Las universidades en la ‘Estrategia de España Nación Emprendedora’

Universidad, emprendimiento y transformación social

Mi última aportación a este blog se centraba en analizar el rol fundamental de las universidades en el impulso de la innovación como entidades emprendedoras. Para ello, afirmaba que una universidad es emprendedora no por el mero hecho de formar profesionales emprendedores, sino que debe también ser proactiva en generar escenarios de crecimiento social. Para conseguirlo, añadía, debe pivotar desde su modelo actual de actividad hacia otro que la haga promotora de crecimiento social.

Pocos meses después, en octubre, el Gobierno presentaba su Plan estratégico de Recuperación, Transformación y Resiliencia, España Puede. La relevancia que se da al emprendimiento es manifiesta a lo largo de todo el documento, desde el que se promueve la ‘Estrategia España Nación Emprendedora’. Asimismo, este plan estratégico vincula el emprendimiento con la necesaria modernización de la estructura económica y la mejora en la cohesión territorial y social. El emprendimiento se convierte en base esencial de los ámbitos estratégicos fijados: la innovación y la competitividad empresarial, particularmente en las pymes, y la educación en todos los niveles, estableciendo sinergias entre la investigación, la formación universitaria y el emprendimiento.

La Estrategia España Nación Emprendedora, EENE

Más recientemente, en febrero, veía la luz la citada Estrategia España Nación Emprendedora, EENE, con la visión de construir una nación emprendedora y modernizadora, capaz de crear las oportunidades suficientes para todas las personas. Estrategia como misión de país, alineando y coordinando esfuerzos y recursos para generar un nuevo modelo económico basado en las capacidades del emprendimiento innovador, de los sectores tractores del tejido productivo y en el desarrollo inclusivo.

En definitiva, se trata de trabajar en un modelo de economía del conocimiento, a través del impulso al emprendimiento innovador y de una visión socialmente responsable (inclusiva) del crecimiento, basado en la detección de las oportunidades y en la capacitación para aprovecharlas.

Un marco de actuación responsable

La EENE se basa en 3 palancas: la mejora en la educación, necesaria para el desarrollo inclusivo; una economía basada en la I+D+i, con apoyo en sectores tractores estratégicos, y el emprendimiento innovador. El desarrollo inclusivo, con la mejora de la educación, debe cerrar las principales brechas de desigualdad (de género, territoriales, socioeconómicas, generacional, …) entre personas, para que todas participen proactivamente en la estrategia.

Las tres palancas de transformación: educación, I+D+i y emprendimiento innovador. 

Emprendimiento innovador: cuatro metas

El emprendimiento innovador y los sectores tractores se deben retroalimentar permanentemente, particularmente si estos son estratégicos y tienen empresas líderes tractoras y proactivas con esta misión. El emprendimiento innovador, extraordinariamente productivo y eficiente, debe ser apoyado al máximo para potenciar su capacidad de hacer crecer a los sectores tractores claves.

Para ello se marcan 4 metas: la del talento, vinculada a las personas para el mejor crecimiento interno; la de la inversión, vinculada al apoyo desde las capacidades externas (adhesión de fortaleza); la de la escalabilidad, como clave de la amplificación de los resultados eficientes, y la del sector Público Emprendedor, un apoyo necesario y facilitador no solo de una normativa regulatoria favorable, sino también como motor del impulso, con inversión y con visión social y de futuro.

Participación social 

La estrategia pone el foco, por tanto, en la participación de toda la sociedad: las personas, en su educación y formación apropiada a lo largo de toda su vida, garantizando el desarrollo inclusivo y sostenible; la estructura productiva para acercarla a través del conocimiento a una situación de competitividad altamente eficaz y, vinculados a los dos, el emprendimiento innovador, por productivo y eficiente.

Para llevarla a cabo, en la estrategia se proponen 50 medidas. La Figura 1 establece un esquema del modelo de actuación para alcanzar los objetivos y la misión planteados.

Figura 1. Esquema del modelo EENE.

Medidas y oportunidades: universidades emprendedoras

Entre las medidas propuestas podemos descubrir el valor  de las universidades, en cuanto formadoras de personas emprendedores y, simultáneamente, generadoras de escenarios de oportunidad para el crecimiento social, cohesivo y sostenible, en una economía del conocimiento.

Solo con esta visión funcional de las universidades se puede dar respuesta adecuada a las necesidades que la España Emprendedora necesita, como parte de un todo con atributos comunes, pero enfocada a su ámbito de actuación propio.

Porque una nación emprendedora requiere que todos sus agentes también lo sean, las personas como agentes unipersonales y las instituciones, públicas o privadas, como agentes colectivos.

Cada uno de ellos, sean personas o instituciones, debe propiciar la adecuada gestión del conocimiento, la experiencia y el talento en su ámbito de responsabilidad funcional, y coordinarse con los demás favoreciendo entornos de co-creación de oportunidades.

La Red Nacional de Centros de Emprendimiento (RENACE)

La Estrategia apoya la necesaria coordinación y colaboración entre agentes, estableciendo una Red Nacional de Centros de Emprendimiento (RENACE).  Entre las funciones de la red se encuentran:

  • El impulso de actividades de formación, desarrollo, atracción y retención de talento para las personas.
  • El apoyo activo al emprendimiento con servicios de incubación y aceleración.
  • El apoyo a la innovación empresarial y colaboración con grandes empresas.

Al ser estas funciones coincidentes con las que deben activar las propias universidades, estas deben propiciar una gestión coordinada de la formación, el estímulo y el apoyo al emprendimiento desde centros, propios o vinculados a otros, con presencia en RENACE.

La proactividad de las universidades debe dar impulso a la transferencia del conocimiento, como medida propuesta en la Estrategia. Para ello, en parte, deben apoyarse en el impulso a la innovación abierta, propuesto asimismo como medida, que las universidades promotoras deben potenciar.

Emprendimiento y transferencia 

La Estrategia establece medidas que dan de lleno en la necesaria aptitud y actitud emprendedora, y de apoyo a la transferencia del conocimiento del personal universitario y en su estímulo y reconocimiento. Como ejemplo, propone la creación de Oficinas o Centros de Transferencia de Conocimiento, el reconocimiento de méritos de los investigadores activos en ello y la flexibilización en sus condiciones de excedencia para promocionar acciones emprendedoras e innovadoras en entornos productivos.

Por ello, las universidades deben establecer las bases funcionales para que esto sea posible, no solo permitiéndolo, que ya sería un avance, sino promoviéndolo.

Un cambio de paradigma

Con todo, es en las medidas dedicadas a potenciar, estabilizar y atraer talento donde se ve la importante responsabilidad funcional de las universidades en el futuro inmediato, y más en aquellos países, como es el nuestro, necesitados de un cambio de paradigma, con la gestión del conocimiento como base que sustente nuestro modelo de crecimiento económico y social.

En estas medidas se pone el foco en vincular educación y emprendimiento, en todas las etapas educativas. Así se establece un marco relacional específico entre universidad y emprendimiento, desde el que se recomienda un pertinente análisis de cambios curriculares que garanticen lo que se demandaba en el post citado al inicio: incluir la educación en competencias emprendedoras y la motivación al emprendimiento en el itinerario formativo de los universitarios, sean estudiantes, doctorandos o investigadores.

La educación en competencias emprendedoras debería ser un objetivo prioritario en el itinerario formativo de nuestros universitarios.

Universidad y emprendimiento

En la misma medida, universidad y emprendimiento, se demanda la puesta en marcha de estructuras, como centros de emprendimiento y de interfaz entre universidad y empresa. También de acciones dedicadas al apoyo, por un lado, del emprendimiento innovador para la creación desde dentro de empresas y spin-offs, nacidas del conocimiento disruptivo propio de sus grupos de investigación, o, por otro, a la colaboración con el conocimiento transferido a iniciativas innovadoras de empresas externas. Es decir, requiere de las universidades proactividad en generar escenarios para el crecimiento económico y social, atributo que resulta necesario para completar el carácter emprendedor en ellas.

Desde esta vinculación como entidades emprendedoras al crecimiento colectivo, aparecen nuevas oportunidades de futuro para las universidades con medidas encaminadas a potenciar el talento y a cerrar las brechas de desigualdad:

  • Aprendizaje a lo largo de la vida (upskilling y reskilling).
  • Apoyo a vocaciones STEAM y al emprendimiento innovador en mujeres.
  • Aprovechamiento del talento senior.

Conclusiones

El crecimiento global, cohesivo y sostenible de nuestra sociedad es el objetivo de la ‘Estrategia España Nación Emprendedora’, como lo es, o debe serlo, de las universidades. 

Como se señala al comienzo de esta entrada, hacer de España una nación emprendedora exige el empeño coordinado de personas e instituciones. Las universidades, como responsables de la gestión del conocimiento para el desarrollo social, deben alinearse con esta estrategia. Ello pasa por convertirse ellas mismas en instituciones emprendedoras, como muchos otros agentes sociales.

Para alcanzar este estatus, las universidades deben pasar por un necesario proceso de transformación hacia un modelo que las haga, con todas sus funciones, promotoras de crecimiento social. Y este es el momento, ya que es la propia estrategia de nación, EENE, la que demanda esta funcionalidad y, para lograrlo, ofrece una serie de medidas de apoyo.

Las universidades deben aprovechar las medidas de apoyo de la EENE como oportunidades de transformación y mejora funcional, a fin de atender su misión social.

 
Comentarios
  1. Juan Julià dice: 10/05/2021 a las 11:10

    Sin duda una muy interesante, acertada y oportuna entrada , por la que felicitar al autor, donde se muestra el papel clave que puede tener la universidad en el marco del Plan de Recuperación , Transformación y Resiliencia y en especial en la EENE ya que un crecimiento sostenible , lo es sólo si lo es en términos económicos ,sociales y medioambientales y ello pasa por un emprendimiento innovador basado en un uso más intensivo de conocimiento y en una educación en valores donde las universidades deben y pueden ser agentes catalizadores mediante la formación , s

  2. JM dice: 11/05/2021 a las 19:05

    El potencial principal de la universidad para innovar, recae en sus profesores e investigadores. No obstante, la mayor parte de ellos no va a pedir una excedencia para incorporarse a un proyecto emprendedor, por la sencilla razón de que si se hubieran querido dedicar a emprender en la empresa hubieran podido hacerlo. La mayor parte de ellos no es lo que han elegido. Muchos, sin embargo podrían estar dispuestos a compatibilizar ambas figuras. No se trata por tanto de facilitar las excedencias, sino de remover las restricciones de incompatibilidad del funcionariado, que en el contexto de profesorado universitario no tiene una razón de ser objetivada (raramente se dan conflictos de intereses, y si se dieran pueden ser tratados de forma diferente). Flexibilizar la incompatibilidad de los académicos funcionarios, proporcionaría un enorme impulso a la transferencia de la universidad hacia la empresa acortando las enormes distancias y desconfianzas que existen entre ambos mundos.


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