Transformación digital versus digitalización

En el año 2013 moderé una mesa redonda titulada “¿Qué hay de nuevo en la Universidad Digital?” dentro de la Jornada “¿Es la universidad digital un concepto diferente de la universidad tradicional?” del Seminario bienal «La universidad digital» de la Cátedra UNESCO de Gestión y Política Universitaria. La mesa redonda planteaba reflexionar sobre si realmente la universidad digital era una nueva universidad o, utilizando la expresión coloquial, se trataba del mismo perro con distinto collar. Se habla mucho de la revolución digital, pero ¿las universidades seremos capaces de aprovechar todo el potencial de las tecnologías digitales? o, siguiendo la doctrina de “El Gatopardo”, ¿lo cambiaremos todo para que todo continúe igual? Pasados los años, no solo se ha consolidado el término digitalización sino que hemos elevado el tiro y hablamos ahora de transformación digital. Y surgen de nuevo las mismas dudas: ¿es un nuevo término para hacer lo mismo?

Para intentar dar respuesta a esta cuestión, empezaré analizando el concepto de transformación digital (digital transformation) para diferenciarlo del de digitalización (digitization y digitalization) con el que se le suele confundir. Según Jason Bloomberg “as the hype around digital transformation continues to persist, the terms ‘digitization’ and ‘digitalization’ join the fray, increasing the level of hype while adding confusion[1]. Y dicha confusión aún es mayor cuando hablamos en español, ya que tanto digitization como digitalization son traducidos habitualmente con el mismo término: digitalización. Voy a intentar marcar la diferencia entre estos tres términos. Digitization se refiere básicamente a pasar de analógico a digital, y para ello necesitamos discretizar (muestrear) el objeto o información, es decir, tomamos la información analógica (continua), la troceamos (cuanto más pequeño el pedazo, mejor resolución) y cada pedacito lo codificamos en binario (ceros y unos, y cuanto mayor el número, mejor calidad de la digitalización). A partir de este momento los ordenadores ya pueden almacenar, transmitir y procesar dicha información digitalizada. Y llegados a este punto en que tenemos objetos digitales ya podemos abordar la digitalización de los procesos y las operaciones (digitalization), entrando de lleno en la administración electrónica y la reingeniería de los procesos.

Las universidades han abordado múltiples proyectos en el marco de la universidad digital, que van desde la digitalización de los materiales y recursos docentes (apuntes, vídeos…), la automatización de los procesos (matrícula, actas, acceso a materiales digitales…) hasta la formación para aprovechar las aplicaciones desarrolladas y servicios ofrecidos (competencias digitales de los alumnos, profesores y gestores). En cambio la transformación digital es algo más; es cuando digitalizamos la estrategia de la universidad. Y por eso la transformación digital no es algo que las universidades puedan implementar como proyectos individuales y aislados del resto. En palabras de Susan Grajek y Betsy Reinitz, “digital transformation is a series of deep and coordinated culture, workforce, and technology shifts that enable new educational and operating models and transform an institution’s operations, strategic directions, and value proposition” [2]. Resumiendo, aunque todos estos conceptos están fuertemente interrelacionados y pueden llegar a solaparse, podemos afirmar que la digitalización tiene que ver con las operaciones y los procesos y la transformación digital con el modelo de negocio y las interacciones.

Para finalizar esta reflexión, voy a poner un ejemplo para que se entienda que la mera digitalización no conduce necesariamente a una transformación digital. Para ello utilizaré un sector que vivió el año pasado momentos convulsos: el del taxi y su competencia con las empresas VTC (vehículo de transporte con conductor). Sin intención de valorar el conflicto y sus razones, voy a analizar los aspectos tecnológicos del sector. Los taxistas ya llevaban años digitalizándose: utilizando navegadores para moverse por la ciudad, permitiendo a sus clientes pagar con tarjetas bancarias a través de datafonos y pudiendo ser solicitados por teléfono. Es decir, han digitalizado los distintos procesos de su negocio: petición, desplazamiento y pago. Han digitalizado las operaciones.

En cambio, Uber irrumpió en el mercado digitalizando la estrategia del negocio y con un enfoque centrado en el usuario. Aprovechándose de los dispositivos móviles que el cliente lleva consigo, la reserva se puede hacer a través de su plataforma. Como el dispositivo conoce su ubicación, simplemente solicita que la confirme (o que la cambie). Pide el destino, y como tiene cartografiada la ciudad a través de los mapas digitales y conoce la densidad del tráfico en tiempo real, es capaz de estimar de antemano el precio del servicio. Y no tiene porque temer por el pago (o los robos), al no manejar dinero en efectivo, ya que la plataforma dispone de la tarjeta bancaria del cliente (u otra forma de pago). Una vez el cliente sabe el precio del viaje y acepta al conductor, consultando sus referencias en la plataforma y conociendo dónde se encuentra en este momento, es conocedor del tiempo de espera y puede seguir en tiempo real su ubicación. Cuando llega el vehículo, al que reconoce por la matricula, sube al coche y sin necesidad de mediar palabra (es una ventaja cuando no se conoce el idioma local) es desplazado hasta su destino. Cuando llega se baja del coche, sin necesidad de preguntar el precio (ya lo sabe de antemano) ni de tener que pagar (el pago se le carga a la tarjeta). Así, ha sido desplazado de un lugar a otro, que era su objetivo, con el mínimo de esfuerzo y con el máximo de información del proceso.

Que no vea el lector esto como una defensa de Uber ni de las plataformas tecnológicas. Soy consiente de los riesgos e inconvenientes de la uberización y de las plataformas, y de ello he escrito en este mismo blog (ver aquí). Pero creo que el ejemplo permite diferenciar claramente entre la digitalización aislada de los procesos operativos y la digitalización de la estrategia y el modelo de negocio. Esto último es la transformación digital. Es muy importante que las universidades entiendan que la transformación digital es un viaje, y no un estado final (ver aquí). Y deben diseñar una hoja de ruta que les permita progresar hacia su transformación digital, sabiendo que el objetivo no es simplemente su digitalización sino llegar a convertirse en verdaderas universidades digitales  (ver aquí). El propio concepto de transformación digital está en evolución, y existen diferentes puntos de vista, definiciones, modelos y pasos para su implantación. Pero ya es momento de ir consensuándolo para que las universidades establezcamos estrategias para abordar esa transformación digital tan solicitada, apetecible y necesaria.


Notas

[1] Traducción del autor: “a medida que persiste el entusiasmo por la transformación digital, los términos digitization y digitalization se unen a la lucha, aumentando el nivel de entusiasmo y añadiendo confusión”.

[2] Traducción del autor: “la transformación digital es una serie de cambios profundos y coordinados en la cultura, el personal y la tecnología que posibilitan nuevos modelos educativos y operativos y transforman las operaciones, las direcciones estratégicas y la propuesta de valor de una institución”.

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Comentarios
  1. […] digital versus digitalización” ya argumenté sobre la diferencia entre ambos conceptos (ver aquí). Se trataba de una caracterización conceptual que nos ayude a diferenciarlos, pero ahora vamos a […]

  2. […] un nuevo modelo de universidad que hemos llamado universidad digital. Hemos argumentado que la transformación digital es algo más que la digitalización de los […]

  3. […] La transformación digital consiste en una completa reconversión de los modelos de negocio y de las interacciones basada en las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC). No debe confundirse con la digitalización, que en una de sus acepciones consiste en la mejora de las operaciones y los procesos utilizando las TIC. Puede ver un análisis más profundo y detallado en el excelente artículo de Faraón Llorens “Transformación digital versus digitalización”. […]

  4. […] Estas personas expertas deben dominar la competencia informática para imaginar nuevas maneras de hacer cosas, porque no se trata de hacer lo que hacemos siempre pero con un ordenador (eso sería “digitalización”), sino de repensar lo que hacemos para aprovechar lo que la informática puede aportar, en lo que se denomina transformación digital. […]

  5. […] Estas personas expertas deben dominar la competencia informática para imaginar nuevas maneras de hacer cosas, porque no se trata de hacer lo que hacemos siempre pero con un ordenador (eso sería «digitalización»), sino de repensar lo que hacemos para aprovechar lo que la informática puede aportar, en lo que se denomina transformación digital. […]

  6. […] Queste persone esperte devono padroneggiare le competenze informatiche per immaginare nuovi modi di fare le cose, perché non si tratta di fare ciò che facciamo sempre ma con un computer (che sarebbe “digitalizzazione”), ma di ripensare a ciò che facciamo per trarre vantaggio da ciò può contribuire, in quello che viene chiamato trasformazione digitale. […]

  7. […] han dado un giro de 180 grados. Faraón Llorens lo explica de manera muy clara en su artículo Transformación digital versus digitalización “la digitalización tiene que ver con las operaciones y los procesos y la transformación digital […]


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