Vacunación COVID y personal universitario

Estrategia de vacunación frente a Covid-19: omisión o minusvaloración del Personal Universitario

El documento técnico dirigido a gestores del programa de vacunación y personal sanitario (Estrategia de vacunación frente a la Covid-19 en España), sujeto a revisión y actualización continua en función de las nuevas evidencias, la disponibilidad de vacunas y la situación epidemiológica de cada momento, hace mención expresa del denominado Grupo 6, referido a colectivos en activo con una función esencial para la sociedad. En el seno de dicho Grupo 6 tienen cabida, en primer lugar, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, Emergencias y Fuerzas Armadas; en segundo lugar, los Docentes y Personal de Educación Infantil y Educación Especial, incluyendo tanto a los profesores como a aquellos otros profesionales que atienden al alumnado; y, en tercer y último lugar, los Docentes y Personal de Educación Primaria y Secundaria. En ningún momento se menciona la vacunación del personal universitario.

La simple lectura de dicho documento pone de relieve el olvido o, si prefiere, minusvaloración del Personal Universitario (tanto docente como de administración y servicios).

La justa reivindicación de la CRUE

Ante la realidad descrita y el avance progresivo en el proceso de vacunación (mayor volumen y tipo de vacunas disponibles), no resulta nada sorprendente que el personal universitario haya reivindicado, en especial en las últimas semanas, su inclusión dentro del referido Grupo 6. En esta línea, resulta especialmente ilustrativa la reciente carta que el Presidente de la CRUE remitió, con fecha 5 de abril, al Ministerio de Sanidad del Gobierno de España.

En dicha misiva el Presidente de la CRUE, reclama la pertinencia de incluir al personal de las universidades dentro del grupo 6 c). Este grupo es relativo a los Docentes y Personal de Educación Primaria y Secundaria. Tanto el PDI como el PAS de los centros universitarios, desempeñan una función esencial para la sociedad, así como también desarrollan parte de su actividad en una u otra modalidad de presencialidad.

Esta carta del Presidente de la CRUE pone sobre la mesa los riesgos que comporta la actividad universitaria. Además, expone el esfuerzo del personal universitario en plena pandemia por mantener el servicio público de educación superior en unos estándares, seguro no perfectos, pero que sí han permitido, en buena medida, minimizar el impacto negativo de la crisis del coronavirus en el estudiantado universitario. Es necesario recordar también que, en unos meses, comenzará la evaluación final del curso académico 2020/2021 y la realización de las pruebas de acceso a la universidad. En ambos procesos, como se ha pactado con los diferentes responsables educativos, se apostará por el formato presencial.

El Personal Universitario como Colectivo Esencial

El personal de las universidades también debiera ser considerado, de una vez por todas, como colectivo esencial para la sociedad. Es todavía más urgente si tenemos presente el incremento de los casos de contagio entre las personas más jóvenes. Este colectivo, pese a las restricciones, está expuesto a una vida social más activa, como es el caso de las y los estudiantes universitarios. Esta tendencia convive con el envejecimiento en los últimos años de las plantillas de personal docente e investigador y de personal de administración y servicios. Todo ello, fruto de los recortes económicos.

Esta opción, ya inaplazable, tampoco supone la afectación de un colectivo especialmente elevado en número (alrededor de doscientas mil personas). Tampoco debería suponer un problema logístico de altos vuelos. La vacunación del personal universitario puede ser perfectamente asumida por las diferentes administraciones (que ya cuentan con una vacuna que precisa de una sola dosis). También puede ser acometida con una implicación activa de las propias universidades. No olvidemos, por ejemplo, que muchos de sus edificios reúnen las condiciones idóneas para convertirse, de un día para otro, en centros de vacunación. Muchas de estas universidades cuentan, en sus propias plantillas, con un prestigioso y voluntarioso capital humano vinculado a la Medicina o Ciencias de la Salud.

Vacunación de PDI y PAS en unidad temporal

La vacunación del personal universitario debiera hacerse efectiva en un mismo momento tanto para el PDI como para el PAS. De hecho, desde un punto de vista sanitario y social, no podría entenderse de otra forma. Dicha vacunación, sin perder de vista las exigencias de solidaridad social, debiera enfrentarse sin mayor dilación. No hacerlo no solo constituye una irresponsabilidad con repercusiones globales para toda la sociedad, sino también un fenomenal caldo cultivo para seguir por la senda de la improvisación, la incongruencia e incluso el absurdo.

Por ejemplo, en la organización y desarrollo de las pruebas de acceso a la universidad participará tanto personal de educación secundaria, como personal universitario. El primero de ellos, sí ha recibido la vacunación, mientras que el segundo que, sobrepasa, en no pocos casos, los sesenta años y presenta patologías asociadas a dicha edad, no lo ha hecho.

Por si fuera poco, numerosos estudios serológicos demuestran, objetivamente, que los niños menores de diez años contagian menos que los adolescentes y los adultos. No es comprensible que el personal universitario, en contacto con una franja de población de gran transmisibilidad, siga fuera de los grupos prioritarios de vacunación.

Seriedad política y cribado masivo del alumnado: un paso decisivo para incrementar la presencialidad en el curso 2021/2022

Con todos estos datos, no deja de ser una broma macabra que algunos políticos se dediquen a calificar la universidad como espacio seguro. Ocurre, mientras dejan a su personal docente y de administración, plenamente implicado en las actividades prácticas y de laboratorio, desprotegido y abandonado a su suerte. Además, se opta por una presencialidad cada vez más elevada (hasta el 30% en Cataluña).

Todo ello, como es lógico, debiera hacerse compatible con la potenciación de los cribados voluntarios del alumnado universitario no vacunado previamente y asintomático. Cribado que, por ejemplo, acaba de ponerse en marcha en la Universitat de Barcelona al amparo de los cribados masivos programados por el Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya y las universidades catalanas. Un cribado que mediante una prueba sencilla y no invasiva (un test PCR, con prueba de saliva, que permite su autorecogida por parte de los usuarios) permite detectar nuevos casos y poner coto a nuevos contagios.

De este modo, estaríamos sentando también las bases para retomar, con el inicio del curso académico 2021/2222, un mayor nivel de presencialidad. Una presencialidad que, pese a los esfuerzos realizados en orden a la implantación de la docencia virtual o mixta, parece llamada a mejorar la calidad de la docencia, permitir el pleno ejercicio en condiciones de igualdad del derecho a la educación universitaria de todo el alumnado y, por extensión, recuperar todo lo que supone la rica vida universitaria. Es hora de no perder más el tiempo, así como de recuperar el tiempo perdido.

 
Comentarios
  1. BAHAMONDE FALCON LUIS dice: 23/04/2021 a las 10:58

    Es muy valorable que una persona que forma parte del claustro universitario haga una defensa de todos los miembros que componen este mundo, pero que tambien forma parte de nuestra sociedad en general, y tome la iniciativa de defensa del colectivo formativo y tambien del alumnado.
    Ultimamente leemos noticias en cuanto a criterios de vacunación que confunden a la ciudadanía, en este sentido la lectura del Dr. Vallespín pone las cosas en su debido sitio, y debería de ser atendida por nuestros gobernantes en la medida de sus responsabilidades sanitarias.

  2. Clara López N. dice: 23/04/2021 a las 11:05

    Desde luego no podemos consentir el trato discriminatorio que, como trabajadores públicos y prestadores de un servicio tan básico y esencial como es la educación (en este caso de grado superior, pero educación al fin y al cabo) estamos recibiendo. Además de estar expuestos, en la mayoría de casos, en espacios y aulas masificadas de alumnos y con una ventilación bastante deficiente. Debemos unirnos como colectivo y visibilizar el olvido del que somos víctimas. Gracias al blog y a su autor por ponerlo de manifiesto. Es un primer paso.

  3. Milagros Dones dice: 23/04/2021 a las 18:27

    Agradecida por la defensa brillante, cargada de sensatez y exenta de otro tipo de condicionantes que, en númerosas ocasiones nos encontramos ante valoraciones, escritos o reflexiones que versan sobre la univesidad, sus componentes, sus vocaciones, sus éxtios y sus limitaciones. La realidad descrita con detalle y el problema y su falta de resolución encima de la mesa. Esperemos que tenga la visibilidad que se merece, haciendo que se pase del reconocimiento a la acción. El profesorado unviersitario es grupo 6, sin duda y como tal debería haber sido considerado.

  4. Mariano dice: 24/04/2021 a las 11:05

    ¿Que el ministro del ramo no haga nada (¡nada!) sobre el tema es por desprecio hacia el personal que trabaja en las universidades o a su ya conocida tendencia a no hacer nada?

  5. Marino dice: 24/04/2021 a las 18:14

    Nuestros dirigentes, rector, vicerrectores, decanos, etc. Deberían revindicar lo que es de derecho. No entendemos esta desidia universitaria.

  6. […] artículos del autor: – Vacunación COVID y personal universitario. – Sobreviviendo a los concursos telemáticos de profesorado universitario. – […]


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