Geografía del empleo de los egresados universitarios

El nuevo informe sobre la inserción laboral de los egresados universitarios, elaborado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, hace un seguimiento del empleo de los egresados del curso 2013-14 durante cada mes de marzo de los años 2015, 2016, 2017 y 2018. Los datos son persistentes, es decir, revalidan cuestiones ya conocidas. Este tipo de estudios es de gran interés y utilidad para la gestión universitaria. Y, como suele ocurrir, lo más valioso está en los detalles.

Tasa de afiliación a la seguridad social de los egresados universitarios

Antes de nada hay que precisar que el estudio recoge tasa de afiliación a la Seguridad Social. Esto es una aproximación a la inserción laboral, pero no es exactamente igual por varias razones: para empezar, porque no registra los egresados que están trabajando fuera o que no están afiliados a la Seguridad Social española; tampoco registra a los que ejercen una profesión de manera autónoma afiliados a una mutualidad de un colegio profesional (ej. determinadas profesiones liberales como arquitectos, abogados o ingenieros), ni a los funcionarios que accedieron a la Administración Pública antes de 2011 y que están afiliados a MUFACE o ISFAS.

Por tanto, este análisis se refiere, básicamente, a la tasa de afiliación laboral de las universidades presenciales. Hay que precisar que es la tasa de afiliación no ponderada, es decir, no se tiene en cuenta el número de estudiantes de cada titulación. Y no es lo mismo una tasa de afiliación del 100% con 5 egresados que con 500, cuanto mayor es el número es más complicado. Dicha tasa se relaciona con la tasa de actividad (cociente entre número de personas activas y población total), paro (personas en paro respecto de la población activa) y empleo (personas con empleo respecto de la población activa)  de la provincia o la comunidad autónoma en que radica la universidad, según sea lo pertinente. Referidas estas tasas también a marzo, igual que la tasa de afiliación.

Una primera conclusión es que hay un aumento anual, con ritmo decreciente, en la tasa de afiliación a la Seguridad Social de los egresados. Este aumento es de 12,63 puntos en 2016 respecto a 2015; 8,16 puntos en 2017 respecto a 2016; y 4,51 puntos en 2018 respecto a 2017, como se muestra en la tabla 1. Este crecimiento es menor y bastante estable en las universidades no presenciales, siendo de algo más de 2 puntos en el caso de las universidades no presenciales públicas y casi de 2 puntos en las no presenciales privadas.

Tabla 1: Porcentaje medio de afiliación a la Seguridad Social de los egresados de universidades presenciales pública y privadas, tasa de actividad, paro y empleo de las provincias/comunidades autónomas donde radican las universidades para el período 2015-2018

Fuente: Elaborado a partir de los datos del informe “Inserción laboral de los egresados universitarios (curso 2013-14)” del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

El ritmo de crecimiento de la tasa de afiliación a la Seguridad Social es mayor en las universidades presenciales públicas que en las privadas. Así, mientras que la variación anual en las primeras es de 13,76, 8,88 y 4,9 puntos respectivamente para los años 2016, 2017 y 2018, en las segundas es de 10,2, 6,29 y 3,55 puntos. Es decir, la diferencia se acorta en 2016 3,74 puntos; en 2017 lo hace en 3,06 y en 2018 la reducción es de 1,04 puntos. De manera que, al cabo de los cuatro años analizados, la tasa de afiliación entre privadas y públicas se iguala bastante. El primer año la diferencia era de algo más de 9 puntos a favor de las privadas, el último año se reduce a 1,6 puntos.

Tasa de afiliación de los egresados por territorios

¿Qué relación tienen las características de los territorios con la tasa de afiliación de sus universidades?

En primer lugar, las universidades privadas están en territorios con mayor tasa de actividad, mayor tasa de empleo y menor tasa de paro que los territorios en los que están las universidades públicas. En concreto, más de un punto en tasa de actividad, unos tres puntos más en tasa de empleo y unos tres puntos menos de tasa de paro.

La correlación entre la tasa de actividad de la zona y la tasa de afiliación o empleo de los egresados de las universidades de dicha zona no es muy fuerte pero, lo que es llamativo, es que desciende en el período analizado. En las universidades públicas comienza con un valor de 0,38 y termina con un valor de 0,2, mientras que en las universidades privadas es un correlación negativa y se estable en torno a -0,2.

La correlación entre la tasa de empleo de la zona y la tasa de afiliación de la universidad es elevada para el caso de las universidades públicas y se sitúa entre 0,61 y 0,74. En cambio, es muy débil, no es significativa para el caso de las universidades privadas.

En cuanto a la correlación entre la tasa de paro de las zonas de influencia de las universidades públicas y la tasa de afiliación a la Seguridad Social de sus egresados la correlación es fuerte, estable y negativa, en torno a -0,74. Es decir, cuanto mayor es la tasa de paro de la zona, menor es la tasa de egresados afiliados a la Seguridad Social.

Por otro lado, para las universidades privadas no existe correlación tampoco en este caso, sus valores están próximos a cero. Como se puede ver en el gráfico 1, las universidades que presentan mayores tasas de afiliación al final del período (marzo 2018) están en territorios con menores tasas de paro. Esto ocurre en el cuadrante norte-este de España (sobre todo para las universidades que están en País Vasco, Navarra, Rioja, Aragón, Cataluña, Baleares y Madrid).

Opuesto a esto, las universidades con menor tasa de inserción están en territorios con mayor tasa de paro, lo que sucede en el sur (principalmente, Andalucía, Extremadura, Canarias y Castilla-La Mancha), como ya mostramos en un análisis con datos anteriores.

Gráfico 1: Representación de las tasa de afiliación a la Seguridad Social de los egresados de universidades presenciales y de la tasa de paro de la zona donde radican

Fuente: Elaborado a partir de los datos del informe “Inserción laboral de los egresados universitarios (curso 2013-14)” del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (Nota: para ganar en visibilidad solamente se representan las universidades con una tasa de afiliación superior al 60%, por eso no aparece IE Universidad).

Conclusiones

La tasa de afiliación a la Seguridad Social de las universidades privadas es mayor que la de las públicas el primer año, pero la diferencia se reduce cada año. Al margen de otros factores no tenidos en cuenta en este análisis, como el efecto que tiene las circunstancias personales y familiares de los estudiantes  o el diseño de la cartera de títulos según la universidad, esto tiene que ver con que los territorios en los que radican las universidades privadas tienen mayor tasa de actividad (más de un punto), mayores tasas de empleo (unos tres puntos según el año) y menores tasas de paro (unos tres puntos según el año) que los territorios donde radican las universidades públicas.

Estas circunstancias, evidentemente, pueden favorecer una incorporación al trabajo de manera más inmediata. No obstante, la diferencia de empleo de egresados universitarios entre públicas y privadas desaparece prácticamente al final del período de los 4 años analizados, posiblemente debido a la movilidad de los egresados en la búsqueda de empleo a lo largo de ese período.

Las relaciones comentadas muestran que, en las universidades públicas, la tasa de afiliación tendría una relación más estrecha con las características de su entorno o el lugar donde radican, como lo prueba la relación con la tasa de actividad y sobre todo con la tasa de empleo entre egresados y, de manera negativa, con la tasa paro para las públicas y la inexistencia de esa relación para las privadas. Además, la presencia de las universidades públicas también en territorios menos favorecidos por el empleo o la actividad confiere a su papel un plus de valor añadido.

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Comentarios
  1. JMV dice: 11/03/2020 a las 19:51

    Las universidades privadas se concentran en las disciplinas con mayor demands, que son precisamente las que ofrecen mejores perspectivas profesionales, y en las zonas económicamente mas desarrolladas, por ello no pueden compararse los datos de empleo de universidades publicas y privadas de forma directa. La comparación tendría que ajustar por estos factores, en cuyo caso cabe esperar resultados muy diferentes incluso durante los primeros años.

  2. Carmelo dice: 17/03/2020 a las 00:03

    Muchas gracias Teodoro, un análisis o contrapunto necesario. Partir de posiciones menos ventajosas pudiera reclamar una competición inútil. Lo cual debería o debe hacer reflexionar a los gobiernos universitarios «afectados» y a la par responsables en incentivar la movilidad de sus futuros egresados y en brindarles oportunidades y condiciones para emprender en la re-construcción de un tejido productivo acorde con las futuras necesidades sociales y globales del entorno. Tal vez necesitemos de un giro copernicano.


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