La geopolítica y las relaciones internacionales de las universidades
La geopolítica, parte de la estrategia de las universidades
La Geopolítica, entendida como el estudio del impacto de la geografía en las relaciones internacionales o también como la disciplina que intenta explicar las relaciones entre los poderes políticos y el territorio, ha sido siempre una pieza clave en la actividad humana, pero de forma específica ha tenido un gran impacto en las relaciones internacionales de las universidades.
La geopolítica ha sido siempre una pieza clave en la actividad humana.
Durante los años de la guerra fría, las universidades de Europa Occidental y particularmente las universidades españolas mantuvieron escasas relaciones con las universidades de la Unión Soviética o con las de los países de la Europa del Este situados en su ámbito de influencia.
Del mismo modo, durante el régimen del apartheid, en Sudáfrica, las relaciones con las universidades sudafricanas fueron testimoniales. Otra referencia de cambio de forma más reciente, pero en sentido contrario, tiene que ver con la situación geopolítica de China que ha supuesto un gran impulso a las relaciones internacionales de las universidades europeas con las universidades chinas.
China en la geopolítica mundial y su efecto en la Educación Superior
En el último cuarto del siglo XX cuando China no había adquirido todavía la condición de superpotencia en la geopolítica mundial, las universidades europeas mantenían unas relaciones internacionales muy limitadas con las universidades chinas.
Recuerdo muy bien en esos años, cuando los científicos chinos empezaban a despuntar en algunas áreas técnicas y enviaban sus trabajos a las conferencias internacionales más importantes de cada especialidad. Muy frecuentemente, los organizadores de las conferencias internacionales, antes de aceptar sus publicaciones, exigían el pago por adelantado de una cuota de inscripción a la conferencia por trabajo aceptado. De este modo, se evitaban las numerosas ausencias (not shows) de los científicos chinos en las conferencias, por no disponer de recursos económicos para los viajes.
Al contrario, durante el siglo XXI se ha producido un enorme interés del mundo occidental por comprender las enormes transformaciones de la sociedad china y de sus universidades, cambios que, de facto, están en el centro de la actual posición geopolítica de China en el mundo.
En este primer cuarto del siglo XXI, las universidades europeas han establecido todo tipo de convenios con universidades chinas, la mayoría convenios de movilidad de estudiantes y profesores.
Algunas universidades europeas han ido más allá y han establecido acuerdos para la impartición de títulos europeos de grado y máster en colaboración con universidades chinas en sus propios campus, lo que ha supuesto dar un salto cualitativo en la estrategia de colaboración en ese país.
Estas reflexiones sobre las relaciones internacionales de las universidades son consecuencia de la afirmación inicial de este post en el que se sostenía que las relaciones internacionales de las universidades están influidas de forma muy directa por la geopolítica, asunto sobre el que resulta difícil discrepar, dicho con esa generalidad, y, por tanto, los ejemplos apuntados confirman esta realidad, y constatan que nos es algo nuevo, sino que ha venido ocurriendo en el pasado de forma habitual.
Geopolítica con incertidumbres
La novedad no es tanto que las relaciones internacionales de las universidades estén condicionadas por la geopolítica mundial. Más bien, el cambio se produce como consecuencia de que la geopolítica actual se está reformulando de manera radical con muchos elementos de incertidumbre, que naturalmente están afectando de manera directa a la estrategia en las relaciones internacionales de las universidades.
Les pongo un ejemplo del momento contradictorio que vivimos. Hace unos días, en el centro de investigación al que pertenezco, recibíamos la comunicación de un socio checo en un proyecto del programa marco europeo. En ella se cuestionaba la participación en el proyecto de la Universidad Politécnica de Madrid por sus relaciones con la universidad china de Beihang, especializada en el ámbito de la ingeniería aeroespacial, ya que ésta forma parte del grupo de las universidades más activas en los programas de defensa del gobierno chino. Por otra parte, y casi al mismo tiempo, una universidad española nos planteaba la posibilidad de colaborar con esa misma universidad en su campus de Hangzhou, cerca de Shanghái, en los programas de grado y posgrado que comienzan a impartir el próximo curso académico.
En definitiva, estrategias contradictorias relacionada con los modelos de cooperación con China, que podrían extenderse a otro tipo de controversias en la estrategia de cooperación con los EEUU, Rusia, etc., debido a la situación de incertidumbre de la geopolítica mundial.
Estas paradojas nos están obligando a replantear la estrategia de internacionalización de las universidades en todo el mundo, muy singularmente de las universidades europeas y en particular de las universidades españolas.
Seguridad europea y geopolítica
En la misma línea, hace algunos meses participé en una reunión de trabajo organizada por la embajada del Reino Unido en Madrid sobre la estrategia española de seguridad de la investigación científica y técnica, particularmente la que se realiza en las universidades españolas.
Se entiende la seguridad en investigación como los mecanismos empleados para evitar la obtención de información confidencial por parte terceros.
Esta reunión venía a cuento de la presentación de un estudio realizado en el Reino Unido sobre esta misma cuestión. Después de un amplio debate con muchos matices, la conclusión clara del encuentro fue que el nivel de sensibilidad y preocupación sobre este tema en las universidades británicas es muy superior al que tenemos en las universidades españolas.
Pues bien, aunque la geopolítica y las relaciones internacionales de las universidades están íntimamente relacionadas y cualquier cambio en la geopolítica global, afecta de forma inmediata al comportamiento internacional de las universidades, existen otras corrientes de pensamiento que coexisten y en parte contradicen, la conclusión inicial. Me refiero a movimientos y líneas de pensamiento muy arraigadas en las universidades europeas y de forma especial en las universidades españolas. Entre estos movimientos, se pueden citar la diplomacia académica o la ciencia en abierto.
La diplomacia académica
La diplomacia académica tiene que ver con esa línea de pensamiento que defiende que las universidades, entidades dedicadas a la docencia y a la investigación son instituciones que pueden compartir valores comunes vinculados a la actividad universitaria.
Por tanto, algunos sostienen que es posible mantener relaciones académicas entre universidades con independencia de los regímenes políticos de los países donde se ubiquen. Esta afirmación tiene límites claros y muchos matices que no es ahora el momento de analizar este post.
Como hemos comprobado, si se dan circunstancias históricas particulares como las de España con los países latinoamericanos, la diplomacia académica ha funcionado de manera ejemplar durante muchos años. Caso paradigmático son las relaciones habituales de las universidades españolas con las universidades cubanas, con independencia de la situación geopolítica del momento.
En otras ocasiones, la diplomacia académica ha funcionado en el sentido estricto del término. Donde no llegaban los estados, las universidades promovían relaciones estables en el ámbito de la educación superior, que permitían mantener abiertas muchas líneas de cooperación.
La actuación coordinada de las universidades y las agencias de cooperación de los estados ha permito establecer puentes, alimentar las relaciones internacionales, incluso en contra de los planteamientos sugeridos por la geopolítica del momento.
En suma, por lo que se refiere a este tipo de diplomacia, no hay que olvidar que las universidades españolas y europeas, por extensión, pueden considerarse agentes globales capaces de defender los valores democráticos, los derechos humanos o los objetivos del milenio de Naciones Unidas con independencia de la geopolítica del momento o de la posición geopolítica del país donde se ubica la universidad con la que se establecen relaciones.
La ciencia en abierto o la diplomacia científica
Un segundo instrumento relacionado con la geopolítica y las relaciones internacionales tiene que ver con el movimiento de ciencia en abierto, también llamado la diplomacia científica.
La ciencia abierta es un enfoque colaborativo y transparente que busca que el conocimiento, los datos y las herramientas científicas sean accesibles para todo el mundo, acelerando los descubrimientos y fortaleciendo la confianza de la gente en la ciencia. La UNESCO apoya este movimiento y en 2021, 194 países apoyaron la recomendación en apoyo de la ciencia abierta.
Un ejemplo de ciencia abierta es el CERN, el gran centro de investigación en física de partículas, situado en Ginebra (Suiza) y fundado en 1954 bajo los auspicios de la UNESCO. Más de seis décadas después, el CERN se ha convertido en uno de los ejemplos más llamativos de cooperación científica exitosa en el mundo. Su nacimiento fue una de las primeras grandes iniciativas en ciencia y diplomacia científica en la UNESCO, así como una respuesta diplomática para buscar los beneficios pacíficos de la energía atómica tras la destrucción causada por la Segunda Guerra Mundial.
Hoy en día, el CERN se ha convertido en un modelo de cooperación en términos de investigación, encarnando el enfoque de «un solo planeta» que el mundo necesita para afrontar los desafíos globales a los que nos enfrentamos.
La ciencia abierta se apoya en cinco pilares: publicaciones en abierto, datos y herramientas en abierto, transparencia, reproducibilidad e investigación colaborativa y evaluación abierta. El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades del Gobierno de España aprobó su estrategia de ciencia abierta para el periodo 2023-2027, que puede encontrarse fácilmente en su página web o descargarse aquí.
Resulta evidente que aquellas universidades que adopten los principios de ciencia abierta tendrán una estrategia de relaciones internacionales en investigación influenciada por los principios de este movimiento, frecuentemente en contra de la geopolítica del momento.
Relaciones internacionales y educación universitaria: algunos datos
Conviene analizar las relaciones internacionales de las universidades en el contexto general de la educación universitaria en todo el mundo.
Según datos de UNESCO en su último documento Figures at a glance que recoge información hasta 2023, los estudiantes de educación superior en todo el mundo han pasado de 100 millones en el año 2000 a 264 millones en el año 2023, siendo en este último ejercicio 137 millones de mujeres frente a 127 millones de hombres.
Por otra parte, ha aumentado de forma decisiva la internacionalización de los estudiantes en educación superior, pasando de 2,1 millones de estudiantes internacionales en 2000 a 6,9 millones de estudiantes internacionales en 2023. Aunque se mantienen grandes diferencias regionales, según los últimos datos, más de 4 millones de estos estudiantes internacionales son acogidos en Europa y América del Norte.
El resumen de los datos que nos proporciona la UNESCO permite concluir que se mantiene un incremento de la demanda de estudios superiores en todo el mundo, especialmente en las regiones menos desarrolladas. También se observa un aumento de los estudiantes internacionales, aunque es cierto que algunos países y regiones actúan como hubs receptores y otros, por el contrario, actúan como hubs emisores.
Estos datos indican la importancia de mantener esquemas de cooperación internacional que den satisfacción a una demanda creciente. A su vez, estos esquemas de internacionalización deben responder a una estrategia en la que se deben combinar de forma equilibrada la formación y la creación de conocimiento basado en la investigación científica con la atracción del talento internacional y la retención del talento propio.
Para conseguir este objetivo hay que aprovechar modelos y redes de cooperación existentes que se apoyen en los principios de lo que hemos denominado diplomacia académica.
Estrategias de relaciones internacionales y geopolítica global
La pregunta clave es: ¿cuál es la estrategia correcta en un momento de grandes incertidumbres y grandes cambios en la geopolítica global?
La respuesta no es sencilla y depende de numerosos factores que deben valorarse cuidadosamente en cada caso. En mi opinión, aunque no tengo una respuesta general y mágica a un problema de gran complejidad, sí que pienso que pueden tenerse en cuenta algunas consideraciones generales que sirvan de guía.
La primera tiene que ver con la afirmación con la que empecé este post: “es preciso seguir con atención los cambios en la geopolítica del momento” y valorar su impacto en nuestra estrategia de relaciones internacionales. La segunda es contradictoria con la primera, porque pienso que el mayor error sería considerar a la geopolítica como la única orientación a la hora de definir las relaciones internacionales de las universidades.
Por tanto, el reto es encontrar una estrategia equilibrada que tenga presente el impacto de los cambios en la geopolítica global con cambios esenciales de las relaciones internacionales de los estados europeos con EEUU, Rusia, China, Latinoamérica y otros países emergentes como India, Brasil, etc. Pero, a su vez, deben continuar instrumentos como los programas de movilidad, las asociaciones y redes de universidades, la cooperación, etc. Todos ellos han sido el motor del pensamiento y el modo de actuación de las instituciones universitarias en las relaciones internacionales, evitando ser una copia mimética de la estrategia en la acción exterior de los estados.


Enhorabuena, Javier. Muy interesante las diferencias entre la diplomacia académica y la diplomacia científica y su relación con la geopolítica.