la Comunidad de Madrid (y otras) no toman al pie de la letra estas enseñanzas y las aplican adecuadamente: un nuevo pilar de actividad económica de esas dimensiones le falta al escenario actual de desarrollo.
    Que el propio Ministerio haga algo es un pío deseo, sea con la autodenominada izquierda o con la supuesta derecha.


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