Univerdad

Una conversación pública sobre la universidad española en clave afirmativa y crítica, desde la independencia y el rigor intelectual

Las cifras de la universidad pública y la universidad privada en España: 1983-2016

Esta anotación echa la vista atrás para comprobar cómo han evolucionado las cifras de estudiantes matriculados en enseñanza universitaria en los centros públicos y en los centros privados en los últimos treinta años largos. Esa mirada nos ofrece algunas pistas acerca de cómo está cambiando la demanda de estudios universitarios. Los siguientes gráficos presentan los datos, recogidos cuidadosamente de las fuentes correspondientes: del INE (Anuarios Estadísticos y Estadística de enseñanza universitaria) y del Ministerio de Educación (Estadísticas universitarias). La matrícula en estudios universitarios se refiere a la matrícula en estudios de primer ciclo y de primer y segundo ciclo, en estudios de grado y en estudios de Máster oficiales. Excluyo la matrícula en doctorado porque las fuentes difieren mucho en los cursos más recientes. La matrícula en centros públicos se refiere a la matrícula en los centros propios de las universidades públicas más la de la Universitat Oberta de Catalunya, clasificada en dichas fuentes como universidad privada, aunque no lo sea de hecho. Y la matrícula en centros privados se refiere a la matrícula en las universidades privadas (menos la UOC) junto con la matrícula en los centros adscritos, privados, a las universidades públicas.

En el gráfico siguiente se observa la evolución de dichas matrículas desde el curso 1983-84. Si nos centramos en los centros públicos, observamos, primero, el enorme crecimiento habido en los años ochenta y noventa, mucho más intenso que el crecimiento de la cohorte que he considerado convencionalmente como universitaria (de 18 a 23 años). Segundo, la caída a lo largo de buena parte de la primera década del siglo XXI, acompañando a la caída en el tamaño de dicha cohorte, aunque cayendo menos. Tercero, la recuperación en plena crisis económica, entre los cursos 2008-09 y 2011-12, una recuperación que es común a otros niveles de estudios. Por último, observamos una nueva caída desde el curso 2012-13, que puede estar, quizás, motivada por un aumento del coste de los estudios en la universidad pública.

La evolución de la matrícula en centros privados no es del todo coincidente con la anterior. También se observa un notable crecimiento hasta el curso 1999-2000, y una caída ulterior, incluso más pronunciada que en los centros públicos, aunque no se aprecia bien en el gráfico. La diferencia principal es que la recuperación desde 2007-08 no se ha interrumpido ni revertido después, como sí ha ocurrido en el sector público. Esto último ha ocurrido a pesar de que los precios de la universidad privada son más altos que los de la pública. De hecho, es la evolución de la universidad privada la que explica que las cifras actuales (1,48 millones de estudiantes) no sean tan distintas de las del último máximo (1,57 millones en 2011-12).

La historia es algo distinta si la observamos en términos de las tasas brutas de matrícula sobre la cohorte de 18 a 23 años (gráfico siguiente). Desde esta perspectiva, la historia es, casi, de crecimiento ininterrumpido, tanto en el sector público como en el privado. En el primero, al gran crecimiento de los ochenta y noventa le sigue un suave crecimiento en los dos primeros tercios de la primera década del siglo XXI (y no una caída), al que sucede un crecimiento intenso que se interrumpe en 2012-13 no con una caída nítida, sino, más bien, con una estabilización de la tasa a la baja. En el caso de la tasa correspondiente a los centros privados, observamos un aumento paulatino bastante constante a lo largo de todo el periodo, con la excepción de gran parte de la primera década del nuevo siglo, y con una cierta aceleración desde 2007-08.

Como resultado, claro está, el peso de la matrícula en centros privados sobre el total ha crecido notablemente en las últimas décadas, como se ve en el gráfico siguiente.

En la actualidad ronda el 18% del total. Este porcentaje sitúa a España entre los países de la Unión Europea con una mayor proporción de universitarios matriculados en centros privados que no dependen de las subvenciones públicas, como se muestra en el siguiente cuadro.

Unión Europea (2015). Matriculados en estudios universitarios (grado y máster) en centros privados, según el tipo de centro (en porcentaje del total de matriculados).

Fuente: elaboración propia con datos de Eurostat.

No es difícil plantear hipótesis acerca del creciente atractivo relativo de la enseñanza privada universitaria. La más obvia, y que serviría, sobre todo, para entender por qué ha crecido tanto su matrícula en los últimos tiempos, habiendo caído la de los centros públicos, tiene que ver con la vertiente de formación para las profesiones que tiene la universidad. Como es sabido, la enseñanza privada universitaria está mucho más centrada en estudios con una orientación profesional clara, y mucho menos en estudios con una dimensión investigadora notable u orientados al mero crecimiento intelectual o espiritual de los estudiantes. Algo así se comprueba, hasta cierto punto, en el siguiente cuadro, que recoge el ámbito de estudio en que estaban matriculados los estudiantes de grado (y los que quedaban de primer y/o segundo ciclo) en el curso 2016-17.

España (2017). Estudiantes de grado (o primer y/o segundo ciclo) según ámbito de estudio y tipo de centro (*).

(*) Considero la Universitat Oberta de Catalunya como centro público. Fuente: elaboración propia con datos de las Estadísticas Universitarias del Ministerio de Educación

Según la hipótesis de la “orientación profesional”, es lógico que:

  1. a) sea mayor el porcentaje de matriculados en estudios de educación (18,1 vs 10,3%), sobre todo en grados de maestro;
  2. b) sea mayor el porcentaje de matriculados en estudios de salud (25,7 vs 11,8%), sobre todo en estudios de enfermería (9 vs 2,5%);
  3. c) sea mayor el porcentaje de matriculados en estudios ligados a servicios (8,1 vs 3%);
  4. d) sea menor el porcentaje en artes y humanidades (6,6 vs 11,8%);
  5. e) sea menor el porcentaje en ciencias sociales (6,2 vs 11%); y que
  6. f) sea menor el porcentaje en ciencias (1,3 vs 7,5%).

Sin embargo, no encajaría del todo, en principio, con que sea menor el porcentaje de matriculados en ingenierías, industria y construcción (7,3 vs 15,1%). Sin embargo, si comparamos las cifras actuales con las del curso 2008-09, también se sostiene la  hipótesis de las salidas profesionales, pues en los centros privados han caído muchísimo (y más que en los centros públicos) los estudios de arquitectura, justamente entre los más “castigados” por la última crisis.

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