La lógica mercantilista en la universidad española: diferenciación institucional y empleabilidad

Recientemente, en estas páginas, el Prof. Rodríguez Valverde, señalaba el riesgo de circunscribir el valor de universidad a su capacidad de inserción laboral. La preocupación es compartida. No obstante, su lectura imputa al informe Selectividad, acceso y empleabilidad para FUNCAS (Martínez-Matute et al., 2026) una premisa normativa, la concepción del título como inversión orientada exclusivamente a obtener mejores sueldos, que los autores, y creemos que, el estudio, no suscribimos. Por eso es importante precisar el alcance de las conclusiones de nuestro trabajo (ver presentación en youtube)

La distinción entre el plano descriptivo y el plano normativo en la universidad

El informe constituye un análisis de naturaleza empírica correlacional, sin pretender explicar causalidad. A partir de los registros administrativos del Sistema Integrado de Información Universitaria y de la Tesorería General de la Seguridad Social, examina una cuestión delimitada.

Nos preguntamos si persiste la homogeneidad tradicional del sistema público español o si, por el contrario, ha emergido una diferenciación institucional interna.

La documentación de brechas de afiliación y remuneración entre instituciones no comporta, y esto es importante, en modo alguno, que el sistema deba ordenarse conforme a tales indicadores. Se plantea como un instrumento que se añade a otros disponibles a los gestores públicos. Constatar una regularidad no equivale a refrendarla normativamente.

En coherencia con ello, el marco teórico difícilmente admite una lectura mercantilista. El estudio se articula a partir de la crítica de Sandel (2020) a la meritocracia credencialista y dedica una porción sustantiva de su desarrollo a cuestiones de equidad: la estratificación socioeconómica del alumnado en sistemas selectivos (Chetty et al., 2025), las consecuencias distributivas de la supresión de la acción afirmativa (Bleemer, 2022) y el sesgo de género asociado al incremento del peso del examen estandarizado en la PAU (Arenas y Calsamiglia, 2025). Se trata de un andamiaje conceptual orientado a la justicia del acceso, no a la optimización de retornos individuales.

El condicionamiento territorial en la universidad 

El Prof. Rodríguez Valverde señala (en la entrada anteriormente mencionada) que la inserción laboral viene determinada por la estructura económica de la comunidad autónoma y no por el desempeño de la institución. El corolario de esta afirmación es que una clasificación basada en resultados salariales confundiría el dinamismo del tejido productivo con la excelencia académica. El examen de la segmentación obtenida desmiente dicho automatismo.

El cluster que registra la mayor empleabilidad (63,1 % de afiliación) coincide con el de menor nota media de acceso (6,45) y el de menor calificación media de titulación del sistema (5,44). Si la tipología constituyera una representación encubierta del producto interior bruto regional o del prestigio institucional, tal agrupación resultaría inexplicable. En el extremo contrario, el conglomerado de mayor nota en la PAU (nota 8,71) presenta una afiliación únicamente moderada (46,4%). De ahí que la conclusión del informe consiste en mostrar que el rigor académico y los resultados laborales convergen solo de manera parcial.

Relación entre la base de cotización de los egresados y la nota mínima de acceso

En Lacuesta, Martínez-Matute, Sainz y Sanz, (2024) analizamos la relación entre la base de cotización de los egresados y la nota mínima de acceso se estima incluyendo efectos fijos de universidad (lo que absorbe toda la variación asociada a la comunidad autónoma). El coeficiente resultante indica que, dentro de una misma universidad, un aumento del 10% en el salario de los egresados se asocia a una nota de acceso 0,2 puntos superior. Este resultado descarta que la relación observada sea un artefacto de la estructura productiva regional, puesto que la comparación se establece entre titulaciones de la misma institución.

De hecho, que el cluster que combina una elevada calificación de titulación (6,62) con la afiliación más reducida (42,5%) representa un resultado expreso como un desajuste entre desempeño académico e inserción interesante en términos de política pública.

La Universidad de Granada, adscrita a dicho segmento, lo ejemplifica. Ahora bien, los datos procedentes de la encuesta de egresados que se aportan no resultan comparables con los del informe: integran horizontes temporales más dilatados, incorporan titulaciones de máster y doctorado y descansan en información autodeclarada de carácter institucional. Que la inserción en el nivel de doctorado alcance el 93 % no contradice una medición de afiliación referida al grado en los primeros años de trayectoria; responde a una cuestión distinta. Son datos distintos y caracterizan realidades distintas.

Estudio CRUE

Algo simular sucede con la comparativa con el estudio de CRUE (2025). Es compatible un nivel de empleabilidad a los 4 años elevado (80%) con una dispersión interna apreciable. La aportación adicional de nuestro informe es evidenciar que la institución de egreso introduce diferencias que persisten durante los primeros años de vida laboral. La literatura comparada respalda esta interpretación: Britton et al. (2022) muestra que en el Reino Unido divergencias sustanciales en los retornos de titulaciones equivalentes según la institución, y Chetty et al. (2025) estiman efectos causales de la universidad de procedencia en el contexto estadounidense.

Las disciplinas generalistas

También constatamos que existen áreas con menores retornos salariales en el primer año de inserción. Se trata de un dato relativo al comportamiento del mercado de trabajo, no de una valoración de su contribución formativa o cívica. Su reconocimiento constituye, antes bien, la condición de posibilidad para corregir la asimetría informativa que afecta a estudiantes y familias en el proceso de elección, fenómeno analizado por Cuerdo-Mir, Grau-Carles y Sainz (2020), y que la política de transparencia del Ministerio de Universidades vino a atenuar.

La omisión de la brecha no protege a las humanidades; las priva del fundamento empírico necesario para reclamar el respaldo público que su función social justifica.

Conviene, además, no sobreestimar el efecto de la información salarial sobre las decisiones de los estudiantes. La revisión de la literatura internacional que realizamos en Lacuesta, Martínez-Matute, Sainz y Sanz (2024) concluye que, aunque existe una elasticidad significativa de la elección de especialización universitaria respecto a los ingresos esperados, esta es cuantitativamente pequeña: entre 0,03 y 0,07 según las estimaciones de Wiswall y Zafar (2015). Las preferencias heterogéneas de los estudiantes son, con diferencia, el factor dominante en la elección de campo de estudio (Altonji et al., 2016). Dicho de otro modo: proporcionar datos sobre retornos salariales no vacía las aulas de humanidades; lo que hace es permitir que quienes las eligen lo hagan con información completa, no por defecto informativo.

Consideración

Estamos de acuerdo en que los datos agregados no deben interpretarse como críticas a la calidad institucional. El informe explicita las limitaciones de su propia segmentación: un coeficiente de Siluette de 0,414, el carácter exploratorio de la técnica empleada y la convergencia únicamente parcial entre calificación y empleabilidad. Su propósito no es mercantil, sino informativo: reducir la incertidumbre que rodea las decisiones educativas. Y el interrogante que abre coincide con la inquietud del comentarista: si la institución incide en las trayectorias, ¿qué factores explican que algunas, con un alumnado de acceso modesto, generen un valor añadido tan considerable? Indagar en tales mecanismos, orientación profesional, vinculación con el entorno productivo, calidad de la docencia es el objetivo en el que seguimos trabajando (ej. Ballestar et al, 2026).

 


Referencias bibliográficas

 

Comentarios
  1. Miguel Ángel Rodríguez Valverde dice: 14/07/2026 a las 15:43

    En Física tratamos con mucho cuidado la estadística descriptiva, porque lo que buscamos es la causalidad. Si la Física fuera «neutralmente descriptiva», tendríamos que aceptar correlaciones espurias como leyes de la naturaleza. Esta réplica de Sainz y Sanz intenta esconder bajo una pátina de «transparencia informativa» una agenda que prioriza la adecuación de la oferta a la demanda empresarial. La universidad pública española es un bien público nacional, no una sucursal del mercado laboral dividida en jerarquías de clase. El éxito de un grado es formar a una persona capaz y crítica; el fracaso es un mercado laboral que no sabe qué hacer con ella. El informe de FUNCAS impone una libertad de elección sesgada: el estudiante ya no elige por la búsqueda de la verdad o el cultivo del espíritu, sino por el miedo a la precariedad, lo que vacía el concepto de vocación que, según los datos de la UGR, sigue siendo el motivo principal de elección para dos tercios de su alumnado. El Clúster 1 del informe FUNCAS no es el modelo de éxito a seguir; es el reflejo de una universidad subordinada a la utilidad económica inmediata. La verdadera «eficacia» de la universidad pública reside en su capacidad para resistir las presiones del mercado, manteniendo el rigor académico y la formación de ciudadanos críticos (como demuestra el rigor del 6,62 en el Clúster 4), aunque la recompensa salarial tarde más en llegar.

  2. Rafael Lopez dice: 14/07/2026 a las 18:23

    Pues nada, omitamos datos de afilicion de egresados, direccionemos a los estudiantes hacia lo que deben estudiar y evitemos que reflexionen sobre la empleabilidad de las carreras. De esa manera ya no sería una libertad sesgada, como la que critica el profesor Valverde, sino directamente impuesta… Pues claro que el estudiante toma decisiones huyendo de la precariedad. Lo primero es el sustento (menos para quien lo tiene resuelto). Cada dia entiendo menos la insistencia en seguir contraponiendo, sin matices, la logica mercantil a una suerte de vision prometeica y romantizada de la universidad en la que profesores y alumnos discuten acaloradamente cada una de las grandes cuestiones de la humanindad. Esa vision, por elitista, no solo nunca ha existido como experiencia historica (Habermas tiene un texto interesante al respecto), sino que nos distrae de la tarea verdadaremante importante: ofrecer a los estudiantes una enseñanza humanistica y si, tambien y sobre todo, profesional. El hecho de que los estidiantes decidan por «vocacion», sin desmerecer los dstos de la universidad de granada (que desconozco), no se corresponde con otros datos sobre decisiones educativas. Y, aunque asi fuera, habria que estudiar mas en profundidad que entienden por vocacion (que no se deberia preguntar asi en una encuesta) y que relacion guarda eso con el sustento.


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