La falta de profesores en secundaria y FP: un desafío para el sistema educativo español

Las noticias que se están publicando en los últimos meses trasladan una preocupación importante para la etapa educativa de secundaria, bachillerato y formación profesional en España que depende del sistema universitario: sus aulas reclaman docentes habilitados.

La falta de profesores acreditados en secundaria se ha convertido en un problema que amenaza la calidad del sistema educativo y una formación clave para el futuro de nuestra sociedad.

Varias comunidades autónomas, entra las que se encuentran Madrid y Aragón, están cubriendo estas plazas con profesionales que no han finalizado el máster que habilita o están planteando abrir la posibilidad de incorporar docentes jubilados.

¿Un problema estructural o temporal? Causas de la escasez de docentes

La respuesta a esta pregunta no es baladí, puesto que para encontrar actuaciones que solucionen uno u otro problema, es necesario conocer las causas de la escasez de docentes habilitados. En este sentido, es razonable pensar que es un problema multidimensional, con aspectos diferentes que pueden estar jugando un papel importante de forma conjunta.

Por ejemplo, los cambios demográficos, que afectan al número de estudiantes y a las jubilaciones del profesorado; aspectos laborales relacionados con las bajas y sustituciones, las interinidades o las convocatorias de plazas de profesorado; cambios en el mercado de trabajo y en la demanda de empleo en otros sectores de actividad, que ofrecen condiciones laborales más atractivas a profesionales de ciertas áreas de conocimiento, como matemáticas, físicas o ingenierías; o la planificación y coordinación a medio y largo plazo de los centros educativos, las comunidades autónomas y el gobierno central que regulan el acceso del profesorado al sistema educativo.

¿Desajuste entre formación y empleo en secundaria y FP?

Cada uno de los aspectos señalados podría dar lugar a una investigación en sí misma que ayudara a dar respuesta al problema. Pero si vamos al título de esta entrada, tendríamos que responder a: ¿cuántas plazas de profesorado en centros de secundaria, bachillerato y formación profesional están sin cubrir? ¿cuántas personas están habilitadas para cubrir esas plazas? y, por tanto, ¿existe un desajuste entre formación y empleo en esta etapa educativa?

Si ese desajuste proviene de una falta de formación y habilitación -cuestión que tendría que demostrarse con indicadores objetivos-, el foco se pondría en el sistema universitario, y en concreto, en el máster de formación de profesorado, que es el requisito actual para poder ejercer como docente de secundaria. Por tanto, conviene analizar la evolución del máster.

Evolución y demanda del Máster de Formación de Profesorado (2015-2025)

La realidad es que la demanda de plazas en el máster de formación de profesorado está en constante crecimiento (Gráfico 1). En 2015-2016, el número de matrículas en el máster fue de 23.790, y en 2024-2025, alcanzó las 40.458, lo que ha supuesto un crecimiento del 70,1% en la última década. El curso en que más creció la matriculación fue en el 2021-2022, que lo hizo en un 10% respecto del curso anterior. El número de egresados/as ha seguido la misma evolución y el porcentaje de egresados/as en cada curso académico ronda el 80% sobre matriculados/as.

Gráfico 1. Nº de matriculados/as y egresados/as en el máster de formación de profesorado. Periodo 2015-2025.

Fuente: elaboración propia a partir de datos del Sistema Integrado de Información Universitaria (SIIU). Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

El Informe CYD de 2024 resalta que el ámbito con mayor crecimiento ha experimentado entre los másteres en España ha sido el de educación, “impulsado principalmente por el máster habilitante para ser profesor de secundaria”.

Universidades públicas vs. privadas: el cambio en la oferta de plazas del máster

Una de las cuestiones que también está en el debate público es el crecimiento de la oferta de plazas del máster en las universidades privadas y que parece estar dando respuesta a un exceso de demanda que no se cubre en la universidad pública. ¿Es esto así?

De las 23.790 matrículas realizadas en el curso 2015-2016, 14.445 correspondieron a universidades públicas, el 60,7%. El crecimiento de plazas en universidades públicas ha sido del 28,5%, hasta alcanzar las 18.569 en el curso 2024-2025 (el 45,9%) (Gráfico 2). Sin embargo, el crecimiento ha sido mucho más alto en las privadas, pasando de 9.345 a 21.889 en el periodo analizado. Esto ha supuesto una subida del 134,2%.

El curso 2021-2022 ha sido un punto de inflexión en la evolución de este máster porque el total de plazas ofertadas se repartió casi al 50% entre públicas y privadas, y a partir de ese curso, las universidades privadas han superado a las públicas. Este cambio en la distribución de plazas coincide con la puesta en marcha del máster en nuevas universidades privadas: Universidad Europea del Atlántico en 2020, Isabel I en 2021 y en 2022, la Internacional de Cataluña y UNIE.

Gráfico 2. Nº matriculados/as en el máster de formación de profesorado. Universidades públicas vs privadas. Periodo 2015-2025.

Fuente: elaboración propia a partir de datos del Sistema Integrado de Información Universitaria (SIIU). Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

Análisis de la tasa de cobertura en universidades públicas: el caso de la URJC

Para comprobar que las universidades públicas cubren todas sus plazas tendríamos que mirar su tasa de cobertura. A modo de ejemplo, y por conocer este máster como docente más de una década, analizo esta tasa en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC). La URJC ofrece 14 especialidades y 30 plazas máximo por curso y especialidad (tanto a tiempo completo como parcial). Una cuestión que es muy relevante es la especialidad del máster. Habitualmente se cubren todas las plazas en casi todas las especialidades.

La información pública de los resultados del curso 2023-24 muestra que solo dos especialidades no cubrieron el máximo, Física y Química y Matemáticas, ambas con una tasa de cobertura del 76,7%. Otras, como Economía y Administración de Empresas, Orientación Laboral u Hostelería y Turismo, están en el 100% o próximas (100%, 96,7%, 93,3% respectivamente). El resto, están ligeramente por encima, utilizando el 10% de margen permitido como sobreadmisión.

Si el ejemplo de la URJC se repite en las otras universidades públicas, podríamos suponer que, en general, la demanda supera la oferta en las públicas.

 

¿Qué opciones se pueden plantear ante el exceso de demanda de plazas en universidades públicas?

La opción más rápida para los/as solicitantes de plaza es buscarla en universidades privadas que ya lo están ofertando. Esta opción supone un mayor coste económico para las personas y sus familias, y a cambio, suelen ofrecer unas condiciones más flexibles -en fechas de inicio de formación, en modalidad de impartición e incluso en forma de pago. En este sentido, podría pensarse que esta opción puede ser una solución para personas que están trabajando y que disponen de los recursos económicos para realizar el máster.

Incremento del interés en mayores de 30 años y modalidad online

Sobre este supuesto, la edad de la persona podría utilizarse como una variable para segmentar el grupo de personas que demandan plazas en este máster. La distribución de los/as matriculados/as en relación a su edad revela un interés creciente de personas mayores de 30 años en entrar al máster, especialmente en las universidades privadas (Gráfico 3). En 2015, 7.447 matriculados/as, el 31,3% del total, superaba los 30 años, y en el curso 2024-25, alcanzó casi el 40%. Las universidades privadas siempre han tenido mayor representación en este grupo de interés y se ha intensificado. De un reparto casi equitativo al inicio del periodo analizado, con un 53,8% se ha pasado a matricular al 67,1% en 2024.

La posibilidad de modalidad online en muchas de las universidades privadas puede estar favoreciendo el aumento de personas de más edad, que pueden compatibilizar trabajo y formación.

Gráfico 3. Nº matriculados/as en el máster de formación de profesorado. Personas de más de 30 años. Periodo 2015-2025.

Fuente: elaboración propia a partir de datos del Sistema Integrado de Información Universitaria (SIIU). Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

Ampliación de plazas y calidad universitaria

Pero esta solución no puede ser la respuesta al problema social desde el punto de vista de política universitaria.

La otra opción directa, aunque no inmediata, pasa por aumentar el número de plazas en las universidades públicas. Esto requiere de dos procesos, uno inicial e interno de cada universidad, y otro posterior y externo que depende de las agencias de calidad universitaria regionales y nacional.

Procesos de planificación interna y coordinación regional

Desde el punto de vista de cada universidad, sería necesario llevar a cabo un proceso de análisis y planificación. En este sentido, los sistemas internos de garantía de calidad asociados a los títulos (centros o universidad) incorporan comisiones de calidad que revisan anualmente los resultados de cada titulación, y entre otros indicadores, se encuentra la tasa de cobertura. Por tanto, de forma individual, cada universidad tiene la información sobre la demanda de plazas que recibe y su tasa de cobertura, y podría plantearse solicitar modificar el número máximo de plazas en función de sus recursos (económicos, personales y físicos). Pero quizás se podría plantear una puesta en común de universidades por regiones, que aborde soluciones de forma conjunta. Un ejemplo podemos encontrarlo en Cataluña, que desde 2024 tiene aprobado el máster de formación de profesorado que se ofrece de forma conjunta entre la Autónoma de Barcelona, la Universidad de Barcelona y la Universidad Politécnica de Catalunya.

Desde el punto de vista del sistema universitario y de las agencias de calidad que deben aceptar o rechazar las modificaciones solicitadas por parte de las universidades, se podrían plantear procedimientos “abreviados” para reducir el tiempo de respuesta en ciertos casos especiales como podría ser el caso de los másteres habilitantes y situaciones de desajustes como el que se está analizando aquí.

Apostar por una planificación estratégica

Después de esta reflexión, sobre lo que no tengo dudas es que ante problemas que dependen de políticas públicas, es necesario abordarlos con una mirada analítica y profunda, planteando objetivos y utilizando indicadores, entendiendo las relaciones entre diferentes agentes implicados y siendo conscientes de las limitaciones y restricciones. Finalizo con una cita muy reciente de Alfonso Novales (2025:3): “responder a solicitudes discrecionales, motivadas solo por su oportunidad coyuntural, contradice la necesidad de coherencia que debe regir toda política económica. Una política pública eficaz no puede consistir en una sucesión de parches improvisados, sino en un conjunto articulado de acciones coherentes con los objetivos estratégicos definidos por el gobierno”.

En definitiva, la solución pasa por una planificación estratégica en el sistema universitario en coordinación con los centros de secundaria, bachillerato y formación profesional que evite respuestas improvisadas y garantice la calidad en nuestro sistema educativo.

 

Comentarios
  1. Carmen Perez-Esparrells dice: 19/01/2026 a las 07:12

    Enhorabuena por la entrada, Rosa. Como describe la profesora Santero, que habla con conocimiento de causa porque es docente en uno de estos Másteres en una universidad pública durante una década (yo lo fui hasta el curso pasado también en mi universidad, la UAM, donde impartí clases en el MESOB durante un trienio) se trata de un fenómeno complejo o un problema multidimensional “la falta de profesores con Máster habilitante en Secundaria y FP” que se agranda a partir del curso 2021-2022. Como muestran los datos del SIIU que son “tozudos”, se ha producido un punto de inflexión en la evolución de este máster en este curso académico, donde el total de plazas ofertadas se repartió casi al 50% entre públicas y privadas, y a partir de ese curso, las universidades privadas han superado a las públicas produciéndose uno de los “sorpasos” más preocupantes, en mi opinión, del Sistema Universitario Público Español (SUPE) y que necesita soluciones a nivel de sistema. Además, continua la autora, este cambio en la distribución de plazas coincide con la puesta en marcha del máster en nuevas universidades privadas: Universidad Europea del Atlántico en 2020, Isabel I en 2021 y en 2022, la Internacional de Cataluña y UNIE.
    ¿Por qué seguimos sin dar respuestas efectivas desde el SUPE? Aquí cada universidad pública que imparte este Máster, con un reparto de “numerus clausus” por especialidades que no es baladí como señala bien la autora, debe hacer su propio análisis: estoy pensando en las universidades de las ciudades donde se han puesto en marcha estos másteres por parte de esas cuatro últimas instituciones privadas. Pero invito especialmente a que se formulen esta pregunta conjuntamente los responsables de las políticas universitarias de las universidades públicas en esos territorios y un buen ejemplo es el caso del máster de formación de profesorado que se ofrece de forma conjunta entre UAB, UB y UPC para responder directamente a la demanda creciente en Barcelona de los potenciales usuarios del servicio público en la especialidad deseada.
    Es cierto que la solución a corto plazo a los crecientes demandantes de este Máster (cada vez de más edad, como señala la profesora Santero casi el 40% superaban los 30 años en el último año disponible) se la da el sector privado que es más ágil y flexible, tanto en fechas de inicio como en la posibilidad de modalidad online, y que puede estar dando respuesta a otro nicho de mercado del Máster habilitante, el de personas de más edad, que pueden compatibilizar trabajo y formación. Pero a largo plazo, sin duda, la solución de política pública que propone la autora de la entrada, “pasa por una planificación estratégica en el SUPE en coordinación con los centros de secundaria, bachillerato y formación profesional que evite respuestas improvisadas y garantice la calidad en nuestro sistema educativo”.


¿Y tú qué opinas?