Ranking de Shanghái 2025: ocho ediciones de ARWU 1.000

El 15 de agosto salió publicado una vez más el llamado Ranking de Shanghái, también conocido por sus siglas en inglés ARWU (Academic Ranking of World Universities), y de nuevo la diversidad de las piezas de los periódicos se hizo patente.

Algunos periódicos como El País optaron por centrarse en que China por primera vez había dado el sorpasso a Estados Unidos en el Top-500 y que las universidades españolas se estancaban en la clasificación por falta de financiación. Mientras que otros periódicos como El Mundo optaron por destacar que ninguna universidad española se sitúa en el Top-100. Nada nuevo tampoco.

En esta entrada me voy a centrar en los flujos de los países en las 8 primeras ediciones así como en un análisis pormenorizado de las 30 universidades españolas que han estado en el Top-1000 desde que ARWU fue ampliado de 800 universidades a 1.000 universidades en su edición de 2018. Esta entrada es complementaria a la de Teodoro Luque e Ignacio Luque de hace unos días.

Breve resumen de la metodología de ARWU

El ranking de Shanghái lo componen 6 indicadores, principalmente de investigación:

  • Alumni (Alumni)- 10%: premios Nobel y medallas Fields de egresados.
  • Premios (Award)- 20%: premios Nobel y medallas Fields de investigadores.
  • Investigadores Altamente Citados (HiCi)- 20%: investigadores altamente citados en el listado de Clarivate, empresa que elabora el Web of Science (WOS).
  • Nature and Science (N&S)- 20%: publicaciones en las revistas Nature y Science.
  • Publicaciones (Pub)- 20%: artículos publicados en los listados de revistas de Science Citation Index-Expanded o Social Science Citation Index.
  • Rendimiento per cápita (PCP)- 10%: Rendimiento en los cinco anteriores indicadores ponderado por el profesorado de la universidad.

Todos los indicadores son referenciados con la universidad con mejor valor de cada indicador para que la mejor tenga un valor de 100, y el resto entre 0 y 100. La metodología de ARWU se encuentra en el siguiente enlace. La explicación detallada de cómo se construyen los indicadores puede consultarse en el magnífico artículo de Domingo Docampo “Reproducibility of the Shanghai academic ranking of world universities result” publicado en 2013 en Scientometrics.

La repercusión de los indicadores en los top 50

Los indicadores de ARWU funcionan razonablemente bien para comparar universidades en las 50 primeras posiciones.

En estas posiciones casi todas las universidades cuentan con premios Nobel en sus plantillas, así como egresados premios Nobel, y tienen un buen número de artículos de Nature y Science y de investigadores altamente citados.

Sin embargo, a medida que se baja en la clasificación, un pequeño cambio en estos indicadores suele traer un gran cambio en la clasificación.

El caso de la Universidad de Oviedo

A modo de ejemplo, la Universidad de Oviedo (mi alma mater) ha pasado en 2024 del rango 801-900 al rango 601-700 en 2025 en gran parte gracias a un profesor ya jubilado: Carlos López Otín. Otín es el único profesor de la Universidad de Oviedo que aparece en el listado de 2024 de investigadores altamente citados de Clarivate, pero es que en 2023 no había ninguno.

Al pasar de ninguno a uno la Universidad de Oviedo ha mejorado mucho su posición en el ranking. Obviamente la Universidad de Oviedo no es tanto mejor porque un profesor ya jubilado aparezca en este listado o deje de aparecer, pero las matemáticas de ARWU son las que son.

Así que, si una universidad quiere predecir cómo le va a ir en agosto lo que tiene que hacer es estar atenta a la publicación del listado de HCR en noviembre, pues el ranking de Shanghái se publica en agosto pero se decide principalmente en noviembre.

Flujos entre países: China es otra liga

La primera edición de ARWU con 1.000 universidades fue la de 2018. Hasta entonces había tenido 500 universidades (2003-2016) y 800 en 2017. La siguiente tabla muestra el número de universidades de los principales países en las ediciones de 2018 y 2025.

China tiene un incremento del 81%

Lo primero que se ve es que China es el único país que ha crecido de forma reseñable. En concreto, ha pasado de tener 123 universidades a 223 lo que supone un incremento del 81%.

Con este incremento de China, el resto de los países pasan de 877 a 777, lo que supone una disminución del 11%. Así, un país si tiene una caída menor que ese 11% lo estará haciendo mejor que el resto de los países. España ha pasado de 33 a 36, lo que supone un aumento del 9%. Reseñables son las caías de Francia, Italia, Estados Unidos y Japón.

Como los gráficos son más visuales que los datos he elaborado un diagrama de Sankey en el que se puede ver los flujos entre países en el número de universidades en ARWU 2018 y ARWU 2025. El único supuesto de este gráfico es que las pérdidas de universidades en 2018 y las ganancias de universidades 2025 se reparten proporcionalmente en función de las ganancias en 2025 y de las pérdidas en 2018. Las bandas de país a país representan a las universidades que estaban en ARWU 2018 y ARWU 2025.

Puede verse como el crecimiento de China se alimenta especialmente de la pérdida de universidades de Estados Unidos y otros países (entre los que se encuentra América Latina). También se aprecia como Japón pierde importancia relativa. El bloque que agrupa el resto de países aunque pierde universidades, recoge un número reseñable de la pérdida de Estados Unidos.

Análisis de las 30 universidades españolas que se han mantenido siempre en Top-1000

El siguiente gráfico muestra el promedio de las puntuaciones de las 30 universidades españolas que han conseguido estar en ARWU en todas las ediciones desde 2018 a 2025. Dado que las puntuaciones promedio de las universidades en ARWU pueden variar se han tipificado las variables para cada año. Así, si el promedio de las 30 universidades españolas se eleva es que ha aumentado respecto a la puntuación promedio de las 1000 universidades.

Variaciones mínimas

Puede verse como las variaciones en tres de los seis indicadores son mínimas: Alumni, Award y Nature and Science. En cuánto al indicador de investigadores altamente citados, las diferencias temporales son relevantes. Es el indicador que explica la mayoría de los cambios bruscos en la posición en el ranking de alguna universidad, ya sea al incorporar un nuevo Highly Cited o al perderlo, como analizaban Teodoro Luque e Ignacio Luque.

De hecho, si se compara el gráfico de los investigadores altamente citados con la puntuación y posición calculadas, puede verse cómo los movimientos de estas dos últimas siguen la tendencia del primero. Solo hay una excepción en 2025, donde el promedio del indicador de los investigadores altamente citados aumenta ligeramente mientras que la posición calculada disminuye por la caída de publicaciones.

Es interesante el patrón de publicaciones, que tiene una estabilidad alta entre 2018 y 2022, con una caída posterior bastante reseñable. En este caso, la caída se debe en gran medida a la pérdida de atractivo para los investigadores españoles de publicar en revistas de la editorial MDPI y similares.

España pasa de tener el 2,56% de la producción mundial de artículos JCR en el período 2017-2021 a tener el 2,44%.

Seguro que detrás de esta caída hay otros muchos factores, pero España en el período 2017-2021 publicó el 5,10% de los artículos JCR en la editorial MDPI, frente a un 3,76% en el período 2022-2024.

El futuro

Es posible que esta tendencia empeore en años venideros. Además, hay que tener en cuenta el posible impacto de la IA generativa en el sistema de publicaciones mundial.

En primer lugar, el inglés escrito de todos los investigadores ha mejorado mucho y encima “sin coste” aparentemente. Antes era habitual enviar a revisar el inglés de los artículos, ahora con la IA se puede hacer más rápido y encima gratis. Esto sin duda es una ventaja para los investigadores españoles frente a países con mejor nivel de inglés, pero también lo es de otros países frente a España. Habrá que ver el impacto neto.

Adicionalmente, uno no puede negar que la IA generativa puede ayudar en muchos procesos de redacción de artículos de forma ética pero también puede “ayudar” de forma no tan ética con un prompt del estilo “Buenos días, me escribes un paper con estos datos”. Aquí habrá países con investigadores o grupos de investigación que sean más éticos que otros, yo intuyo que España se situará en el intermedio entre países muy éticos y países sin escrúpulos.

Para concluir me considero un defensor a ultranza de la Ciencia de cocina lenta. Así que, si las universidades españolas tienen que bajar posiciones en el ranking de Shanghái por usar menos artilugios de cocina rápida para volver a cocinar slow food Science, pues, ¡que bajen!

 

 

Comentarios
  1. Juan J dice: 25/09/2025 a las 11:19

    Muy interesante entrada , y desde luego aplaudo y comparto plenamente tu conclusión final , también soy defensor de la cocina lenta bien elaborada y con los mejores ingredientes posible.

  2. Francisco Marcellán dice: 25/09/2025 a las 11:48

    Coincido con la conclusión final. De nuevo insisto en que los medios de comunicación solo se fijan en el ránking de universidades y no en el de áreas temáticas, en las que se pueden llevar a cabo definiciones estratégicas a medio plazo (véase la entrevista hoy en El País al rector de la IE University).
    Por otra parte, la invisibilidad en el ránking de Humanidades es palpable y desde luego no puedo concebir el prestigio de una universidad sin esta componente fundamental en la formación integral de los universitarios y universitarias y en el avance de una ciudadanía crítica con la realidad..

  3. Carmen Perez-Esparrells dice: 25/09/2025 a las 12:32

    Enhorabuena, Julio, por aportar más evidencias a este interminable debate del «prestigio» de las universidades (medido fundamentalmente con indicadores de investigación) y de los sistemas universitarios de los países en la carrera geopolítica. ¿Clasificaciones mundiales sí, clasificaciones mundiales no? Las reglas del juego son las que son en el ARWU y se confirma un año más el «sorpasso» de China y la pérdida de la hegemonía de Estados Unidos (medida a través del número de universidades que aparecen), pero también la fortaleza de Reino Unido y de Alemania que mantienen prácticamente el mismo número de universidades en este ranking entre 2018 y 2025, respectivamente.


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