Univerdad

Una conversación pública sobre la universidad española en clave afirmativa y crítica, desde la independencia y el rigor intelectual

La naturaleza de UNIVERSTIC. Una radiografía de las TIC en las universidades españolas

La Comisión Sectorial de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Crue-TIC), publica anualmente el informe UNIVERSITIC: Análisis de las TIC en las Universidades Españolas. El informe se basa en un catálogo estructurado de indicadores: 2 capas (Descripción de las TI y Gestión de las TI), 11 ejes (5 en la capa de descripción y 6 en la de gestión) y 214 indicadores (en el informe UNIVERSITIC 2016, ya que el catálogo está vivo, añadiéndose indicadores nuevos y quitándose los ya saturados). Además, el modelo contempla una tercera capa de Gobierno de las TI, que por su importancia y complejidad demandaría una entrada propia en el blog. Y para no ser únicamente un compendio de tablas con números y gráficas, desde hace dos ediciones contiene un capítulo titulado Más allá de los datos en el que se tratan algunos temas específicos de interés, que van cambiando de año en año.

El objetivo inicial era dotar a las universidades de una herramienta y de unas pautas de actuación que les sirviesen de guía en sus propios procesos individuales de planificación. De ahí la elaboración del Modelo de Análisis, Planificación y Gobierno de las TI en Universidades. Pero rápidamente se vio que el disponer de un modelo común favorecía la colaboración y permitía la comparación (“benchmarking”), en aras a la mejora y el aprendizaje continuo. Así, las posibilidades de análisis comparativo han ido evolucionando con el tiempo conforme adquiría madurez el informe, permitiéndonos beneficios a distintos niveles. Veámoslo.

Hablo de un nivel cero o inicial, que podríamos asociar al responsable TI de una universidad. Gracias a disponer de un catálogo de indicadores, elaborado y mantenido por expertos en el tema (los distintos grupos de trabajo de Crue-TIC), como responsable de TI identifico qué es conveniente que conozca respecto a las TI en mi universidad, para que si así lo considero tenga en cuenta esos objetivos y pueda recoger los valores de los indicadores asociados. Por ejemplo, la capa de “Gestión de las TI”, en su eje 1 “Recursos TI”, plantea el objetivo 1.3. “Disponer de una financiación propia para TI que sea centralizada, suficiente y estable”, y el indicador “Porcentaje que representa el presupuesto TI total en relación al presupuesto total de la universidad”. Esto nos indica que es conveniente que conozca el presupuesto dedicado específicamente a las tecnologías de la información en mi universidad. ¿Es posible?, ¿lo puedo calcular? o ¿mi universidad no lo recoge de manera diferenciada?

Las preguntas anteriores nos llevan al nivel uno, identificado con la universidad individual. Si fruto del estudio del modelo considero importante y asumo para mi universidad algún objetivo, entonces recojo los indicadores asociados y así conozco cual es el valor anual para mi universidad (monitorización y seguimiento). Supongamos que obtengo que un 2,89% del presupuesto de mi universidad está dedicado a TI centralizada. Bien, ya tengo esta información, puedo pensar que es poco (o mucho o está bien) y la puedo contrastar con el porcentaje dedicado a otros ámbitos y así tomar decisiones al respecto. Pero, ¿es mucho o es poco lo que dedicamos a TI? Para responderlo me interesaría conocer ¿cuál es el valor en otras universidades de mi entorno?

Buscar respuesta a la pregunta anterior nos lleva directamente al nivel dos o de sistema universitario. Recopilada toda la información aportada por las universidades, conozco el valor medio de cada indicador para el conjunto de universidades que han participado voluntariamente en el estudio. Dado el alto y sostenido nivel de participación (más de 60 universidades, que representan a más del 90% de los estudiantes universitarios españoles) los podemos interpretar como media del Sistema Universitario Español (SUE). Siguiendo con nuestro ejemplo, por el informe UNIVERSITIC 2016 conocemos que, de media, las universidades españolas han dedicado en el año 2015 el 3,44% de su presupuesto a las TI centralizadas. Ahora ya puedo saber si mi universidad dedica más o menos que la media, y por tanto si sería conveniente que mantuviera o subiera el presupuesto dedicado a TI, o cualquier otra decisión relacionada con esto. Además, como las universidades participantes disponen de todos los datos (hay un pacto de “fair play” basado en la confianza y la confidencialidad), pueden hacer sus estudios particulares, comparándose con las universidades similares, las universidades de su entorno, o las que consideren según distintos criterios. Pero, nos vuelve a surgir una duda, ¿el 3,44% es mucho o es poco? (esta es la pregunta habitual de los periodistas en el acto de presentación del informe), ¿qué dedican las universidades de otros países? ¿Y las universidades bien posicionadas en el ranking de Shanghai? (ahora que está tan de moda hablar de la presencia de universidades españolas en dicho ranking, ¿podríamos comparar también los presupuestos?).

Y esto nos lleva al nivel tres, el internacional. Para poder dar respuesta a las preguntas anteriores, deberíamos disponer de estudios similares realizados en otros países, que tengan al menos un núcleo común de indicadores. En un mundo de competencia global, este es un aspecto necesario. Existen iniciativas de colaboración internacional, que no vamos a detallar ahora y que da para otra entrada al blog.

Y si de comparar el valor de un indicador de tu universidad con el valor del mismo indicador en otras universidades, nacionales o internacionales, individuales o medias de un grupo, se pueden extraer conclusiones interesantes, si cruzamos varios indicadores la potencia aún es mayor. Para explicarlo con un ejemplo voy a utilizar datos de la Infografía UNIVERSITIC 2016  e Infografía UNIVERSITIC 2016 – Universidad de Alicante. En esta última infografía podemos ver que la Universidad de Alicante (UA) asigna un 2,65% de su presupuesto a TI, por debajo del 3,27% de media. Esto podría indicar que la UA no atiende adecuadamente a las TI. Tendríamos una percepción negativa. Pero si miramos otros indicadores, nos damos cuenta que la UA ofrece 105 servicios TIC de un catálogo de 118, mientras la media es de 93,5 servicios TIC. Además, si atendemos al tamaño, observamos que la UA tiene 26.422 estudiantes, 2.375 PDI y 1.435 PAS, frente a 20.260, 1.763 y 878, respectivamente, de media en el SUE. En conclusión, la UA atiende a una comunidad universitaria superior a la media, con un porcentaje de presupuesto inferior a la media, pero ofreciendo más servicios TIC que la media. Es decir, ofrece más con menos. Esto cambiará nuestra percepción, haciéndola positiva. Todo depende del cristal con que se mire. Y nos interesa mirarlo con distintos cristales y desde distintas perspectivas. Así nuestras conclusiones serán más coherentes y por tanto nuestras decisiones más consistentes. Más allá de los análisis genéricos, para todo el SUE, que se realizan en el informe anual UNIVERSITIC, la posibilidad de realización de análisis específicos es uno de los objetivos que tiene este proyecto compartido. Estos análisis concretos y específicos son lo que en mi opinión aportan valor a UNIVERSITIC, tal como comentaré más adelante.

De todo esto podemos entresacar que es importante que las universidades (en este caso Crue Universidades Españolas) lo asuman como un proyecto conjunto para todas las universidades asociadas, que acuerden un catálogo de indicadores común, que se recojan anualmente los valores de dichos indicadores y los compartan entre todas las universidades participantes. Esto es UNIVERSITIC.

Durante esta primera década de vida, el informe anual UNIVERSITIC ha constituido la mejor manera de difundir los resultados del análisis de las TI en las universidades españolas y de hacer visible esta importante perspectiva universitaria a la sociedad. Pero el concepto UNIVERSITIC es algo más que este centenar largo de páginas que se publican anualmente. Este documento es simplemente la punta visible del iceberg. Voy a intentar trasmitirlo a los lectores que no están implicados en el proyecto y que por tanto no lo conocen tan a fondo.

Es habitual escuchar que UNIVERSITIC ofrece una fotografía del estado de las TIC en las universidades españolas. Como se puede ver en el título de este post, yo prefiero hablar de “radiografía”. Una fotografía muestra el aspecto externo, la cara bonita. Mientras que una radiografía muestra las entrañas, el esqueleto. Para ver si todo funciona bien nos hacen una radiografía. Y la radiografía la tiene que interpretar un experto. La radiografía ayuda en el diagnóstico, pero luego es el médico el que propone el tratamiento. Pues eso es UNIVERSITIC. Nos muestra el esqueleto tecnológico que sostiene nuestras universidades, las venas por las que circula la información, los músculos que permiten que las universidades se muevan. Así, UNIVERSITIC 2016 nos dice que “el 81% de las aulas de docencia poseen, como mínimo, conexión a Internet para los estudiantes y proyector multimedia”. Con esto sabemos que disponemos de aulas equipadas, pero no entra a analizar el uso que se da a este equipamiento. Ello necesitaría de estudios específicos, distinto para cada universidad, no necesariamente anuales y que deberían recoger gran cantidad de información a través de encuestas a los profesores y estudiantes. Estos informes específicos sí que serían fotografías ya que mostrarían la cara, el aspecto externo. Además, sobre esta piel es sobre la que se pone la ropa y todos los adornos para hacerlo más atractivo.

He comentado que las radiografías deben ser interpretadas por especialistas. Aquí ocurre algo similar. Y para sacar conclusiones interesantes, además deben combinarse varios indicadores. Siguiendo con los ejemplos, hace unos años tras la presentación del informe UNIVERSITIC la prensa tituló “Las universidades españolas cuentan solo con un ordenador por cada 15 estudiantes” y “en total, son 4.248 ordenadores menos que en el anterior informe”. Los datos son correctos y aparecían en el informe, pero el sentido en el que lo utilizó la prensa no. Aquí dan a entender que eso es malo, y además lo conectaban con los recortes presupuestarios. Pero la realidad es que las universidades mantuvieron (y en algunos casos disminuyeron) el número de ordenadores a disposición de los estudiantes voluntariamente. ¿Por qué? Porque el objetivo no es que la universidad ponga un ordenador por estudiante, si no que cada estudiante tenga a su disposición un ordenador para trabajar. Al principio el equipamiento tecnológico personal de nuestros estudiantes no era el adecuado y por tanto la universidad ponía ordenadores a su disposición para cubrir esa carencia y ofrecer igualdad de oportunidades. Pero en estos momentos los estudiantes universitarios llevan a las aulas sus propios equipos, por lo que las universidades han apostado por el BYOD (Bring Your Own Device) y se han preocupado por dar servicios que les permitan hacer uso de sus equipos (red inalámbrica, zonas de carga, licencias de software, escritorios remotos…). Así, si miramos el último informe UNIVERSITIC 2016, en la tabla 1.1. (página 25) tenemos los indicadores del objetivo “Proporcionar soporte e introducir nuevas tecnologías de apoyo a la docencia presencial”. De estos, aparecen marcados en rojo con una evolución negativa los indicadores relacionados con el número de ordenadores (libre acceso, portátiles y aulas móviles) y en cambio tienen una evolución positiva destacada en verde el número de servicios TIC de soporte a la docencia, el número de conexiones y usuarios wifi y el número de programas que se ofrecen en escritorios virtuales.

De lo anterior podemos concluir que UNIVERSITIC es un “informe para hacer informes”. Prueba de ello es las veces que es referenciado en distintos trabajos de investigación. Si miramos google académico (podéis localizarlos fácilmente en mi perfil, ya que mantengo y limpio las referencias a UNIVERSITIC), vemos que los primeros diez informes (de 2006 a 2015) tiene casi dos centenares de citas. Y esto únicamente son los trabajos de investigación publicados que han utilizado UNIVERSITIC, ya que realmente es una potente herramienta para que las universidades encarguen sus propios informes internos. Y estos no son públicos.

He intentado argumentar a favor del informe UNIVERSITIC y hacer ver sus ventajas. He mostrado algunos ejemplos para ilustrar mis razonamientos, pensando que así era más sencillo comprender lo que decía. Espero haberlo conseguido. Interpretaciones y ejemplos hay muchos (estamos hablado de más de dos centenares de indicadores), y seguro que se pueden obtener conclusiones muy interesantes, algunas favorables a las universidades (lo están haciendo bien) y otras no tanto (deberían apostar más firmemente por las tecnologías digitales). Se pueden hacer lecturas sencillas de los datos, pero al mismo también se pueden realizar análisis complejos. Esa es la verdadera riqueza de UNIVERSITIC.

Y para cerrar, aunque nadie me lo haya preguntado, aquí van mis propuestas/deseos de futuro, por si alguien recoge el guante. Una: puesta en marcha de un portal de datos en abierto que contenga los valores de los indicadores recogidos anualmente, para que puedan ser utilizados por quien quiera. Dos: diseñar e implementar herramientas de análisis y visualización de datos que permitan extraer conocimiento a partir de los valores recogidos y que ayuden en la toma de decisiones. Tres: incentivar y encargar a investigadores especializados la elaboración de estudios estratégicos temáticos basados en estos datos. Cuatro: colaborar con otros organismos internacionales equivalentes a Crue Universidades Españolas para participar en iniciativas que nos permitan realizar comparativas internacionales.

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Comentarios
  1. Miguel Arranz dice: 11/09/2017 a las 14:17

    Muchas gracias por el artículo. En general, las universidades españolas deben recorrer todavía mucho camino en lo que se refiere a la cultura de la evaluación. Este informe (y la explicación del autor) son un ejemplo de buena práctica en este sentido. La pregunta lógica sería (o al menos es la que yo me hago): ¿hasta que punto los gestores universitarios están utilizando esta clase de informes (u otros sobre estos asuntos) para adecuar el contenido de las políticas públicas? Por lo que he podido ver, los programas que presentan los candidatos a rector, por ejemplo, no suelen hacer mención a políticas concretas en respuesta a indicadores en los que tenga margen de mejora…

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