Tópicos y realidades sobre la transferencia de conocimiento en España (I)

Uno de los tópicos sobre el sistema de innovación en España es que somos una potencia en investigación (posición 11 en el número  de publicaciones científicas) pero tenemos malos resultados en innovación (1). Los indicadores sobre publicaciones son bastante claros, pero los que refieren a los malos resultados en innovación son algo más difusos. Por un lado, se suele acudir al número de patentes solicitadas en alguna oficina de patentes (posición 20 en número de solicitudes de patentes en España por residentes -posición 23 si incluimos a no residentes-, posición 18 en número de solicitudes PCT en España (2)), si bien las patentes, que la mayor parte no se explota, poco informan sobre innovación. También se utilizan índices complejos de medición de innovación (posición 19 en el European Innovation Scoreboard (3), posición 34 en el Global Competitivity Index(4)).

De manera casi automática esta valoración se traslada al sistema universitario español en los siguientes términos: los investigadores universitarios tienen una producción científica excelente a nivel global y las universidades transfieren poco conocimiento a las empresas. Sin embargo, apenas hay comparativas internacionales que muestren indicadores sobre el rendimiento de las universidades españolas en materia de transferencia de conocimiento. Ello es comprensible dada la ausencia de indicadores tan estandarizados como lo son las publicaciones en revistas indexadas para la ciencia, o las patentes para la innovación. No obstante, se da por hecho que esto es así, probablemente, porque es la percepción subjetiva que tienen muchos conocedores del sistema de innovación español. En cualquier caso, sería deseable disponer de datos que dieran soporte a esas opiniones.

Salvo algunos países como el Reino Unido, con tradición en la recogida de información sobre tercera misión de las universidades, las principales fuentes de información sobre transferencia de conocimiento académico las proporcionan las asociaciones y redes que agrupan a las oficinas y profesionales de transferencia. En España, RedOTRI-CRUE realiza esta recogida de información desde hace muchos años, la cual da lugar a un informe anual y es fuente para análisis publicados por otros (5). A nivel europeo ASTP recaba y publica información similar y en EEUU es AUTM la que viene acometiendo desde hace más de 25 años una encuesta anual sobre licencias académicas.

Si bien muchas preguntas de estas encuestas son similares, las prácticas en transferencia de tecnología que se dan en cada país son muy diferentes, condicionando, incluso, la propia comprensión de dichas preguntas. No obstante, merece la pena comparar internacionalmente datos disponibles sobre transferencia de conocimiento académico, con las reservas y puntualizaciones que sean necesarias.

A continuación, se presentan datos recabados por las tres entidades mencionadas. Los datos corresponden al año 2016, que es el más reciente para la información publicada por ASTP. La recogida  de  información  en  el  caso  de esta asociación europea es, en algunos casos, directamente de sus miembros, pero, en el caso de contar con asociaciones nacionales vinculadas, tal recogida se hace, en lo posible, vía dichas asociaciones o incluso a partir de la información proporcionada por la administración. Por este motivo, la información de ASTP es desigual en cuanto a países representados en la misma. Por otro lado, la información de AUTM refiere a unas 200 entidades, mayormente universidades, pero también otras instituciones académicas como los laboratorios federales o los hospitales que realizan investigación. En este sentido es semejante a ASTP. Sin embargo, no refleja el conjunto universitario norteamericano, con más de 4.000 instituciones de muy diversa índole, sino sólo de las que son activas en investigación y transferencia de conocimiento. En el caso de REDOTRI-CRUE la información refleja el conjunto de las universidades españolas, pero no a otros centros de investigación.

Sujeto a las precisiones que se indican más abajo y buscando aspectos significativos sustanciales que no se vean alterados por el hecho de que algunas cifras no se obtengan con el mismo método, la comparación de las tres fuentes de información se refleja en la Tabla 1. En la tabla se recoge el total reportado del indicador, pero también el número de instituciones que responden a cada uno de ellos, muy desigual según país en el caso de ASTP (6), y la media por institución que resulta de ambos datos. En el caso de AUTM (7) y REDOTRI-CRUE, en que se dispone también del dato sobre el volumen captado de financiación para I+D (1.474M€ en el caso español y 66,9B$ en el norteamericano), la tabla recoge también el indicador de transferencia en relación a la inversión en generación de conocimiento, lo cual permite homogeneizar dichos indicadores de mejor forma que en relación al número de entidades, las cuales pueden tener tamaños muy diferentes.

Tabla 1: Comparación internacional de resultados de transferencia de conocimiento. Año 2016


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La información de AUTM sobre investigación contratada se reduce al volumen de financiación de la misma, que además se presenta como una parte pequeña de la financiación de la I+D (6,8%) que obtienen las instituciones norteamericanas. En esta fuente no se detalla, como hacen ASTP y REDOTRI-CRUE, si tal financiación es para investigación subcontratada, colaborativa o para actividades de consultoría experta. En EEUU y otros países, esta última, frecuentemente, se realiza fuera del marco universitario.

Al contrario de lo que sucede en España, en EEUU los “sponsored research agreements”, que son el instrumento de investigación académica para las empresas, no suelen asignar a éstas la titularidad de las patentes obtenidas, sino una opción de licencia sobre las mismas, que posteriormente puede ser ejecutada. En Europa, las opciones de licencia son mucho menos utilizadas, como sugiere el hecho de que más de dos terceras partes de los encuestados no reportaran ninguna.

Es conveniente destacar que las cifras incluidas en la tabla no permiten ver que hay casos muy singulares que distorsionan notablemente los valores medios. De hecho, ASTP reporta 36 “outliers” en los diversos indicadores utilizados. Así, en el caso de la información recogida por ASTP una única entidad reportó más de 24.000 licencias, más del 50% de las reportadas por las 422 entidades que contestaron, y un tercio de las mismas no indicaron ninguna licencia. Igualmente, la mitad de los ingresos por propiedad industrial se concentran en el 1% de los encuestados y más de la cuarta parte de éstos reportan que no han tenido ingresos de ese tipo. AUTM también destaca algunos comportamientos outliers procedentes de ventas de participaciones en start-ups o litigios por patentes, y que son considerados como ingresos por licencias. En España estas situaciones se dan en menor medida (un tercio de las universidades captan un 70% de los ingresos por transferencia), lo que revela un colectivo universitario más homogéneo que en otras latitudes.

Dicho lo anterior, el principal interés de este artículo es confirmar, o no, con indicadores, el supuesto pobre comportamiento de las universidades españolas en transferencia de conocimiento. Los datos reflejan que, en términos medios por institución, los resultados de transferencia de las universidades españoles son peores que los que recoge ASTP para Europa y AUTM para EEUU. Sin embargo, tales datos no son tan deficientes si se miden en relación a la financiación que captan las instituciones para hacer investigación, es decir, cuando se ve la relación output versus input. En este tipo de parámetro, la comparación se limita a los datos ofrecidos por REDOTRI-CRUE y AUTM.

Así, el número de comunicaciones de invención o de solicitudes de patentes por euro captado para investigar es sensiblemente mejor en las universidades españolas que en las instituciones norteamericanas. Lo mismo sucede con el número de licencias, el número de spin-off o la investigación contratada por la industria. La excepción a este comportamiento está en los ingresos derivados de la propiedad intelectual. En el caso norteamericano tales ingresos, en proporción a los recursos económicos invertidos, son notablemente superiores a los reportados por las universidades españolas.

Es importante destacar que los datos de desempeño en transferencia de conocimiento reflejan, cuando se miden en términos relativos a los recursos invertidos, un mejor comportamiento español frente al norteamericano cuando se trata de ingresos por contratos con la industria y un peor comportamiento cuando se trata de ingresos por licencias. Pero si sumamos ambas rúbricas de ingresos, el resultado de las universidades españolas es de 0,158€ por cada euro de financiación de investigación, mientras que en EEUU es de 0,102€.

Este dato es sorprendente, y podría contradecir la opinión generalizada sobre el mal rendimiento de la transferencia de conocimiento en las universidades españolas. Las cifras también ponen de manifiesto la enorme diferencia entre universidades españolas y norteamericanas en cuando al nivel de financiación de la I+D que realizan. No obstante, creo que merece más la pena entrar en el diferente perfil de la transferencia de conocimiento en ambos conjuntos de instituciones académicas. Pero esto será en la segunda parte de este post, que se publicará mañana.


(1) Informe sobre la Ciencia y la Tecnología en España (2017), Fundación Alternativas.

(2) World Intellectual Property Statistics 2018, WIPO.

(3) European Innovation Scoreboard 2019, European Commission.

(4) Global Competitiviness Report 2017-2018, World Economic Forum.

(5) Ver www.fundacioncyd.org y www.iune.es

(6) ASTP 2018 Survey Report on Knowledge Transfer Activities. Financial Year 2016. Disponible en https://www.astp4kt.eu/

(7) La Investigación y la Transferencia de Conocimiento en las Universidades Españolas 2016. Disponible en http://www.redotriuniversidades.net

(8) AUTM U.S. Licensing Activity Survey:FY2016. Disponible en https://autm.net

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Comentarios
  1. José Antonio Pérez García dice: 16/10/2019 a las 13:33

    Un interesante y clarificador articulo de Fernando Conesa, que -con todas las cautelas que tienen los datos- confirma lo que venimos analizando hace tiempo. Por término medio, y salvo excepciones, cuando el gasto en I+D del país se acerca o supera el 2% del PIB (media de la OCDE, 2,3% del PIB) y el gasto en I+D de las empresas se acerca o supera el 1% del PIB (media de la OCDE, 1,3% del PIB), la participación de las empresas en la financiación del gasto en I+D universitario (la transferencia) se sitúa alrededor del 13% o 14%, cuando el gasto en I+D total se sitúa por debajo del 1,5% del PIB y el gasto en I+D de las empresas es inferior al 1% del PIB, la participación de las empresas en la financiación del gasto en I+D de las universidades (la transferencia) es claramente inferior al 10%.
    La transferencia es el vector más débil del desempeño universitario español, pero estas se desenvuelven en un contexto paupérrimo de gasto en I+D de las empresas, que los países desarrollados más competitivos duplican, triplican o cuadruplican. ¿Se le pueden pedir peras al olmo?

  2. […] la primera parte de este post  (ver aquí) se aportaba una comparación del desempeño en transferencia de conocimiento entre las […]


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