Autores altamente citados: la joya de la corona

El seguimiento de los rankings globales y el estudio de su evolución llevan a análisis relativamente complejos, con muchas interrelaciones de poder, influencia de países y universidades importantes, pero también a realizar análisis de tendencias desde la perspectiva de las universidades altamente investigadoras (research intensive universities), como legitimación de su prestigio mundial o su estatus de buques insignia (flaship universities).

Son diferentes motivos los que están detrás de los gobiernos y de las instituciones universitarias para alcanzar los mejores puestos, y son muchos los actores implicados dentro de las reglas del juego: los intereses de los hacedores de los Rankings Universitarios Globales y de los productores de bases de datos, pero también los de los protagonistas de los circuitos de la investigación por áreas de conocimiento (e incluso interdisciplinariedad), que se preocupan cada vez más por el impacto y visibilidad de su producción científica a nivel mundial, a través de estas clasificaciones.

Los investigadores son cada vez más conscientes del impacto global de su producción científica.

Precisamente en este punto merecer destacar una figura que, aunque sólo aparece en el conocido ranking de Shangai o ARWU, está tomando cada vez más relevancia. Se trata de los denominados autores altamente citados que aparecen en la lista Highly Cited Researchers (HCR) 2019, elaborada por Clarivate Analytics desde hace más de un lustro y que reconoce a los investigadores más citados a nivel internacional.

En su sexta edición, el HCR incluye a un total de 6.216 investigadores (6.123 en la anterior edición) de más de 60 países, que destacan por sus excelentes contribuciones al conocimiento científico y su influencia en sus respectivas áreas de conocimiento. Para dicha selección, mide la publicación de artículos altamente citados entre los años 2008 y 2018, y establece diferentes umbrales en función de los 21 campos de conocimiento analizados. Evidentemente, entre las mejores universidades del mundo y centros de investigación (Top-10) se encuentran los científicos más influyentes de todo el mundo (ver post). Asimismo, por países, la clasificación está liderada en todas las ediciones por Estados Unidos, que cuenta en esta última publicación con el 44% del total de los científicos más influyentes: 2.737. Le siguen China, con 636 investigadores, y Reino Unido, con 516. Sin embargo, a nivel de país, España se encuentra en décima posición del Top-10 del ranking de autores altamente citados, con un total de 116 científicos incluidos (123 en la anterior edición). Y, por tanto, esta situación de privilegio de nuestro país, con el actual volumen de gasto en I+D+i, es una extraordinaria noticia y tenemos que ser conscientes de la importancia de aplicar sistemas de incentivos a todos los niveles de gobierno para cuidar a estos investigadores o científicos a los que he denominado, en el título de esta entrada, “la joya de la corona”.

Estados Unidos, China y Reino Unido lideran la clasificación de científicos más influyentes.

Además, estos científicos están distribuidos por todo el territorio español, con lo cual habría que analizar en profundidad qué ha pasado en cada uno de los sistemas universitarios autonómicos a lo largo del tiempo. Me voy a permitir hacerlo sólo para la última edición y con lo que he convenido en llamar los grandes sistemas universitarios, que son los que agrupan no sólo el mayor número de estudiantes (que también) sino, para estos efectos, los que congregan el mayor número de docentes e investigadores (PDI), Andalucía (19,45% sobre el total del SUPE), Comunidad de Madrid (16,52%), Cataluña (14,65%), y Comunidad Valenciana (11,0%). Como adelanto, la evolución de estos científicos altamente citados ha sido muy dispar por territorios, si bien aquí se va a hacer un repaso a la última edición.

En el caso catalán, que sigue siendo el sistema universitario investigador más potente desde comienzos de este siglo, el número de científicos ha evolucionado positivamente tanto en las universidades como en los centros de investigación, aunque estos últimos se van a quedar fuera de este sucinto análisis. En esta última edición, aparecen en la lista de 24 autores altamente citados que están adscritos a una universidad pública catalana: 14 investigadores en la UB, tres de ellos en segunda afiliación; 4 en la UAB, dos de ellos en segunda filiación; 3 en la UPF, todos ellos en segunda filiación; 2 en la ULL, dos mujeres en primera afiliación en el campo de ingeniería y ciencias de la agricultura; y 1 en la URiV.

En el caso de la Comunidad Valenciana, centrándonos solamente en las universidades públicas, el avance ha sido enorme tanto en la Universitat de València, que cuenta con 5 autores altamente citados, sólo uno de ellos en segunda afiliación (como consecuencia del nuevo campo interdisciplinar o mixto –cross-field-) como en la Universitat Politècnica de Valencia, que cuenta con 6 autores altamente citados, dos de ellos en segunda afiliación. De hecho, la UPV puede ser tomada como referencia de buenas prácticas ya que, siendo una universidad de corte tecnológico (lo que implica no contar con Facultad de Medicina, ni Física, Química o Biología, aunque haya departamentos de esas materias e investigadores adscritos a las diferentes áreas pero no sus enseñanzas de grado, ni sus másteres y programas de doctorado), ha sido capaz de poner en valor el esfuerzo investigador de su PDI y ha logrado que 6 de sus mejores investigadores (cuatro hombres y dos mujeres) hayan pasado a ser de los más citados a nivel internacional. El buen hacer de sus líderes universitarios y su estrategia de investigación, a pesar de sus características como politécnica, está dando buenos frutos. Como señala el periódico EL LEVANTE (ver aquí), la tendencia es buena en esta universidad puesto que, respecto al año pasado, la UPV suma dos nuevos miembros a este selecto grupo de científicos de referencia mundial. Además, es la única politécnica española con presencia en el HCR y, de las universidades valencianas, la que más investigadores de excelencia reúne este año, lo que redundará en la próxima clasificación del ranking de Shanghái.

En el caso andaluz, en esta última edición, aparecen 15 autores altamente citados, salpicados entre las universidades de Granada, Jaén, Sevilla y Córdoba (8 investigadores en la universidad de Granada –dos de ellos altamente citados en dos áreas de conocimiento, por lo cual computan el doble-), 2 en la Universidad de Jaén, 2 en la Universidad de Sevilla y 1 en la Universidad de Córdoba. Sin embargo, en las universidades andaluzas existe la preocupación de que estos “diamantes en bruto” se puedan terminar marchando ya que cuatro de ellos tienen dos filiaciones, según la primera filiación pertenecen a las universidades de Granada, Jaén y Sevilla, pero según la segunda filiación pertenecen a las universidades extranjeras de De Montfort University, en Reino Unido, Politécnico de Torino, en Italia, Ulser University, en Reino Unido, y Harbin Institute of Technology, en China.

En este post mi intención es únicamente llamar la atención de que tenemos que ser conscientes de que los investigadores de reconocido prestigio con influencia en la citación se pueden marchar a lugares con un “mejor caldo de cultivo” y se puede producir en las universidades españolas y, en concreto, en las andaluzas una “fuga de cerebros” (brain drain), no sólo porque los investigadores estén mejor remunerados (que también) sino porque encuentren mejores grupos de investigación y más reconocimientos.

En la Comunidad de Madrid, por diversos motivos, podemos estar actualmente ante esta situación de brain drain o simplemente de pérdida de investigadores altamente citados por jubilación. En esta última edición, sólo encontramos 3 autores altamente citados con primera y única afiliación en una universidad madrileña (dos en la Universidad Complutense de Madrid y uno en la Universidad Autónoma de Madrid).

En definitiva, no quiero dar lecciones ni tampoco hacer predicciones fatalistas pero, como aproximación comparativa, parece recomendable estudiar lo que están haciendo las mejores universidades europeas y españolas en este terreno, y aprender a “cuidar, mimar y valorar” a nuestros científicos altamente citados a nivel internacional. También empecemos a potenciar la figura del “tándem” de investigador-senior con investigador-junior para que, cuando los primeros se jubilen, los segundos recojan el testigo de las citas y exista un buen relevo intergeneracional en la investigación al más alto nivel. Sin perjuicio de que un/a joven talentoso/a pueda surgir de manera espontánea, tenemos que estar preparados para que cuando “brote”, tengamos los mecanismos para “regarlo y cuidarlo”. No es sólo cuestión de financiación, que también, sino de incentivos y de reconocimiento.

Para finalizar quisiera señalar que el discurso de los autores altamente citados, muy sesgado por mi preferencia por el ranking de Shanghái, es la punta del iceberg de lo que puede estar ocurriendo en algunos sistemas universitarios autonómicos y, por ende, en el Sistema Universitario Público Español (SUPE) donde, por primera vez, en esta última edición, empiezan a competir las universidades privadas con un investigador altamente citado con dos afiliaciones a instituciones privadas españolas. No existen soluciones ni recetas únicas, pero las iniciativas en este ámbito tienen que venir, desde arriba, con políticas públicas encaminadas a este objetivo de retener talento por parte de los gobiernos autonómicos y central (ver post anterior aquí) y, desde abajo, con estrategias bien dirigidas desde las propias universidades y con los ejemplos de buenas prácticas que ya tenemos en nuestro país.

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