Univerdad

Una conversación pública sobre la universidad española en clave afirmativa y crítica, desde la independencia y el rigor intelectual

La profesionalización de la gestión en las universidades públicas españolas. Una asignatura pendiente de superar (II)

En el post de ayer (ver aquí), se revisaban las causas y antecedentes de la demanda de profesionalización de las universidades públicas. En la entrada de hoy, a partir de los datos de plantillas, se analizan los cambios que se han producido en las universidades públicas presenciales en el ámbito de la profesionalización de la gestión, entre los años 2002 a 2014.

Los datos

La presencia -número de personas que integran las plantillas del PAS universitario-, y la cualificación profesional -número de personas del PAS pertenecientes a los grupos de funcionarios A y B, y laborales I y II, que conforman el PAS de Gestión-, serán la información que se  va a analizar para conocer los cambios que se han producido en las universidades públicas presenciales en el ámbito de la profesionalización de la  gestión en el transcurso de los años 2002 a 2014. La información se complementa con los datos de matrícula de alumnos de ciclo/grado, máster y doctorado en centros universitarios propios, el Personal Docente e Investigador (PDI), expresado en equivalente a tiempo completo, los gastos de operaciones no financieras liquidados en los presupuestos universitarios (capítulos 1 a 7) y los ingresos generados por el PDI en el desempeño de su actividad investigadora, correspondientes a los cursos académicos 2002/03, 2008/09 y 2014/15.

En estos años, todas las variables enunciadas, a excepción de la matrícula estudiantil, han registrado para el conjunto de las universidades públicas tasas positivas de crecimiento, si bien los cambios  han sido muy diferentes en función del periodo de tiempo considerado.

En los años de expansión económica (2002 /2008), la caída del alumnado fue muy acentuada (-7,15%), como resultado de la demanda de empleo poco exigente en cualificación, lo que facilitó la salida prematura de los jóvenes españoles del sistema educativo, mientras que el resto de las variables mostraron claros signos de crecimiento, siendo los aumentos  más destacados los registrados en los ingresos de investigación (111,38%) y en las cifras del PAS de Gestión (40,96%). Por el contrario, los años en los que la crisis económica paralizó la actividad de la sociedad española (2008/2014), las magnitudes universitarias la mimetizaron y  registraron descensos generalizados que, al final del periodo, les llevaron a situarse en valores próximos e incluso inferiores a los alcanzados al inicio de la crisis.

El PAS, en su conjunto, ha experimentado una subida del 13,92%, mientras que  el PAS de Gestión ha contabilizado un crecimiento del 46,45 % en las plantillas del año 2014 con relación a los registros del año 2002. Las variaciones sufridas por las magnitudes productivas, -alumnos matriculados (-5,88%); PDI, ETC. (9,48%)-, y financieras -gastos de operaciones no financieras (38,41%) e ingresos de investigación (64,15%)-, se encuentran alineadas con la tendencia alcista que muestra el PAS. A nivel de Comunidades Autónomas, y más aún a escala institucional, las variaciones registradas por cada una de estas magnitudes universitarias  presentan intensidades muy diferentes que provocan cambios de posición en lo concerniente a la presencia y a la cualificación profesional del PAS responsable de la gestión en los años 2002 y 2014, respectivamente.

Colocando el foco de observación  en la profesionalización de la gestión universitaria, los avances que se hayan  producido en el seno de cada institución pueden ser  mostrados a la luz de la información que nos suministran los siguientes indicadores:(I1) PAS por cada 100 alumnos matriculados en las enseñanzas de ciclo/grado, máster y doctorado; (I2) PAS por PDI, ETC.; (I3) PAS por millón de euros de gastos de operaciones no financieras, y (I4) PAS por millón de euros de ingresos de investigación. Los datos de estos cuatro indicadores se han obtenido para los años  2002 y 2014, siendo representativos de la profesionalización de la gestión universitaria los valores que cada institución alcance al considerar el total del PAS, en tanto  que la cualificación profesional nos vendrá dada por los valores que registren estos cuatro indicadores al considerar el colectivo especifico del PAS de Gestión.

La situación de partida, año 2002, nos ofrece, para el indicador que mayor grado de aceptación tiene a nivel internacional (PAS/PDI), un valor medio del SUPE del 0,57 (100%), que dista mucho de la relación 1 por 1 que ofrecen sistemas universitarios que distinguen claramente las funciones y las responsabilidades académicas de las propias de la gestión. A nivel institucional, las diferencias que pueden observarse entre los valores relativos  que corresponden a las universidades que marcan la brecha de la horquilla de participación del PAS son del orden de 83,84 puntos, ocupando la posición de cabeza la Universidad Pompeu Fabra, UPF (139,77%) y la posición de cierre la Universidad del País Vasco, UPV (55,93%). Mayor resulta la distancia que se muestra al considerar el otro indicador que relaciona variables productivas, PAS/Alumnos, que alcanza la ratio de 3,43 (100%) para el SUPE, y donde las universidades que ocupan las posiciones extremas, UPF (179,01%) y UPV (63,56%), dan lugar a la aparición de una brecha de 115,45 puntos.

La presencia de estas acusadas diferencias y el hecho de que prácticamente  la mitad  de las universidades públicas (26/47 y 20/47 para los indicadores I1 e I2, respectivamente) se sitúen en una horquilla de valores que superan la banda de más /menos diez puntos sobre los registros medios del Sistema, es el resultado, en mi opinión, de la ausencia de un esquema de asignación de recursos humanos que defina un modelo de profesionalización de la gestión universitaria. Modelo que debería contemplar la presencia a nivel organizativo de economías de escala -tamaño- y de alcance -especialización- para la determinación de las necesidades de PAS a través de la consideración de la dimensión de las universidades, la distribución territorial de sus centros con la presencia de más de un campus universitario, el grado de especialización de la oferta de enseñanzas, el desempeño funcional del PDI, la cuantía de su presupuesto y el grado de descentralización aplicable en su gestión  y, también, la externalización que, con relación a la provisión de determinados servicios que pueden ser realizados por el PAS, mantenga cada universidad.

En mi opinión, falta un esquema de asignación de recursos humanos que defina un modelo de profesionalización de la gestión universitaria.

Los indicadores de carácter financiero, en el caso del  (I3), que relaciona el PAS con la actividad presupuestaria expresada con la rúbrica de los gastos no financieros, alcanza para el SUPE  un valor de 7,01 (100%), siendo de 79,89 puntos la distancia entre las universidades que ocupan los extremos de la horquilla, U. Málaga, UMA (130,53%) y U. Rey Juan Carlos, URJC (50,64%). Para el indicador (I4), que relaciona el PAS con los  ingresos de la investigación, se obtiene  un  valor de referencia media del SUPE 61,76 (100%), siendo la brecha interinstitucional notablemente superior, 499,01 puntos, -U. Burgos, UBU (537,56%) y U. Politécnica de Cataluña, UPC (38,55%)-, como consecuencia de las enormes diferencias que se registran en el desempeño investigador del PDI que vienen a multiplicar  las diferencias que presentan las propias plantillas del PAS.

La variabilidad y dispersión que en el año 2002 muestran los valores de estos indicadores, que miden el nivel de profesionalización de la gestión universitaria a través de la participación del conjunto del PAS, resultan reforzadas al considerar estos mismos indicadores expresados con los registros de las plantillas del PAS que ocupan las categorías de mayor cualificación, es decir, el denominado PAS de Gestión. Todas las brechas de participación del PAS que se producen entre los valores máximos y mínimos, a excepción de la del indicador (I4), se más que duplican con relación a los valores que se han apuntado para la modalidad de la profesionalización, siendo ocupada la posición de liderazgo por la Universidad Pompeu Fabra que dispone del mayor porcentaje de PAS de Gestión en la estructura general de PAS.

Los datos del indicador (I2), que relaciona el PAS de Gestión con el PDI, ofrecen de media una ratio de 11,81 PAS de Gestión por cada 100 PDI (ETC), siendo los valores de este indicador para las universidades Pompeu Fabra de 27,80 y para  La Laguna de 5,67, con lo que puede intuirse que los déficits de profesionalización en la gestión universitaria, aun siendo abundantes por lo concerniente a su participación, resultan más determinantes al considerar la reducida presencia que con carácter general tiene el PAS con capacidad directiva.

Esta situación de infradotación y baja cualificación técnica del PAS  es el resultado del asentamiento de un modelo de gobierno dominado por los académicos, con inflación de órganos de representación, que mayoritariamente atienden a los intereses  de los colectivos internos que desempeñan el doble rol de electores y elegibles, y con debilidades jerárquicas en los procesos de decisión que fue implantado con la aprobación de la Ley de Reforma Universitaria de 1983 y que las posteriores reformas legislativas no han tenido la voluntad política de revisar.

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