WhatsApp, razón, congresos, retractaciones… y vacunas

WhatsApp

Dice mi hija pequeña, que sabe mucho más que yo de esto, que “dejar en visto” a alguien en WhatsApp es de mala educación. No está escrito en ningún sitio, ni es de obligado cumplimiento, pero, por lo visto, cabrea. En esta y otras cosas, me fío mucho de mi hija. Envías el mensaje, los dos tics azules indican que el destinatario lo ha visto, pero, si no reacciona de ninguna manera, no sabes cómo interpretarlo: lo ha visto pero no lo ha leído, no le interesa, tiene algo mejor que hacer, le ha molestado, no quiere contestar, le parece una chorrada o, simplemente, pasa de mí. Tanta incertidumbre, efectivamente, puede cabrear. Supongo que uno de los problemas es la cantidad de mensajes que recibimos y la falta de tiempo para contestar, aunque sea con un emoji. Asumimos que, el envío del mensaje ya es suficiente para garantizar la comunicación con el receptor, pero no es cierto. Lo mismo sucede con las legendarias llamadas perdidas.

El envío del mensaje no garantiza la comunicación con su receptor. 

A lo mejor esto es lo que nos pasa con el mensaje ese que hemos enviado al espacio para contactar con seres extraterrestres. Nosotros mandamos el mensaje y nos están “dejando en visto”. Por cierto, hace unos días salió la noticia de que hay un nuevo programa denominado METI (Messaging Extraterrestrial Intelligence) que se centra más en la mensajería que el programa anterior SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence), más enfocado a la búsqueda. Si vamos a utilizar una estrategia tipo WhatsApp con ellos, quizás habría que prevenirles de que la nueva generación de seres humanos (la de mi hija) considera una falta de educación que nos dejen en visto, y eso no es un buen comienzo para unas fructíferas relaciones interplanetarias: dejar en visto no augura nada bueno (como pretendo argumentar).

Razón

No parece que haya que darle muchas vueltas: la necesidad de confirmar que el receptor ha recibido el mensaje, ¿no es de sentido común? Pues no, es una necesidad racional. El sentido común nos ha hecho creer que el Sol se mueve alrededor de La Tierra durante cientos de miles de años y la razón nos ayudó a entender cómo se mueve de verdad hace unos pocos siglos. Así que, menos sentido común y más razón. Pero ¿cómo nos va con el uso de la razón para tomar decisiones? Mi maestro y amigo, Miguel Ángel Quintanilla, decía en el prefacio de la primera edición de su libro A favor de la razón (recientemente reeditado por Laetoli) lo siguiente:

En nuestra época, no se puede decir que el ejercicio de la razón sea un hábito generalizado. No es que abunden los argumentos contra la razón. Es que abundan las actitudes irracionales (Quintanilla, M.A. 1981. A favor de la razón. Taurus).

Hay dos cosas que quiero resaltar. La primera, la fecha: 1981. Es curioso observar cómo este tipo de análisis son una constante universal: podríamos asumir esta afirmación como una descripción de lo que sucede actualmente, al igual que lo hizo Sócrates en su momento. La segunda cosa que quiero resaltar es que el principal problema no está en nuestra capacidad para razonar, sino nuestras actitudes irracionales. Yo estoy de acuerdo en que no nos va muy bien en lo que al uso de la razón se refiere. Habría que forzar la máquina (el cerebro) en esa dirección, la del uso de la razón.

Científicos y universidades, entre otros, tienen asignada esa tarea en la sociedad, la del uso de la razón. ¿Cómo la usamos?

Congresos

Los científicos y los universitarios se reúnen periódicamente en congresos científicos. Éstos son (deben ser) un lugar para el despliegue y exhibición de  actitudes racionales, al menos, en los temas que se tratan y en las formas de tratarlos. Lo que sucede una vez terminadas las sesiones, es otro tema.

Los congresos científicos son (deben ser) una parte esencial de esa forma peculiar de actuar de las personas que están dedicadas a aumentar el conocimiento que tenemos sobre nosotros y lo que nos rodea. Esa forma peculiar de actuar es la que llamamos método científico.

Pero el congreso (seminario, reunión, simposio, …), que es un medio de comunicarse, se ha convertido en el fin.

El objetivo no es establecer comunicación entre personas, es enviar mensajes. La financiación, la rentabilidad, la necesidad de dar cabida a cada vez más investigaciones van configurando congresos y mega-congresos en los que, en las sesiones plenarias, no hay tiempo para preguntas y, en las numerosas sesiones paralelas, no hay personas para hacerlas. Supongo que, como con los WhatsApp, uno de los problemas es la cantidad de mensajes emitidos y la falta de tiempo para contestarlos. Lo primero que deberíamos hacer es ser educados: los receptores (audiencia), al menos, deberíamos dar señales de que hemos recibido los mensajes enviados por los emisores (ponentes). La mayoría de las presentaciones se quedan en visto.

Y en formato on-line

Esto ha aumentado con el formato on-line, que ha venido para quedarse: aumenta las posibilidades de ponentes y los ingresos de los organizadores.

Todo ello, manteniendo el objetivo principal: conseguir el certificado de que has enviado tu mensaje. Pero esto tiene riesgos graves.

He comprobado que en muchos congresos hay un calendario similar al siguiente: entre 12 y 30 días después del cierre de envío de resúmenes (300-500 palabras), después de un proceso de revisión anónima por pares (según se afirma), que garantiza la calidad de lo seleccionado, se envía la carta de aceptación o denegación y se abre el pago (algo muy importante). En muchos congresos, hay cientos de envíos. Una vez aceptada la propuesta, hay otro plazo para enviar el artículo completo que se publicará en una revista o editorial indexada muchas veces predeterminadas (aquí puede o no haber una segunda revisión). No dudo de la honestidad y dedicación (lleva mucho tiempo) de la mayoría de las personas implicadas en organizar congresos científicos (aunque, en algunos casos, sí hay falta de honestidad). Pero, es probable que los que hayan participado de esta experiencia estén de acuerdo conmigo en que la cantidad de trabajo necesario y el tiempo disponible no permiten realizar un trabajo de revisión con suficientes garantías.

Esta es la revisión previa a la publicación. Nada de lo que suceda en el congreso modificará el contenido de lo publicado en las actas, ni la detección de errores. Es decir, tenemos un débil sistema de revisión previo, falta de tiempo para debatir durante el congreso y ninguna consecuencia sobre las dudas que se plantee sobre lo presentado. Seguimos acumulando riesgos graves.

Retractaciones

Hace unos días salió esta noticia: la editorial ACM se ha retractado de TODAS las ponencias de un congreso (creo que unas 300), es decir, del libro entero de Proceedings. Aquí va la información (traducida):

ICIMTECH 21: The Sixth International Conference on Information Management and Technology  AVISO DE RETRACCIÓN: Mientras se investigaba una posible conducta indebida relacionada con la publicación de las Actas de la Conferencia ICIMTech 2021, surgieron serias dudas sobre la integridad del proceso de revisión por pares y de todos los trabajos publicados en las Actas de esta Conferencia. La integridad de toda la Conferencia ha quedado en entredicho. Como resultado de su investigación, ACM ha decidido retirar todas las actas de la Conferencia y todos los artículos relacionados de la Biblioteca Digital ACM. Ninguna de las ponencias de estas actas debe ser citada en la literatura debido a la cuestionable integridad del proceso de revisión por pares de esta Conferencia.
Fecha de retractación: 24 de febrero de 2022

Me pregunto si los afectados o los que evalúen sus CV tendrán en cuenta decisiones como estas. ¿Somos siquiera conscientes de estas investigaciones que se han declarado erróneas o dudosas? Y si lo somos, ¿qué pasa cuando se detecta un fallo en una investigación difundida (congreso, revista o libros)?

Para aquellos que tengan curiosidad, hay una base de datos de artículos retractados, con los motivos, auspiciada por el proyecto Retraction Watch. No quiero incitar al cotilleo, pero se puede buscar por autor, año, país, campo, … (que yo lo haya hecho, no implica que ustedes deban cotillear también). Para ser justo, la cantidad de artículos retractados es anecdótica.

Vacunas

De todas las retractaciones que conozco (y he podido entender algo), el caso más extremo del que tengo constancia por falta de rigor, implicaciones y tiempo de reacción es este.

El 28 de febrero de 1998, Wakefield y otros colegas publican en la prestigiosa revista The Lancet un artículo que relaciona las vacunas con behavioural disorders included autism  (¿les resulta familiar?). El estudio se basaba en 11 niños y 1 niña de entre 3 y 10 años. No entro en los detalles de la polémica, cuyos ecos llegan hasta la COVID y supongo que los lectores podrán inferir. El caso es que ¡12 años después! la revista publica la retractación de dicho artículo, que cito (traducida):

Siguiendo el fallo del Panel de Ajuste a la Práctica Profesional del Consejo Médico General del Reino Unido del 28 de enero de 2010, ha quedado claro que varios elementos del documento de 1998 de Wakefield et al son incorrectos, en contra de las conclusiones de una investigación anterior. En particular, se ha demostrado que las afirmaciones del artículo original de que los niños eran «remitidos consecutivamente» y que las investigaciones eran «aprobadas» por el comité de ética local son falsas. Por lo tanto, nos retractamos por completo de este artículo publicado (fecha de la retractación: 6 de febrero de 2010).

Nunca me he aclarado sobre si esto me alegra o me entristece, pero es seguro que debe hacerse algo para evitarlo. El procedimiento exige emitir el mensaje y que los receptores den señales de haberlo leído. Esto aumenta las posibilidades de que alguien pueda entenderlo y, en su caso, evaluar si las conclusiones y las implicaciones están justificadas por las evidencias aportadas. En caso contrario, retractarlo. Hacerlo de 300 publicaciones de golpe o 12 años después no ayuda mucho. Hay que evitar llegar a estos extremos. En el primer caso, habrá unas 500 personas muy cabreadas, pero en el segundo las consecuencias de un error así han sido fatales para muchas personas.

Para terminar

Hace falta tiempo y recursos humanos de calidad para realizar los filtros previos necesarios en las publicaciones científicas; para que los investigadores puedan ejercer la necesaria labor de replicar conclusiones de otros estudios para afianzarlas; y para que todos los implicados puedan debatir pausadamente las conclusiones y, sobre todo, las implicaciones.

Esto supone eliminar de la valoración de los científicos la cantidad de publicaciones frente al interés, utilidad e impacto de las mismas.

La calidad debe ser garantizada en todo caso. Aprovecho para repetir, junto con tantos otros, que el impacto de un descubrimiento científico es el que produce las mejoras en el conocimiento y el bienestar de las sociedades, y no la cantidad de veces que han citado su publicación. Además, hace falta que el trabajo de revisar y replicar investigaciones sea considerado parte fundamental de las obligaciones de los investigadores. Una tarea tan importante no puede ser dejada a la buena voluntad o responsabilidad individual de algunas personas. Siendo consciente de las dificultades para que las universidades y centros de investigación tengan en cuenta estas ideas en sus evaluaciones, las dejo en este blog, por si pueden alimentar un debate a medio plazo.

Si las personas que nos suponemos más entrenadas para el uso de la razón (en la ciencia y la investigación) actuamos de forma francamente mejorable con esta capacidad del homo sapiens, me temo que es posible que los extraterrestres hayan recibido nuestro mensaje de “hola” y nos hayan dejado en visto. Teniendo en cuenta los últimos sucesos, no creo que podamos achacarles mala educación.

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Lee a Javier Vidal en univerdad, el blog que ve en el Espacio Europeo de Educación Superior supone una oportunidad para la apertura al mundo, la pluralidad y la mejora del capital humano.

 
Comentarios
  1. Teodoro Luque Martínez dice: 05/05/2022 a las 10:54

    Enhorabuena, Javier. Una entrada muy interesante y pertinente sobre un asunto muy importante tratado de forma creativa

  2. Javier Vidal dice: 05/05/2022 a las 13:07

    Gracias. Teodoro. (Para no dejarte en visto ; )

  3. Javier Garcia-Velasco dice: 05/05/2022 a las 20:23

    Querido tocayo y amigo:
    Hace tiempo que no disfrutaba tanto leyendo una entrada en este sesudo blog. Enhorabuena por el acertadísimo y muy ingenioso tratamiento de tan peliaguda cuestión, aunque parte del mérito corresponda a tu hija. Creo que debería provocar reflexión en la comunidad. En todo caso, si The Lancet puede retractarse transcurridos 12 años, no debemos perder la esperanza de que nuestro querido Ministerio pueda también hacerlo, y sin dejar pasar dos sexenios, respecto de inefables normativas promulgadas en los ultimos tiempos…

  4. Jose-Gines MORA dice: 05/05/2022 a las 23:05

    No discuto lo que dices que es harto sensato pero hay un aspecto que yo añadiría. El método científico, la razon….todo eso esta muy bien, pero los científicos tienen que comer, alimentar una familia, promocionarse, etc. etc. Y, claro, eso implica en muchos casos olvidarse de éticas y asegurarse el pan. Mi carrera científica, razonablemente exitosa y ética, empezó cuando nacio mi primer hijo y me percibí de lo caros que eran los pañales por aquel entonces. Eso realmente me motivó a investigar en serio….y hacer «carrera».
    En cuanto a los congresos, nunca les he visto mayor interés que el tomar copichuelas con los colegas (cosa, por cierto muy importante para establecer redes) y hacer algo de turismo. Su valor científico nunca lo he percibido…aunque igual es porque estoy medio sordo y nunca me he enterado de nada.

  5. Carolina Pérez dice: 06/05/2022 a las 16:37

    Javier, enhorabuena. Me enviaste ayer el articulo por WhatsApp. Seguro que viste leído con las dos rallitas en azul, pero acabo de leerlo y te contesto hoy con 24 horas de retraso. Quería leerlo con detalle. Así que..supongo que entro en el grupo de mala educación. Muy bueno.
    Un abrazo

  6. Carolina Pérez dice: 06/05/2022 a las 16:47

    Ahh…y rayita con y griega que la tecnología lo cambia automáticamente y también se equivoca.

  7. María José Vieira dice: 07/05/2022 a las 09:14

    La cuestión que lanza Javier en este blog es muy preocupante, y auguro que se incrementará. ¿Alguien ha estado recientemente asistiendo a un congreso o un curso, respondiendo emails y haciendo la comida a la vez? Si seguimos así, ni cafés o copichuelas para hablar con los colegas, donde surgen buenas ideas y nuevos proyectos, además de unas cuantas risas. Los extraterrestres nos van a dejar en visto por miedo a que se les peguen nuestras recientes malas costumbres.

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