Las FPU2026: luces y sombras
Ayudas FPU2026
Parece ya una costumbre que escriba en universidadsí sobre los cambios en las convocatorias de las ayudas FPU (Formación Profesorado Universitario). Lo he hecho en 2022 y en 2024, como leerán más abajo. Mientras haya cambios relevantes en la convocatoria o no se la dote de recursos suficientes, aquí estaré para hablar sobre este programa al que tengo tanto cariño.
Si estoy escribiendo estas líneas es justo por haber sido beneficiario de una FPU entre 2005 y 2009.
El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades anunciaba mediante esta noticia, publicada el 11 de junio (se pueden ver más detalles en este enlace), los cambios en las venideras FPU2026. Señalo los más relevantes:
- En el calendario, el plazo de solicitud cambia de su ya tradicional enero a los meses de octubre-noviembre con la idea de que en octubre de 2027 ya esté la resolución definitiva.
- En las FPU2024 se valoraba la nota media del grado y de disponer de sendos certificados de evaluación favorable de la Comisión Académica de la universidad en la que se haya matriculado: por un lado, la Memoria del proyecto formativo y de la tesis doctoral, y por otro, el currículum vítae del director/a de la tesis doctoral. En las FPU2026 se propone valorar la trayectoria académica de la persona doctoranda (75 puntos, con un umbral de 60) y también la trayectoria científico-técnica del equipo en el que se desarrollará la ayuda (25 puntos), de momento sin más información.
En la práctica se pasa de un sistema que solo valoraba la nota media del grado a otro en el que cobra más importancia la calificación del grupo.
- La solicitud ha de ser presentada por el centro y se tramita por la Agencia Estatal de Investigación.
- Se simplifica la financiación al establecerse al mismo tiempo la cuantía del salario, las ayudas para estancias y la indemnización por finalización de contrato.
Luces, sombres y dudas
El primer artículo que escribí sobre las FPU 2022 se titulaba “Las nuevas FPU: alguna luz y muchas sombras”, mientras que el de las FPU2024 llevaba por título “Las FPU 2024: pocas luces y muchas sombras y dudas”. Este de hoy se simplifica: solo “luces y sombras”. Con esta elección ya adelanto que algunos aspectos parecen marcar la dirección adecuada, mientras que otros probablemente tendrán que revisarse en los próximos años.
No es de recibo que un programa de ayudas tan importante para la universidad española sufra cambios constantes. Ojalá se sienten los que se tengan que sentar con quién se tenga que sentar y se asienten las bases de una convocatoria duradera y bien dotada.
Analicemos este dato: si un candidato ha aplicado desde 2021 y lo va a hacer en 2026, estará afectado por cuatro normativas diferentes. Si este hipotético candidato ha intentado mejorar su CV para aumentar su probabilidad de conseguir una FPU, lo más seguro es que haya desistido. Y, por último, mi percepción es que volverá a cambiarse la normativa de aquí a no muchos años.
Los datos
Pero antes de hablar de mis opiniones sobre la nueva normativa relativa a las FPU2026, me gustaría aportar algunos datos sobre las FPU desde la convocatoria del 2004, aquella en la que obtuve financiación.
El primer gráfico muestra la evolución del número de ayudas FPU y la ratio entre ayudas FPU con el PDI mayor de 60 años. Se observa cómo el número de ayudas ha sido estable en el entorno de las 900 ayudas. Sin embargo, esto supone un descenso continuo respecto al PDI mayor de 60 años en las universidades españolas, pues ha pasado de suponer cerca de un 14% a un pírrico 6%. Estas ayudas junto con las complementarias de las propias universidades, de las comunidades autónomas y de las FPI (Formación de Personal Investigador) deberían ser una garantía para, al menos, reemplazar al profesorado universitario que se jubile.
Si el número de ayudas permanece estable, pero el PDI que se va a jubilar aumenta, todo apunta a que no vamos en la buena dirección.
El segundo gráfico nos muestra la evolución del salario anual bruto anualizando la ayuda máxima a recibir y, por otra parte, su relación con el SMI. Se observa cómo hasta 2015 se produjo un descenso tanto en el salario real como en su relación con el SMI. Desde esa fecha se produce un desacople en ambas series, pues se percibe un aumento en el salario real a la vez que se produce una disminución en su relación con el SMI vinculado principalmente al aumento de este en 2019. El resultado es que el salario real en 2025 (alrededor de 25.000 €) es ligeramente superior al de 2004, pero ahora está mucho más cerca de los salarios más bajos del mercado. Y esto no es una buena noticia.
La conclusión es que aumenta el coste de oportunidad de optar por la formación doctoral, una elección de gran importancia para un país y no sólo para las universidades.
Mi punto de vista
Las luces de las FPU2026
- El calendario. Me parece el ideal puesto que si un estudiante se incorpora al máster con la idea de hacer el doctorado, podrá solicitar la ayuda FPU al poco de iniciarlo y así podrá contar ya con ella al comienzo del curso siguiente. Incluso si no tiene esta idea habrá algo de tiempo para que el profesorado intente convencerle. Sin duda, lo ideal. Eso sí, ojalá se cumpla.
- La financiación simplificada. Me parece otro acierto, pues es bien sabido que las estancias son fundamentales en la formación doctoral y contar con esta ayuda preconcedida sin necesidad de aplicar a ella y de esperar a su resolución demasiado tiempo va a ayudar en gran medida a la organización de los destinatarios de las ayudas.
Las sombras de las FPU2026
- El criterio de concesión. Se indica que 75 puntos corresponderán al candidato y 25 al grupo de investigación. Sin embargo, se establece un umbral mínimo de 60 puntos para el candidato. Eso significa que todos los candidatos tendrán una puntuación entre 60 y 75 en ese ítem, mientras que en el grupo parece que podrá oscilar entre 0 y 25.
En consecuencia, por mucho que parezca tener más importancia la trayectoria individual, en la práctica, parece que lo importante va a ser la fortaleza del grupo de investigación.
De este modo, ni la trayectoria personal del candidato, ni la calidad de su propuesta de tesis, ni siquiera la del tutor parecen ser determinantes. En definitiva, esto supone pasar de unas ayudas FPU y FPI «primas» (con una centrada en la calidad del grupo y de la propuesta de proyecto, y la otra, centrada en la calidad del candidato) a unas FPU y FPI «hermanas gemelas». Los grupos potentes que obtengan proyectos del Ministerio tendrán doctorandos financiados con FPU y FPI, mientras que si no se pertenece a un grupo con financiación de proyectos del Plan Nacional, tus doctorandos no tendrán acceso ni a las FPI, obvio, y tendrán muy complicado tener acceso a FPU. No estoy convencido de que sea una solución acertada.
- La solicitud por el centro. Me genera dudas, ¿es posible que un candidato se quede sin solicitar la ayuda por negligencia del centro? Parece que sí, y si se confirma, no parece una buena idea.
Algunas propuestas
En el debate sobre la reforma de las ayudas FPU han surgido también iniciativas promovidas por distintos colectivos de personal predoctoral, entre ellos FPU Investiga. Sin entrar a valorar ni asumir sus planteamientos, su existencia refleja el interés que suscita la búsqueda de alternativas al sistema actual, como se refleja, por ejemplo, en este tuit.
Mis propuestas concretas, en línea con las que ya formulé en enero de 2025, son las siguientes.
- Aumentar el número de beneficiarios de las FPU y de programas similares, así como mejorar sus remuneraciones.
- Establecer una normativa estable en el tiempo, negociada con los agentes implicados.
- Mejorar el criterio de la nota media ponderada incorporando un ajuste que tenga en cuenta la calidad académica de la cohorte de estudiantes del mismo grado y universidad, medida a partir de las notas de acceso.
- Crear un programa nacional complementario que permita acceder a un contrato predoctoral a candidatos cuyos méritos de investigación compensen una nota media inferior. En particular, podrían utilizarse convocatorias como el programa Arquímedes, de modo que sus finalistas accedieran directamente a un contrato predoctoral.
- Evaluar los resultados obtenidos por los beneficiarios y compararlos con los de convocatorias anteriores de las FPU.
- Realizar un ensayo aleatorizado con dos grupos: un primer grupo, más numeroso, obtendría la FPU según los criterios de la normativa vigente; el segundo estaría formado por estudiantes que hubieran superado la nota media mínima exigida y fueran seleccionados mediante sorteo. Este diseño permitiría analizar empíricamente si, una vez alcanzado un umbral mínimo de rendimiento académico, el sorteo produce resultados comparables o incluso mejores que la selección exclusivamente basada en la nota media.
Corolario
El programa FPU es un programa fundamental para la calidad futura de nuestras universidades. Por ello, debería ser una prioridad del Ministerio para hacerlo más justo mediante una mejor normativa y un presupuesto mayor.
Este programa de ayudas ha sufrido cambios continuos, sin que dispongamos de un análisis serio de los efectos producidos por las modificaciones que preceden a las de la FPU2026.
El primer paso para ver qué dirección debe seguir la normativa sería disponer de análisis serios para ello. Un trabajo ya muy antiguo que compara las FPU y las FPI es este. En la época de la IA es sorprendente la ausencia de trabajos que comparen los resultados de las FPI y las FPU, y que tampoco haya estudios que comparen los efectos de los cambios en la normativa de las FPU.
Empecemos por los cimientos: hacer una foto mucho más precisa para legislar con mejor criterio.




Excelente tribuna de Julio del Corral , cuya visión comparto plenamente . Del mismo modo las acertadas propuestas que formula , especialmente la de :
“Mejorar el criterio de la nota media ponderada incorporando un ajuste que tenga en cuenta la calidad académica de la cohorte de estudiantes del mismo grado y universidad, medida a partir de las notas de acceso”.
Es algo que, gracias a su implementación en algunas universidades, nos valió para el acceso a este tipo de becas hace décadas a jóvenes titulados en carreras cuyas notas medias nada tenían que ver con las de otras titulaciones .
Enhorabuena por la entrada, Julio. Reivindicar la evaluación de una política pública tan sensible como ésta es el mejor ejercicio de transparencia en el uso de los recursos públicos. Está en juego el relevo generacional de nuestras instituciones universitarias. Un buen comienzo del Blog en este nuevo curso lleno de interrogantes y grandes retos y desafíos a los que se enfrenta el sistema universitario público en España que compite en el mercado global de la educación superior por la atracción y retención del talento. !Tomen buena nota!