La ciencia de excelencia en España (II)

Lee la primera parte esta publicación aquí


Algunas consideraciones sobre estos resultados

Antes de extraer conclusiones conviene señalar dos limitaciones del análisis.

1. Presencia de organismos públicos en determinadas autónomas

La primera ya se ha mencionado y es la presencia de organismos públicos de investigación de ámbito estatal (fundamentalmente el CSIC y otras OPIs) en determinadas comunidades autónomas, especialmente en Madrid y, en menor medida, en Cataluña, País Vasco y Andalucía. Esta circunstancia introduce un cierto sesgo en algunos indicadores, ya que una parte de los resultados responde a instituciones estatales y no exclusivamente a los respectivos sistemas científicos regionales.

2. Comparaciones realizadas en valores absolutos

La segunda limitación es que las comparaciones se realizan en valores absolutos. Si los indicadores se normalizaran respecto al PIB regional (o incluso respecto al número de investigadores) el orden relativo de algunas comunidades cambiaría. Regiones como el País Vasco, la Comunidad Valenciana o Andalucía mejorarían notablemente su posición relativa, mientras que Madrid, cuyo PIB es el mayor del país, perdería posiciones en varios indicadores.

No obstante, incluso teniendo en cuenta estas correcciones, Cataluña seguiría ocupando previsiblemente la primera posición en un índice compuesto de excelencia científica, mientras que el País Vasco aparecería como uno de los sistemas científicos más eficientes de España en relación con su tamaño.

¿Qué explica estos resultados?

La consistencia de los datos invita a plantear una pregunta evidente: ¿por qué algunas comunidades autónomas han conseguido desarrollar ecosistemas científicos significativamente más competitivos que otras?

En mi opinión, la principal explicación reside en la continuidad de las políticas científicas. Tanto el País Vasco como Cataluña llevan décadas apostando por modelos estables basados en cuatro principios fundamentales:

  1. Creación de centros de investigación altamente especializados;
  2. Captación internacional de talento;
  3. Evaluación científica externa;
  4. Modelos de gestión dotados de una autonomía muy superior a la habitual en las administraciones públicas.

Aunque ambos territorios han seguido estrategias diferentes, comparten una misma filosofía: concentrar recursos en instituciones capaces de competir al máximo nivel internacional y ofrecer a sus investigadores condiciones suficientemente atractivas para desarrollar carreras científicas de excelencia.

Programas destacados

Uno de los elementos más visibles de este modelo son los programas de captación de talento, representados por ICREA en Cataluña e Ikerbasque en el País Vasco. Ambos han contribuido decisivamente a incorporar investigadores con trayectorias internacionales de primer nivel y a reforzar los centros donde desarrollan su actividad.

En el caso catalán, el efecto combinado del programa ICREA y de la red de centros CERCA ha terminado configurando uno de los ecosistemas científicos más competitivos del sur de Europa. Los resultados obtenidos en prácticamente todos los indicadores analizados son coherentes con esa estrategia sostenida durante más de dos décadas.

Las cifras ilustran bien este impacto

Cada año, los investigadores ICREA aportan una fracción muy significativa de los Highly Cited Researchers de Cataluña y obtienen un número de proyectos ERC comparable al conseguido por comunidades autónomas mucho mayores. Todo ello con una inversión pública relativamente modesta si se compara con el volumen de financiación competitiva que posteriormente consiguen atraer.

Además de su producción científica, los investigadores vinculados a ICREA han contribuido de manera muy significativa a la generación de patentes, creación de empresas derivadas y empleo altamente cualificado.

El programa ICREA y los CERCA de excelencia son un ejemplo de cómo la ciencia en la frontera del conocimiento afecta de forma directa en los niveles de innovación.

Aproximadamente 300 profesores ICREA, han generado 2100 puestos de trabajo, han licenciado 146 patentes a 74 empresas, han creado 37 spin-offs activas que han facturado 472 M€ y emplean más de 250 personas. Estos son números que compiten con los mejores programas del mundo. No existe nada igual en España.

El País Vasco ha seguido un camino diferente, aunque inspirado en principios similares. La combinación de Ikerbasque con la red de centros de investigación cooperativa del País Vasco ha permitido consolidar un sistema muy competitivo que destaca especialmente cuando los resultados se analizan en relación con el tamaño de su economía.

En los últimos años otras comunidades autónomas, como la Comunidad Valenciana o Galicia, han puesto en marcha programas de captación de talento inspirados en estas experiencias. Aunque todavía es pronto para evaluar plenamente sus resultados, los primeros indicadores apuntan a una evolución positiva.

Una reflexión final

Las políticas científicas requieren continuidad. Sus resultados rara vez son inmediatos y suelen hacerse visibles después de una o dos décadas de inversiones sostenidas, estabilidad institucional y objetivos claros.

Los datos analizados en este artículo sugieren que los modelos desarrollados por Cataluña y el País Vasco han sido especialmente eficaces para construir ecosistemas de investigación competitivos a escala internacional.

No porque hayan invertido necesariamente más que otros territorios, sino porque han concentrado recursos en estructuras sometidas a evaluación externa, con capacidad para atraer talento y competir globalmente.

La principal enseñanza que puede extraerse de esta experiencia es sencilla: cuando un modelo demuestra de forma consistente su capacidad para generar ciencia excelente, atraer financiación internacional, crear empresas tecnológicas y formar investigadores de primer nivel, merece ser estudiado con atención.

Adaptar principios e identificar políticas

Cada comunidad autónoma tiene sus particularidades y no existen recetas universales. Sin embargo, identificar las políticas que han funcionado y adaptar sus principios a otros contextos resulta probablemente más útil que comenzar de nuevo cada vez que cambia un gobierno o una estrategia.

España dispone ya de ejemplos propios de éxito internacional en política científica. Analizarlos con rigor y aprender de ellos puede ser una de las mejores inversiones para fortalecer el conjunto del sistema español de ciencia e innovación. Por desgracia hay sitios donde no se aprende y se empeñan en fabricar sucedáneos.

 

Comentarios
  1. Carmen Pérez Esparrells dice: 23/07/2026 a las 15:06

    Enhorabuena, José Manuel. No puedo estar más de acuerdo con las claves del éxito que señalas: creación de centros de investigación altamente especializados; captación internacional de talento; evaluación científica externa; pero, sin duda, la palanca que permite el cambio diferencial son los modelos de gestión en estas Comunidades Autónomas que están dotados de una autonomía muy superior a la habitual en las administraciones públicas a nivel central y a nivel autonómico.

  2. Javier dice: 23/07/2026 a las 16:14

    ¿De qué manera se integran los resultados de las ciencias humanísticas en estas categorías usadas para valorar someramente la «ciencia de excelencia» en España? Porque hay un sesgo de los criterios utilizados para esta valoración, que prácticamente deja fuera grandes áreas de conocimiento donde España está también haciendo ciencia de referencia a nivel internacional.

  3. Gonzalo Génova dice: 27/07/2026 a las 12:37

    Habría que ver también que medidas de han tomado para evitar los peores efectos de la Ley de Goodhart («cuando un indicador de convierte en objetivo, deja de ser un buen indicador»).


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