¿Qué modelo de gobernanza para las universidades europeas?

¿Qué modelo de gobernanza y para qué tipo de universidades europeas?

El estudio de la gobernanza universitaria y nuestra experiencia, combinada con la de muchas instituciones pertenecientes a varios sistemas de educación superior (europeos y no), nos ha convencido de que, a nivel mundial, la gobernanza universitaria es la clave de la calidad y la relevancia, así como de la eficacia y eficiencia, la modernización, la legitimación y reputación, y la sostenibilidad (verde y financiera) de nuestras universidades.

También creemos que, en comparación con las de otras regiones del mundo (en especial de EE.UU.), las universidades europeas no padecen de un déficit en su calidad académica, sino en la gobernanza y la gestión institucional, es decir de lo que se conoce en inglés como management gap. Esto conlleva dificultades indeseadas para diseñar estrategias institucionales y gestionar los procesos imprescindibles de cambio, innovación y modernización, sobre todo los de gran alcance.

En la mayoría de los casos, esta “brecha” no se debe a que los equipos rectorales nieguen o desconozcan la imprescindible necesidad de tales cambios, sino al peso de normativas complejas, uniformadoras y a menudo anacrónicas que, en vez de favorecer la diferenciación y las iniciativas, innovaciones y mejoras, las impiden o las dificultan.

La gobernanza y la gestión institucional es un asunto aún más fundamental en estos tiempos de fuerte competitividad internacional entre universidades y países por el conocimiento y la innovación, el talento y los empleos, la reputación y los recursos.

La gobernanza supone también un reto, aunque quizá no suficientemente reconocido, para las alianzas de las Universidades Europeas.  Para cumplir la agenda de transformaciones que se piden, las instituciones socias tienen que gestionar de manera sintonizada un abanico de cambios muy profundos, a pesar de las grandes diferencias culturales y legislativas existentes entre sus respectivos modelos de gestión.

 

De la teoría a la práctica

Hace casi dos décadas (2005), el politólogo noruego Johan P. Olsen, especialista de la vinculación entre institucionalidad y políticas sociales, publicó un documento de trabajo sobre La dinámica institucional de las universidades (europeas). Su propósito fue fomentar la comprensión de la dinámica de cambio en la educación superior europea en función de su cambiante papel en la sociedad y la economía, así como de su transición desde lo local/nacional hacia lo europeo/internacional.

Analizando qué tipo de gobernanza y de organización universitaria corresponde a qué tipo de universidad, Olsen llegó a la conclusión de que la gobernanza de las universidades se ajusta a la visión que se tiene de ellas en la sociedad donde funcionan, en especial según la visión que tienen los gobiernos del papel económico y social de la educación superior y  de la ciencia, y por ende de las razones para financiarlas.

Dimensiones de la gobernanza y de la organización

Olsen identificó dos dimensiones claves de la gobernanza y de la organización universitaria: su enfoque principal (según responde más a impulsos internos o externos), y la visión que defienden los actores claves (según tienen intereses y objetivos compartidos o divergentes). Cruzando estas dos dimensiones, definió cuatro modelos básicos de gobernanza que se presentan en la tabla 1:

  • Enfoque interno + visiones compartidas: universidades que funcionan como una comunidad autónoma de eruditos regida por reglas propias.
  • Enfoque interno + intereses/objetivos opuestos: universidades que funcionan como una democracia representativa basadas en elecciones, votos mayoritarios y negociaciones.
  • Enfoque externo + intereses compartidos: universidades que funcionan como herramientas para el cumplimiento de objetivos políticos definidos a nivel nacional (o europeo) con los cuales se alinean las estrategias institucionales de las universidades.
  • Enfoque externo + actores que persiguen visiones/objetivos divergentes: universidades que funcionan como empresas de servicios en mercados competitivos regidos por los precios y las tasas de rendimientos.

Obviamente, existen pocos ejemplos “puros”: las fronteras entre los distintos modelos podrían difuminarse. Por ejemplo, una “democracia” dominada por un colectivo potente podría ser muy semejante a una “comunidad” autogestionada.

En la mayoría de instituciones coexisten rasgos de más de uno de estos modelos esquemáticos de gobernanza; y en muchos sistemas nacionales existen distintas categorías de instituciones, bien de hecho o de derecho.

No obstante, utilizando los cuatro modelos básicos de Olsen, se pueden identificar algunas situaciones y tendencias interesantes aceleradas a raíz de la pandemia, con especial relevancia en esta época de profundos cambios en la educación superior, la economía y la sociedad

 

¿Qué modelos o tipos de gobernanza se plantean en las universidades europeas?

Compartimos con Olsen el convencimiento de que las actuales dinámicas de cambio tienen el potencial de transformar el papel de las universidades en la sociedad, así como su razón de ser, de funcionar, de organizarse y financiarse,  es decir, su identidad o hasta su ADN. Como él, vemos como anacrónico el modelo medieval de la “república autogestionada de la ciencia”. También creemos que en muchos países las referencias al modelo “humboldtiano” ya son más retoricas que reales, aunque ambas visiones sigan teniendo algunos rasgos ensalzados por defensores acérrimos o nostálgicos.

Olsen señalaba que una revolución “está transformando la identidad y la legitimidad de las universidades, así como sus rasgos distintivos, sus funciones y sus logros”. Además, el desarrollo de los Espacios Europeos de Educación Superior (EEES) y de Investigación tienden a “rediseñar la relación entre las universidades y sus gobiernos nacionales”: la ciencia (y la formación de talento) están cada vez más “desnacionalizadas” y menos encerradas en sus fronteras.

El EEES tiende a rediseñar la relación entre gobiernos y universidades. 

Olsen opinaba que “mucho depende del empuje más o menos fuerte y coherente de los gobiernos hacia cambios radicales», lo que es aún más importante porque las universidades tienden siempre a ajustarse al marco normativo y financiero que se les impone; es decir, que todo depende de su capacidad de adaptarse a un entorno profundamente nuevo, incluso mediante una nueva interpretación de la autonomía institucional y la libertad de cátedra y sin llegar hasta la creciente “mercantilización” más propia de algunas instituciones de corte anglosajón.

 

Más allá de la taxonomía de Olsen

Apoyándonos en el análisis y la taxonomía de Olsen, casi dos décadas después de su formulación, nos parece que se podría intentar ir más allá de sus conclusiones:

  •  Por un lado, hemos ubicado los principales sistemas universitarios en las casillas, según sean más cercanos al modelo de comunidad, democracia, la herramienta o la empresa.
  • Por otro, hemos introducido la dimensión temporal para identificar las dinámicas que explican cómo y por qué se pasa de un modelo a otro.

La secuencia más común se señala en el cuadro por flechitas de una casilla a otra, y nos parece que la diferencia más relevante se sitúa entre sistemas e instituciones que quedan más enfocados en aspectos internos o externos. En el mundo universitario, lo mismo que en otras áreas, el cambio suele estar impulsado desde fuera, no desde dentro.

Nos parece poco sorprendente que, desde hace ya dos décadas, el movimiento principal en el EEES se produzca con ritmos y modalidades diferentes. 

O bien se produce desde sistemas autorreferenciales o enfocados en la conciliación de intereses internos divergentes hacia sistemas que responden más a demandas y presiones externas, lo que supone un “cambio de DNA en las universidades, desde dentro afuera” (ver trabajo de Clayton Christensen y Henry Eyring, The Innovative University: Changing the DNA of Higher Education from the Inside Out); o bien se marca un rumbo principal, en respuesta a las demandas formuladas por los gobiernos nacionales, regionales y -cada vez más- europeos, quienes son, a la vez, los reguladores y los principales financiadores de la educación superior.

Cuadro 1. Revisión y actualización de los modelos clásicos de gobernanza.

 

A modo de reflexión

Si bien el pilotaje del cambio de gobernanza y gestión institucional es la clave de la “modernización” y de la competitividad de las universidades europeas, no todas disponen de un marco regulador que lo permita y/o de las capacidades de gobernanza suficientes para la formulación e implementación de estrategias institucionales, como señalamos al inicio de este post.

Por ello, no sería falso interpretar esta entrada como una llamada a los poderes públicos (y en menor medida a las autoridades universitarias) de los países europeos para que cierren el llamado management gap universitario. Esto supondría cambios radicales en la legislación y la financiación de la educación superior en bastantes países y un giro hacia métodos de gestión participativos para alinear los intereses particulares con los objetivos institucionales, haciendo realidad la gestión en red y colaborativa.

La iniciativa Universidades Europeas de la Unión Europea ha puesto de relieve que, para fomentar alianzas institucionales transformadoras, las universidades de ciertos países europeos, entre ellas, las españolas, encuentran obstáculos legislativos, burocráticos, organizativos y financieros que (ya) no existen en otros países.

Por ello, nos parece que para que el EEES y el EEI se hagan más equitativos y eficaces, y así puedan sostener la competitividad de Europa en el mundo, serán imprescindibles modelos de gobernanza y de organización institucional más diferenciados y más ágiles, alineados no solo con los retos socioeconómicos y ambientales del siglo XXI, sino también con las expectativas de sus estudiantes y las aspiraciones de sus profesores e investigadores.


Leer más:
Nuevas perspectivas para la financiación y el gobierno de las universidades 
En este documento de trabajo de Studia XXI, Pello Salaburu, Juan Hernández Armenteros y José Antonio Pérez García aportan un análisis riguroso y crítico sobre los actuales instrumentos de financiación, al servicio de un gobierno universitario urgido a revisar sus principios centrales y criterios de actuación.
Claves y Recomendaciones. Descargar en PDF →

 
Comentarios
  1. Juan J dice: 07/12/2022 a las 10:13

    Muy interesante entrada de Guy, enhorabuena. Es verdad que es difícil en general identificar de forma nítida en cualquiera de los distintos sistemas universitarios de la Europa continental una visión exclusiva de tan solo uno de los cuatro modelos de Olsen , si bien la prevalencia del enfoque interno parece sostenerse en mayor o menor grado en muchos de ellos en sus cambios de gobernanza producidos en los últimos años , pero si se observa que, si van en general desde una mayor apertura a la sociedad más alineados con los cambios que requiere su papel de agente clave y de compromiso con una verdadera transformación social y económica.

  2. Guy Haug dice: 08/12/2022 a las 10:45

    Muchas gracias por el comentario ! Es interesante que estas tendencias hacia universidades-herramientas e intervenciones gubenamentales afectan no solamente a Europa, sino también a paises con sistemas muy diferentes, como por ejemplo EE.UU.

  3. Juan A, dice: 10/12/2022 a las 12:14

    Entiendo lo que propones. No se si lo comparto 100% (si el modelo que planteas es el unico viable, o el unico viable que se nos ha ocurrido de momento). En cualquier caso, lo que veo complicado es dar ni un solo paso en cualquier dirección que no sea donde estamos anclados desde hace decadas. De hecho, el lenguaje que se emplea en la casilla de «empresa de servicio educativo» levanta sarpullidos en muchas personas (en PAS, en representantes sindicales y supongo que en PDI). ¿qué opinan los sindicatos de esto? ¿lo comparten? ¿están dispuestos a remar en esa dirección o prefieren anclarse en la democracia representativa?

  4. GUY HAUG dice: 18/01/2023 a las 14:48

    Para Juan A.
    Gracias por el comentario. Nuestro articulo no quiere ser normativo (lo que hay que hacer), sino analitica y comparatista (lo que existe y como se mueve). Aunque el modelo de Universidad-empresa no nos guste a la gran mayoria de universitarios europeos, existe y crece en algunos àmbitos. Pero desde nuestro punto de vista, el movimiento màs importante y probablemente màs pertinente es hacia la universidad al servicio de politicas educativas, que se aleja del modelo auto-referente tradicional – màs en algunos paises, menos en otros. Un cordial saludo


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